Mudéjares II. Arte. ARTE
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Arte
Introducción. En Toledo, ciudad de larga historia musulmana, nace el fenómeno m. Conquistada la ciudad por Alfonso VI (1085), los musulmanes que permanecieron entre sus muros rezarían en determinadas mezquitas, conservando sus usos y costumbres islámicas. yesero, alfarero y albañil. En los primeros lustros de la Estos m. practicaron entre otros oficios los de carpintero, dominación cristiana, los m. construyen las iglesias de los vencedores, dejándonos en ellas toda la decoración monumental islámica de épocas pasadas. A la vez, la arquitectura cristiana del Norte de la Península irá imponiéndose paulatinamente, a partir del s. XIII, en los templos de ladrillo, tanto de ritual romano como mozárabe. Esta occidentalización no afectó a la arquitectura civil toledana, donde sus baños, palacios, hospitales, albóndigas y puertas militares permanecerán fieles al legado musulmán cordobés. Fácil es reconocer cualquiera de estos edificios, pues en ellos se emplearon con carácter exclusivo el ladrillo, la mampostería encintada, el yeso y la madera, siendo excepcional el uso de la piedra, que en muchas ocasiones se aprovechó de ruinosos edificios romanos y visigodos: capiteles, fustes, etc.El arte m. aparece muy disperso por la geografía española; no obstante, pueden localizarse centros muy concretos en las dos Castillas, Aragón y Andalucía. A medida que avanzaba la Reconquista, cristianos y m. fueron repoblando las nuevas villas, en donde éstos, principalmente los toledanos, levantan importantes construcciones de ladrillo. Serán los m. de Toledo quienes practiquen un arte de trashumancia, así su actividad se reparte entre Toledo capital, las dos Mesetas y Andalucía. De esta breve exposición se desprende que el arte m. es refractario a un estudio basado en una rigurosa división geográfica. Por lo que habrá que considerar, muy en primer término, la técnica y procedimientos constructivos islámicos como medio de distinguir cuándo un edificio es cristiano y cuándo es de ascendencia musulmana.Toledo y su influencia. Al finalizar la Edad Media existían en Toledo (v. TOLEDO IV) 21 parroquias latinas y seis mozárabes. Éstas, sin rasgos específicos que las distingan de las de culto romano -todas fueron hechas con ladrillos, mamposterías y arcos de herradura o lobulados- encabezan la arquitectura religiosa toledana (S. Justa y Rufina, S. Sebastián, S. Andrés, S. Eulalia, S. Marcos y S. Torcuato); muchas de ellas fueron agrandadas terminado el s. XII para albergar a los mozárabes que llegaban de al-Andalus (v.) al producirse la invasión de los almohades (v.).La arquitectura cristiana toledana presenta dos tipos de templos bien definidos. Hasta principios del s. XIII, las iglesias tienen tres naves de ábsides planos (S. Lucasy S. Eulalia). En el primer tercio de ese siglo, se imponen los ábsides poligonales en las iglesias de S. Román, Cristo de la Luz y S. Bartolomé. En el templo de Santiago del Arrabal triunfan los tres ábsides semicirculares de las iglesias del Norte (S. Tirso y S. Lorenzo de Sahagún). Desde el terriplo de S. Eulalia hasta la iglesia de Santiago la occidentalización de la arquitectura toledana es progresiva. Los arcos de herradura de S. Román serán ojivales en Santiago y las torres de S. Bartolomé y S. Andrés, tan próximas a los alminares desaparecidos de la ciudad, dan paso a monumentales torres campanarios: S. Román, S. Leocadia y S. Tomé, todos de finales del s. XIII. Iglesias de una sola nave son S. Vicente, ermita del Cristo de la Vega y la iglesia del Hospital de Santiago de Talavera. Pobres de decoración en el interior, hecha la excepción de S. Román, cuyos muros lucen pinturas románico-m., exteriormente tienen arcos de herradura apuntados inscritos en otro lobulados, alternando con otros de medio punto de ascendencia romana.De mezquitas (v.) m. de nueva planta, sólo nos ha llegado la de las Tornerías; y es posible que existiera alguna más, pero siempre modestas al lado de los templos cristianos de ladrillo que con el tiempo verán agigantarse sus dimensiones, por estímulo de la catedral gótica toledana del s. XIII. De las diez sinagogas (v.) que existieron en Toledo, sólo subsisten la de S. María la Blanca (s. XIII) y la del Tránsito (s. XIV); aquélla, de cinco naves, con rica decoración de aspecto almohade. La del Tránsito, de planta única y de enormes proporciones, luce una decoración ecléctica, auténticamente toledana, formada con elementos almohades, almorávides y góticos. Aunque se ha sostenido que este templo es "granadino" en su aspecto ornamental, nada tiene que ver con los palacios de la Alhambra.La arquitectura civil toledana está muy repartida. En Toledo no acabamos de ver un palacio íntegro, sólo habitaciones aisladas. En cambio, Tordesillas y Sevilla nos deparan palacios enteros hechos por toledanos. Y es que desde que S. Fernando demanda la mano de obra toledana para decorar dependencias de las Huelgas de Burgos, los m. se convierten en alarifes asalariados por monarcas y nobles. Así, D. Pedro se sirvió de toledanos para levantar sus palacios de Tordesillas y el del Alcázar de Sevilla (v. SEVILLA IV), en los que triunfa aquel estilo ecléctico del Tránsito. Son dos palacios gemelos de escalas diferentes en los que se labraron por primera vez capiteles y fustes. En las paredes alternan siluetas de animales extraídos del repertorio califal y monstruos y sirenas de iconografía cristiana. En el Alcázar de Sevilla, el Salón de Embajadores fue decorado por artistas granadinos enviados por Muhammad V, mientras el Patio de Doncellas, con planta de claustro, es decorado por alarifes toledanos y sevillanos. Estos intercambios artísticos son la consecuencia de la amistad de D. Pedro y Muhammad V. Los toledanos de D. Pedro trabajan en la Alhambra que este último monarca engrandecía por entonces con el nuevo Palacio de los Leones; a partir de entonces, los artistas de Muhammad practican un arte pseudo naturalista de inspiración toledana, y los toledanos regresan a su ciudad en la que imponen palaciosy casas de corte granadino. Así, en el-último cuarto del s. XIV y principios del XV, Toledo conoce una importante fase granadina en su arquitectura que trasciende a la Meseta norte. Palacios de esta época en Toledo son el Taller del Moro, Palacio del Corral de D. Diego, Casa de Mesa y Palacio de Suero Téllez. Del siglo XV es el claustro del Monasterio de Guadalupe. Entre otros palacios de la Meseta norte con resabios m. granadinos sobresalen el de Curiel de los Ajos (1415) y el desaparecido Salón del Solido del Alcázar de Segovia.La arquitectura toledana agoniza en la primera mitad del s. XVI en palacios de la sociedad isabelina: Palacio de los Cárdenas de Ocaña y Torrijos, con bellos patios de pilares copiados del Palacio toledano de los Fuensalida, portadas góticas de estilo borgoñón, ricas techumbres y letreros arábigos granadinos, como "sólo Dios es vencedor".Aragón. Si el arte m. toledano es una prolongación de la arquitectura taifa del s. XI, en Aragón el bello Palacio de la Aljafería no trasciende a la arquitectura m. de la región. Es ésta un arte híbrido en el que lo cristiano triunfa sobre lo islámico, que no pasa de ser una hermosa cobertura de ladrillo localizada en portadas, exteriores de ábsides y torres. Con el ladrillo y la cerámica vidriada se obtienen losanges, dientes y bellos esquemas geométricos relacionados con la decoración andaluza.Sus monumentos primitivos más relevantes se encuentran en Daroca (s. XII). La catedral de Teruel conserva las tres naves de una primitiva iglesia m.; su armadura de "par y nudillo" (V. ARTESANADO), que como las toledanas se relacionan con las techumbres almohadas, enseña importantes pinturas en las que se entrelazan temas profanos cristianos y ornamentos islámicos, constituyendo repertorio de costumbres y trajes únicos en la Edad Media española. De la segunda mitad del s. xili son los templos de S. Pablo de Zaragoza y S. María de Tauste. En el s. XIV se construyeron la cabecera de S. María de Teruel y la Magdalena de Zaragoza. Finaliza la centuria con el bello cimborrio, desaparecido, de la Seo de Zaragoza, la iglesia de Torralba de Ribota y S. María de Maluenda. Al s. XV corresponden obras importantes realizadas en la Seo de Zaragoza, en la que se conserva su bello ábside. El tipo de iglesia más generalizado es el de una sola nave cubierta con bóveda ojival, presbiterio poligonal y capillas entre contrafuertes. La misma procedencia, gótico catalán y del mediodía de Francia, tiene el otro tipo de planta compuesto por tres naves de igual altura y terminadas en ábsides poligonales. El arte m. aragonés se extiende a los s. XVI y XVII, en que se levantan los cimborrios de la Seo de Zaragoza y los de las catedrales de Teruel y Tarazona.Constituyen capítulo aparte las torres aragonesas de ladrillo, cuyos decorados exteriores y monumentalidad superan con mucho a las torres castellanas y de Andalucía. Iglesia y torre se levantan generalmente independientes dado el carácter religioso a la vez que militar que tuvo ésta. Su área de extensión es amplísima: Zaragoza, Teruel, Huesca y Castellón. Tres son sus tipos, planta cuadrada, octogonal y un tercero de planta cuadrada abajo y octogonal o estrellada arriba. Ejemplos representativos del primero son las monumentales torres de S. Martín y S. Salvador de Teruel, programadas en planta como los alminares: planta cuadrada con manchón central macizo; soberbia es la torre octogonal de S. Andrés de Calatayud, que al igual que sus gemelas de igual forma derivan de las torres poligonales militares cristianas. Caso muy curioso es la Torre Nueva de Zaragoza levantada por alarifes moros en el s. XVI; su planta inferior dibuja un polígono estrellado de 16 vértices y un octógono en el interior.Andalucía. Con la conquista de Córdoba y Sevilla por Fernando III el Santo, las mezquitas fueron consagradas al culto cristiano. Concretamente en Sevilla, la gran mezquita almohade pasa a ser catedral, salvándose de sus múltiples reformas de alminar, más conocido por la Giralda. Contra lo que era de esperar, las primeras iglesias sevillanas, al igual que el palacio de Alfonso X, las hicieron los cristianos con piedra. Angulo Iñiguez sostiene que los templos islámicos debieron ser reformados tras el terremoto de la mitad del s. XIV, siendo el promotor de estas transformaciones el rey D. Pedro, construido ya su palacio m. del Alcázar.La arquitectura m. de ladrillos urge en el s. XIV y se incrementa en el XV. Destacan los templos sevillanos de S. Catalina, con su bello ábside de ’ladrillo, y Omnium Sanctorum y S. Marcos, ambas con torres decoradas como la Giralda. La lista de iglesias en la provincia, ya descritas por Angulo, es interminable, casi siempre coronadas por almenas de dientes agudos que aún conserva el patio almohade de los Naranjos.La arquitectura civil posterior al Alcázar de D. Pedro, conservaba un sello peculiar m.: Casa de Olea en Sevilla, Palacio de los Córdoba en Ecija; se cierra la serie con la Casa de Pilatos y Casa de las Dueñas, dentro ya del s. XVI. En éstos, la yesería m. local, con resabios naturalistas toledanos llegados del Alcázar, alternan con la nueva decoración renacentista, sobrestimándose los zócalos vidriados. Lujosas cúpulas con trompas, que se emplean en capillas sevillanas del s. XIV -Capilla de la Quinta Angustia de S. Pablo- ponen un feliz remate a sus regias escaleras.En Córdoba (v. CÓRDOBA IV), donde se impusieron iglesias góticas de piedra, privó un m. de importación. Su sinagoga de la calle de la judería es obra de toledanos (1314). Alarifes sevillanos y de Toledo decoran la Capilla Real de la mezquita mayor de la ciudad hacia 1372; toledana es la yesería de la Puerta del Perdón del patio de la mezquita. Los últimos edificios m. cordobeses son la llamada Casa de la Campana y la Casa sede de los Caballeros de Santiago. El actual Museo Arqueológico de la ciudad, instalado en el Palacio de los Páez, conserva ricas yeserías de aspecto sevillano.V. t.: TOLEDO IV; SEVILLA IV; ARAGÓN (Región) VI; TERUEL IV.B. PAVÓN MALDONADO.
BIBL.: L. TORRES BALBÁS, Arte mudéjar, en Ars IV, 1949; M. GÓMEZ-MORENO, Arte mudéjar toledano, Madrid 1916; J. GALIAY SORAÑANA, Arte mudéjar aragonés, Zaragoza 1951; B. PAVáN MALDONADO, Arte mozárabe y arte mudéjar en Toledo: paralelismos, ,"Bol. de la Asoc. Española de Orientalistas", VI (1970) 117-153; íD, Arte mudéjar toledano y su expansión (tesis doctoral), en prensa; A. NOVELLA MATEO, El artesonado de la catedral de Teruel, Teruel 1965; D. ANGULO IÑIGUEZ, Arquitectura mudéjar sevillana de los siglos XIII, XIV y XV, Sevilla 1932.
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