Moscú (moskvá) II. Historia. HIST.
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Historia
Poblado su emplazamiento desde el s. IX por fineses y eslavos, su verdadera fundación data del primer cuarto del s. XII. Un príncipe de Suzdal, Yuri Dolgoruki, estableció en 1156, sobre una colina que domina el río Moscova, una fortaleza de madera y, en torno a ella, creció un poblado muy bien comunicado fluvialmente, determinando su importancia comercial, y defendido por bosques y pantanos, que lo ponían al abrigo de las incursiones tártaras. En el s. XIII, al arrasar éstos las ciudades rusas meridionales, M. acogió a numerosos refugiados, que motivaron su crecimiento demográfico y facilitaron su desarrollo político. Aunque no se vio librede los ataques tártaros (1237 y 1293), como era una ciudad pequeña y construida de madera, pudo ser reedificada con facilidad.Cuando el príncipe Alejandro Nevski, de Vladimir, confió el gobierno de M. a su hijo Daniel, se constituye propiamente el ducado de Moscovia, que se impondrá durante el s. XIV a los principados vecinos. Sin embargo, el aspecto exterior de su capital M., cuyo metropolitano se convierte por entonces en cabeza de la Iglesia ortodoxa rusa, no refleja la importancia adquirida: sus construcciones son de madera, incluso la rehecha fortaleza (a la que el duque Iván Kalita llama entonces Kremlin), si bien dentro de ésta se alza ya la primitiva catedral Uspenski, construida en piedra (1326). Desde mediados del s. xiv, se suceden Jas desgracias: peste negra (1353), ataques de lituanos (1368) y tártaros (1380 y 1408), y disensiones internas (1425-50). A partir de esta última fecha, se produce un cambio decisivo: los duques moscovitas, emancipados del yugo tártaro, buscan la unificación del país hasta que Iván III (1462-1505) puede proclamarse "gobernante de toda Rusia". Ahora sí hay un engrandecimiento material de M.: se construyen (1471) los primeros palacios de ladrillo; A. Rublev y Dionisio despliegan su arte; el Kremlin se cubre de muros y torres de ladrillo; y, con Basilio III (1505-33), se elevan nuevas iglesias y se alzan palacios de piedra construidos por artistas, especialmente italianos. M. cuenta por entonces con 45 casas habitadas, y más de 100.000 hab.Iván IV circundó con un muro parte de un barrio inmediato al Kremlin (1534), dando lugar así a la plaza Roja y a la Kitai Gorod o ciudad china, habitada por quienes comerciaban con el Lejano Oriente. Ni los violentos incendios de 1547 ni el pavoroso ataque del Khan de Crimea (1571) detuvieron la transformación. Fedor Ivanovich (1584-98) creó, cercándolo con un nuevo muro, un cinturón urbano, que rodeaba el Kremlin y la Kitai Gorod, al que llamó Byelyj Gorod o ciudad blanca, ocupada por los artesanos; y, en el área meridional, rodeando la Byelyj Gorod, cercó con una empalizada la llamada Zemlyanoj Gorad o ciudad de la Tierra, con vastos monasterios, algunas manufacturas y miserables viviendas. Tras las calamitosas "turbaciones" (1584-1613), M. acentúa su importancia industrial y comercial; a fines del XVII, cuenta con unos 200.000 hab., y un viajero sueco dice que en M. "hay más tiendas que en Amsterdam o cualquier otro reino". Junto a los edificios comerciales o públicos, en piedra, se alzan otros más ornamentales que siguen la moda barroca. La influencia occidental se advierte en la introducción del teatro y en el desarrollo de la Nemeckaja Sloboda o barrio de los extranjeros.Al trasladar Pedro I la capital a San Petersburgo (1712), M. declinó y su población se redujo, mediado el s. XVIII, a 150.000 hab. Los catastróficos incendios de 1737, 1748 y 1752 permitieron, sin embargo, su posterior transformación topográfica, al ser derribados los muros interiores de la Byelyj Gorod y la Zemlyanoj Gorod y crear avenidas concéntricas atravesadas por calles radiales. Aun despojada de la capitalidad, M. seguía siendo importante para la nobleza terrateniente -que construye allí sus residencias urbanas siguiendo las normas del clasicismo arquitectónico ruso- y para la intelligentsia,sobre todo tras fundarse en M. la primera universidad rusa (1755). El incendio producido por la ocupación napoleónica (septiembre 1812) la destruyó en sus tres cuartas partes. Al ser liberada, la Comisión para la Construcción de M. replanteó todo el centro de la ciudad (teatro Bolchoi, reforma de la plaza Roja...) e inició el inmediato desarrollo basado en el auge de la industria y del comercio. La gran industrialización comienza mediado el XIX, especialmente en los ramos textiles y alimenticio, al principio frenada por la falta de mano de obra y, desde la liberación de los siervos (1816), de forma acelerada. En 1860, M. tenía 350.000 hab.; en 1872, 602.000; en 1897, más de 1.000.000. El paralelo aumento del proletariado explica la creciente influencia del marxismo y la participación de M. en la revolución de 1905.Convertida por decisión de Lenin (marzo 1918) en capital de la URSS, su población alcanzó los 2.000.000 en 1926. Durante los dos primeros planes quinquenales, la sustitución de las manufacturas moscovitas por la industria pesada atrajo al excedente de población campesina, y esto hizo que sus habitantes pasaran de 4.000.000. Como no sólo era la capital de la URSS, sino también un fundamental nudo de comunicaciones y el primer centro industrial al O de los Urales fue principal objetivo de los ataques alemanes (octubre-diciembre 1941), durante la II Guerra mundial. Al terminar la contienda, la expansión de M. ya no fue tan rápida, sobre todo porque el Gobierno soviético se oponía a la concentración de industrias en los grandes núcleos urbanos; pero, aun así, se añadieron nuevas industrias a las ya existentes. Todavía en 1960, M. englobó varios municipios vecinos; pero, poco después, comenzó la construcción de ocho ciudades satélites en un cinturón periférico a más de 40 Km. de distancia. Aquí se firmaron la paz de M. (6 mar. 1686), entre rusos y polacos, y el tratado de M. (13 mar. 1940), entre rusos y finlandeses; se celebraron las conferencias de M. de octubre de 1943 (Cordell Hull, Eden y Molotov) y octubre de 1944 (Stalin, Molotov, Churchill, Eden y Harriman), y se rubricó el tratado de M. (5 ag. 1963), prohibiendo las pruebas nucleares en la atmósfera, espacio exterior y fondo del mar.O. GIL MUNILLA.
BIBL.: A. KOVALYOV, MOSCOW: a short guide, Londres 1957; V. ALEXANDROV, Los misterios del Kremlin, Barcelona 1960.
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