Morse, Samuel Finley
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Biografía GER
Inventor norteamericano, que debe su celebridad a la realización del primer sistema telegráfico. N. en Charlestown (Massachusetts) el 27 abr. 1791. Hijo de eclesiástico protestante, se mostró inquieto, inconstante y con marcada afición a la pintura; después de la enseñanza primaria, a los 14 años ingresó en la Univ. de Yale para cursar estudios artísticos, lo que no le impidió seguir su curiosidad por los fenómenos eléctricos que entonces comenzaban a conocerse y aplicarse.A los 20 años se dirige a Inglaterra, donde recibe enseñanzas del gran pintor Benjamin West, americano allí residente, y dos años más tarde es premiado por una escultura que representaba la muerte de Hércules. Regresado a Estados Unidos en 1815, patentó una bomba de presión de agua para la extinción de incendios, que fue experimentada en Boston; a la vez dedicaba su tiempo, como principal ocupación, a la pintura de retratos, trabajo que continuó en Charlestown, después de contraer matrimonio con Lucy Walker, hasta su traslado a New Haven. y más tarde, con propósito de mejorar sus condiciones de vida y obtener trabajos más productivos, residió accidentalmente en Albany, donde se le encomendó pintar el retatro del alcalde de la ciudad. En 1825 se encuentra en Nueva York para realizar el retrato de algún otro personaje, hasta que en Washington se le encomienda el del general La Fayette. La muerte prematura de su esposa le inclinó al regreso a Nueva York, donde fundó la Acad. Nacional de Artes del Dibujo.Se trasladó a Europa, donde permaneció tres años y, en el viaje de regreso, en corro de viajeros, se discutió cuanto era conocido sobre electricidad, entre ello laacción recíproca de imanes y corrientes del fenómeno de Ampére (v.), y M. concibió la idea de un método de trasmisión de señales con diseños que esbozó en el propio barco, el Sully, que le condujo a Nueva York. Sin recursos, que había consumido en Europa, se reintegró a la pintura, pero estaba bajo la obsesión de su telégrafo.Se dice que el abandono de la pintura, para dedicarse de lleno al telégrafo fue consecuencia de su fracaso al no ser elegido para la decoración pictórica del Capitolio, debido a que era autor de un artículo publicado en la prensa atacando al comité del Congreso encargado de la elección de los artistas.La primera demostración del telégrafo, en círculo reducido de invitados, data del 2 sept. 1837 y debió de convencer a todos, por cuanto A. S. Vail consideró posible dar la vuelta a la Tierra con tal sistema de señales, sin más que establecer una cadena de relés de trasmisión, con energía renovada por secciones geográficas. El 28 del mismo mes se depositó- la primera petición de patente del telégrafo M. y, asociado su inventor con A. S. Vail y L. Gale, se intensificaron las experimentaciones de perfeccionamiento. La realización consistía en la aplicación de las acciones entre imanes y corrientes y la patente recaía sobre un telégrafo electromagnético, que fue presentado en Filadelfia en el Inst. Franklin (1838). Inmediatamente, M. partió para Inglaterra con ánimo de patentar también ’allí su invento, pero le fue negada su petición a pretexto de que la base fundamental había sido ya dada a conocer por Wheatstone y Crookes; consiguió, en cambio, obtener en Francia la patente correspondiente.Con vicisitudes adversas y careciendo de ingresos incluso para su propia alimentación, principalmente por su desidia administrativa, M. sufrió muchas desilusiones, hasta que en 1840, y ratificada la patente americana, el Congreso de los EE. UU. resolvió concederle 30.000 dólares para la construcción de la primera línea telegráfica entre Washington y Baltimore. El 24 mayo de 1844, y ante los invitados en el salón de la Cámara del Tribunal Supremo, se trasmitió la primera frase, "What hath God wrought!" (" ¡Lo que Dios ha hecho! "), recibida inmediatamente en Baltimore y desde allí retrasmitida al lugar de origen. Pese a la evidencia de la invención, el gobierno norteamericano no se interesó por el telégrafo para establecerlo por su cuenta y M. partió hacia Europa, para tratar de interesar a otros países; tampoco tuvo éxito, regresando a América con la amargura de la incomprensión. A continuación tuvo que afrontar varios procesos de impugnación de la patente, hasta que en 1854 el Tribunal Supremo confirmó sus derechos como inventor del telégrafo electromagnético de su nombre.El signo de su vida varió desde entonces. Casó en segundas nupcias con Sarah E. Griswool, adquirió casa propia en el Hudson, escribió una memoria explicativa de su invento que circuló por los centros científicos de Norteamérica y Europa. El telégrafo comienza a instalarse en distintos países. M. viaja por el extranjero y es colmado de distinciones por los gobiernos.El gran mérito de M. radica, principalmente, en haber tenido la idea feliz de la adecuada utilización de fenómenos eléctricos descubiertos con anterioridad, desde la observación de Stephen Gray (1666-1736) de que la electricidad se extendía por todo el conductor, hasta los fenómenos electromagnéticos de Faraday (v.) y Ampére. Su sistema comprendía los aparatos trasmisor y receptor, código de señales según el alfabeto imaginado por el inventor, generador de electricidad y línea de trasmisión de mensajes en los dos sentidos.En España ya existió el precedente de un método de envío de electricidad debido a D. Agustín Bethencourt y Molina, ingeniero e inventor nacido en la isla de Tenerife, que en 1796 instaló sobre postes 22 alambres metálicos para, a través de unos 44 Km. (Madrid-Aranjuez), trasmitir mensajes por descarga eléctrica, correspondiendo una letra a la señal trasmitida por cada conductor; sistema poco práctico pero valioso para la época.La Acad. de Ciencias de París premió a M. y le hizo académico; Napoleón III le hizo caballero de la Legión de Honor; en 1867 acudió, con su invento, a la Gran Exposición de París; colmado de honores y de gloria regresó a su patria en 1872. M. se convirtió en personaje popular y casi legendario, favorecido por su noble aspecto y uso frecuente de las condecoraciones otorgadas en numerosos países. Dejó más de 300 cuadros que se conservan en diferentes museos; pero nadie recuerda su mérito como pintor. Debe su fama imperecedera a la invención del telégrafo, obra de su espíritu asociativo, que sirvió para relacionar a todos los países del mundo. Falleció el 8 abr. 1872 en Nueva York.V. t.:TELEGRAFÍA.EMILIO NOVOA.
BIBL.: C. MABEE, The american Leonardo, Nueva York 1943.
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