Morazán, Francisco
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Biografía GER
Francisco Morazán Querada, político y militar hondureño, n. en Tegucigalpa el 3 oct. 1792. Fue en su juventud comerciante y funcionario de la alcaldía mayor de Tegucigalpa y, en 1824, al constituirse el Estado de Honduras como miembro de la Federación Centroamericana, Dionisio de Herrera, el jefe del mismo, le nombró secretario general del Gobierno.Al estallar la guerra civil en Centroamérica en 1827, M. se opuso a la invasión de Honduras realizada por el coronel justo Milla, con tropas guatemaltecas, de ideología conservadora, que ocuparon Comayagua, capital del Estado. Detenido en Ojojona, recobró la libertad y marchó a Nicaragua donde formó un pequeño contingente militar de hondureños y nicaragüenses con el que derrotó a Milla en La Trinidad (1827) y conquistó Honduras, donde fue elegido jefe del Estado. Al año siguiente, marchó sobre El Salvador, derrotando a los conservadores en la batalla de Gualcho y ocupando el país. Tras este triunfo, los liberales de Honduras, El Salvador y Nicaragua organizaron el Ejército Aliado Protector de la Ley, a cuyo frente se puso el general M. para invadir Guatemala, donde residía el Gobierno federal dominado por los conservadores.En 1829, ocupó la capital de la Federación, destituyó y expulsó a las autoridades y ejerció la dictadura en Guatemala durante dos meses, hasta que el Congreso eligió a Barrundia como titular del poder ejecutivo. La Asamblea del Estado de Guatemala designó a M. Benemérito de la patria. En 1830, fue elegido presidente de la Federación; su contrincante fue José Cecilio del Valle, también hondureño. En 1834, se enfrentaron de nuevo en las elecciones, en las que triunfó Valle, que falleció antes de tomar posesión, por lo que fue elegido M. para un segundo periodo.Durante su presidencia, se produjeron múltiples sublevaciones; en 1831 en Omoa, en 1832 en Trujillo y SanSalvador, vencidas por M., que en 1833 consiguió el traslado de la capital federal a San Salvador, más favorable a sus ideas. En 1838, ante la creciente anarquía que se apoderó de la Federación centroamericana, el Congreso autorizó su disolución, siendo M. su último presidente. Durante su gobierno trató de salvar la unidad centroamericana frente a las permanentes luchas intestinas, la grave crisis económica y con un poder federal débil frente a los Estados que se negaban a colaborar económicamente en los gastos del Gobierno federal. No obstante tales obstáculos, M. pudo mantener la Federación, aunque sólo nominalmente, durante su mandato; introdujo la imprenta en Honduras, estableció la libertad de asociación, cultos e imprenta e inició los estudios para abrir por Nicaragua un canal transoceánico.Al cesar como presidente de la Federación, fue elegido jefe del Estado de El Salvador, y en tal concepto tuvo que hacer frente a una invasión de tropas de Honduras y Nicaragua, a las que derrotó en las batallas de Espíritu Santo y San Pedro Perulapán. En 1840, invadió Guatemala al frente de tropas salvadoreñas, siendo derrotado decisivamente por fuerzas muy superiores. Ello le obligó a exiliarse con un grupo de sus partidarios, primero a David (Colombia), donde redactó sus Memorias, que nos han llegado incompletas, y, posteriormente, a Lima. En dicha ciudad, recibió noticias de las usurpaciones inglesas en Nicaragua, por lo que regresó a Centroamérica con cinco buques en los que iban embarcados sus partidarios. Acogido con hostilidad en El Salvador, marchó a Costa Rica (abril 1842), donde Braulio Carrillo, jefe supremo del Estado, envió tropas contra él, al mando del coronel Villaseñor, que se unió a M., por lo que Carrillo abandonó el país.M. fue elegido jefe constitucional de Costa Rica por la Asamblea. Reclutó tropas para restaurar la Federación centroamericana y se vio obligado a imponer contribuciones forzosas, lo que provocó el descontento de las tropas costarricenses, que se sublevaron, capturando a M., que fue fusilado con el coronel Villaseñor en San José de Costa Rica el 15 sept. 1842, aniversario de la independencia centroamericana.M. luchó siempre por la causa liberal y por mantener la unión centroamericana. Fue jefe del Estado de El Salvador, Honduras y Costa Rica y presidente de la Federación. Se mostró siempre excelente militar, pero no pudo detener la disgregación y el caos en Centroamérica.L. MARIÑAS OTERO.
BIBL.: L. MARINAS, Honduras, Madrid 1962; A. MARURE, BOSquejo histórico de las Revoluciones de Centroamérica, Guatemala 1877; P. J. CHAMORRO, Historia de la Federación de América Central 1823-40, Madrid 1951; R. RODRíGUEZ LEYTON, Morazán, Tegucigalpa 1953; A. H. MONTES, Morazán y la Federación centroamericana, México 1958.
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