Monotremas BIOL.
Categoria:
Biología
Mamíferos ovíparos, que constituyen la subclase de los prototerios (v. MAMíFEROS) y tan sólo representados hoy por dos géneros, uno semiacuático (ornitorrinco, gen. Ornithorhynchus) y otro más terrestre (equidna, gen. Tachyglossus=Echidna), conservados solamente en el territorio o región biogeográfica austral (v. ZOOGEOGRAFÍA). Los fósiles más antiguos datan del pleistoceno; los detalles de su árbol genealógico son así muy oscuros. Su organización anatómica, no obstante, sugiere la propia de los mamíferos que habitaron durante el Mesozoico.Taxonómicamente se disponen como subclase más antigua, pues su estructura muestra que se separaron muy pronto de la estirpe principal mammaliana; posiblemente, antes del Mesozoico, argumento favorable para explicar el origen gondwaniano (v. PRIMARIA, ERA) de los mamíferos australes. Modernamente algunos autores constituyen con ellos y los reptiles-mamíferos (probablemente homeotermos y ya extinguidos) una clase de tetrápodos distinta, resucitando la primitiva opinión de Geoffroy, circunscrita a los m.Rasgos anatómicos y fisiológicos. La mandíbula está constituida por un. solo hueso dentario (v. MAMíFEROS). La cadena de huesecillos del oído medio es la normal de la clase, pero el desarrollo relativo de los mismos no es todavía comparable al de los restantes mamíferos actuales; el anillo timpánico no es completo. Desprovistos de dientes, tienen un característico pico córulo, muy especializado en la captura de alimento propio. El cráneo es todavía muy reptiliano; existe separación del hueso pterigoides y de los prevómers, en forma, estos últimos, de pesas de gimnasta o halterios. Un estrecho canal temporal representa todavía la fosa temporal posterior de los anápsidos (v. REPTILES), igual que las apófisis costales libres de las vértebras cervicales o del cuello. Las costillas torácicas son numerosas y de inserción primitiva. La disposición de los músculos y esqueleto de los miembros es también reptiliana, especialmente las cinturas. La pélvica presenta un par de epipubis o huesos marsupiales dirigidos hacia delante; no obstante, dada esta característica en ambos sexos, se han puesto en duda sus homologías con el hueso equivalente de los marsupiales (v.), útil a veces, para la inserción de los músculos de la bolsa incubadora, aparato que tan sólo aparece en la hembra de los equidnas. El tarso lleva un espolón unido a una glándula de veneno.El pico, muy carnoso, no es análogo al de las aves. Por su pelo y mamas, los m. se apartan de los reptiles (v.) y aves (v.), pues ambas formaciones resultan de una estructura dermo-epidérmica completamente propia de los mamíferos., Las mamas están constituidas por simples glándulas sudríparas y no hacinadas, como lo son las mamarias típicas. Desprovistos de mamelones, en el equidna, tales conductos desembocan en una especie de cripta pilífera, cuya secreción alimenta a la cría después de la eclosión del huevo. El diafragma es típicamente mammaliano; el corazón también, lo mismo que la persistencia del arco aórtico izquierdo; ambas cosas muestran su progreso a partir de los reptiles anápsidos. El recto y el sistema urogenital son, en cambio, comparables a los de una tortuga. Se abren a una cloaca común; el pene del macho sirve únicamente para eyacular el esperma; la orina desemboca en aquella cavidad cloacal mediante un conducto especial.El cerebro, si bien relativamente grande y conforme al plan de organización de los mamíferos, se caracteriza por su primitivismo: cuerpo calloso ausente y muy rudimentario, al igual que el trígono, por lo que las relaciones entre ambos hemisferios son reducidas. Los tubérculos son todavía bigéminos como en los reptiles. A pesar de darse circunvoluciones cerebrales en el equidna, está más desarrollado el palium que la región estriada; son así capaces de cierta actividad, reproducir costumbres y comportamiento más complejo. Su disposición intermedia ’ entre reptiles y mamíferos -sugerente de la posible homeotermia reducida de los reptiles sinápsidos- se manifiesta en su temperatura corporal: en el equidna oscila alrededor de 30° C; en el ornitorrinco, alrededor de 25° C. Sin embargo, dichas oscilaciones son muy amplias, de acuerdo con las del ambiente; así, la temperatura del equidna se eleva 5 ó 6° C cuando la del ambiente pasa de 5 a 30° C. Pero a pesar de tratarse de una horraeotermia imperfecta, la regulación es mucho más acusada que en los reptiles actuales más evolucionados.Descriptiva por géneros. Junto a los caracteres arcaicos y propios indicados, los m. suman otros de especializada adaptación a ciertos géneros de vida. Así, el ornitorrinco (Ornithorhynchus anatínus) está adaptado a una intensa vida acuática: pies con membranas interdigitales; radio ensanchado para la natación en los miembros anteriores; pico de pato o en forma de espátula para captura de moluscos, insectos, gusanos y crustáceos del fango; orificios nasales dispuestos dorsalmente y ausencia de orejas. Biotopo de ribera, semejante al del castor, desmán o ratas acuáticas de arrozal. De 65 cm. de longitud posee pelaje pardo oscuro. Es crepuscular; nada en superficie y bucea, guiándose por las papilas sensitivas del pico, pero utiliza vista y oído eficazmente, a pesar de no tener orejas. Reside en una madriguera en seco, excavada en un corredor complicado y con cámara de descanso, donde incuba dos huevos. Manso, domesticable e inteligente; actualmente protegido, ante el extremo peligro de su exterminio, a causa de la importación del conejo y sus secuelas. Habita en Queensland, Nueva Gales del Sur y Tasmania.Los equidnas están representados por varias especies; alcanzan Nueva Guinea, además de Australia, con área más amplia que el ornitorrinco; ocupan un nicho semejante al de los osos hormigueros sudamericanos. Su cuerpo se cubre de pelos y espinas, con aspecto de erizo o puerco espín, pero de tamaño intermedio a ambos (unos 40 cm.). El pico es tubuliforme, con larga lengua impregnada de materia pegajosa para ingerir hormigas y toda suerte de pequeños insectos. Los pies están provistos de garras y, en conjunto, adecuados para la vida en el monte bajo australiano; excavan hoyos donde se arrollan y defienden de sus enemigos con sus púas. Son nocturnos. Incuban, en una bolsa o repliegue temporal del vientre, un solo huevo; la cría permanece en la bolsa hasta que, algo mayor, ya con púas, la mantiene en su escondrijo.V. t.: MAMíFEROS; MARSUPIALES; REPTILES.E.BALCELLS R.
BIBL.: A. CABRERA, Genera Mammalium: Monotremata, Marsupialia, Madrid 1919; P. P. GRASSÉ, Traité de Zoologie (Anatomie, Systématique, Biologie), XVII, París 1967; P. P. GRASSÉ y CH. DEVILLERS, Zoologie, II, París 1965; G. SCORTECCI, Los animales (cómo son, dónde viven, cómo viven), Barcelona 1960; P. H. FISHER, Les animaux d’Australie, París 1959; R. LYDEKKER, A Handbook to the Marsupialia and Monotremata, Londres 1896.
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