Mola (tzíbola), Siete Ciudades de
Categoria:
Cultura
Tres influencias (aisladas o reunidas) han podido forjar esta leyenda americana. La primera es la tradición medieval de los siete obispos huidos de Portugal, cuando los musulmanes invadieron la Península, que habrían establecido sus respectivas diócesis en siete ciudades desconocidas. La segunda es el mito religioso de los indios meXIcanos, el Chicomoztot, o siete cuevas, donde tenían su origen las siete tribus nahuas. Estas siete cuevas misteriosas pudieron ser confundidas con siete ciudades o evocar la leyenda medieval. La tercera pudo originarse por las mismas declaraciones de los indios que hablaban de ciudades maravillosas al N de Nueva España. Corre el a. 1539. El virrey Mendoza (v.), movido por las leyendas y por los relatos de Alvar Núñez (v.), prosigue la obra expansiva de Cortés (v.). Y así, mientras Hernando de Soto (v.) desembarcaba en las playas de Florida, un fraile francés, Marcos de Niza, capellán en la conquista del Incario, acompañado del hermano Honorato, del negro Estabanico, compañero de Alvar Núñez, y de algunos indios pimas, parten costa arriba, saliendo de Culiacán. Fray Marcos arribó al río Yaqui; de aquí prosiguió directamente al N, para torcer luego al E y divisar los poblados zuñis, al O de Nuevo México. El negro Esteban de Azamor había marchado por delante, y, cruzando los llanos de Arizona, fue quien primero distinguió las siete ciudades, que llamaron Cíbola o Tzíbola. El negro cayó muerto a manos de los indios, y el fraile, sugestionado por la atmósfera y la distancia, creyó ver las siete ciudades famosas, que bautizó con el nombre de Nuevo Reino de S. Francisco.Las noticias que sobre Cíbola o Tzíbola, y sobre sus riquezas (todo pura fantasía), trajo el fraile a su retorno, entusiasmaron de tal manera al virrey Mendoza que organizó una expedición por tierra al mando de Francisco Vázquez de Coronado (v.), y otra por mar comandada por Hernando de Alarcón. Los 300 españoles, 800 indios, caballos, cerdos y carneros que integraban la fuerza terrestre salieron de Compostela en febrero de 1540; los barcos le siguieron por la costa con orden de mantenerse en estrecho y continuo contacto. Pero al final ambas fuerzas, la terrestre y la marina, acabaron por separarse. Alarcón navegó y descubrió la boca del río Colorado, mientras que Coronado, a la altura de Sonora, se desvió camino de Cíbola. Al divisar las siete ciudades sufrieron un inmenso desencanto. No era la visión descrita por fray Marcos de ciudades con cúpulas, torreones y riquezas, sino que eran vulgares pueblos de indios. La expedición se dividió entonces. Una parte, bajo el mando de Melchor Díaz, exploró la cabeza del golfo californiano y atravesó el río Colorado. Otras exploraciones corrieron a cargo de Pedro Tovar, en la provincia de Tusayán, en el NO de Cíbola.Mientras Coronado, con Hernando de Alvarado, exploraba en el valle del río las tierras comprendidas entre Taos, Peces y Albuquerque, López de Cárdenas se dirigía hacia Occidente hasta encontrar el Cañón de Colorado, cuya magnitud y profundidad les asombró. En la primavera de 1541, Coronado, para no volver con las manos vacías siguió adelante en busca de la ciudad de Quivira, fantásticamente descrita por un indio prisionero. Tocó la frontera del actual Oklahoma. Avanzó con sólo 30 jinetes hacia el NO con el fin de cerciorarse de lo que hubiera de cierto en el relato indio. Tras cabalgar seis semanas llegaron a la meta: Quivira era una mísera aldea de indios seminómadas, situada en el centro, cerca de Kansas (Wichita). Varios centenares de Km. al SE, en el Estado de Arkansas, andaba vagabundeando Hernando de Soto (v.). Hacia mediados de 1542 regresó Coronado a México, donde fue poco amablemente recibido por el virrey Mendoza, cuyas esperanzas de que se encontrase oro habían sido burladas. Cierto que no había logrado su principal objetivo; pero no menos cierto era que su expedición sirvió para hacer geografía y trazar la ruta de futuras colonizaciones. Gracias a Coronado se recorrieron extensas zonas centrales de los Estados Unidos y se hallaron el río y eJ Cañón del Colorado; y debido a la expedición marítima de Alarcón se supo que California no era una isla (la isla de la Santa Cruz), sino una península.H. RUIZ GIL.
BIBL.: 1. JARAMILLO, Relación hecha por el capitán... de la jornada que había hecho a la Tierra Nueva, en N. Galicia, y al descubrimiento de Cíbola, yendo por General Francisco Vázquez de Coronado, en Colección de documentos inéditos, relativos al descubrimiento, conquista y colonización de las posesiones españolas en América, Oceanía, sacados en su mayor parte del Real Archivo de Indias, Madrid 1864, 42 tomos, t. XIV; FRAY MARCOS DE NIZA, Relación de su viaje, en Colección de documentos inéditos..., III, Madrid 1864; R. RICARD, Azenmour et Saji en Amérique, "Hesperis", t. XVII, 1933.
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