Mochica-chimú, Cultura
Categoria:
Cultura
Chimú o Chimor fue el nombre del valle que hoy se llama de Santa Catalina, regado por el río Moche; con los de Chicama y Virú, constituía la provincia de Trujillo. Ésta fue también el área de la cultura mochica, coincidente con la de los primeros régulos chimú. Los m. ch. eran pueblos preincaicos de la costa central andina.Historia. La historia legendaria que se recoge en las crónicas españolas se refiere a continuas guerras entre reyezuelos vecinos que, a través de varias generaciones, terminan por dar la supremacía a los señores del Chimor, los que constituyen entonces un dominio respetable y expanden sus conquistas hasta Tumbes por el N y el valle del Chillón por el S.La historia de los incas (v.) es muy semejante. Mientras no aniquilaron a los chancas, sus enemigos más encarnizados, no pudieron ir lejos. Vencidos éstos, los cuzqueños extendieron su territorio. Pachacútec consolidó el imperio. "En Chimo halló a Chimo Capac y a Quirutome, curaca de la provincia de los yungas, los cuales le ofrecieron vasallaje" (Relación de Juan Santa Cruz Pachacuti). El sometimiento de los ch., sin embargo, se completa sólo más tarde, con Túpac Yupanqui, que los incorpora definitivamente al Tahuantinsuyo.Sobre estos yungas, habitantes de la costa, dan noticia Pedro Cieza de León (1553), Toribio Alfonso de Mogrovejo (1593), Antonio Calancha (1638) y Miguel Feyjoo de Sosa (1763). De sus orígenes, empero, la fuente más interesante es Cabello Balboa, quien apunta cómo vinieron por mar "de la parte suprema de este Piru, con gran flota de balsas", acaudillados por Naymlap, hombre de mucho valor y calidad, que trajo consigo a Cetermi, su mujer, y numeroso séquito que incluía 40 oficiales de diversas artesanías. Fundaron Yampallec (Lambayeque), pueblo importante, engrosado por los tallanes -que bajaban de la sierra- y que fue integrado luego al Gran Chimú. Con la de Cabello Balboa coincide la versión del cura Modesto Ruviños y, asimismo, la de un anónimo de 1604, atribuido a Carlos Marcelo Corne. No obstante, esta última se refiere a un gran señor, Tacaynamo, que arribó en "balsa de palos... de la otra parte del mar" y cuyos descendientes gobernaron el Chimor por 14 generaciones; durante la novena, la del cacique Minchancaman, el reino alcanzó su máxima dilatación, detenida entonces por los incas.Fuentes monumentales. Las fuentes monumentales confirman aquellos datos y los complementan. Restos arqueológicos característicos se encuentran dispersos en todo el territorio de la confederación ch. Los tejidos son blancos, de algodón, o policromos, de lana y trabajados como un tapiz; hay plumaria. La cerámica es de un negro brillante, cocida en atmósfera reductora que le dio un efecto similar al de la etrusca, por lo que se la llama bucchero nero; sus formas predilectas incluyen relieves figurativos, vaciados en moldes bivalvos; el gollete es cónico, doble, o en estribo (arco tubular coronado por un pico cilíndrico). Las series tipológicas exhiben temas y motivos tiahuanacoides a un extremo y elementos incaicos al otro, lo que es muy lógico dada la posición cronológica del estilo.A fines del siglo pasado, Max Uhle excavó en la región y publicó sus resultados preliminares en "La Industria" de Trujillo, en 1900; quedó establecido así, estratigráficamente, que una cerámica bicroma, rojo y blanco, escultórica, modelada y con gollete estribo, muy conocida, era más antigua que la de estilo ch. Como por los temas y el tratamiento se hacía evidente su parentesco con aquélla, Uhle la denominó proto-chimú. Los dos periodos están separados por una intromisión de estilos tiahuanacoides. De ahí que los materiales y las culturas que representan sean llamados Early Chimú (ch. temprano) y Late Chimú (ch. tardío) por los arqueólogos norteamericanos. Entre los dos estilos no hay solución de continuidad, y para esa laguna postuló Kroeber la teoría de un Middle Chimú, un estilo ch. intermedio. Posteriormente, quedó explicada la transición por préstamos de forma a través de vasijas hechas en metal, cosa que hubo de admitir el mismo Kroeber.En el Perú se prefiere mochica en lugar de la denominación chimú temprano. El arqueólogo julio C. Tello aplicaba el término a toda la cultura, con la ortografía empleada por Middendorf, quien, por lo demás, se refería así sólo al idioma de los ch. Das Muchik oder die Chimu-Sprache. Antonio de la Calancha escribía muchic (1638), pero la forma castellanizada mochica se usaba antes; los cronistas Gonzalo Fernández de Oviedo (1526) y Agustín de Zárate (1555) han sido, al parecer, los primeros en estamparla. En 1644 se imprimió en Lima El arte de la lengua yunga de los valles de Trujillo, por Fernando de la Carrera y Daza. En la aprobación eclesiástica, que es del año anterior, se dice del autor que es un "muy grande lenguaraz de la lengua mochica, del obispado de Trujillo". Calancha, por la misma fecha, apunta (Crónica moralizadora, lib. III, cap. 1) que el habla de Trujillo se llamaba quingnam, que ésta fue la lengua real asimilada por los vasallos del valle de Pacasmayo y que se había expandido hasta la región de Lima imponiéndose, pues, al mosaico lingüístico de antes. Como es normal, el gentilicio se refiere no sólo a la gente sino de igual manera a su idioma; eso explica que en la época de la conquista se dijese lengua yunga a la de los llanos de la costa, como se decía quechua (v.) a la de los valles serranos, tierras que tenían este nombre.Aspectos culturales. Extinguido hoy, el yunga se hablaba todavía en Eten a comienzos del siglo. En cuanto a la religión, un politeísmo confuso tenía como principal divinidad a Alec (?); la Luna y las estrellas recibían un culto especial que comprendía a menudo sacrificios humanos. Los cerámicos m. representan con frecuencia escenas de individuos que se despeñan voluntariamente, ante la presencia de un demonio fiero de grandes colmillos que preside el acto. Los crueles y belicosos m. inmolaban a sus prisioneros de guerra; las representaciones de hombres desnudos, maniatados y con dogal puesto, aluden a ello. En Pañamarca, una pintura mural muestra cómo se les arrancaba el corazón para ofrendarlo a los dioses. Dos famosos cuchillos ceremoniales de oro, de hoja de media luna sobre la que se yergue un genio alado, procedente de Batán Grande, Lambayeque, se conservan en el Museo Nac. de Antropología y Arqueología, en Lima.De la organización social y política tampoco puede decirse mucho. La misma cerámica m. describe escenas que han de interpretarse a la luz de las instituciones incásicas. Hay, p. ej., una en la cual un grupo de sujetos rinde homenaje al jefe y lo hace cargando un fardo sobre las espaldas en señal de sumisión. En otras, no pocas caras se ven mutiladas por el corte neto de la nariz y el labio superior, al igual de lo que se cuenta de la época incaica, para castigar las ofensas de lesa majestad. Debemos pensar también que los orejones incas tienen antecedentes en el Norte visto el número y lujo de las grandes orejeras de oro ch. La metalaria alcanzó encomiable desarrollo entre ch. y m. La ternología del oro está marcadamente difundida por Colombia, Ecuador y Norte de Perú., constituyendo un área cultural continua de importancia trascendental. Aleaciones, mise en couleur, filigrana, cera perdida, soldadura y otros procedimientos son comunes allí en los tiempos preincaicos. Es en la zona ch. en donde se han encontrado los tesoros y especímenes de orfebrería importantes; en Piura, Lambayeque y La Libertad. Una economía agrícola de regadío sostenía aquellas poblaciones; la pesca y la caza del venado completaban su alimentación. Los cálculos conservadores sitúan el periodo m. entre 200 y 800 d. C.J. C. MUELLE ROJAS.
BIBL.: M. CABELLO BALBOA, miscelánea Antártica (ms. 1586), Lima 1951; M. RuviÑos Y ANDRADE, Sucesión Chronologica: 0 Serie Historial de los Curacas de Mórrope y Pacora en laprovincia de Lambayeque (ms. 1782), "Rev. de Historia", 10, Lima 1936, 289-363; B. J. MARTÍNEZ COMPAÑÓN Y BUJANDA, Trujillo del Perú a fines del siglo XVIII, Madrid 1936; M. UHLE, Die Ruinen von Moche, "Journal de la Société Americaine", 10, París 1913, 95-117; A. L. KROEBER, Archaeological Explorations in Peru, "Field Museum of Natural History Anthropological Memoirs", 11,1 y 2, Chicago 1926 y 1930; W. C. BENNETT, Archaeology of the North Coast of Peru, "Anthropological Papers Americans Museum Natural History", 35, Nueva York 1939; J. C. MUELLE, Acerca del estilo chimú medio, "Rev. del Museo Nacional", 23, Lima 1954 182-197; W.D. STRONC, y E. CLIFFORD, Cultural Statigraphy in the Viru Valley, Nueva York 1952.
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