Moab I. Geografia E Historia. GEOG.
Categoria:
Geografía
Según la etimología popular conservada en la Biblia, M. vendría a significar "semen de mi padre" (mú’abi) o sencillamente "de mi padre" (mem’abi). Se refiere al nombre de un hijo incestuoso de Lot (Gen 19,35-37; v.). Como proveniente de un grupo tradicionalmente enemigo, la etimología acusa de poco noble el origen de Moab.Los límites territoriales de este antiguo reino (hoy en Jordania) seguían los accidentes de la geografía. El desierto siro-arábigo lo limitaba al este y al sur, más al mediodía el torrente Zéred (Wádi-el-Hesá), el mar Muerto y el curso inferior del Jordán, al oeste, mientras que la frontera norte fue inestable y siguió las vicisitudes históricas del reino. Dominando hasta el Arnón, M. había intentado apoderarse de la llanura que se extiende al norte de este río. Formada por tierra de aluvión, proveniente de algunos riachuelos, era lo suficientemente fértil para ser deseable en comparación con el desierto circundante. Sólo por el norte tenía M. posibilidad de enriquecer su territorio con tierras cultivables. Probablemente, en un primer momento dominaron esta región; pero el reino amorreo de Sihon y el establecimiento de las tribus israelitas hicieron retroceder los límites hasta el Arnón. Moab intentó apoderarse de esta franja de terreno a lo largo de toda su historia y lo consiguió, pero de forma esporádica: testimonio de ello es la estela de Mesa (v.), las reivindicaciones en tiempos de Jefté, y las alusiones de Isaías y jeremías.La antigua tradición contenida en el Génesis, que presenta a M. como hijo incestuoso de Lot, quizá refleje el convencimiento de los israelitas de que los moabitas eran unos parientes lejanos. Hasta el s. xiii a. C. poco o nadase sabe de su historia. En un relato arcaico se recuerda que Kédórlá `omer, rey de Elam, venció a los refaitas en `Astérot-Qarnáyim, localidad situada al norte del río Arnón (Gen 14). Estos refaitas (réfúim) bien pudieron ser los conquistadores o colonizadores de este territorio. En el s. XIII, cuando los clanes israelitas pretendieron conquistar Canaán, pasando por Transjordania, M. estaba organizado y fortificado como un reino; Num 22,4 menciona el nombre y la genealogía de su monarca, Báláq bin-Sippor. Más tarde, una parte del territorio era feudo de un tal Jeshbón, amorreo (Num 21,27-30), al que se lo arrebataron los bené-Yisrael. Fue ocupado por la tribu de Rubén (los 13,15-23). No debieron conservarlo por mucho tiempo, pues en pleno s. xii, uno de los jueces, de nombre Ehud tuvo que luchar contra M. y desalojarlos (Id 3,12-30). No sabemos cuánto tiempo los dominó Israel y hasta qué punto la tribu de Rubén sobrevivió a todas estas luchas.Las relaciones entre vecinos no debieron ser muy cordiales, sobre todo mediando como manzana de discordia las tierras más feraces del norte del Arnón. David (s. xi) invadió M. y Edóm (v. IDUMEA). Los datos ofrecidos por la Biblia son poco precisos (2 Sam 8). Da la impresión que David dejó en el trono al rey de M., aunque lo redujo a vasallaje. Así como los cananeos fueron asimilados al reino israelita, los estados vecinos y las toparquías filisteas sólo debían pagar tributo como vasallos del monarca de Jerusalén. Tal situación perduró hasta la desmembración del Reino. Israel y Judá se convierten en estados de segundo orden, más preocupados de sus luchas fratricidas que del mantenimiento del poder, más allá de sus fronteras. Moab se debió independizar aprovechando este trastorno.En tiempos de Omrí (s. ix) fue reconquistado M., episodio que recuerda la estela de Mesa (v.). Los dos reinos hebreos aunando sus fuerzas consiguieron dominar de nuevo casi la totalidad del territorio que un día perteneciera a David-Salomón. Como es natural, una vez sometido Moab, Omrí colocó a israelitas, vasallos suyos en las tierras al norte del Arnón; esta sumisión de los moabitas queda reflejada en 2 Reg 3,4 y duró poco. Siendo rey Jorám, tuvo que hacer frente a la sublevación de Mesa; Israel se alía con Judá para guerrear con Moab, al parecer, vencieron los federados israelitas, pero debió ser efímera la conquista, pues, según la estela, Mesa invadió pronto las tierras feraces del Arnón, degolló a los colonos israelitas y asentó en su lugar a los suyos (2 Reg 3,4-27). En relación con estos hechos, se recuerda con horror el sacrificio que hizo el rey de M. de su propio hijo primogénito, dato ofrecido tanto en la estela como en los libros bíblicos.Pocas noticias más se encuentran acerca de Moab. Fue como todos los países del corredor palestino, vasallo de Asiria. El nombre de sus reyes aparecen en las listas cuneiformes de los monarcas extranjeros que debían pagar tributo al coloso de Nínive. Son: en tiempos de Tiglatpileser III, Salamanu; bajo Senaquerib, Kammusunabdi; Musuri, bajo Asaradon y Asurbanipal.Probablemente M. tomó parte en la conspiración antiasiria que formaron los reyes de Tiro, los príncipes de las ciudades fenicias y el rey Ezequías de Judá, alentados por el faraón Sabako y el rey caldeo Merodak-Balada". No consiguen nada, pues Senaquerib los derrotó y durante el s. vii permanecieron sujetos a la dominación de Nínive. Por coincidencias raras de la historia, el declive y el ocaso de Asiria señaló al mismo tiempo la desaparición de M. como estado más o menos autónomo. En tiempos de Asurbanipal (625 a. C.) otra coalición de pequeños monarcas se le enfrentaron, aprovechándose de una sublevación interior, dirigida en Babilonia por el propio hermano del rey. Moab pudo muy bien haber participado. La victoria del asirio, desprestigió totalmente a la dinastía de M. y los árabes del desierto aprovecharon la oportunidad para apoderarse y destruir los territorios de Edóm y Moab. Más adelante y en distintas ocasiones, se vieron sus reyes mezclados en inútiles conspiraciones contra Nabucodonosor, heredero del Imperio sario (Ier 27,3). Según Josefo (Ant. Iud., X.IX,7) el a. 582 a. C. este rey dirigió una campaña victoriosa que abarcó M. y Amón, a la que puede referirse una inscripción sin fecha del mismo Nabucodonosor (cfr. l. B. Pritchard, Ancient Near Eastern Texts Relating lo the Old Testament, Princenton 1955, 307).En tiempos de los persas (s. VI-IV) M. es considerada sistemáticamente como un estado árabe; sus príncipes son nabateos (v.). Después de la guerra de independencia llevada a cabo por los Macabeos (v.), la dinastía asmonea (v.) pretendió ocupar esta región, basándose en los derechos de ocupación de la primera generación israelita. Herodes anexionó a su reino los territorios del norte del Arnón, formando una región o distrito, conocido con el nombre Perea. La ciudadela de Maqueronte se encontraba al sur de ésta, en la frontera entre los reinos de Herodes y el de Acetas. Su fin, como el resto de esta geografía, fue entrar a formar parte del Imperio romano en la provincia de Arabia.J. GUILLÉN TORRALBA.
BIBL.: F. M. ABEL, Géographie de la Palestine, I, París 1967, 278; F. VATTIONI, Moab-moabitas, en Diccionario Bíblico, dir. F. SPADAFORA, Barcelona 1968, 417-418; J. A. PALACIOS, Moab, en Enc. Bibl. V,224-225; L. ARNALDICH, Moabitas, en Enc. Bibl. V,225-236.
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