Mileto HIST.
Categoria:
Historia
Historia. Antigua ciudad de Asia Menor a orillas del río Menandro. Su origen parece haber sido micénico. Es posible que deba identificarse con Millawanda. M. se hallaba en una colina junto al mar. Los aluviones del Menandro cegaron su puerto y modificaron la línea costera al igual que en otras localidades del golfo Látmico, como Priene. Fue ocupada después por los cargos. En el s. XI a. C. la invadieron los jonios, que lucharon durante mucho tiempo por el dominio de la zona. En el s. VII a. C. fue atacada por los cimerios y después por los lidios, de quienes se convirtió en aliada más tarde. Durante este periodo, M. fue un gran centro comercial beneficiado de su puerto. En esta época fundó numerosas colonias: Abydos, Cizico, Bizancio, Sinope, Trapezunte, etc., llegando hasta Crimea, donde fundó Olbia. Su régimen de gobierno era predominantemente oligárquico -ya con gobierno de aristócratas, ya de los comerciantes ricos- no sin crisis y luchas sociales, que dieron lugar a la tiranía de Trasíbulo. Éste fue el periodo más brillante de M. Vivieron entonces allí los filósofos Tales, Anaxímenes y Anaximandro, y el geógrafo HecateoTras la caída de Creso, se sometió a los persas y se incorporó el santuario de Apolo de la vecina Dídima. M. encabezó la revuelta antipersa de las ciudades jónicas. Darío ordenó destruir M. y el templo de Apolo, así como deportar la población. Ésta recuperó su libertad tras la batalla de Micala (479 a. C.), bajo la protección de Atenas, y M. fue reconstruida. Tras las guerras del Peloponeso (v.), se sometió a Esparta. El dominio persa en el s. IV a. C. fue soportable gracias a la política de Mausolo. Resistió a Alejandro, que respetó su autonomía. Tras la batalla de Issos (333 a. C.), pasó a formar parte del Imperio seléucida. En este periodo concluyóse la restauración del santuario de Apolo iniciada en el reinado de Alejandro. Sufrió durante el s. III a. C. debido a las guerras entre Seléucidas y Lágidas. Tras la derrotade Antíoco III (v.), los romanos reconocieron la independencia de M., aunque quedó bajo la tutela de Pérgamo (v.). Por ello, en el 133 a. C. pasó a formar parte de la provincia romana de Asia. Durante el Imperio vivió en paz y prosperidad. Augusto y Adriano mandaron edificar en la ciudad numerosos edificios. En ella predicó S. Pablo. M. fue sede episcopal, y arzobispal en la época bizantina, pero su decadencia en el Bajo Imperio es indudable. Justiniano hizo construir en ella nuevas murallas que defendían un área más reducida que la de la antigua M. Su población disminuyó poco a poco hasta reducirse a una aldea, Balat, destruida por el terremoto de 1955 y actualmente abandonada
Monumentos. Las primeras excavaciones de M. tuvieron lugar en el último cuarto del s. XIX subvencionadas, como las de Tralles, Magnesia del Menandro, Priene, Dídima y Heraclea de Latinos, por los barones G. y E. de Rothschild. A fines del mismo siglo, el Inst. Arqueológico Germánico inició importantes trabajos que las guerras, y lo poco accesible de la zona de M., han hecho esporádicos. De la M. más antigua se conocen diversos restos, incluso de la ciudad fortificada micénica, pero en conjunto dichos restos corresponden a la ciudad reconstruida a principios del s. V a. C. o son posteriores. Se alzaba la ciudad sobre una península con tres puertos. Un cuarto se hallaba a 5 Km. de M., junto a la isla de Lade. Fue reconstruida con un plano urbanístico regular de calles trazadas a escuadra y cordel que dividían bloques de viviendas de planta cuadrada. Si se considera que el célebre urbanista Hippodamo era natural de M. parece probable que se deba atribuir a su dirección la ordenación urbanística de la ciudad. Entre los monumentos principales pueden mencionarse el teatro, con capacidad para 25.000 espectadores, bien conservado, pese a su reutilización en las fortificaciones bizantinas. Junto al mismo se hallan una tumba helenística, quizá cenotafio de un héroe, un trofeo conmemorativo de las victorias navales de Augusto y el antiguo puerto llamado de los Leones, debido a las dos esculturas que adornan su bocana. Una calle porticada une el puerto al templo de Apolo Délfico, Delplhinion y a la antigua palestra, después construcción termal, junto al mismo. Otra calle porticada une también el puerto al bouleuterion, edificio del Consejo, y al ágora, plaza pública utilizada como mercado. Todas estas construcciones corresponden a la época helenística. Entre el bouleuterion y la citada ágora norte, se halla el templo de Roma y Augusto. Otro edificio de interés es el ágora sur, con su puerta monumental, aprovechada más tarde en las murallas de Justiniano, y el inmediato almacén de trigo. En las proximidades de éste se hallan el templo de Serapis y las termas dedicadas a la emperatriz Faustina. La ciudad destruida por los persas se hallaba en el lugar donde, en el s. III a. C., se construyó el estadio. El templo de Atenaa parece haber sido precedido por construcciones religiosas mucho más antiguas, que se remontan a loss de la colonización joma
Otros hallazgos de M. que merecen recordarse son la serie de esculturas de época arcaica. Se trata de representaciones de miembros de la familia de los Branquidas, que desempeñaban cargos sacerdotales en el santuario de Apolo en Dídima. Estas estatuas sedentes (conservadas en el Museo Británico de Londres) adornaban las inmediaciones de la Vía Sacra que unía M. con el Santuario. También han aparecido numerosas esculturas romanas, y tales hallazgos se multiplicarán en el futuro, puesto que hasta el presente la exploración arqueológica de M
se ha centrado en los grandes edificios y en la documentación de ciertos momentos históricos, como el poblado fortificado micénico, pero no se ha extendido a las construcciones privadas y a las necrópolis. Aparte del Museo Británico, conservan materiales de M. el Museo de Constantinopla (esculturas helenísticas y romanas), los museos de Estado en Berlín y el pequeño museo de las excavaciones en Akkoy
ALBERTO BALIL
BIBL.: G. COLONNA, Mileto, en Enciclopedia dell’Arte Antica, V, Roma 1963, 9-33; C. ROEBUCK, lonian Trade and Colonization, Nueva York 1959; G. GIANELLI, Trattato di storia Greca, 3 ed. Roma 1954; D. MAGIE, Roman Rule in Asia Minor, Princeton 1950; A. H. M. JONES, Cities of the Eastern Roman Proainces, Oxford 1937; F. CASTAGNOLI, Ippodamo di Mileto e L’urbanistica a pianta ortogonale, Roma 1956; T. WIEGAND, Milet, Berlín 190636 (en curso de publicación); A. GARCíA Y BELLIDO, La urbanística de las grandes ciudades del mundo antiguo, Madrid 1966, 46 ss.
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