Mil y Una Noches, las ARTE
Categoria:
Arte
Esta obra, que recibe en árabe el título de Al/ layla wa-layla, está constituida por una colección de cuentos orientales que dio a conocer en Europa la traducción francesa de Galland (1704). El éxito impresionante que obtuvo esta primera versión hizo que Las mil y una noches pasaran a ser un libro clásico para los pueblos de Occidente y se hicieran numerosas traducciones y ediciones que tuvieron, entre otras, la virtud de hacer apreciar a los propios árabes, a fines del s. XIX, el mérito de este tipo de narrativa.Origen y textos. Todos los textos árabes de Las mil y una noches están recubiertos de una pátina literaria de tipo lingüístico que hizo pensar a Lane que se trataba de una obra de autor único y anónimo que debió de vivir entre 1475 y 1525. Sin embargo, hay testimonios de su existencia como tal colección desde mucho antes. AlMas’üdi (m. ca. 957) e Ibn al-Nadim (m. en 978) dicen que en su época había cuentos con el mismo título, traducción de otra persa, el Hazar afsané. El último autor de los citados da suficientes detalles para poder identificar la historia-cañamazo y los personajes que en ella intervienen con los de Las mil y una noches. A mayor abundamiento, Abbot ha encontrado en un manuscrito que remonta al s. IX el incipit de uno de sus cuentos y H. Ritter ha señalado la existencia de una recopilación, fechable en los s. XII-XIII, que contiene cuatro relatos idénticos a otros tantos de la actual colección.Elemento esencial de esta narrativa es la historia-cañamazo y el sistema de concatenación que la va ligando con las siguientes. Este último tiene su antecedente en la literatura india y se encuentra ya en el Mahabarata (v.) y en el Panchatantra (v.). Denotan el mismo origen las narraciones que presentan genios dotados de libre albedrío y que se encuentran encerrados en los más variados recipientes, y la expresión kayfa dalika (`¿cómo es eso?’) que introduce muchos cuentos y que no es más que una versión de la correspondiente expresión sánscrita.Przyluski ha demostrado que la historia-cañamazo ha sido ideada por un pueblo de mentalidad matriarcal, posiblemente en el Norte de Indochina, en la región del actual Vietnam. El que sean dos caballeros los que se casan al mismo tiempo, que son engañados por sus respectivas mujeres ,y terminan contrayendo un nuevo doble matrimonio (Sáh al-Zamán/Sahrazád y Sahriyár/Dunyazád) implica que el esquema fue ideado en una tierra en que los matrimonios se celebraban en un día o unos pocos días al año. Hay ciertas historias (cfr. noche 193) en el que el elemento determinante de la acción no es el hombre sino la mujer, quien, cruel, sacrifica al pretendiente (cuadro de Turandot) si no la satisface. Este núcleo primitivo y matriarcal fue patriarcalizado en la India intentando buscar una justificación de la crueldad del monarca en el adulterio cometido por su mujer.La historia-cañamazo quedó constituida, pues, a principios de nuestra Era, según el siguiente esquema: dos hermanos, ambos reyes, son engañados por sus esposas; les dan muerte y deciden no volver a casarse. Uno de ellos elige cada noche una nueva mujer a la que manda matar al amanecer. La hija del visir se empeña, en contra de los consejos de su padre, en pasar una noche con el soberano y, ante el asombro de todos, no es ejecutada al llegar la aurora. Esta situación se prolonga durante muchas noches (en la adaptación persa mil y en la árabe mil y una) y al cabo de este tiempo el soberano la perdona y se casa con ella. Su hermano Sahriyár contrae matrimonio al mismo tiempo con la compañera de la protagonista. El medio empleado por Sahrazád para conservar la vida a lo largo de este periodo es sencillo: consiste en explicar al rey distintos cuentos que siempre concluyen a poco de empezar la velada, lo cual permite a la narradora iniciar otro que se prolonga a lo largo de una o varias noches hasta completar Las mil y una noches (aunque no mil y un cuentos; el número de éstos puede fijarse alrededor de los 200).En su primitivo original Las mil y una noches debieronde tener escaso número de noches; para los pueblos del Oriente asiático 100 era ya sinónimo de cantidad elevada. Cuando esta cifra fue rebasada por la incrustación de nuevos materiales se adoptó en sustitución suya 1.000. El paso de 1.000 a 1.001 pudo deberse a la aversión que los musulmanes sienten por los números redondos o, como sugiere Littmann, a la influencia del idiotismo turco bin bar, que sirve para indicar un gran número.Clasificación de los cuentos. Por su origen, se clasifican en los siguientes grupos:1) Indios, Son los que constituyen la historia-cañamazo, así como aquellos en que se encuentra un marido traicionado que se resigna al conocer la desventura de otros. Los cuentos que siguen inmediatamente después de la historia-cañamazo se conservan en el orden arcaico, es decir, en el mismo que debieron de tener en el original indio y por tanto pertenecen a una época muy antigua. Entre ellos pueden citarse El mercader y el genio (noches 1-9), El mandadero y las tres muchachas (9-18), y Sindbad o los siete visires (578-606).
2) Persas. Es difícil señalar sus huellas, pues apenas conocemos lo que fue la novelística persa preislámica. Se consideran de origen iránico aquellos en que los genios gozan de libre albedrío y también aquellos en que los nombres propios de los protagonistas son de etimología pahlewí, como, p. ej., Ardasir y Hayat al-Nufús (720-738).3) Musulmanes iraquíes. Cuando Las mil y una noches llegaron a Bagdad, capital del califato, sufrieron una importante metamorfosis, pues muchas de las historias primitivas desaparecieron o se resumieron para ir introduciendo nuevo material constituido en principio por una serie de historia en las que Harün al-Rasad interviene en asuntos amorosos sin que en ellos aparezca la magia por ningún lado. Figuran a su lado los principales personajes de la época como son los Barmekíes, Abú Nuwás (v.), Masrúr, etc. Muchas de estas historias tienen un considerable valor literario, p. ej., Nur al-Din y Anis al-Yális (34-38). Junto a estas narraciones cortesanas se incorporaron elementos procedentes de la más remota antigüedad asiro-babilónica que influyeron, p. ej., en la narración de Hasib Karim al-Din (482-503).4) Musulmanes egipcios. Compuestos en los s. xtn-xv. En ellos aparece un Harún al-Rasad muy distante de la realidad mezclado con genios sometidos a talismanes; un Abú Nuwás que recita, a veces, versos que no son suyos sino de Bahá’ al-Din Zuhayr. Entre las historias más bellas de este periodo están las de Sams al-Din y Nur al-Din (19-24), `Abd Allah de la tierra y `Abd Allah del mar (940-946), Nur al-Din y Maryam la cinturonera (863894), y muchos otros.5) Un último grupo lo constituyen las historias de origen extraño a Las mil y una noches que terminaron por integrarse en ellas o bien otras que habiendo pertenecido a esta colección quedaron desplazadas. Entre las primeras cabe destacar la novela de caballería de `Umar al-Nu’man (45-145), Sindbad el Marino (537-566), Los siete visires o Sindbad (578-606) y la Doncella Teodor (436-462). Entre las segundas pueden citarse Al¡ Babá y los cuarenta ladrones, Aladino y la lámpara maravillosa, El príncipe Ahmad v la perí Banu, Abú-1-Rasan o el durmiente despierto (que tal vez influyera en La vida es sueño de Calderón) y muchos otros que se encuentran en manuscritos árabes, como el de Wortley Montague en Oxford o el de la Bibl. Universitaria de Barcelona, que representan unas reelaboraciones de Las mil y una noches distintas de las que han dado origen a las ediciones príncipe ZER que hoy se encuentran en el mercado (Calcuta 1826-43; Bulaq 1835).Temática y estilo. Temáticamente Las mil y una noches englobaban todos los géneros cultivados por los musulmanes: cuentos maravillosos como El caballo de ébano (15, 656), cuyo origen se encuentra en la literatura india y cuya última carrera la realiza Clavileño; novelas como la de `Umar al-Nu’mcrn, que parece haber influido en el Tirant lo Blanch y el Ciclo del barbero (28-32), y que por motivos temático- estilísticos hace pensar en la existencia de una novela picaresca árabe. Leyendas, cuentos didácticos y humorísticos, así como series bastante interesantes de anécdotas, constituyen este abigarrado y policromo mundo de Las mil y una noches. El estilo de estas narraciones, salvo rara excepción, es sencillo y a veces peca de vulgar, aproximándose en demasía a la lengua hablada. En cuanto a los temas históricos las fuentes son puramente populares.J. VERNET GINÉS
BIBL.: E. LITTMANN, All layla wa-layla, Encyclopédie de 1’Islam, 1, 2 ed. París-Leyden 1960, 369-375; J. VERNET, Literatura árabe, Barcelona 1966, 151-165, en donde se encontrará mención de otros textos novelísticos árabes de tipo popular; traducción completa a base del texto de ZER (con adiciones de cuentos del grupo 5) por J. VERNET, Las mil y una noches, 3 vol., Barcelona 1964-66; el mismo autor ha hecho una selección propia para jóvenes en Los mejores cuentos de Las mil y una noches, Barcelona 1960; para la problemática de los distintos textos base cfr. F. TAUER, Erzáhlungen aus den Tausendundein Nüchten. Zuaz ersten Male aus dem arabischen Urtext der Wortley Montague-Handschrilt der Oxlorder Bodleian Library übertragen und herausgegeben, Francfort 1966
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