Migraciones Animales II. Migración de las Aves. BIOL.
Categoria:
Biología
Las m. de las aves (v.) consisten, en general, en desplazamientos estacionales relacionados con la búsqueda de sus óptimos de temperatura y de alimentación. En general son hacia el N en verano y hacia el S en invierno (a veces NE-SO) en el Hemisferio N, pero existen también m. semejantes, de menor extensión, en el Hemisferio S. En las regiones tropicales, algunas aves migran para anidar en zonas subtropicales en la estación de lluvias y vuelven a las proximidades del Ecuador durante la estación seca.La técnica desarrollada desde principios de siglo para descubrir de modo exacto los itinerarios y tiempos de m. de las aves consiste principalmente en el anillado, a ser posible ya de las aves jóvenes antes de su primer viaje migratorio; en las patas de las aves capturadas se colocan, sobre el tarso-metatarso, ligeras cintas de aluminio con los datos del individuo y de la estación anilladora.La magnitud de las m. es muy variable, pero muchas veces se recorren distancias grandes, con una notable precisión en el itinerario. Para las cigüeñas y golondrinas se han medido distancias de casi 10.000 Km. desde Europa Septentrional a África del Sur. El chorlito dorado chico (Pluvialis dominica) va de las tundras del extremo N del Canadá a las Pampas de Argentina. El charrán ártico (Sterna paradisea) anida en las costas septentrionales de Europa y América y, a lo largo de las costas atlánticas, llega en su m. hasta la Antártida. Las aves marinas realizan m. muy amplias volando, a veces, varios meses sobre el mar sin tocar tierra una sola vez, como es el caso de las pardelas (Puf f inus) que crían en la isla de Tristan da Cunha y remontan en mayo hacia Groenlandia e Islandia. Los pájaros bobos realizan m. nadando. Como es obvio, en general todas esas m. se realizan en grandes grupos.Mecanismos de orientación. El principal problema que plantea la existencia de m. en las aves es explicar cómo se orientan para mantener un rumbo. Ante todo, debe afirmarse que no todas las aves son capaces de orientarse y que, entre de las que lo son, se encuentra con cierta frecuencia la adopción de direcciones aberrantes en las experiencias realizadas. Además, el comportamiento de los representantes de las distintas especies a través de las m. puede ser tan distinto que parece imposible atribuir todas las m. a un mecanismo común. No obstante, parece evidente que ciertas aves se guían, por lo menos en parte, por la visión de los territorios que sobrevuelan, gracias a una agudeza y memoria visuales sorprendentes, si bien en la actualidad se discute la pretendida agudeza visual de ciertas aves migradoras. Detalles ambientales tales como cordilleras, costas, poblaciones o incluso autopistas, pueden desviar a algunas aves de su ruta. La memoria visual parece muy elevada en las palomas.En otras especies, el comportamiento migratorio sólo puede explicarse por un especial sentido de la dirección. Muchas veces, apartadas del país donde viven, no encuentran su normal vía migratoria, pero inician una m. en la misma dirección en que la efectuaban desde su país, como han demostrado experiencias realizadas con cornejas cenicientas (Corvus corone ssp. cornix) de las costas del Báltico. Así pues, parece que en muchas especies el sentido de la dirección es hereditario, fijado en el genotipo (v. GENÉTICA i). Una demostración complementaria de esta afirmación va implícita en el hecho observado de que en muchos casos las crías inician la m. antes que sus padres. No obstante, las formas juveniles vuelven sólo de modo aproximado al lugar de nacimiento, mientras que los individuos viejos vuelven exactamente a sus antiguos nidos. La memoria visual va afinando, a lo largo de la propia experiencia, los pequeños detallesde localización. En las cigüeñas europeas, al sentido’ de dirección heredado viene a sumarse otro de imitación. Estos animales para migrar se separan en dos grupos bien definidos: el occidental, que lo hace hacia el SO a través de España, atravesando el estrecho de Gibraltar, y el oriental, que migra hacia el SE a través del Bósforo, Turquía y Palestina. La explicación de este fenómeno es sencilla, pues son los dos únicos sistemas de evitar sobrevolar grandes extensiones marítimas. Si se toman cigüeñas jóvenes orientales, se las lleva a un sector occidental y se las deja en libertad tras la m. de las autóctonas, migran hacia el E, lo cual demuestra que han heredado un sentido de la dirección; no obstante, este sentido puede ser dominado por el de la imitación, pues si se dejan en libertad antes de la m., la mayor parte se dirigen con las occidentales al SO.Para explicar el sentido de la dirección se ha apelado a los canales semicirculares del oído medio, a la percepción y medida de la fuerza de Coriolis, del campo magnético terrestre y de la velocidad de vuelo en relación con la superficie del suelo. La estructura de este oído medio debería interpretarse como una especie de brújula bloqueada por una dirección impuesta, de modo comparable a los pilotos automáticos de los aviones, aunque no existen pruebas experimentales de esta hipótesis.Otras observaciones llevan a suponer que ciertas aves pueden orientarse mediante una "capacidad de navegación" real, es decir, de ir modificando su dirección de ruta para llegar a su destino. Como algunos otros animales, ciertas aves parecen capaces de orientarse por el sol, sea cual sea la hora y la posición de éste, con tal de que puedan verlo, lo cual debe permitirles verosímilmente determinar su posición respecto a dos coordenadas, observando la altitud, el azimut o el movimiento del sol. Para ello es preciso disponer de un cronómetro muy preciso, de un sentido del tiempo (reloj biológico) que registre la diferencia entre el tiempo local y el tiempo en el lugar de origen o de destino. A pesar de lo fantástico que esto pueda parecer, los propios hechos observadot> exigen por lo menos una hipótesis de este tipo. Lo que es más problemático y está lejos de ser dilucidado es la localización de este reloj biológico y su mecanismo. Experiencias realizadas con aves que migran de noche (currucas, patos) parecen demostrar que estas aves pueden orientarse con las estrellas, si bien en la actualidad cunde el escepticismo acerca de la validez de muchas observaciones realizadas con las currucas (sílvidos). Pero experiencias llevadas a cabo en planetarios han demostrado que los sílvidos se orientan mediante las estrellas con precisión y en la dirección adecuada para sus m.Finalmente, experiencias y observaciones realizadas en otras aves migradoras ponen en evidencia que, de acuerdo con mecanismos aún misteriosos, se orientan sin ningún astro celeste. En resumen, a pesar de las limitaciones de muchas de las observaciones y experiencias, puede afirmarse con un razonable margen de certeza que existen aves con un sentido de la dirección y otras con sentido de la navegación. En cualquier caso, la visión es particularmente importante, pues permite la utilización de puntos de referencia geográficos y celestes gracias a la colaboración de un sentido del tiempo, pero es evidente la existencia de un sentido de la dirección independiente de la visión.Un fenómeno independiente, pero relacionado con la m. en lo que se refiere a la orientación, es la vuelta al nido por parte de aves alejadas de modo natural o experimental. En este caso, no basta con el sentido de la dirección, sino que es preciso el de la navegación. Las palomas vuelven al palomar desde lugares distantes aunque no hayan estado anteriormente ni tengan entrenamiento previo, orientándose por el sol. Un caso curioso muy citado en la literatura es el de una pardela sacada de su nido en Gales y soltada en Boston que regresó en 12 días a su nido recorriendo 5.000 Km. a través del Atlántico. Tres charranes sin experiencia previa liberados experimentalmente volvieron a sus nidos tras recorrer unos 1.400 Km. en seis días.Causas de la migración. Si se quieren conocer las causas que determinan y desencadenan la actividad migratoria en un momento dado, debe hacerse referencia a peculiares aspectos fisiológicos de las aves migradoras. Ante todo, debe indicarse que los grandes migradores son aves cuyo metabolismo lipídico les permite acumular grandes cantidades de lípidos de reserva. En esta acumulación interviene el eje hipotálamo-hipofisario, que también actúa sobre diversas glándulas endocrinas relacionadas con el metabolismo de lípidos (tiroides) y la glucogénesis (interrenales). Estas correlaciones endocrinas, actividades glandulares acusadas antes o durante la m., pueden explicar algunas de las importantes transformaciones bioquímicas y permiten el considerable dispendio de energía que representa una larga m. En este estado, endocrino del animal tienen también importancia las gónadas, a su vez afectadas por cambios estacionales, en particular el fotoperiodo. A este respecto son interesantes las experiencias realizadas por los juncos (Junco) que estivan en Alberta(Canadá): si se encierran en jaulas durante el otoño y se les proporciona iluminación artificial, de modo que no aprecien el acortamiento de los días, no influye sobre ellos el fotoperiodo, las gónadas no disminuyen de tamaño como es lo normal en otoño y continúa el celo y las manifestaciones canoras hasta mitad del invierno. Estos ejemplares, engañados en cuanto a la iluminación, si se soltaban en invierno emigraban. En cambio, los ejemplares mantenidos en cautividad con luz natural, en los cuales se había operado la reducción de las gónadas, no mostraban comportamiento migratorio si se liberaban en invierno. Estos datos, que demuestran la importancia del fotoperiodo en la m., explican también que en algunas especies, como los zorzales y mirlos, sólo migren algunos individuos.No obstante, quedan muchos puntos por aclarar; uno de ellos es qué estímulo impulsa al ave a volver al N después de haber invernado cerca del Ecuador, donde el cambio estacional es pequeño. Es probable que los días más largos favorezcan el desarrollo de las gónadas y el estímulo reproductor esté relacionado con el estímulo de regreso al nido.V. t.: AVES 1, 1; ORNITOLOGÍAF. RIBAS SOLER
BIBL.: F. BERNIS, Migración en aves. Tratado teórico y práctico, Madrid 1966; 1. DORST, Les migrations des oiseaux, París 1956; íD, Study of bird migration, Uppsala 1951; A. L. THoMSON, Bird migration, Londres 1942; G. U. T. MATHEWS, Bird navigation, Londres 1969
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