Migraciones Animales I. Estudio General. BIOL.
Categoria:
Biología
Definición. La palabra m., tomada en el sentido etimológico más estricto, significa un cambio de residencia, eir definitiva un desplazamiento de un lugar a otro. La movilidad, al menos en una fase de su ciclo vital, es característica común a todos los grupos zoológicos y aprovechada para buscar mejores condiciones vitales, de manera que no puede decirse que exista un animal verdaderamente sedentario. Zoológicamente m. significa un conjunto de movimientos cíclicos, regulares -anuales, en general- entre un área de reproducción -también llamada área estival o patriay un área en la que el animal vive cuando no está en celo, llamada área de reposo, cuartel de invierno o área de invernada.Este concepto debe diferenciarse de los movimientos de dispersión que no son cíclicos e implican un aumento del área ocupada por la especie, ya sea de manera temporal o definitiva. Ejemplo de movimiento de dispersión lo constituye la tórtola turca (Streptotelia decaocto), que ha extendido su área con increíble rapidez desde Asia Menor y SE de Europa, donde fue introducida por los turcos poco después de 1700, al resto del continente a partir de 1920. El piquituerto (Loxia curvirostra), de distribución holártica y oriental, al igual que el lemming (Lemnus lemnus) y otros mamíferos y aves, presenta movimientos irruptivos pero sólo en sus poblaciones septentrionales, que parecen estar relacionados con fluctuaciones regulares de la población y, por tanto, con la escasez local de alimentos (v. ROEDORES). Casos similares de dispersión se producen entre los insectos, como ciertos ortópteros, lepidópteros y odonatos.Migraciones en los vertebrados. La verdadera m. no es rara en grupos inferiores; el cangrejo común (Cancer pagurus) y otros crustáceos abandonan periódicamente los fondos costeros para dirigirse a aguas más profundas, donde se aparean, pero en los vertebrados es donde se producen los movimientos migratorios más claros.Peces. Muchas especies de peces efectúan grandes viajes para llegar al territorio de cría, como los atunes. La m. puede darse entre dos medios tan distintos como el marino y el dulceacuícola; el salmón y la anguila son buenos ejemplos de ello.Mamíferos. El caribú, el bisonte americano y gran parte de las especies africanas de antílopes realizan cada año viajes de centenares de kilómetros. El objeto es la búsqueda de una zona en la que abunde el alimento y que, a la vez, proporcione refugio para el invierno o estación desfavorable. El caribú (Rangifer arcticus) pasa el verano en la tundra descendiendo hacia el S hasta el límite del bosque a partir de finales de junio-julio. El bisonte americano efectuaba, cuando era abundante, m. estacionales que le llevaban a cerca de 600 Km. al S de la zona que habitaba en verano.No sólo en los grandes herbívoros se da la m., solución cómoda ya que son capaces de recorrer grandes distancias, sino también en otros grupos de mamíferos. En los primates se han observado m. estacionales; p. ej., en los cercopitécidos africanos. Casi todos los carnívoros pinnípedos viajan de manera regular entre las zonas de invernada y de cría, que siempre es en tierra. Es curioso el caso de la foca de pelo de Alaska (Callorhinus alascanus), que se reproduce en las islas Pribilof, cerca del estrecho de Behring, donde se encuentran los sexos después de haber pasado el invierno separados. Entre los cetáceos (v.) hay ejemplos de grandes migradores, desplazándose en general de las aguas polares o subpolares a cerca de los trópicos. Los quirópteros (v.) paleárticos y neárticos cambian de residencia a lo largo del año debido a la inestabilidad de su metabolismo, buscando el abrigo adecuado para la invernación o para la vida activa y reproducción. El anillamiento de estos animales ha permitido establecer la importancia y sentido de tales movimientos estacionales, habiéndose deducido que se orientan hacia las regiones donde existan refugios, independientemente de su situación. Hasta ahora sólo se conocen cuatro especies norteamericanas de quirópteros que efectúan m. regulares similares a las de las aves.Aves. Son, quizá, los vertebrados cuyas facultades de desplazamiento son más acusadas. Su elevado metabolismo exige alimentos altamente energéticos y abundantes y su reproducción ovípara hace que necesiten a lo largo del año unas condiciones ambientales que no se encuentran, en general, en una misma región. No existe una divisoria clara entre aves migrantes y sedentarias, dado que se pueden citar muchos casos intermedios; p. ej., las aves llamadas sedentarias, fuera de la época de nidificación pululan, sin alejarse más que unos pocos kilómetros, en la zona en la que nacieron (v. II).Métodos de estudio. Aunque a veces se necesiten técnicas particulares, los métodos de estudio de las m. son bastante sencillos; se trata de la observación sobre el terreno y el anillamiento marcado. La observación sobre el terreno permite conseguir una idea acerca de los movimientos migratorios en una región determinada, asícomo la influencia que tienen sobre ellos ciertos factores climáticos y geográficos. También permite alguna información sobre el comportamiento de los animales durante la m. El anillamiento, común en aves y quirópteros, y el marcado de otros animales informan del lugar del anillado o marcado y del de captura. Con un acúmulo de estos datos individuales se puede conocer la amplitud de m. de una población o especie determinada.Se ha pretendido explicar el déterminismo del impulso migratorio con muchas teorías, la mayor parte de las cuales olvidan que la m. es sólo una fase, aunque ciertamente esencial, de la vida del animal, relacionada sobre todo con la reproducción y, por tanto, con determinadas glándulas de secreción interna como la hipófisis. Para dilucidar el origen de las m. han aparecido múltiples teorías que quedan dentro del campo de la hipótesis pura, ya que ni observaciones ni experiencias permiten sostenerlas.V. t.: ECOLOGÍA; ECOLOGÍA IJ. R. VERICAD COROMINAS
BIBL.: O. FEHRINGER, Grands voyageurs du monde animal, París 1960; C. B. WILLIAMS, lnsect migration, Londres 1958; P. P. GRASSÉ y COL., Traité de Zoologie, XV, Oiseaux, París 1950, 1074-1099; 1. DORST, Les migrations des oiseaux, París 1956; F. BERNIS, Migración en aves. Tratado teórico y práctico, Madrid 1966; F. BOURLIÉRE, Vie et moeurs des mammiféres, París 1951; A. BROSSET, La biologie des chiroptéres, París 1966
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