Mignard, Pierre
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Biografía GER
Pintor francés del s. XVII. N. en Troyes en 1612; y m. en París en 1695. Célebre durante su vida, triunfante en Roma y París, M. cuenta más en la historia del "siglo de Luis XIV" como rival de Le Brun (v.) que en la general de la pintura. Nacido en Champaña, abandonó temprano la medicina para estudiar la pintura en Bourges con Jean Boucher, en Fontainebleau ante las colecciones reales, por fin en París con Vouet. Salió en 1635 para Roma, donde vivió durante 22 años y se casó con una romana, cuya belleza le inspiró para sus vírgenes y santas dulzonas, mignardes (Virgen del racimo, Santa Cecilia en el Louvre). Influido por los Carracci, pintó muchos cuadros religiosos (S. Carlo Borromeo en S. Carlo a Catinari), y sus retratos fueron muy apreciados en la corte pontificia (tres papas, el cardenal Barberini, el embajador francés Hugues de Lionne, etc.). Le apodan "el Romano" cuando vuelve a París en 1657, llamado por el joven rey, a quien retrata, así como al card. Mazarino. Su dominio del fresco le merece eJ encargo de la cúpula en el monasterio del Val-de-Gráce, fundación de la reina Ana de Austria, que se arrodilla ante la Trinidad, en medio de unas 200 figuras (1663). La obra de M. hábil y brillante, pero algo hueca, entusiasma a los parisinos, y Moliére dedica un poema a La Gloire du Val-de-Gráce.Frente a Le Brun, ya dictador de las artes, M. representa la "oposición", no queriendo ser académico, apoyándose en los salones y círculos literarios parisinos: Mme. de La Fayette, Mme. de Sévigné, Boileau, Moliére, Racine, etc. Se dedica preferentemente al retrato y pinta algunos cuadros aparatosos (La familia del Delfín, en Versalles); pero sobre todo crea un "tópico" del retrato femenino: mujeres opulentas, sonrientes y plácidas, tan amaneradas como ricamente ataviadas, a veces disfrazadas de diosas o santas (Mme. de Maintenon, como S. Francesca Romana, Catherine Migrard enseñando el retrato de su padre en Versalles, la Marquesa de Seignelay como Anfitrite y su hijo, de 1691, en la National Gallery de Londres etc.).Al morir en 1683 el ministro Colbert -sustituido por el protector de M., Louvois-, el pintor, ya viejo, consigue desplazar a Le Brun, conquistando poco a poco sus cargos, y sustituirle en 1690 como primer pintor del rey. El balance de su obra es más bien decepcionante. Tanto en sus cuadros religiosos (Orleáns, Troyes, etc.) como en sus obras decorativas y sus retratos, el virtuosismo no disimula la blandura del dibujo, lo convencional del gesto y de la expresión. Sólo algunos retratos infantiles (Melle. de Blois haciendo pompas de jabón en Versalles) y de amigos (como el excelente Moliére en Chantilly) revelan el pintor que podía haber sido M., de no sucumbir a la tentación del éxito fácil.PAUL GUINARD
BIBL.: A. CHATELET, y J. THOILLIER, La peinture Irancaise de Le Nain á Fragonard, Ginebra 1964
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