Mezquita II. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
La primera m. se instaló en la casa de Mahoma en Medina: una modesta habitación con troncos de palmeras por columnas y techo de cañizo. Las primeras m. se orientaron hacia Jerusalén, al N; más tarde el Profeta impuso la dirección S, mirando a La Meca. El muro del testero (gibla, castellanizado alquibla) señalaba esa dirección, hacia la que debían volverse los fieles. Las partes esenciales de una m. son: un patio descubierto y la sala de oración techada, cuya orientación estaba determinada por la alquibla. Con el tiempo existió en esta habitación un púlpito móvil de madera (mimbar, castellanizado almimbar) situado junto al testero y desde donde el imán dirigía la oración. Un siglo después de la Hégira aparece el mihrab, nicho horadado en medio de la alquibla; así, la dirección ritual se concretaba en este hueco que parece derivar de los ábsides cristianos. La diferencia estructural entre una iglesia y una m. es que la sala de oración de ésta resulta más ancha que profunda, con lo que las naves, en lugar de trazarse perpendiculares a la alquibla, se disponen paralelas a ella. Está planta se ve sólo en Oriente. El alminar es una torre situada a los pies del patio desde donde el almuecín llama a los fieles a la oración; quiere ser una copia atrofiada de los viejos faros mediterráneos. Por lo general, se divide en dos cuerpos, de menor altura el de arriba.Mezquitas orientales. La dinastía Omeya levanta la m. mayor de Damasco donde estuvo la antigua iglesia de S. Juan Bautista. Fundada por el califa al-Walid (705715), tiene planta basilical de tres naves paralelas a la alquibla, y una tercera transversal, señalándose con unacúpula el punto en que se produce el encuentro entre ésta y la central longitudinal. En esta m. trabajaron artistas bizantinos, persas e indios, pero la diversidad de los estilos impuestos no alteraron el esquema básico de una m.: patio, sala de oración, mihrab y alminar. La mayor altura de la nave central y los ricos mosaicos que la revisten interiormente la distinguen de las de su tiempo.En Jerusalén, en el 695, se edificó la célebre m. (le la Roca, conocida con el nombre de Omar por los cruzados; se levantó sobre la roca santa desde la que, reza la leyenda, Mahoma ascendió a los cielos. Su esquema arquitectónico es de planta con estructura central, es decir, un círculo central con deambulatorio y muros exteriores en forma de octógono. Es una copia de la iglesia de la Ascensión de Jerusalén. Toda la construcción es bizantina, hecha probablemente por sirios formados en Constantinopla. De bellos mosaicos, tiene una alta significación religiosa para el mundo musulmán.En Jerusalén también, el califa `Abd al-Malik (685-705) convirtió en m. una iglesia de tres naves justinianea. Se la conoce con el nombre de al-Agsa y ha pasado, desde su fundación, por diversas ampliaciones. Es peculiar porque sus 15 naves son perpendiculares a la alquibla, cruzándose la central con otra que corre paralela al testero, poniéndose en el cruce de ésta y la central una cúpula.Este espacio así destacado, reservado para el califa, se llama magsicra.Con la dinastía Abbasí (v.; 750-1258), el arte islámico de Oriente se desplaza a Bagdad y Samarra. Las ruinas de la m. de esta última ciudad permiten reconocer un amplio patio con contrafuertes redondos y un alminar de ladrillo que evoca a los viejos zigurat (v.) mesopotámicos. Conquistado Egipto por los Abbasíes, Ibn-Túlún construye junto a la vieja ciudad de El Cairo (v. EL CAIRO iv) una gigantesca m. que lleva el nombre del fundador (876); como en Samarra, los materiales son el ladrillo y el estuco, sobresaliendo el alminar-zigurat y los arcos apuntados del patio de influencia persa. Entre la caída de los Tuluníes (905) y la aparición de los Fatimíes (969) no destacan edificios de importancia. En los s. xi y xii, Egipto se enriquece con las m. de al-Aznar y al-Hákim, y ya avanzado el s. xiii y durante el xiv con los musulmanes, la capital se puebla de oratorios de esbeltos y pintorescos alminares adornados con mugarbas (mocárabes) vulgarmente llamadas estalactitas. La toma de Constantinopla por los turcos (1453) abre un interesante capítulo en la arquitectura religiosa. S. Sofía de Constantinopla (v.), es convertida en m., que en adelante será modelo de santuarios coronados de espectaculares cúpulas.Mezquitas occidentales. `Ugba ibn Nafi’, en el s. vii, fundó una modesta m. en Qayrawán. Ibráhim, casi dos siglos más tarde, a la sazón gobernador Aglabía, independizó Túnez de los soberanos Abbasíes y levantó la m. mayor de Qayrawán, respetándose la primitiva alquibla de `Ugba. Qayrawán, es el punto intermedio entre el tipo de m. oriental y occidental, que culminaría en Córdoba. Sus 17 naves dirigidas en profundidad son interceptadas por la que corre paralela a la alquibla, poniéndose en los puntos extremos de la central de aquéllas sendas cúpulas bizantinas. El alminar tiene tres cuerpos; sobresalen los azulejos vidriados del mihrab procedentes probablemente de Samarra.En Córdoba (v. CÓRDOBA IV) se construye la m. que con el tiempo será el monumento capital de Occidente. Su realización responde a cuatro etapas sucesivas: Abderramán I (s. VIII), Abderramán II (s. IX), Alhaquem II (s.X) y Almanzor (s. XI). De todas ellas destaca la tercera. Su sala de oración, verdadera sala hipóstila de cientos de columnas, es reconocida por los arcos de herradura de las naves con otros de medio punto encima, recordando esta superposición de arcos a los acueductos romanos españoles; las 19 naves se cubren con maderas labradas al gusto abbasí, distinguiendo la nave central por las cúpulas de crucería situadas, como en Qayrawán, en sus puntos extremos. Las cúpulas de la capilla de Villaviciosa y la que precede al mihrab, ésta última revestida de mosaicos procedentes de Bizancio, son auténticas joyas. Arcos de herradura, lobulados, exentos unas veces, otras entrelazados, son elementos peculiares. Aunque más modesta, destaca la m.-aljama de Medina Azahara (v.) levantada por Abderramán 111, con cinco naves, doble alquibla y almenas decorativas semejantes a las de monumentos sirios. Estas dos m. cordobesas impondrán sus modelos a la mayoría de los templos islámicos levantados en la Edad Media en la Península, Argelia y ’Marruecos.V. t.: MUSULMÁN, ARTEB. PAVÓN MALDONADO
BIBL.: K. A. C. CRESWELL, Early Muslim Architecture, I, Oxford 1969; 11, Oxford 1940; L. GOLVIN, Essai sur l’architecture religieuse musulinane, París 1970; G. MARCA[s, L’architecture musulmane d’Occident, París 1955; L. TORRES BALBÁS, Arte cali/al, en HE, IV (1957); M. GómEz MORENO, El arte árabe español hasta los almohades, en Ars 111 (1951); H. GLUCK y E. DIEZ, Arte del Islam, en Historia del Arte Labor, V, Barcelona 1961; M. GóMEZ MORENO, El Arte islámico en España y en el Magreb, íb.; B. PAVÓN MALDONADO, La excavación de la Mezquita de Madinat al-Zahra, Madrid 1966
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