México (país). Historia Posterior HIST.
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Historia
La conquista de M. por Hernán Cortés se ha desarrollado en la voz correspondiente al conquistador (v. CORTÉS, HERNÁN). El proceso de organización política de Nueva España, posterior a la conquista, tiene tres fases perfectamente definidas: 1° el gobierno personal de Hernán Cortés; 2° la Audiencia; 3° el virreinato.1. Gobierno personal de Hernán Cortés. Comienza con la conquista de M.-Tenotchitlán en 13 ag. 1521. Los poderes conferidos al conquistador por el Ayuntamiento de Villa Rica de Veracruz, confirmados por el Emperador, le llevaron a ejercerlo con unos colaboradores que no fueron ni eficaces, ni leales, ni desinteresados: el contador Rodrigo de Albornoz, el factor Gonzalo de Salazar, el tesorero Alonso de Estrada y el veedor de fundiciones Peralmíndez de Chirino. Cortés solicitó religiosos para la evangelización del territorio, y familias de encomenderos para dar estabilidad a la colonización. También se enviaron de la Península plantas, simientes, ganado caballar y vacuno, así como ovejas merinas extremeñas. De Sevilla llegó una botica perfectamente surtida, iniciándose las explotaciones mineras, y las construcciones navales y artilleras. Este desarrollo colonizador se interrumpe en 1524 por la expedición cortesiana a las Hibueras (Honduras).Residencia de Cortés. Las noticias llegadas a la Península sobre la actuación de Cortés deciden a Carlos V a instruirle "juicio de residencia", que el conquistador conoce a su regreso a M. (1526). Se suceden los desórdenes, las conspiraciones y las persecuciones hacia Cortés y los suyos, siendo, finalmente, desterrado el conquistador, que regresa a España para informar al Emperador. En esta etapa tiene lugar la primera evangelización de M. que llevan a cabo los franciscanos, los "12 apóstoles", entre los que destaca fray Toribio de Benavente (v.) Motolinia, fundador de la ciudad de Los Ángeles, y autor de la Historia de los indios de la Nueva España. La conquista espiritual la prosiguieron sobre todo los dominicos, agustinos y jesuitas (v. v, 1).2. La Audiencia. En 1527 se establece la primera Audiencia continental en Nueva España, ensayo de un organismo judicial con función también política, para estabilizar el gobierno de M. y proseguir la "residencia" de Cortés. El presidente, Nuño Beltrán de Guzmán, gobernador de Pánuco, y los oidores, se caracterizaron por su odio al conquistador, insaciable codicia, y atropello al indígena. Fray Juan de Zumárraga (v.), arzobispo de M. y "protector de indios", excomulgó al presidente e informó a la corte de los abusos cometidos, tormentos a que eran sometidos los indios, venalidades y persecuciones. Fue ésta la primera gran contienda continental indiana entre el clero y el poder público.La segunda Audiencia se estableció para cubrir el plazo solicitado por Antonio de Mendoza para tomar el mando del virreinato. Su presidente, el arzobispo Sebastián Ramírez de Fuenleal, es el reverso de Nuño Beltrán de Guzmán. Tuvo magníficos colaboradores en oidores como Vasco de Quiroga (v.). A esta etapa la denominó Zumárraga "la redención de la tierra". Se redujeron los repartimientos de indios, se limitaron las facultades de los encomenderos, se fomentó la ganadería y los cultivos, fundándose nuevas ciudades.3. El virreinato de Nueva España en el s. XVI. Antonio de Mendoza (1535-50) y Luis de Velasco (1550-65). Visto el fracaso de la primera Audiencia, el Emperador decidió establecer un nuevo sistema de Gobierno en las Indias, la institución virreinal, en que se procuró hacer compatibles las ventajas del gobierno unipersonal con las garantías institucionales. El virrey sería un alter ego del monarca, y ejercería la máxima autoridad en el virreinato. Por ello sus funciones eran además: presidente de la Audiencia, gobernador, capitán general, superintendente de la Real Hacienda y vicepatrona eclesiástico. Facultades éstas delegadas del rey, y que ejercía con carácter supremo en el territorio de su mando. M. (1529) y Perú (154243) fueron los virreinatos indianos del s. XVI, no experimentando aumento hasta que la casa de Borbón en el s. XVIII desglosó el virreinato del Perú en dos nuevas jurisdicciones virreinales: Nueva Granada al Norte (1717-23 y 1739-1821) y el Río de la Plata al Sur (1776-1816). Aparte de ellos, el virreinato de Nueva España experimentó una segregación al ser creada la Comandancia General de Provincias Internas del Norte de la Nueva España (1776).Antonio de Mendoza (v.) llegó a Nueva España, como su primer virrey, después de haber desempeñado misiones diplomáticas en Flandes y Hungría, y de probar su lealtad a la corona en Huéscar, en la guerra de las Comunidades de Castilla. Durante su gobierno tuvo lugar la expansión del virreinato hacia el N por los territorios correspondientes a los actuales Estados norteamericanos de California, Arizona, Nuevo M., Kansas, Oklahoma y Texas. En el mar del Sur envió naves hacia California que produjeron fricciones con Cortés, que se hallaba navegando en dichos lugares, y que determinaron el regreso definitivo de éste a España (1540). Prosiguió la expansión en el territorio de la Nueva Galicia que había iniciado Nuño de Guzmán y continuó Pedro de Alvarado (v.). El propio Mendoza dirigió las operaciones, y después de agotar los procedimientos pacíficos por medio del "requerimiento" (v.) a los indígenas, llevó a cabo la guerra del Mixton en Nayarit.En materia social suprimió el indio "tameme" o de carga, aplicó las Leyes Nuevas (1542-43), limitando a una o dos vidas la duración de las encomiendas, y derogando las establecidas "a perpetuidad", con lo cual atenuó el régimen de esclavitud derivado de los primitivos "repartimientos" (v.) de indios. En ellos encontró la seria oposición de encomenderos, cabildos y gente principal de la sociedad mexicana. En el aspecto cultural se estableció por Juan Pablos la primera imprenta de M. y el colegio para indios nobles de Santa Cruz de Tlatelolco. En la capital se erigió la Casa de la Moneda para acuñación de plata, y se llevaron a cabo fundaciones de ciudades, entre ellas Valladolid de Michoacán (hoy Morelia) en recuerdo de la ciudad natal de Mendoza.Luis de Velasco, también noble, es el gobernante típico de la época de Felipe II: Su gobierno completa con el de Mendoza los primeros 30 años del sistema virreinal de Nueva España, que dieron fisonomía y carácter a aquelterritorio en la Edad Moderna. Organizó la expedición que al mando de Miguel López de Legazpi (v.) llevó a cabo el descubrimiento y conquista de las islas de Poniente o Filipinas (1564), cuyo "tornaviaje" se debió al gran navegante fray Andrés de Urdaneta (v.), que completa el ciclo intentado por Colón 80 años antes, y fue la base del establecimiento de la línea regular de navegación AcapulcoManila, la de más larga duración durante la Edad Moderna, y base del tráfico e intercambio comercial de España con China a través de Nueva España.En el aspecto social mejoró la condición de los indios que trabajaban en las minas, libertando a los que sufrían la esclavitud, prosiguiendo también en el propósito de suavizar las encomiendas. Fundó la Universidad de M. (1551), inició las medidas para preservar a la capital de las inundaciones, y estableció la Santa Hermandad. Fomentó las "doctrinas" y conventos de religiosos, convocando el I Conc. Mexicano (1555) que presidió fray Alonso de Montúfar. El desarrollo minero se incrementó por el invento de Bartolomé Medina, que logró amalgamar la plata con el azogue para el mejor beneficio en la obtención de este metal. En esta etapa tuvo lugar una sublevación de Martín Cortés, hijo del conquistador y de Marina, que tuvo una causa racial y de resentimiento por ingratitud de la corona con aquél, y a la que algunos historiadores han querido considerar como un movimiento precursor de la independencia.El s. XVI hasta el final. La aparición de la piratería inglesa es una de las características de este periodo. John Hawkins atacó el puerto de Veracruz, siendo rechazado por el virrey Martín Enríquez de Almansa. Luis de Velasco y de Marzo trazó el plan defensivo del virreinato, encomendando al ingeniero italiano Bautista Antonelli las fortificaciones de la ciudad de Veracruz y del islote de San Juan de Ulúa. En el aspecto económico se manifiesta el desarrollo de las industrias textil, sedera, de loza (mayólica poblana con influencia peninsular y oriental a través del galeón de Acapulco), la industria minera y la orfebrería derivada de la abundante obtención de plata y oro; la ganadería (caballar, vacuno, lanar), así como los distintos cultivos agrícolas, tanto tropicales (maíz, fríjoles, chile, etc.) como los procedentes de la Península.4. El virreinato de Nueva España en el s. XVII. Como en la metrópoli, y en razón de la decadencia personal y política de la dinastía de los Austrias, el s. xvli es especialmente anodino en su desarrollo y en los acontecimientos en el virreinato de Nueva España.Los problemas de mayor relieve fueron las obras de desagüe de la capital, los asaltos de corsarios a las costas, la expansión septentrional y los descubrimientos en las Californias (v. CALIFORNIA I). En cuanto a las obras de desagüe del valle de M. por Huhuetoca.y en canal de Nochistongo es importante la intervención de dos extranjeros: el ingeniero holandés Adrián Boot y Enrico Martínez, cosmógrafo, alquimista, hechicero, ingeniero, protagonista de la Cueva de Salamanca de Juan Ruiz de Alarcón, y que libró a M. de las inundaciones. El auge alcanzado por el corsarismo determina los cinco asaltos que durante la centuria sufrió la ciudad y puerto de San Francisco de Campeche, el del príncipe de Nassau a Acapulco, y el terrible saqueo llevado a cabo por Lorencillo y Mr. Grammont en Veracruz, en 1683. Este último determinó el cierre y fortificación definitiva de San Juan de Ulúa en virtud del proyecto del ingeniero Jaime Franck.La expansión por el Pacífico rse inicia con el viaje de Sebastián de Viicaíno para la pesca de las perlas, a comienzos de siglo, en una expedición en la que iban como cronista fray Antonio de la Ascensión y como cartógrafo Enrico Martínez. A ella siguen otras entre las cuales destaca la de la compañía establecida por Nicolás Cardona, y, finalmente, las independientes organizadas por marinos como Pedro Porter Casanate, Bernal de Piñadero e Isidoro de Otondo. Este último llega a la bahía de la Paz con los jesuitas Kino (v.) y Salvatierra, que inician la evangelización de aquellos parajes, y establecen en el interior las misiones que ampliaría fray Junípero Serra (v.) en el s. XVIII, al ser expulsada la Compañía de Jesús. Como figura más destacada, tenemos a Juan de Palafox y Mendoza (v.; 1600-59), que escribió un libro sobre las Virtudes del indio y gozó de la veneración de éstos, detentando la máxima concentración de poder político y eclesiástico en Indias, siendo simultáneamente virrey y visitador de Nueva España, arzobispo de México y obispo de Puebla.El s. xvii tiene en M. especial relieve en el aspecto cultural, destacando en el dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón (v.), la poetisa sor Juana Inés de la Cruz (v.), y el sabio erudito, historiador y matemático Carlos de Sigüenza y Góngora (v. vi, 2), precursor de la figura del intelectual. Las clases sociales están constituidas por los españoles, peninsulares (gachupines) y criollos, los indios, y las castas integradas por mestizos, negros y mulatos. La, población numéricamente más importante era la indígena, que representaba un 70% de la totalidad, mientras que los mestizos eran el 20% aprox., y el 7% lo formaban los españoles europeos o americanos. La población negra y sus mezclas (lobos, mulatos, zambos, etc.) llevada por los españoles desde la conquista, y que sustituyó al indígena en las labores más pesadas, apenas alcanzaba el 3%.5. El s. XVIII y la casa de Borbón en Nueva España. La guerra de Sucesión española (v.) trajo consigo una serie de reformas sustanciales, tanto en la mentalidad como en los sistemas políticos, económicos, administrativos y militares. Varían también las concepciones en orden a las personas que han de desempeñar el gobierno en los territorios indianos. A los nobles sustituyen militares y funcionarios o burócratas, hombres de carrera que forman una nueva aristocracia por los méritos contraídos, y la lealtad a la nueva dinastía. "Pro virtute et merito" será el lema de la Orden establecida por Carlos III. El virreinato de Nueva España experimenta una renovación en todos los órdenes. Las nuevas medidas para estimular y liberar el comercio, la intensificación en el desarrollo industrial y en el laboreo y explotación minera, la formación del ejército, el desarrollo urbanístico, la nueva estructuración de las clases sociales, la expansión territorial hacia el Norte del Pacífico, etc., son manifestaciones del auge y del desarrollo alcanzado en la centuria.El virreinato de Nueva España en tiempos de Felipe V y Fernando VI. La primera mitad de la centuria no es de la actividad ni intensidad que va a alcanzar a partir de Carlos III. Se inicia el siglo con el segundo mandato virreinal del arzobispo de M. Juan Ortega y Monañés (1701), durante el cual los ingleses atacan la ciudad de San Agustín de la Florida, que es objeto de una tenaz defensa. Pero el primer virrey nombrado por Felipe V es el duque de Alburquerque (1702-11), introductor de modas y costumbres francesas, y que hizo constante alarde de lujo y derroche. Dedicó la Colegiata de Guadalupe y estableció el Tribunal de la Acordada para policía de ciudades y caminos. Merece también destacarse en esta primera mitad del s. xviii el marqués de Casafuerte, criollo limeño, durante cuyo gobierno se erigieron, según proyecto del ingeniero militar Luis Díez Navarro, la Casa de la Moneda y la Aduana de la capital. Durante su mandato tuvo lugar la visita de Pedro de Ribera a los Presidios Internos del Norte, precedente de la de José de Gálvez. Se llevó a cabo el desalojo de la costa oriental de Yucatán, ocupada por los ingleses desde 1663, en un territorio que ha originado con posterioridad la colonia de Belize (v. HONDURAS BRITÁNICA). Son también virreyes dignos de mención: el arzobispo Juan Antonio de Vizarrón, bajo cuyo mandato tuvo lugar la erección canónica de la Virgen de Guadalupe; el duque de la Conquista, qpe aumentó las fortificaciones de Veracruz y Ulúa, mandando construir las baterías de San Miguel y Guadalupe; el conde de Fuenclara, que mandó recopilar en una obra de carácter estadístico y descriptivo sobre el virreinato las noticias utilizadas por José Antonio de Villaseñor en su Theatro Americano; y, finalmente, el primer conde de Revillagigedo, bajo cuyo gobierno se inició la recuperación de la Hacienda virreinal.Destacada es la figura del caballero Lorenzo Boturini de Benaducci, que inició el estudio de las antigüedades mexicanas, promovió el culto de la Virgen de Guadalupe, reunió códices y documentos prehispánicos y escribió la Idea de una Nueva Historia General de la América Septentrional0Los virreyes de Nueva España en los reinados de Carlos III y Carlos IV. En el reinado de Carlos III van a desfilar una serie de virreyes, de distinto origen y procedencia, impulsados todos por un afán común: la renovación, la puesta al día de los instituciones, las mejoras sociales y políticas. Estos virreyes, españoles unos, de origen extranjero otros, militares de profesión, funcionarios, labradores, y hasta clérigos, presentaron no obstante unas directrices de actuación indiscutiblemente afines. Sus relaciones de méritos y hojas de servicio los hacen acreedores a los cargos supremos que van a ocupar. Todo ello determina una transformación en lo que se refiere a la estructura social y al orden político, al sistema administrativo, al dispositivo económico y al montaje defensivo del virreinato.
Hacía falta renovar la organización político-administrativa, anclada aún en las reformas de Felipe II, y a estos efectos vemos cómo al lado del establecimiento de las secretarías de despacho (v. INDIAS, GOBIERNO DE), O ministerios, surgen en las Indias los proyectos de ese nuevo sistema centralizador y lleno de eficacia que son las intendencias (v.). Era necesario organizar un sistema defensivo ultramarino, y a dicho fin se toman las medidas conducentes a la creación de un ejército profesional permanente. Hay que defender las costas, todavía no bien conocidas, de aquel nuevo continente, y seguir el gigantesco esfuerzo de crear una marina de guerra, y de fortificar millares de kilómetros que constituyen la periferia del Nuevo Mundo. Para todo ello hace falta una revisión de las fuentes de los recursos económicos, y un fortalecimiento de la Hacienda. Por ello se van a emplear nuevos sistemas fiscales, que en poco tiempo multiplicarán progresivamente el rendimiento económico de aquellas tierras, tanto en lo referente a su agricultura como a su minería, comercio, industria, ganadería, etc. Todo ello tiene lugar en ciudades amplias y bien situadas, con espléndidas perspectivas urbanas y monumentales, émulas de las metropolitanas, y en muchos casos con mejor nivel de vida, y mayor lujo y boato en sus costumbres y manifestaciones sociales. Con un índice cultural y educativo creciente, y con una todavía desdichada diferenciación étnica y social. Es el momento en que las clases sociales, las castas y los distintos estratos de la población no han intensificado aún el proceso de refundición e integramiento racial del mestizaje.Inicia la etapa el virrey marqués de Cruillas (176066), coincidente en su actuación con la guerra con Gran Bretaña (1762), y el tercer Pacto de Familia (v.; 1763). Durante su mando llegó a M. el mariscal Villalba, que organizó el ejército de Nueva España, y José de Gálvez (v.), visitador general del virreinato. Ambas actuaciones significaron una importante mutilación de las funciones y atribuciones de Cruillas, tanto en el terreno militar, como en el político, económico y administrativo.Sucedió a Cruillas el marqués de Croix (1766-71), flamenco, que supo mantener la armonía con el visitador, es decir, doblegarse ante él, y que llegó al virreinato cuando en España acababa de producirse el motín de Esquilache (v.). Militar experto, se cuidó de las defensas de Ulúa, llevándose a cabo en este periodo las expediciones de Palacio y Osorio al Nuevo Santander, y de Gálvez a Sonora. Se fundó el puerto de San Blas por insuficiencia del de Acapulco, y los de San Diego (California) y Monterrey, proyectándose por Gálvez la Comandancia General de Provincias Internas y las intendencias. En el aspecto fiscal, el visitador propuso el encabezamiento de las alcabalas y la organización de la renta del tabaco, fomentándose nuevas explotaciones mineras, y consiguiendo rebajar el precio de los azogues para mejorar el coste de la plata. En el aspecto religioso fue Croix el que con Gálvez llevó a cabo la fulminante ejecución de la orden de expulsión de la Compañía de Jesús, que dio origen a sangrientas sublevaciones en ciudades del virreinato. Durante este gobierno tuvo lugar el comienzo del IV Conc. Provincial Mexicano (1771), ejemplo típico del regalismo imperante en el siglo.Antonio María de Bucareli y Ursúa (1771-79), sevillano de nacimiento, e italiano de origen, amigo de Alejandro O’Reilly, cambia temporalmente en su actuación e inclinaciones el predominio de José de Gálvez, enfermo entonces. Bucareli, gran trabajador, reorganiza y mejora la administración de la Hacienda mexicana. Con prudencia y eficacia consigue incrementar la recaudación y disminuir los gastos. Intensifica la política de expansión virreinal hacia el Norte, y mantiene la compleja estrategia virreinal de la que dependían las grandes Antillas, Florida, Luisiana, Guatemala y las gobernaciones centroamericanas, y las Filipinas. Los frentes del virreinato eran el Seno mexicano, la península de Yucatán, el mar del Sur y la frontera del Norte con los Presidios Internos.Valoró la importancia estratégica del castillo de San Juan de Ulúa, cuya pérdida ocasionaría "un segundo Gibraltar", que amenazaría gravemente el comercio mexicano. Llevó a cabo la erección del fuerte de San Carlos de Perote (1770-75), en el interior, nueva concepción estratégica defensiva del virreinato que proyectaran el conde de Aranda y el ingeniero Santisteban. En 1776, siendo José de Gálvez ministro de Indias, la Comandancia General de Provincias Internas del Norte de Nueva España, limitación obligada de carácter geopolítico de la jurisdicción del virrey, que no pudo evitar la que en el aspecto militar significó en el propio territorio de su mando la Inspección del Ejército. El departamento de San Blas fue la base geopolítica y estratégica de la expansión al Norte de Nueva España y para el tráfico con las Californias. De dicho puerto zarparon una serie de expediciones hacia el Norte para evitar el riesgo de que los rusos e ingleses progresaran hacia el Sur, y amenazaran las costas, compitiendo en el comercio de laspieles. Están presentes y los alientan fray Junípero Serra y fray Francisco Garcés, llevándose a cabo la fundación de San Francisco (1776). Por tierra van a marchar Juan Bautista Anza (1775) y el ingeniero Miguel Costanzó, en una expedición pobladora. Y las expediciones marítimas de Juan Pérez (1774) hasta la bahía de Nutka y Vancouver, la de Bruno Heceta (1775) hasta el paralelo 60 de lat. N en la que van Bodega y Cuadra (v.), Maurelle y otros oficiales. Bucareli pudo evitar la instauración de las Intendencias durante su gobierno, durante el cual se creó el Real Tribunal de Minería, con poder gubernativo y económico, y los Bancos de Avíos para las operaciones crediticias a los mineros.Le sucedió Martín de Mayorga (1779-83), militar, durante cuyo gobierno se recortan las atribuciones hacendísticas y fiscales del virrey por el nombramiento de Pedro Antonio de Cossío, secretario de cámara del virreinato. Vienen luego dos Gálvez, Matías, hermano de José, y el hijo de aquél, Bernardo, que darían lugar a que se dijera que el ministro de Indias quería establecer una dinastía familiar en la cabecera del virreinato. Matías (1783-84), que llegó ya vencido, y con salud precaria, había hecho méritos al mismo en el desempeño de la presidencia de Guatemala. Durante su breve gobierno mexicano se instauró en Nueva España el Banco de San Carlos, la R. A. de San Carlos, comenzando a publicarse la Gaceta de México y mejorando las obras públicas. En la capital llevó a cabo la división en cuarteles, estableciendo los alcaldes de barrio. Bernardo (178586), su hijo, brillante y valeroso militar, llegó a M. después de sus éxitos en las campañas de Luisiana y Florida, culminados en la toma de Panzacola (Pensacola). Su breve mandato apenas le dio tiempo a acometer medidas importantes. Dotó de iluminación la capital y murió joven, a los 40 años, siendo virrey. Cierra esta serie el arzobispo de M. Alonso Núñez de Haro (1787), en cuyo periodo tiene lugar la instauración de las intendencias que había logrado dejar en suspenso Bucareli.Los virreyes en el reinado de Carlos IV. Se caracterizan en líneas generales por responder a la misma clase social y profesional de los de Carlos III, pero en éstos hay dos grupos perfectamente definidos. Los anteriores a Godoy, y los que debieron su nombramiento al favorito de Carlos IV. Entre los primeros tenemos a Manuel Antonio Flórez (1787-89), marino, ejemplo típico de virrey ilustrado, prudente y discreto, que obró con talento y sencillez, aunque no supo alcanzar la popularidad. Fomentó la labor en el terreno cultural, celebrando tertulias literarias. Era muy aficionado al teatro, y deploraba las corridas de toros. Promovió la Soc. Patriótica de Veracruz, e instituciones como el Jardín Botánico, la Acad. de San Carlos y el Real Colegio de Minería.Le sucedió el segundo conde de Revillagigedo (v.; 1789-94), militar, conceptuado como el mejor virrey de M. en el s. xviii. Administrador y organizador, fue tachado de arandista y librepensador. Gran urbanista, ha sido considerado el mejor alcalde de M. La minería, "nervio del Estado" para Revillagigedo, alcanzó un gran auge. Hubo un general desarrollo de la industria y la agricultura. Durante su mando tuvieron lugar expediciones a Nutka, de Eliza, Fidalgo y Quimper, que buscó el "estrecho de Juan de Fuca" sin lograrlo por el mal tiempo, con el consiguiente beneficio en los aspectos científicos y geográficos, y las derivaciones bélicas consiguientes a las fricciones con Inglaterra y Rusia. También llegó a Acapulco (1791) la expedición de Alejandro Malaspina (v.) con las corbetas Descubierta y Atrevida, para buscar el "paso del Noroeste", siguiendo la presunta ruta de Ferrer Maldonado. Revillagigedo quiso comprobar la existencia del estrecho de Juan de Fuca y envió las goletas Sutil y Mexicana, mandadas por Saavedra y Maurelle. Llegaron a Nutka, donde era comandante Francisco de la Bodega y Cuadra, y encontraron luego al marino inglés Vancouver; todos colaboraron temporalmente en las exploraciones y levantamiento de planos.A Revillagigedo sucedió el marqués de Branciforte (1794-98), militar y cuñado de Godoy, que rectificó las medidas militares llevadas a cabo por Revillagigedo, y fue quizá el más eficaz recaudador de fondos para el erario de todos los que ejercieron su cargo. Por ello gozó del aprecio y la confianza del príncipe de la Paz, aunque en general sus historiadores o biógrafos no emiten juicio favorable sobre él. Las rentas del tabaco y las platas atravesaron difíciles coyunturas por la falta de papel y azogues determinados por la incomunicación de las guerras.En la línea de los virreyes de Godoy tenemos a Aranza (1798-1800), Berenguer de Marquina (1800-03) e Iturrigaray (1803-08), que siguieron la ruta emprendida por sus predecesores, y durante cuyos gobiernos las dificultades derivadas de las guerras con Gran Bretaña y Francia, y los primeros brotes independentistas en M. determinaron una serie de obstáculos administrativos, y adversidades políticas, militares y económicas que no fueron capaces de superar.6. Independencia de México. Causas:a) Específicas del virreinato: 1° Formación con extranjeros del ejército de Nueva España, poco respetuoso con la mentalidad virreinal, y la oficialidad criolla propicia a la ideología revolucionaria francesa. 2° Los criollos, elemento dirigente decisivo de la sociedad virreinal, constitutivo de la nueva burguesía (agrícola, minera, mercantil e industrial) y que facilita el afán de desligarse de la vieja estructura política. 3° Las sociedades secretas y las logias masónicas de Veracruz, Jalapa y M., reflejo de las inglesas y gaditanas, que combatieron solapadamente los principios religiosos y monárquicos, sirviendo los intereses y ambiciones de las potencias extranjeras, interesadas en lucrarse con la decadencia del poderío español. 4° Las Soc. Económicas y Patrióticas de Amigos del País con la nueva ideología basada en la primacía de las ciencias naturales, el empirismo, el fisiocratismo, el libre cambio, etc.
b) Generales: 1) Internas. 1° deficiencias e irregularidades en la administración pública; 2° desprestigio de los monarcas Carlos IV y Fernando VII; 3° irritantes desigualdades sociales y étnicas (criollos, mestizos, castas, etc.); 4° servicio personal del indígena; 5° relajamiento de las costumbres en todos los estamentos sociales con el descrédito de las clases directoras, y la consiguiente repercusión y falta de ejemplaridad en las clases humildes; 6° bajo nivel cultural; 7° las doctrinas populistas que reflejan la concepción escolástica tradicional a través de Suárez y de la Compañía de Jesús. 2) Externas: 1° el enciclopedismo; 2° influencia de la independencia norteamericana; 3° influencia de la Revolución francesa.Primeros pasos (1808). El Grito de Dolores. Al conocerse en M. las noticias del secuestro voluntario de Carlos IV (v.) y Fernando VII (v.) en Bayona, y sus renuncias al trono, se plantea en el virreinato el problema de la ilegitimidad del gobierno peninsular. Los abusos e irresponsabilidad del virrey Iturrigaray contribuyen aagravar la situación. Se forman dos partidos: el peninsular y el criollo. Los peninsulares, conocida la resistencia que en España se hacía a la invasión napoleónica, consideran que debe acatarse la autoridad que gobierna en nombre de Fernando VII. El cabildo de la capital propone una junta, como las de España, que se reúne el 9 ag. 1808, acordándose en ella el reconocimiento del rey y del virrey como su legítimo lugarteniente, y la oposición a Napoleón. No obstante, el día 15 una conspiración de Yermo, el arzobispo Lizana y otros, aprehenden a Iturrigaray y a su familia. Le sustituye el mariscal Garihay, que a su vez es sustituido por el arzobispo Lizana Beaumont, nombrado por la junta Central de España. La conspiración de Querétaro, en casa del corregidor Domínguez, y en la cual tomaron parte activa su esposa Josefita, el cura Miguel Hidalgo y Costilla (v.) y los oficiales Allende, Aldama y Abasolo, determinó la sublevación, que tuvo lugar en el pueblo de Dolores el 16 sept. 1810.Fases de la guerra de la independencia (1810-21). Los periodos de la misma son:1° Guerra insurgente (1810-19); es una guerra civil que dividió al virreinato en dos grupos igualmente heterogéneos en su composición (criollos, indios, peninsulares, clérigos, etc.). Se caracteriza por los excesos y saqueos que conducen a una política de exterminio en ambos bandos. El movimiento independentista tiene un carácter anárquico, cuyas consecuencias no pudieron prever ni controlar Hidalgo y sus continuadores. Es típica en ella la extrema crueldad y la destrucción de las fuentes de riqueza. Sus fases son: a) máxima extensión: Hidalgo (1810-11); b) máxima intensidad: Rayón y Morelos (1811-15); c) decadencia (1815-19).
2° Guerra nacional, caracterizada por la incorporación de españoles y mexicanos al movimiento independentista, para defensa de la religión y la patria, casi sin derramamiento de sangre. Es la inteligente dirección del criollismo frente a la ciega acción de la indiada en la primera fase.Ofensiva insurgente y contraofensiva realista. El ejército de Hidalgo, integrado por indios y mestizos, y en constante incremento por la incorporación de grandes contingentes de población indígena, se dirigió a la capital portando el estandarte de la Virgen de Guadalupe y el retrato de Fernando VII. En Celaya alcanzó el número de 50.000 personas. Fueron luego a Guanajuato, donde tuvo lugar una matanza de españoles en la Alhóndiga de Granaditas, y los saqueos que a continuación se llevaron a cabo en la ciudad. De allí pasaron a Valladolid de Michoacán, donde se decretó la abolición de la e--clavitud, dirigiéndose a la capital y obteniendo su última victoria de esta campaña en el monte de las Cruces.Rechazados sus emisarios por el virrey, regresaron a Querétaro, donde fueron derrotados por el mariscal Calleja en Aculco. Fue el encuentro de un ejército disciplinado con un contingente en plena desorganización. Calleja derrotó nuevamente a los insurgentes en Puente Calderón, recuperando Guadalajara y San Luis Potosí. En Guanajuato se ordenó la represalia de Granaditas, que fue evitada por el P. Belanizauran. Hidalgo se retiró a Aguas Calientes, donde fue desposeído del mando por Allende, y, finalmente, sorprendido por los realistas en las Norias de Baján, fue fusilado con Allende, Aldama y otros insurgentes, y condenado a presidio Abasolo.Rayón y Morelos. Designado presidente Rayón en Zitacuaro procuró evitar la anarquía producida a la muerte de Hidalgo. Envió a José María Morelos (v.) el proyecto de Constitución de Apatzingán (22 oct. 1814), en que se adoptaba ya la forma de gobierno popular, y sería el pueblo quien designara a sus representantes. Es el momento del gran despliegue del talento militar de Morelos, que lleva a cabo cuatro campañas con los éxitos de Acapulco, Tuxtla, Oaxaca y Cuautla, siendo finalmente derrotado por Calleja en Valladolid y Tesmalaca, que le aprehende y le manda fusilar (1815).Decadencia (1816-19) y guerra nacional (1821). Después de la derrota de Morelos hay un periodo latente en la insurrección. Ruiz de Apodaca sustituye a Calleja, siguiendo una política de indulto y pacificación. Francisco Javier Mina, sobrino de Espoz y Mina, y antiguo luchador peninsular, contra Napoleón, desembarcó en Soto la Marina en un aislado intento de reanudar la lucha, siendo, finalmente, derrotado y fusilado (1817). Originada la insurrección por la revolución española liberal y progresista tuvo su principal portavoz en Agustín de Iturbide (v.), que formuló el plan de Iguala con la triple garantía: religión, independencia y monarquía, y que llevó a cabo mediante dos campañas: la diplomática con la adhesión de todos: ejército, criollos, peninsulares, clero e insurgentes; y la militar, breve e incruenta. El tratado de Córdoba (1821) culminó el proceso emancipador mexicano.7. México independiente. Las etapas más importantes son: l° instauración de la nacionalidad mexicana (182153); 2° Benito Juárez y la Reforma (1853-72); 3° el porfirismo (1876-1910); 4° la Revolución (1910-73).La nacionalidad mexicana. Comprende una serie de fases, diferenciadas por las personas que la protagonizan y por las directrices políticas imperantes. Fue una época de crisis que siguió a la guerra emancipadora, y que dejó exhausta la economía de M. al destruir su comercio y su minería. Este periodo, exponente del "vertiginoso, variado y terrible acontecer político mexicano", se divide a su vez:1° El primer Imperio, reacción típica de la historia de M., que después de la proclamación del plan de Iguala y de la firma del tratado de Córdoba (1821) establece el primer Gobierno independiente, constituyéndose una regencia, a la que sustituye Agustín Iturbide I, Emperador de M. Aclamado por el ejército (1822), disolvió al propio Congreso que lo había elegido, y tuvo que abdicar (1823), marchando al exilio (1824). Intentó regresar desembarcando en Soto la Marina, siendo aprehendido y ejecutado (1824).
2° La primera Constitución, promulgada en 1824, de corte liberal, establecía la división de poderes, y la confesionalidad religiosa de "la nación mexicana que es y será católica, apostólica, romana".El primer presidente fue Guadalupe Victoria (Miguel Fernández Félix, 1824-29), que inicia la etapa de gobernantes liberales, caracterizándose por su actitud antiespañola al decretar la expulsión de los españoles que vivían en M. Terminó con el último reducto español al conseguir que se rindiera el castillo de San Juan de Ulúa. Declaró abolida la esclavitud, y formó el Museo Nacional. Le sucedió el general Vicente Guerrero (v.; 1829-30), durante cuyo mando tuvo lugar la expedición española de Barradas a Tampico, para conquistar M., que fue derrotada por el general Antonio López de Santa Anna (v.).Guerrero fue derrocado por el general Anastasio Bustamante, que ocupó la presidencia (1830-32) y tomó represalias contra Guerrero, con la complicidad de Facio y Picaluga, que le secuestraron y dieron muerte. A consecuencia de ello, fue proscrito y desterrado. La administración de Bustamante es modelo de despotismo y arbitrariedad. Con él termina esta primera fase del ré, gimen federal a la que pone fin la revolución de Santa Anna en Veracruz (1832), que da la presidencia al general Gómez Pedraza. Se suprime el régimen de autonomía de los Estados (1835), creándose los departamentos gobernados por funcionarios del poder ejecutivo. El régimen centralista se establece por las Siete Leyes Constitucionales (1836), y tiene lugar la rebelión y la guerra de Texas, en que las tropas mexicanas mandadas por Santa Anna consiguen derrotar a los rebeldes en el Álamo, no obstante lo cual dicho Estado adquiere la independencia después de la batalla de San jacinto, culminando la política antiesclavista y anexionista de Estados Unidos (1845).En esos años tiene lugar la guerra llamada de "los pasteles" (1838-39) por unas desorbitadas reclamaciones económicas planteadas por Francia, por perjuicios experimentados por sus súbditos. Los franceses ocupan Veracruz y el castillo de San Juan de Ulúa; dirige la defensa el general Santa Anna, con mediación inglesa y reconocimiento por parte de M. de las obligaciones que se le exigían. Poco después se inicia en Yucatán (1840) una sublevación secesionista, y el gobierno de Santa Anna envía a Andrés Quintana Roo para procurar la reincorporación yucateca a M. Tras una serie de vicisitudes, se logra. Vuelto al poder Bustamante (1824-46), asiste al fracaso del régimen centralista.En 1842 se incorpora definitivamente el territorio de Soconusco, y sigue un periodo de revoluciones culminado en la de Ciudadela, que pone fin al régimen centralista. Los Estados recobran (1847) su libertad federal, restableciéndosela Constitución de 1824. El general Santa Anna es entonces la figura más sobresaliente, ocupando varias veces la presidencia (1846-53). Durante esta fase tiene lugar la invasión norteamericana, que prueba el heroísmo y la inferioridad de armamento del ejército mexicano. Esta guerra tiene su origen en la provocada independencia y reconocimiento de Texas, la imprudente ocupación de Monterrey (1842), y la política de subversión que habían fomentado algunos embajadores norteamericanos en M. Éste, por su parte, dificultaba el comercio con el vecino del Norte, y se había negado a liquidar deudas, maltratando a súbditos y propiedades norteamericanos. Todo ello determina una campaña, coincidente con el propósito de expansión al O de los Estados Unidos (1844), y el triunfo del presidente sudista Polk, que quiere incorporar Texas, Estado esclavista. Por su parte, M. había exiliado a Santa Anna, tras unos años de dictadura. Los Estados Unidos creyeron que al regreso del general se dividiría el país. Hicieron que volviera, pero Santa Anna se puso al frente del ejército mexicano, luchando denodadamente contra los invasores. En dicha campaña, los norteamericanos se apoderaron de la capital después de las batallas de Angostura y Churubusco, y de la toma del castillo de Chapultepec, defendido con excepcional valor por los cadetes del Colegio Militar, los niños héroes, lo que determinó la caída de la capital en manos de las fuerzas norteamericanas. La guerra terminó al firmarse el tratado de Guadalupe-Hidalgo (1848), por el cual se establecía la frontera con los Estados Unidos en el río Grande del Norte, anexionándose éstos los Estados mexicanos de Texas, Alta California, Nevada, Utah, Arizona y parte de Nuevo M. La compra de Gadsden (1853) completó el despojo.Nuevamente en M., después de la guerra, Santa Anna inició un undécimo gobierno (1853-54), recibiendo el título de "alteza serenísima" que le concedió la nación. Fue éste un Gobierno dictatorial, breve y conservador, en el cual contó con la colaboración de un gran político e historiador mexicano: Lucas Alamán (v.). Durante esta etapa, realmente triunfalista, reorganizó el ejército, fomentó la minería y la agricultura, garantizó los derechos de la Iglesia, y arregló el problema de los límites.Benito Juárez y la Reforma. La revolución de Ayutla (1854) dio al traste con la dictadura de Santa Anna, e inició la gran corriente liberal que estaba presente en la política mexicana desde la guerra de la independencia, pero que hasta entonces no había tenido gran predicamento en el gobierno. El plan de Ayutla (1855) determinó una cierta inestabilidad política manifestada en una serie de presidentes. Santa Anna abandonó el país definitivamente. El presidente Comonfort dio paso a Benito Juárez (v.; 1857), presidente de la Suprema Corte de justicia, y exponente más cualificado del partido liberal. Los conservadores nombraron presidente al general Félix Zuloaga, que se apoyaba en el plan de Tacubaya. En ese mismo año (1857) se establece la Constitución liberal, de carácter acentuadamente anticlerical, y que había de constituir en muchos aspectos un antecedente de la de 1917. La doble presidencia da lugar a la guerra de Reforma (1858-62), favorable en principio a los conservadores, y que cuando tomaba derroteros de triunfo liberal fue interrumpida por la intervención extranjera. Esta campaña constituyó para Juárez un largo y arriesgado peregrinar en lucha por gran parte de la República (Querétaro, Guanajuato, Guadalajara, Colima, Manzanillo, Veracruz, etc.) teniendo que pasar a Panamá. Durante ella tiene lugar la promulgación de las Leyes de Reforma (1859), que proclaman la independencia de la Iglesia y el Estado, el matrimonio civil, la secularización de --ernenterios, y la incautación estatal de los bienes eclesiásticos. Juárez procuró la ayuda de los Estados Unidos mediante el discutido y criticado tratado MacLane-Ocampo (1859), que no fue aprobado por el Senado estadounidense. Al final de la guerra (1860), Juárez, vencedor, entró en M. siendo reelegido presidente. La suspensión del pago de unas deudas dio pie a los sueños de gloria y ambición de Napoleón III (v.), que pretendía la expansión francesa en la que denominaron sus ideólogos América Latina, y establecer un Imperio en M., como lo había proyectado en Indochina y en Marruecos.Con esto intentaba neutralizar la influencia de Estados Unidos en la América española, y para ello contó con la equivocada colaboración de España (1861) e Inglaterra (1862), que so pretexto de la exigencia de las deudas pendientes se lanzaron a la aventura mexicana para instaurar allí un trono europeo que ocuparía el archiduque Maximiliano (v. MAXIMILIANO JOSÉ DE AUSTRIA), hermano del emperador Francisco José de Austria. Isabel II y la reina Victoria de Inglaterra hicieron el juego a Napoleón III, enviando sendos ejércitos expedicionarios que afortunadamente rectificaron, regresando a Europa y quedando sólo el ejército francésLa campaña, victoriosa en principio para el ejército de la intervención, se dirigió desde Veracruz a Puebla, ciudad que cayó tras largo y heroico asedio, y abrió las puertas de la capital a los invasores. Mientras tanto, el Gobierno constitucional itinerante mantenía la guerra al Norte del país. Los conservadores mexicanos, instigados por Napoleón, y por su ansia de poder, una vez que el ejército francés había ocupado M., enviaron a Europa una comisión que, en nombre de una llamada Junta de Notables, comunicaba a Maximiliano, que se hallaba en el palacio de Miramar (Trieste), que por un plebiscito el pueblo mexicano había decidido adoptar la forma monárquica y le ofrecía la corona.Maximiliano embarcó en la frágata Novara dirigiéndose a M. Su gobierno, desastroso económicamente por los compromisos contraídos con Francia, tuvo al principio éxitos militares, que obligaron al Gobierno constitucional a mantenerse en la frontera del Norte; pero se continuó la guerra de guerrillas en todo el país. Procuró el Emperador captarse al pueblo, llevando a cabo una política liberalizante. Pero abandonado por Napoleón III (1866), que retiró sus fuerzas de M. por las acuciantes necesidades de las campañas en Prusia, y lo impopular que era en Francia la aventura mexicana, envió a su esposa Carlota a pedir su ayuda y la del Pontífice en Roma, sin lograrlo. El ejército de Juárez se fue rehaciendo progresivamente, mientras Maximiliano, que tenía el propósito de abdicar y abandonar el país, al quedarse solo sin el apoyo-francés (1867), mal aconsejado o quizá por equivocada gallardía, se refugió en Querétaro, donde fue apresado y juzgado, siendo fusilado en el Cerro de las Campanas con los generales Miramón y Mejía (1867). Con esto terminó la aventura mexicana de Napoleón, y reelegido presidente Juárez gobernó con algunas rebeliones en M. y Yucatán, y la llamada del plan de la Noria de uno de sus más distinguidos colaboradores, el general Porfirio Díaz (v.). Es el momento en que al fin está vigente la República presidencia] ista que él instauró, después de una vida de lucha, sinsabores y sacrificios tenazmente sobrellevados. Muere (1872), sucediéndole Sebastián Lerdo de Tejada, que incorpora a la Constitución de 1857 las Leyes de Reforma que extremaban la persecución de la Iglesia católica. Reelegido Lerdo de Tejada (1876) fue depuesto por Porfirio Díaz.El porfirismo (1876-1910). Es una larga etapa histórica de sumo interés en la historia de M. Discutida con apasionamiento, dio lugar a la Revolución de 1911. Porfirio Díaz, que entró en la presidencia bajo la consigna de "no reelección", iba a permanecer en ella, con breves intervalos, durante más de 34 años por ocho sucesivas reelecciones. Su Gobierno significó el triunfo del orden y de la burguesía, no obstante su procedencia liberal y revolucionaria. Es indudable que dio a M. una larga etapa de paz y prosperidad, pero logró que el país, y aun sus propios partidarios, y los que habían recibido de él mayores beneficios se cansaran de su régimen dictatorial, y se confabularan para derrocarlo. Oaxaqueño y mestizo, Díaz representa una era en M. Entre sus aciertos están su política de conciliación, que suavizó la aplicación de las Leyes de Reforma y la Constitución de 1857, exacerbada en la época de Lerdo de Tejada.
Impulsó al país a la prosperidad económica, incrementando las exportaciones (500 millones de pesos), estableciendo los ferrocarriles (25.000 Km. de vía férrea) y fomentando la inversión de capital extranjero. Impulsó también las obras públicas, creó los "Rurales" para el mantenimiento del orden, y se rodeó de una serie de consejeros técnicos, los "científicos" (Limantour, Casasús, Justo Sierra, Bulnes, etc.), que supieron llevar a M. de la Edad Media a la Edad Contemporánea. Frente a ello tuvo errores importantes, pues no era estadista, sino el jefe del clan más capaz de la República. Faltó al principio de la "no reelección". Incrementó el latifundismo, manteniendo el concepto romano de la propiedad. No educó al pueblo políticamente. No supo mejorar las estructuras sociales agrarias, dejando marginada la agricultura, con el consiguiente perjuicio para la clase social de los peones, cuya situación infrahumana había de ser campo abonado para la propaganda revolucionaria.Es indudable que su política económica, en muchos aspectos beneficiosa, estuvo demasiado condicionada por los grupos financieros extranjeros, a los que dio trato favorable, así como mejoró ostensiblemente la consideración y trato a los españoles, en cuyas manos estaba gran parte de la riqueza del país, y que habían sido desconsideradamente tratados desde la independencia. No obstante todo ello, los Estados Unidos, que se beneficiaron de su política en materia de concesiones de tierras y de petróleo, fueron al final de su Gobierno los que más influyeron -entrevistas de Creelman (1907) y de Taft (1909)- para convencerlo y obligarlo a dejar el poder. Aunque criticado por la historiografía revolucionaria, la etapa del porfirismo, que tuvo errores políticos y sociales importantes, significó una mejora económica importante y un progreso y desarrollo profundo en la vida de M.La Revolución mexicana. Es un fenómeno social, político y económico de extraordinario interés, y sin duda el primero en su género -aun anterior a la soviéticaque se da en este siglo. Sus características muy acusados son de ser un movimiento político, social, agrario y racial. Es en cierto género la continuación de la revolución de 1810 por la independencia, y en ella afloran de nuevo una serie de constantes históricas mexicanas, que a lo largo de un siglo hemos visto en políticos y revolucionarios tales como Hidalgo, Morelos, Juárez, etc. Es un fenómeno sociológico del que todos saben y a todos interesa, y que en España tuvo una actualidad y vigencia, como si de cosa propia se tratara, sobre todo en la época de la persecución religiosa callista. En todo momento ha tenido una amplia difusión en la literatura (Los de abajo de Azuela), prensa (El Excelsior, El Universal, Multicolor), cine y canciones. El corrido es el verdadero cantar de gesta revolucionario: Adelita, La Cucaracha. Figuras de la revolución son "mi caballo, mi perro y mi rifle", y los ferrocarriles, que hacía poco tiempo había incrementado Porfirio Díaz.La Revolución se va a dar en el medio geográfico mexicano, genuino por su aislamiento, pues los obstáculos impiden la intercomunicación en un "país que no se parece a otro", y que determina un acentuado localismo, impuesto por el medio; la necesidad de una unificación a escala nacional, determinada por una naciente clase media intelectual, y la propensión al federalismo político. La estructura geográfica presenta: una meseta septentrional, baja, seca y ardiente, que económicamente se salva por las minas; la meseta central, constituida por la Sierra Madre, oriental y occidental, con clima templado y vegetación ideal y que es la mejor región; y la porción meridional, más baja, excesivamente húmeda y feraz, con lluvias torrenciales y extremadamente calurosa. En esta geografía natural existen 20 millones de hab. divididos en: Indios. Más abundantes al Sur, de los que aún hay dos millones y medio que no están empadronados ni incorporados a la vida nacional, con más de 33 lenguas registradas y con un carácter cerrado, sin evolucionar, primitivo, localista, con mentalidad aldeana, que ha sido ingrediente imprescindible del mestizaje, en proceso de evolución racial y que ha venido perdiendo importancia desde la conquista como grupo étnico, pero que es uno de los elementos básicos en la independencia y en la revolución,Criollos y españoles. Que al decir de Tannenbaum tienen demasiada hambre de Europa, que regaron con su sangre y sudor aquella tierra al colonizarla e incorporarla a la civilización cristiana y occidental, y que es uno de los elementos básicos en la independencia y la cabeza del desarrollo económico e industrial. Es la semilla que seguirá germinando si sabe desaparecer como grupo independiente.Mestizos. Que abundan más al Norte, y que es el genuino mexicano del s. XX. Lleva en sí el sentido de la nacionalidad, es la verdadera raza hispanoamericana, constituye el cuerpo y la sangre del futuro de América, ha sido definido por Reyes como el "milagro del mestizaje", es la verdadera alma del pueblo de M., y ha sido un elemento capital en la Revolución de 1910, habiendo constituido el máximo exponente del proceso de integración de españoles e indígenas.En los distintos ciclos revolucionarios que hemos estudiado, vemos que los elementos indígenas se manifiestan en personas como Morelos, Guerrero, Juárez y Zapata, los mestizos son Hidalgo, Porfirio Díaz, Obregón, Huerta, Villa, Calles y Cárdenas, y, finalmente, los criollos se presentan en los casos de Iturbide, Santa Anna, Madero y Carranza.La cronología de la revolución tiene como precedente, como vimos, a Porfirio Díaz (1876-1911). Se puede dividir en décadas, sobre todo en las primeras etapas. Son éstas:Primera década (1911-20): extremista, sanguinaria y políticamente inestable. La Revolución mata a sus propios hijos. "El que a hierro mata a hierro muere".El primer presidente revolucionario, el que ha conseguido derrocar a Porfirio Díaz es Francisco Inocencio Madero (v.). Blanco, pequeñito, barbado, bondadoso. Se conoce por El Apóstol. Es burgués, terrateniente, agricultor, liberal y librepensador, propietario y filántropo. De carácter sencillo y afable, enfebrecido por la fe, no predicó el odio ni la guerra; mandaba en voz baja ("quedito"). Es modesto, austero y honrado. Predica la democracia. No quiere venganzas ni resentimientos. Incita a tomar parte en la lucha cívica. Establece un programa de clase media. Fomenta la pequeña propiedad. Hombre de utopía, careció de ascendiente táctico directo. Como no era extremista, Zapata y Villa se enemistaron con él. Es el primer paso de la Revolución. El más prestigioso y teórico de ella. La bandera que seguirán esgrimiendo como pura e idealista los revolucionarios. Fue asesinado en la "decena trágica" en compañía de su ministro Pino Suárez, y con la complicidad e inhibición del embajador norteamericano Henry Lane Wilson.Le sucede Victoriano Huerta (1913-14), que de héroe del presidente se convierte en su asesino. Militar, gran jinete, con enorme ascendiente sobre los soldados, imprimía disciplina y moral a la tropa. Borracho de noche, debe el poder al "cuartelazo". Representó la reacción del porfirismo. Enemigo de Carranza, Zapata y Wodrow Wilson. El presidente norteamericano quiso rectificar el error de su embajador, obstaculizando las elecciones y provocando el incidente de Tampico (1914), y el desembarco de las tropas norteamericanas en Veracruz que defendieron con el ejército los propios alumnos de la Escuela Naval, y que no obstante la impopularidad de Huerta congregó a todo el país en torno suyo frente al intervencionismo del ejército de Estados Unidos. Mientras tanto, Villa triunfaba por el Norte frente al ejército federal, consiguiendo las victorias de Torreón, Paredón, Saltillo y Zacatecas y obligando a Huerta a abandonar el poder.Le sucede Venustiano Carranza (v.; 1914-20), primer jefe del constitucional ismo. De aspecto distinguido, blanco, con barba de misionero, era de apariencia enérgica, pero afable y atrayente, Antirreeleccionista, crea sin embargo el carrancionismo. Carece de grandeza, es mediocre pero tenaz en la persecución de sus fines. Persiguió con perseverancia la presidencia, que se dio cuenta que podía alcanzar a la muerte de Madero. Va a suavizar las estridencias revolucionarias. Zapata y Villa, los dos grandes caudillos populares, se le enfrentan. Vuelve al régimen ancestral de hacendado e indio. Promulga la Constitución de Querétaro de 1917, que aún está vigente. Hace la primera emisión de papel moneda. Crea la Comisión Nac. Agraria que entresaca algunos ejidos. La anarquía reina en el país. Acentúa el carácter militarista de la Revolución: un general por cada 200 soldados, 500 generales y 100.000 soldados. Inicia la persecución religiosa que autoriza la Constitución, y que es una actualización de la de 1857. Los art. 3, 24, 27 y 130 de aquélla son tuna amenaza a la Iglesia católica, una espada de Damocles que Calles va a dejar caer. Antiyanqui y nacionalista, apoya no obstante al general Pershing en la expedición punitiva contra Pancho Villa. Se ve implicado en la traición que quita la vida a Zapata. Es neutral en la I Guerra mundial, no obstante la simpatía hacia los alemanes de algunos de sus colaboradores. Amenaza a las compañías extranjeras con la nacionalización de las tierras, cl petróleo y las aguas. Amenazado por las fuerzas de Calles, Obregón y Huerta, que le obligan a abandonar la capital, muere frente al ejército enemigo en Tlaxcalantongo.
f: n esta etapa es importante señalar la presencia de los dos’ más importantes caudillos populares de la Revolución: Pancho Villa al Norte y Emiliano Zapata al Sur.Doroteo Arango, conocido por Pancho Villa (v.), es el más grande guerrillero de la Revolución. Personaje legendario en sus andanzas y campañas, es el genio de la caballería mexicana, que se inicia con Hernán Cortés y que va a tener exponentes como Allende, Zaragoza, Porfirio Díaz y Alvaro de Obregón. Villa tiene el genio intuitivo para la guerra. Se opuso a Huerta, Carranza y Obregón cuando suavizaron los rigores revolucionarios iniciales. De ideología popular, reivindicatoria del indígena como Zapata, es, sin embargo, más fiero y agreste. Constituye con Zapata y Madero -no obstante sus crímenes y su sentimentalismo familiar- la gran trilogía de la Revolución para el indio mexicano. Fueron famosas sus conquistas de Ciudad Juárez y Torreón. Fracasó ante la expedición de Pershing autorizada por Carranza. Su nimbo heroico y revolucionario aumenta día a día en el país. Al frente de sus "dorados" y al grito de "viva Villa" recorrió M. dándole impulso y nueva savia a la Revolución. Hoy día sigue siendo la figura revolucionaria que produce más abundante bibliografía.Emiliano Zapata (v.), moreliano, indio, rebelde e ignorante, es el símbolo de la Revolución mexicana. Inicia el agrarismo, el leitmotiv de la Revolución, y al grito de "tierra y libertad" se lanza a lograr la redención del indígena y el reparto de los latifundios. Suyo, y a los efectos reivindicatorios del indígena y del campo, es cl célebre "plan de Ayala". Muere por obra de Carranza, dejando la línea del agrarismo y el reparto de tierras que seguirían Obregón, Calles, Portes Gil y Cárdenas, y que es el reactivo que vigoriza la Revolución cuando sus hombres quieren sacarla de su progresivo enervamiento.La segunda década (1920-30) está integrada por los supervivientes de la primera etapa revolucionaria. Hay una oligarquía instalada en el Gobierno. Es una etapa de alianzas insinceras. Comienzan las persecuciones desde cl poder. El primer presidente de este periodo es Alvaro de Obregón (1920-24). Alto, blanco y de robusta apariencia. Extraordinario talento natural. Sin cultura. Militar nato, con espléndida concepción táctica. Vasconcelos lo compara con Cortés. Él, Huerta y Calles son los tres mosqueteros sonorenses. No obstante sus coincidentes características con Pancho Villa, fue su encarnizado rival, combatiéndolo hasta derrotarlo. Radical en sus métodos, se aburguesó pronto, retirándose a su hacienda Quinta Chilla.Aliado de Calles, sobrevivió con él la primera década revolucionaria. Murió en manos de León Toral al pretender ser reelegido después de Calles. Le sucede Plutarco Elías Calles (v.; 1924-28), cuya actuación tuvo en su tiempo tanta repercusión internacional como ahora la tiene Fidel Castro. Inició la persecución religiosa, y reinstauró el régimen de asesinatos, culminados en el del P. Pro. Como reacción a dicha política, que no tuvo aceptación popular, y produjo reacción en el sentimiento religioso de los indios, aparecen los "cristeros". La llamada Ley Calles es un código penal anticatólico. Establecía que los sacerdotes fueran mexicanos, castigaba con prisión la administración de los sacramentos y la celebración de culto, prohibía la enseñanza católica, los votos religiosos, y el uso de hábito, castigaba a los que criticaban la Constitución, y a los sacerdotes que no dijeran que lo establecido en ella obligaba en conciencia. Pero su mayor error y fracaso consistió en querer derivar al final la persecución en una Iglesia nacional.En el terreno político intensificó los regadíos y las obras y servicios públicos, fomentando la política de créditos y pensiones para desarrollo de la industria y de la agricultura. Fundó el Partido Nac. Revolucionario y fuedesignado "Jefe Máximo de la Revolución", siendo en los Gobiernos siguientes el inspirador de la política mexicana. Le sucede Emilio Portes Gil (1928-30), que mejora las relaciones del Estado con la Iglesia católica, mediando en este giro el embajador norteamericano Morrow, y terminando con ello la nueva Kultur Kampj americana.En la tercera década (1930-40) prosigue la oligarquía. Se instaura el sistema de partido y jefe únicos. Es una pervivencia de la segunda década. Se exacerban el nacionalismo y la autarquía, característicos de la dictadura. A Pascual Ortiz Rubio (1930-34), continuador en lo administrativo de la política callista, sucede Lázaro Cárdenas (1934-40), uno de los hombres más influyentes de la política mexicana desde la Revolución. Es el último superviviente del primer periodo revolucionario. Llegó al poder con el apoyo callista, no obstante lo cual fue él quien expulsó al antiguo presidente mexicano. ídolo del pueblo, llevó a cabo una política marcadamente indigenista (fundó el Departamento de Asuntos Indígenas), e intensificó la política agrarista de Zapata, procediendo a importantes repartos de tierras (18 millones de Ha.), casi tres veces lo que se había repartido entre 1915 y 1934. También creó el Banco Nac. de Crédito Ejidal, e hizo el reparto de ejidos en Torreón, en los que distingue los de carácter individual y colectivo. Dividió las tierras en parcelas de 5 Ha., constituyendo los "ranchos" como pequeñas propiedades, y las fincas de hasta 150 Ha. como grandes propiedades.Llevó a cabo una política de autarquía económica, de acuerdo con las directrices del momento, que determinó la nacionalización del petróleo mexicano, y la creación del PEMEX, que tuvo el consiguiente éxito popular por la exaltación del patriotismo, pero que determinó la baja del peso, como consecuencia de las represalias económicas que llevaron a cabo Inglaterra sobre todo, por ser la más perjudicada, y Estados Unidos. En política internacional se caracteriza por una postura de orientación bolchevique que le valió el premio Stalin, y la ayuda a los exiliados de la Guerra española (1936-39). En la Guerra mundial situó a M. al lado de Estados Unidos, pero no entró en ella hasta el final.Desde 1940 se inician las tres últimas décadas de la Revolución mexicana. Hay una serie de cambios sustanciales en la orientación de la misma. Comienza el periodo llamado del civilismo, en el que el ejército disminuye su participación en la política, aunque todavía va a haber una serie de presidentes que son generales. Después de la 11 Guerra mundial se organiza el verdadero ejército técnico, encargado de la salvaguardia del país y del mantenimiento del orden. A los generales civiles con ambiciones políticas, suceden los generales militares.El primer presidente de esta etapa es el general Miguel Ávila Camacho (1940-46), durante cuyo mandato M. entró en la Guerra mundial contra las potencias del Eje, y se inició un claro proceso de aburguesamiento revolucionario, al propio tiempo que comenzaba también la industrialización del país, como consecuencia del avance en la reforma agraria y en el rendimiento del campo.Le sucede un colaborador suyo, el lic. Miguel Alemán (1946-52), que llevó a cabo una importante labor en lo referente a obras públicas, comunicaciones, urbanismo y colonización de la Baja California. Orientó su política hacia la participación de técnicos y hombres de empresa en las tareas del Gobierno, desviando definitivamente el plan revolucionario y agrarista de la primera etapa. Transformó el PRM en PRI o Partido Revolucionario Institucional, que constituye por su mismo enunciado una auténtica paradoja, pues nada hay menos revolucionario que una institución, o desvirtúa el genuino carácter de la revolución al institucionalizarla. Al no pertenecer al partido oficial, y oponerse con sus actuaciones al sistema de partido único, contribuyó a la formación del Partido Popular, cuyo líder, el obrerista Lombardo Toledano, gozó en un momento determinado de gran ascendiente, pero no logró desgajar un sector importante del partido oficial que ha seguido gobernando mayoritariamente y sin dificultades en todo el país.A continuación gobernaron Adolfo Ruiz Cortines (195258) y Adolfo López Mateos (v.; 1958-64), que han impulsado en M. el progreso social y económico, demostrativo de la lograda estabilidad política, y de las mejoras social y cultural alcanzadas. Con posterioridad, Gustavo Díaz Ordaz (1964-70), Luis Echevarría (1970-76) y J. López Portillo (1976) presidieron en un verdadero ciclo de consolidación del país que ha mejorado sensiblemente el nivel de industrialización, y ha recibido, como consecuencia de su estabilidad política, fuertes inversiones del exterior, ha desarrollado el turismo hasta límites insospechados, ha logrado unos niveles educativos y científicos realmente elevados (Univ. Nac. de M., el Colegio de M., el Museo Nac. de Antropología, etc.), al propio tiempo que ha mejorado las condiciones de los trabajadores con una política de seguridad social muy avanzada. Hoy día M. pesa en el concierto de las naciones americanas, y mantiene unas relaciones muy favorables con Estados Unidos, lo que le ha permitido los intercambios de universitarios, y la devolución del territorio de Chamizal, que era una deuda pendiente desde hacía más de un siglo. Para algunos, éste es el genuino sentido revolucionario. De una Revolución que empezó siendo sangrienta se ha terminado en un partido de unidad nacional, en el que indudablemente se han sacrificado en cierto modo las reformas por la consolidación del orden.J. A. CALDERÓN QUIJANO
BIBL.: Estudios de bibl.: A. MILLARES CARLO y 1. 1. MANTECÓN, Ensayo de una bibliografía de bibliografías mexicanas (la imprenta, el libro, las bibliotecas, etc.), México 1943-44; R. RAMOS, Bibliografía de la Historia de México, México 1956; J. B. IGVINIZ, Bibliografía biográfica mexicana, México 1969; J. GARCíA ICAZBALCETA, Bibliografía mexicana del siglo XVI, México 1954; N. LEÓN, Bibliografía mexicana del siglo XVIII, México 1902-08. Fuentes: H. G. BONTE, La conquista de México por Hernán Cortés, según Díaz del Castillo, Madrid 1930; F. LÓPEZ DE GÓMARA, Historia de la conquista de México, intr. y notas J. RAMÍREZ CABAÑAS, México 1943; B. DÍAZ DEL CASTILLO, Historia de la conquista de la Nueva España, pról. J. RAMÍREZ CABAÑAS, México 1966; T. DE BENAVENTE, Historia de los indios de la Nueva España, crítica, apéndices, notas e índice E. O’GORMAN, México 1969; íD, Relaciones de la Nueva España por fray Motolinia, intr. y selección L. NICOLAU D’OLWER, México 1964; B. DE SAHAGúN, Historia General de las cosas de Nueva España, Madrid 1905-06.
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