Metáfora LIT.
Categoria:
Literatura
Para la teoría gramatical y retórica, la m. es un tropo de dicción basado en la semejanza. En contraste con la sinécdoque y la metonimia, puede sostenerse que la m. es el tropo perfecto. El estudio de la m. es muy antiguo, y se puede decir que ya Aristóteles en el libro III de la Retórica dejó definitivamente expuestas las directrices centrales del tema. Según el gramático y estético español del s. XIX Francisco Sánchez, "las palabras se toman en el sentido primitivo cuando significan la idea para que fueron inventadas; y son tropos cuando las transportamos de su propia significación a otra que no es precisamente la suya". Por tanto, los tropos constituyen las distintas formas del lenguaje figurado, entre las cuales, la m. se distingue por su carácter analógico; consiste en expresar una idea valiéndose de otra con la que guarda analogía o semejanza. En suma, una figura retórica que implica una comparación tácita. Si la comparación es expresa no hay lugar a m. sino a símil.La importancia de la m. desborda el ámbito de lo literario. El lenguaje vulgar o cotidiano utiliza los tropos no sólo como forma de expresión, sino también de pensamiento. Cicerón, en el libro III del Orador, comenta que "es muy extenso el uso de las palabras figuradas; a la necesidad, a la escasez y aridez de las lenguas deben su origen". Su campo de aplicación es ilimitado. Todos los seres y objetos de la naturaleza son susceptibles de expresión o comparación metafórica.La ciencia del estilo tradicional, basada en la Poética de Aristóteles, limitaba, sin embargo, el campo de la m. y la estudiaba más en función de la literatura que del lenguaje. Dice Serrano Poncela sobre este respecto que "en el estricto sentido que Aristóteles le concede en su Retórica o Quintiliano en diversos textos, la metáfora sólo abarca la denotación consciente de un contenido de pensamiento mediante el contenido de otro que se asemeja al primero por algún rasgo. La metáfora es una trasposición: los dos conceptos poseen significados fijos e independientes y el proceso que causa la traslación opera entre un término a quo y un término ad quem". Aristóteles, en efecto, estudiaba la m. en función de la poesía y concretaba sus notas advirtiendo que "la metáfora posee como ninguna otra cosa la claridad, lo agradable y el giro extraño". Sostenía que era preciso "deducir la metáfora de cosas propias y no evidentes... contemplar la semejanza aun en lo que difiere mucho es cosa propia de un espíritu sagaz". Por último, "la mayoría de las elegancias de estilo se logran por medio de la metáfora y a consecuencia de un engaño".En esta tradición se distinguen cuatro clases de m. según que la traslación del sentido se realice de lo animado por lo animado; de lo inanimado por lo inanimado; de lo animado por lo inanimado o de lo inanimado por lo animado. Hoy estas clasificaciones han dejado de tener interés. Más importancia tiene el hecho de que la poesía moderna haya abandonado el sentido estético positivo de la m. tradicional y le haya dado una dimensión negativa: la belleza poética o literaria se consigue a través de imágenes negativas, oníricas, fálicas, nihilistas. "Lo que nos proponemos de momento -dice Bousoño- es obtener con máximo rigor las notas peculiares de la imagen `contemporánea’ con respecto a la que llamaríamos tradicional, labor que nos llevará al examen de las distintas clases de sustitución metafórica". Este examen prescinde de "los distingos tradicionales entre imagen, metáfora, comparación o símil, que son puramente cuantitativos" y distingue en el moderno fenómeno imaginario "tres ramas o clases de metáforas que se diferencian por su configuración: imágenes visionarias, visiones y símbolos". Aunque esta clasificación no sea general, puede valer como indicación de las sendas modernas de la poética. El pensamiento filosófico también estudia la m. utilizada para el conocimiento de verdades profundas y ,difíciles de expresar adecuadamente. De ahí que la Revelación divina haya utilizado con amplitud las comparaciones metafóricas para introducirnos en el conocimiento de las realidades sobrenaturales.L. NÚÑEZ LADEVÉZE
V. t.: RETÓRICA; ANALOGÍA,BIBL.: ARISTÓTELES, Retórica, en Obras Completas, Madrid 1964; A. ÁLVAREZ DE MIRANDA, La metáfora y el mito, Madrid 1963; S. SERRANO PONCELA, La metáfora, Caracas 1968; F. SÁNCHEZ, Principios de retórica y poética, Madrid 1834; C. BousoÑo, Teoría de la expresión poética, 4 ed. Madrid 1966; R. WELLEK y A. WARREN, Teoría Literaria, 4 ed. Madrid 1966
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