Mesolítico
Categoria:
Geología
Etimológicamente procede del griego mesos (medio) y lithos (piedra). Implica un estadio intermedio entre los cazadores y depredadores del Paleolítico (v.) y los productores de alimentos del Neolítico (v.). Es decir, una etapa media entre la antigua y la nueva piedra, según los conceptos clásicos. Esta etapa recibe igualmente los nombres de Epipaleolítico (prolongación del Paleolítico) o Preneolítico (anticipación al Neolítico).1. Cronología. El M. comienza con el Holoceno o periodo posglaciar tras la retirada de los hielos hasta los límites actuales. Desaparece la fauna fría y el clima sufre una serie de oscilaciones transformando, en consecuencia, paisaje, flora y fauna. Ante estos fenómenos, los descendientes de los cazadores paleolíticos reaccionan de distintas formas: unos, los que podemos llamar Epipaleolíticos, persisten en el género de vida tradicional (caza, pesca, recolección); algunos se adaptan a nuevas condiciones geográficas y económicas (costeros y forestales); otros, los verdaderos m., situados en zonas más favorables (Oriente Próximo), inventan lentamente nuevos sistemas (agricultura y ganadería) y terminan por dominar la Naturaleza alejándose de su vida parásita y ambulante. Así, pues, en teoría, el comienzo del M. es idéntico para todos los grupos humanos, pero el final varía según la difusión y penetración de las invenciones y solamente se rebasa el límite cuando se convierten en productores (en el s. xx hay pueblos primitivos que todavía están en el estadio de cazadores).2. Grupos culturales. Características. La estructuración del M. es compleja. De acuerdo con los dos grandes grupos epipaleolíticos y mesolíticos y siguiendo las principales conclusiones de A. Laming Empaire, presentamos el siguiente panorama cultural y evolutivo: a) Epipaleolíticos. Son los sucesores de los antiguos cazadores que persisten en su vida consumidora con una industria de láminas o lascas. Entre ellos, podemos destacar el grupo más numeroso caracterizado por un utillaje predominantemente microlítico. A pesar de las diferencias económicas y geográficas existe un lazo de unión respecto a la industria. Este entronque está atestiguado por el desarrollo de los útiles microlíticos a partir de láminas o laminillas menores de 2,5 cm. Se extienden por todo el antiguo mundo.1) Europa. A excepción de algunas culturas sin microlitos como el asturiense (v.), caracterizado por sus grandes picos, los cazadores europeos pospaleolíticos están equipados con una industria microlítica en la que podemos distinguir tres fases evolutivas, con diferentes facies.Fase I. Predominio de la tradición paleolítica (IX y VIII milenio). A partir del preboreal las culturas paleolíticas caracterizadas por su tendencia al microlitismo se prolongan sin discontinuidad. El gravetiense español continúa en el epigravetiense; el aziliense (v.) es una facies que puede considerarse dentro del magdaleniense final, seguida en algunos yacimientos por el sauveterriense; la cultura de Ahrensburg-Lavensted sustituye en Europa septentrional al hamburguiense.Hábitat. Se encuentran yacimientos al aire libre, aunque persiste la habitación en cuevas o abrigos rocosos.Industria lítica. Compuesta por útiles típicos del Paleolítico superior (lascas, raspadores, buriles, puntas de dorso rebajado, puntas de troncadura retocada). No hay microburiles ni trapecios, pero aparecen algunos triángulos. En algunas culturas, como la de Shan koba (Crimea), Remouchamps (Bélgica), swideriense nordoriental, o el finmarkiense noruego (culturas de Fosna y Konsa) se encuentran puntas unifaciales o de pedúnculo irregular.Industria ósea. Pobre y mal conocida. Se caracteriza por mangos de hueso, puntas, dientes y falanges perforadas y arpones azilienses con perforación basa (la sustitución del asta de reno por la de ciervo influye en el aspecto de los arpones en relación con los magdalenienses)Arte. Apenas tenemos arte mueble, a excepción de los discutidos cantos pintados azilienses y algunos huesos grabados de Remouchamps. Las primeras fases del llamado arte rupestre levantino español y del grupo ártico pueden pertenecer a este periodo.
Fase II. Desarrollo de formas geométricas y microburiles (VIII-V milenio). Corresponde al periodo climático boreal, caliente y seco con importantes cambios. Se eleva progresivamente el nivel de las aguas del océano que invaden los antiguos sitios costeros (de aquí, el desconocimiento de algunos yacimientos situados en las zonas afectadas). Las tierras bajas del mar del Norte se sumergen. Inglaterra está separada del continente. Otra de las consecuencias es el gran desarrollo del bosque, que invade extensas zonas. Evitando las regiones costeras y forestales tenemos durante este periodo el comienzo de la llamada cultura tardenoisiense, aplicada genéricamente a las industrias con un desarrollo intenso de microlitos.Hábitat. Se encuentran yacimientos en abrigos rocosos, pero en las zonas arenosas se prefiere el hábitat al aire libre, semipermanente, agrupando cabañas circulares, algunas excavadas en el suelo a una profundidad de unos 80 cm.Industria lítica. Se caracteriza por la paulatina desaparición de los instrumentos paleolíticos, el aumento de los microlitos y la especialización de algunos tipos (microburiles) y la progresiva geometrización de algunas formas (trapecios, crecientes, etc.).Industria ósea. Predominan punzones, mangos y picos en asta de ciervo. En general, es poco pujante.Arte. Se conoce muy poco el arte tardenoisiense, a excepción de algunos huesos, toscamente grabados. Culturas costeras. Se forman por grupos instalados en las nuevas costas, adaptados a una economía basada en la pesca, recolección de mariscos y caza de pequeños animales o aves. Son gentes con utillaje microlítico como los tardenoisienses. Estas culturas costeras se agrupan bajo el nombre de cultura de los Concheros (v.) y están formadas por grupos dispersos, periféricos, que subsisten sin grandes cambios hasta la llegada del periodo atlántico (V y IV milenio), incluyendo los kiokkenniódding (concheros) daneses que constituyen la cultura de Ertebóll, con una industria de numerosos tranchets y fechas de corte transversal, que perduran largo tiempo.Culturas forestales. Mientras que los tardenoisienses se instalan en zonas arenosas evitando las regiones forestales y pantanosas, otros grupos de la misma familia ocupan los bosques y desarrollan una cultura forestal que alcanza su plenitud en el máximo de la extensión del bosque europeo (boreal-atlántico). Se extienden por la faja de loess europeos, desde el Norte de Francia (cultura campiñiense; v.), al Norte de Rusia (cultura de Kunda). En Alemania del Norte y Dinamarca se da la cultura magleFnoisiense, la mejor conocida de todo este grupo, en donde ocupa un lugar destacado la caza y la pesca.Hábitat. Al aire libre, con preferencia en las orillas de los ríos, lagos y turberas.Industria lítica. Adaptada a la industria de la madera, con un utillaje macrolítico (hachas, azuelas, picos, tranchets, etc.), junto a algunos tipos que remontan al Paleolítico superior (buriles, raspadores, puntas con truncadura oblicua) y a microlitos (triángulos, puntas de dorso rebajado, microburiles), equivalentes a los tardenoisienses contemporáneos. También hallamos, ocasionalmente, útiles en piedra pulimentada cuya procedencia puede atribuirse a una invención autóctona o a contactos, ya que estas culturas forestales tienen una larga perfuración.Industria ósea. Tanto la de hueso como la de asta está bien desarrollada, principalmente durante el maglemoisiense, repitiendo tipos magdalenienses o creando otros nuevos (arpones de todo tipo en asta de reno, alce o hueso, punzones, anzuelos, azagayas o puntas con una o dos ranuras en las que se insertarían microlitos, instrumentos con agudo bisel para el trabajo de la madera, enmangues, etc.).Industria de la madera. Las condiciones especiales de las turberas y zonas lacustres hacen que se conozca esta industria maglemoisiense, tan difícil de conservar. Se han hallado fragmentos de piraguas (las más antiguas), remos, puntas e incluso nasas de mimbre. Todos estos restos, junto a los óseos, evidencian una pujante actividad pesquera y el conocimiento de la navegación.Arte. La cultura maglemoisiense muestra un riquísimo arte decorativo, sobre todo en objetos de hueso y asta a base de motivos geométricos grabados (incisión, puntillado o taladro) e incluso se conocen figurillas zoomorfas de ámbar.Fase III. Persistencia de microlitos geométricos en zonas próximas a la neolitización (IV-III milenio). A pesar de los influjos neolíticos persiste en Europa el uso de los microlitos y, a partir del IV milenio, se encuentran yacimientos con predominio de microburiles, trapecios, flechas de corte transversal, microtrancheis, cte., asociados a fragmentos cerámicos (tardenoisiense III de Europa occidental, estebólliense, subneolítico de Rusia meridional, cte.) o microlitos tallados en piedra pulimentada como en el maglemoisiense. El Neolítico se difunde por contacto entre los neolíticos recién llegados y las antiguas culturas; no obstante, el uso de los microlitos no desaparece y los encontramos incluso en la Edad del Bronce (v.).2) África. Al final del gambliense está ocupada por cazadores-recolectores de fondo paleolítico, caracterizados por una industria de núcleos preparados y lascas. A partir del preboreal se extiende la oleada microlítica; el centro difusor puede ser la región del Nilo o el Próximo Oriente. La penetración de esta difusión permite dividir el continente en dos grandes zonas:a) África del Norte y Oriental: predominio de industrias microlíticas. El grupo más antiguo es el capsiense (v.) de Kenia (desde el X milenio, tanto en el Norte como en la zona oriental, persiste hasta el IV y III milenio, sustituido por un Neolítico de tradición capsiense en donde perviven los microlitos), también tenemos "caracoleros" interiores capsienses. En el Magrib se extiende, con una antigüedad comparable al capsiense, la cultura ibero-mauritánica. La cultura sebiliense de Egipto es más moderna. Todas estas industrias descienden del ateriense (Paleolítico superior)
b) Sur del Sahara y Oeste de África oriental. Conocemos, en general, bastante mal el M. de estas regiones. Al final del gambliense (último pluvial) la industria típica es esencialmente de lascas y útiles macrolíticos en las zonas forestales, tendiendo a disminuir el tamaño. Las antiguas formas de vida perviven en África occidental hasta el tercer milenio y en la central hasta el primero. África del Sur queda muy atrasado y algunos pequeños grupos de cazadores, como pigmeos o bosquimanos, han llegado hasta nuestros días.
3) Asia. A excepción del Próximo Oriente el M. es mal conocido. Al N del Himalaya, Siberia, con culturas forestales de sustrato paleolítico, sin microlitos, enlaza con Europa septentrional. Se caracteriza por la industria macrolítica, típica de los forestales, junto con puntas pedunculadas como las del swideriense. Al S del Himalaya las industrias con microlitos están mejor representadas (en Mongolia, Manchuria, China del Norte existen también microlitos). En la India las industrias de láminas o lascaspreceden a las microlíticas. En Indochina y China del Sur faltan los microlitos.4) América. Incluimos también dentro de los epipaleolíticos a ciertas culturas americanas, propias del M., en donde perduran las viejas industrias de puntas con retoque bifacial e incluso tenemos un paralelismo en el fenómeno de los concheros. Para Menghin, incluso el arte rupestre americano arranca de esta etapa cronológica.b) Mesolíticos. En algunas zonas se asientan grupos humanos, considerados como auténticos mesolíticos, que lejos de seguir perfeccionando los antiguos procedimientos de caza y pesca, como los epipaleolíticos, multiplican los modos de utilización y preparación de alimentos vegetales, culminando con la invención de la agricultura, cuyo desarrollo podemos seguir a través de la evolución y selección de granos y plantas, o por utillaje que colabora en estas tareas (la invención de la ganadería es más difícil de precisar). Dos centros de invención son independientes: Próximo Oriente con el trigo y la cebada, y América del Sur con el maíz. Es posible que China sea otro centro de invención (arroz y mijo), al igual que en otras regiones ha podido surgir el cultivo de diversos tubérculos.Próximo Oriente. De todos estos centros de invención es, sin duda, el del Próximo Oriente el que merece más atención. Caracterizado por una diversificación geográfica pero con un medio abundante en gramíneas y con predominio de animales domésticos en potencia, encontramos en Palestina la cultura natufiense (v.), con numerosos yacimientos en cueva o al aire libre. En el principio del posglaciar, dentro de una economía paleolítica, se cazaba la gacela y se pescaba con arpones y anzuelos. En la industria se encuentran a la vez tradiciones paleolíticas (láminas, laminillas de dorso rebajado, raspadores, buriles, cte.) al lado de microlitos geométricos (triángulos, trapecios y medias lunas), pero junto a ellos, y ya desde el nivel B 2 de Shanidar en Iraq (XI milenio, más antiguo que el natufiense), paralelo al zarziense, encontramos instrumentos para moler y triturar vegetales. Del natufiense proceden mangos de madera o hueso en los que estaban insertados una serie de microlitos, auténticas hoces, que junto con muelas, morteros y trituradores evidencian la importancia de la recolección de cereales dentro de tradiciones paleolíticas como los arpones, la industria lítica e incluso las manifestaciones artísticas.Hábitat. El M. del Próximo Oriente, además de habitar en cuevas o al aire libre, sorprende con sus tentativas de urbanización, aldeas con casas de piedra, de planta redonda, que continúan en el nivel A precerámico de Jericó, descendiente de los natufienses.Arte. Ciertas estructuras de hoces toman formas de animales. Son abundantes las figurillas femeninas o zoomorfas que se prolongan durante el Neolítico precerámico.3. Origen de la industria microlítica. Hay un hecho determinante del M.: extensión y perduración de los microlitos. ¿Un solo centro difusor a base de migraciones? ¿Un origen independiente y autóctono? El problema no está resuelto, y los prehistoriadores se inclinan por una u otra teoría con argumentos que pueden ser plausibles. Efectivamente, los microlitos se extienden a partir del final del Paleolítico superior, pero a la vez, dentro de las diferentes culturas, se da una uniformidad de tipos y una evolución paralela. Para Laming Emperaire en el microlitismo se pueden definir dos fenómenos distintos: a) la tendencia a disminuir la talla de los instrumentos líticos ligada a la evolución del Paleolítico; b) la utilización de formas geométricas, tal vez de origen mediterráneo, unida a las nuevas técnicas de fabricación y a la novedad del enmangado; invención que se difunde a partir del preboreal en todas direcciones, entrando en contacto con las restantes culturas. Hay que tener en cuenta que las culturas más antiguas con microlitos geométricos son zarziense, natufiense, nivel B 2 de Shanidar y el capsiense de Kenia.4. Antropología. Es mal conocida por falta de hallazgos. En general, durante el M. persiste la raza de Cro-Magnon (v.) diversificada en tipos antropológicos que arrancan desde el Paleolítico superior. El grupo mediterráneo se forma en este periodo.5. Vida espiritual. A través . del arte y de los enterramientos, podemos tener una idea de las creencias del M. Aparentemente, el arte decae, aunque el levantino, nubio, ártico y americano pueden corresponder en parte a este periodo, lo que nos inclina a pensar que las tradiciones paleolíticas continúan, como se nota en las representaciones femeninas y en el arte parietal. A pesar de que los ritos de enterramientos se diversifican, las ofrendas enraízan con el Paleolítico. Hallazgos de cráneos, como los de Ofnet (Baviera), se relacionan con los "nidos de cráneos" del nivel A precerámico de Jericó.M. R. LUCAS PELLICER.
BIBL.: A. LAMING EMPERAIRE, LEROI HOURGAN Y OTROS, La Préhistoire, París 1968, 24-27 y 140-156; 1. G. D. CLARCK, Primitive man in Egypt, Western Asia and Europe in Mesolíthic Times, Cambridge 1965; C. BARRIÉRE, Les civilisations tardenoisiennes en Europe Occidentale, Burdeos 1956; M. ALMAGRO, Los problemas del Epipaleolítico y Mesolítico en España, "Ampurias", VI, Barcelona 1944; 1. SAN VALERO, El Mesolítico norteuropeo, "Atlantis", XVI, Madrid 1941, 412-434; P. BoscH GIMPERA, El Mesolítico europeo, "Ciencia", 9-12, México 1946
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