Mercado 2. Operaciones de Mercado Abierto. ECON.
Categoria:
Economía
Entre los instrumentos de control sobre la oferta monetaria se encuentran las denominadas operaciones de m. abierto. Los bancos centrales intervienen, comprando o vendiendo fondos públicos, en el m. de valores; tratan con ello, en ocasiones, de sostener su cotización y mantener así su rentabilidad. Pero esta misma intervención puede efectuarse con el fin de influir sobre la oferta monetaria. El efecto directo de esta intervención es alterar las reservas de caja de los bancos comerciales, aumentándolas o haciéndolas disminuir, con objeto de hacerlas así expansionar o reducir su volumen de depósitos, lo que lograrán aquéllos aumentando o reduciendo su volumen de activos y, en especial, el de los créditos al públicoSi el banco central pretende reducir la liquidez (v.) bancaria puede ofrecer al público en m. abierto obligaciones del Gobierno (bonos a largo plazo o letras de tesorería) que serán suscritas por la banca privada o por el público. Si es la banca la que adquiere las obligaciones, las pagará reduciendo sus depósitos en el banco central, que constituyen una parte de su encaje; los bancos verán así reducida su liquidez. Si es el público el adquirente de los valores, los pagará disponiendo de sus depósitos en la banca privada en favor del banco central. Los bancos verán en cualquiera de los dos casos, reducirse su encaje, puesto que por su propia voluntad o por mandato del público tendrán que cancelar parte de sus depósitos en el banco central -o incluso entregar a éste dinero legal que mantienen en sus cajas, si sus depósitos resultan insuficientes- perdiendo así liquidez
Esta restricción de liquidez impide a la banca continuar la expansión de depósitos y, existiendo una obligación de mantener una relación mínima caja/depósitos (v. BANCOS 1), si la contracción de liquidez ha colocado a la banca por debajo de esa relación, ésta se verá obligada a reducir su volumen de depósitos, para lo cual deberá reducir sus activos. Una forma -la más común- de lograr esta reducción será solicitar el reembolso de los créditos que van venciendo y, desde luego, no conceder nuevos créditos. En el mejor de los casos, la contracción de liquidez obligará a la banca a reducir su ritmo de expansión de créditos. Los efectos sobre el tipo de interés y sobre el crecimiento del Producto Nacional Bruto son evidentes
Debe observarse, además, el efecto multiplicador (v.) de las contracciones o expansiones de la liquidez bancaria. En efecto, si el encaje bancario se reduce en 100.000 pesetas y el coeficiente caja/depósitos que la banca está obligada a mantener es del 10% -que suponemos mantenía hasta el momento mismo en que se produce la reducción del encaje- la pérdida de liquidez le obliga a reducir los depósitos en 1.000.000 de pesetas. Es evidente que un coeficiente del 20% reduciría a la mitad este efecto multiplicador. En las estimaciones para los EE. UU. realizadas utilizando el modelo de la Reserva Federal-MIT, resulta que un incremento de las compras de valores de la Reserva Federal que produzca una expansión de las reservas bancarias de 1.000 millones de dólares eleva los depósitos a la vista en 4.000 millones en el plazo de un año, reduce el tipo de interés entre un 0,25 a un 0,5%, según la clase de valores y eleva el Producto Nacional Bruto en 1.000 millones de dólares en seis meses y en casi 8.000 millones en dos años
No es necesario detenerse a explicar cómo funciona el sistema cuando lo que se trata es de inyectar liquidez. El banco central compra obligaciones del Estado a la banca o los particulares, entregándoles a cambio dinero legal o abriéndoles depósitos, con lo que aumenta el encaje bancario y les permite una expansión del crédito y, en general, de los activos de la banca
No debe olvidarse que ante una operación de m. abierto que le detrae liquidez, un banco puede proceder a realizar algunos de sus activos y compensar así esta pérdida. Las realizaciones de aquellos activos que componen su segunda línea de liquidez constituyen el ejemplo más importante. Un banco que pierde parte de sus depósitos en el banco central puede tratar de reconstruirlos redescontando en el mismo sus efectos o las letras de tesorería. Cuanto mayores sean sus posibilidades de hacerlo -porque dispone de un abundante volumen de activos semi-líquidos o porque el banco central está obligado a aceptar el redescuento o pignoración de los efectos o activos que le presentan- más fácil será para la banca comercial reducir los efectos de las operaciones de m. abierto. Así, por medio de estas actuaciones, el banco central consigue también la modificación de la composición de los activos bancarios en formas que pueden resultar interesantes para la política que persigue, pero, sobre todo, resalta la necesidad de que la política monetaria emplee todos sus instrumentos (redescuento, coeficientes, m. abierto, deuda pública) en forma coordinada
Cualquier intento de aplicar este tipo de política exige, como condición previa, la existencia de un mercado devalores amplio y profundo que permita las intervenciones del banco central sin producir convulsiones en la marcha del mismo. Naturalmente, el volumen de títulos que deben realizarse para que las operaciones de m. abierto tengan efectos significativos debe ser considerable y esto sólo es posible allí donde existe un mercado de valores capaz de absorber este volumen adicional de oferta o demanda. Ello explica el que esta política sólo encuentra una aplicación sistemática y efectiva en los EE. UU. e Inglaterra. Las actuaciones de los bancos centrales europeos continentales son mucho menos decisivas como instrumentos de control de la oferta monetaria
No cabe duda, sin embargo, que las intervenciones del banco central pueden afectar los precios de la deuda pública y, en consecuencia, su rentabilidad. Esta repercusión es la que ha originado los problemas más importantes para su aplicación en la práctica de los que el ejemplo más característico lo constituye el de EE. UU
En efecto, el uso intenso de la deuda pública como medio de financiación de las necesidades del Gobierno durante los años de guerra determinó, en los EE. UU, el que la Reserva Federal se abstuviera de utilizar las operaciones de m. abierto como instrumento de control monetario desde 1942. Sus intervenciones se dirigieron únicamente a sostener el precio de la deuda para hacerla atractiva y mantener su rentabilidad
Concluida la guerra, el Gobierno se encontró con la existencia de un volumen considerable de deuda en manos del público. Por una parte, esto reforzaba las posibilidades de actuación a través de las operaciones de m. abierto, ya que la difusión de la deuda entre muchos tenedores y en cuantía importante hacía que sus efectos se trasmitieran sensiblemente al público y a todas las instituciones financieras. Pero, de otra parte, los cambios en los precios de la deuda -y, en consecuencia, en los tipos de interésque la intervención acarreaba, generaban una incertidumbre considerable en el público y en las instituciones financieras y producía, asimismo, pérdidas o ganancia de capital considerables, lo que podía afectar fuertemente a la oferta de crédito y las decisiones de inversión y de gasto que se hacen sobre la base de una estructura de tipos de interés dada por el mercado,El temor a estos efectos provocó una modificación de la política usual seguida por la autoridad monetaria norteamericana. Aunque, desde 1947, se permitió a la Reserva Federal regular con su intervención la oferta monetaria, las consideraciones anteriores le llevaron a aplicar una política de "mínima intervención". Así las operaciones de m. abierto se limitaron al mercado de títulos a corto plazo queriendo reducir así los cambios que podrían producirse en las expectativas y que serían mayores si la política monetaria afectaba a los tipos de interés a largo plazo. Esta política provocó un vivo debate doctrinal que basó sus objeciones, por una parte, y fundamentalmente, en la renuncia de poder que el actuar así suponía para el banco central y, por otra, en que no logró sus objetivos de mejorar la profundidad y buena marcha del mercado de la deuda pública. Desde 1961 la Reserva Federal abandonó esta restricción y la política de m. abierto pasó de nuevo a ser el principal instrumento de la política monetaria norteamericana
L. LERENA GUINEA
BIBL.: G. N. HALM, Economía del dinero y de la banca, Barcelona 1969; 1. PEDERSEN, Teoría y política del dinero, Madrid 1965; P. G. COUSEK, Los instrumentos de la política monetaria, México 1963; R. S. SAYERS, Modern Banking, Oxford 1970; L. S. RIFTER, Money and Economics Activity. Readings in Money and Banking, Nueva York 1961
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