Menéndez Pidal, Ramón
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Biografía GER
Investigador, erudito, crítico literario e historiador de la literatura española. Pertenece por edad a la llamada generación del 98, pero sobrevivió a todos sus contemporáneos. M. P. fue considerado originariamente como un renovador de la metodología filológica en España, aunque es posible enjuiciar su labor desde una panorámica más amplia. Ensayista y prosista, su estilo y su método revelan el carácter típico del investigador, cuyo espíritu primordialmente analítico siempre prevalece sobre el metaforismo literarioDatos biográficos. Escritos. Nació en La Coruña el 13 mar. 1869, de padres asturianos; m. en Madrid el 14 nov. 1968. Asturias fue el marco de sus días de juventud y de infancia que se desarrollaron en el ambiente tradicional del hogar. Su vida, sin inflexiones ni circunloquios, está presidida en todo momento por la evolución y desarrollo de sus estudios. El carácter rígido, y en cierta manera inflexible, de su método parece traducirse en su itinerario humano, enhebrado en el camino de su vocación científica. En 1893 recibió el grado de doctor en Filosofía y Letras por la Univ. Central, donde siguió la enseñanza de su maestro Marcelino Menéndez Pelayo (v.). Aunque muy influido por la obra de este último, M. P
renovó la herencia de D. Marcelino y prosiguió por rtunbos personales la labor del maestro. Se ha dicho que la erudición de Menéndez Pelayo era de carácter sintético, mientras que la investigación de M. P. contrasta por su carácter primordialmente analítico; cosa que también lo fue en aquél, aunque más unida quizá a la síntesis y valoración de los datos. En cualquier caso, su obra procede de la escuela crítica abierta en España por el historiador de los heterodoxos españoles. Sin embargo, esta deuda intelectual no impide distinguir dos trayectorjas especulativas divergentes. Menéndez Pelayo se integra en la tradición católica y unitarista de España, mientras que M. P., preocupado por los temas de la crisis de la España tradicional y por los planteamientos intelectuales propios del 98, puede ser adscrito a la corriente llamada liberal. De su actitud y pensamiento saldrá fortalecida la discutible y endeble tesis de "las dos Españas"
Siendo estudiante en Madrid conoce a María Goyri, quien, con el tiempo, fue su mujer. Ambos trabajan, y mientras el crítico elabora su tesis sobre don Juan Manuel, María Goyri prepara una edición crítica del Conde Lucanor. En la Universidad madrileña recibe talribién la influencia del magisterio de Giner de los Ríos (v.), lo cual servirá para adscribir a M. P. a los criterios y modos de vida patrocinados por la Institución Libre de Enseñanza (v.). Los primeros trabajos en torno al Poema del Cid concluyen en 1893 con la publicación de Graniática y vocabulario del Poema del Cid, labor premiada por la R. A. Española en 1905. En 1896 publica La Leyenda de los Infantes de Lara, que recibe el premio Caballero de la R. A. de la Historia. En ese mismo año inicia su carrera pedagógica como profesor en la Escuela de Estudios Superiores del Ateneo de Madrid, donde enseña durante tres años hasta pasar a ocupar la cátedra de Filología Románica de la Universidad. Por medio de su labor universitaria y pedagógica contribuye a la formación de un grupo de discípulos que formarán su "escuela"
Elegido miembro de la R. A. Española, Menéndez Pelayo contesta su discurso de recepción, advirtiendo que la obra de M. P. "ha transformado el aspecto de la Edad Media española, ha herido y penetrado dificultades y problemas que no se sospechaban antes de él... ha dado luz al caos de nuestra primitiva historiografía, y ha sometido a severo y escrupuloso examen lexicográfico, gramatical, histórico, los más antiguos y venerables documentos del habla castellana". Pero cuando estas palabras, expresadas en 1902, celebran y atestiguan la presencia de una obra madura y consolidada, la labor científica de M. P. no ha hecho todavía más que comenzar
Con motivo de haber sido nombrado en 1904, al margen de su labor pedagógica habitual, comisario en el litigio de fronteras entre Perú y Ecuador, el autor de los estudios sobre el Poema del Cid tiene la oportunidad de conocer la realidad del Nuevo Mundo, y de estudiar directamente el tema de la presencia del Romancero más allá de la Península. Vuelve a América del Norte en 1908, y en 1914 viaja a Argentina. Durante el primer viaje ocupa una cátedra de poesía en la Univ. Johns Hopkins, y en el segundo inaugura en la Univ. de Buenos Aires la cátedra de la Institución Cultural Española. En ese mismo año crea la "Rev. de Filología Española", que servirá de aglutinante al conjunto de sus mejores discípulos, preparados a través de la Escuela de Estudios Superiores. La escuela de M. P. encuentra así no sólo una institución, sino también un órgano de expresión científica
Las fechas de su biografía insisten en los sucesivos pasos de su encumbramiento profesoral. Es presidente del Ateneo de Madrid de 1919 a 1921. En 1925 se le confía la dirección de la R. A. Española y, en 1931, se le nombra director de la recién creada Univ. de Verano de Santander. Durante estos años el eminente filólogo e historiador no cesa de publicar libros de investigación crítico-literaria: Poema de Yusuf (1902), "El condenado por desconfiado" de Tirso de Molina (1902), Manual elemental de gramática histórica española (1904), Romances tradicionales de América (1906), El dialecto y los orígenes del español (1910), La epopeya castellana a través de la literatura española (1910), Poesía popular y poesía tradicional (1922), Poesía juglaresca y juglares (1924), Orígenes del español (1926), Flor nueva de romances viejos (1928), Historia y Epopeya (1934), El honor en el teatro español (1937), Idea imperial de Carlos V (1940), La lengua de Cervantes, el estilo de Santa Teresa y otros estudios del siglo XVI (1942), La épica francesa y la española comparadas (1951), Miscelánea histórico-literaria (1952), Toponimia prerrománica hispana (1953), Los godos y el origen de la epopeya española (1955), La Chanson de Roland y el Neotradicionalismo, Orígenes de la épica románica (1959), España y su historia (1967). La edición de sus Obras completas está preparándose desde 1944. Como historiador merecen destacarse además de sus prólogos a los diversos tomos de Historia de España que se han publicado bajo su dirección, las Crónicas generales de España (1898), Primera crónica general (1906) y La España del Cid (1929)
Ideas y labor investigadora. Hay en M. P. una doctrina de la interpretación histórica y un método del análisis literario. A su juicio, no tiene sentido el tratamientoaislado de las obras o de los autores, y debe prevalecer, por tanto, un estudio de conjunto, orgánico, en el cual las obras deben interrelacionarse y agruparse. Lo importante es llegar al nervio de la continuidad entre las diversas épocas detectando los elementos o las formas que perduran o evolucionan. Separar lo diverso y unificar lo homólogo es el procedimiento típico de su metodología. A través de este instrumental se llega al criterio clave de M. P.: la tradicionalidad. "La tradicionalidad es la doctrina magna, en la cual se concilian la interpretación colectivista e individualista de la historia literaria: la obra de arte, producto en su origen de un individuo creador, se completa y perfecciona por obra de muchos, en una labor que se define más que como colectiva como supraindividual. Sólo dentro de una concepción semejante considera el maestro que puede aclararse la compleja interacción de ambas fuerzas. Esta tradicionalidad, que se manifiesta primero en la épica, ha transmigrado a través de otros géneros, con un poder de perduración que Menéndez Pidal califica de `milagro poético español’" (Emilia de Zuleta). A través de lo que llama "psicología arqueológica" trata de reconstruir el proceso de los pueblos y su alma pasada. Pero su método no es especulativo sino que se ciñe constantemente al dato, a la precisión de la cita, a la exploración analítica concreta, que obliga a una labor hermenéutica minuciosa e irreprochable
Las ideas matrices de su interpretación históricoliteraria de España están ya presentes en el estudio de la primitiva literatura castellana: la epopeya. M. P. reconstruye un paisaje perdido; su tesis es que, junto a los textos del Cantar del Mío Cid, habían existido otros muchos cantares de gesta. Las conclusiones a las que llega confirman la existencia de una poesía épica castellana perdida, de carácter oral y predominantemente histórico, comprobando además la persistencia de estos temas arcaicos o arqueológicos hasta nuestros días. La obra de M. P. sigue este proceso de reconstrucción de la épica primitiva descubriendo y encontrando paulatinamente cantares perdidos o rehaciendo, a la luz de los principios obtenidos mediante el análisis, fragmentos ya examinados por otros filólogos
Junto a esta labor de reconstrucción literaria, que desvela un juicio acerca del origen del alma española, está también la labor del historiador de la lengua. El historiador y el crítico derivan del lingüista. "El conocimiento del castellano primitivo y los métodos a él aplicados dan un paso decisivo al fijar sus caracteres en una época -siglo XII- una región -la frontera castellano-aragonesa- y un texto determinados. Especialistas de todo el mundo reconocerán que no existe en la filología extranjera una sola obra de conjunto que haya estudiado con tanto amor y ciencia un viejo cantar de gesta" (Ángel del Río; se refiere al Cantar del Mío Cid). Confirmando la permanencia de ciertos elementos, la continuidad de un alma literaria, en Un aspecto en la elaboración del Quijote, M. P. establece el parentesco de la novela cervantina con los libros de caballerías. Adopta como punto de partida los antecedentes primitivos rastreados en cuentos populares y en romances, para estudiar por último el tema del ideal del caballero que remite a la vieja epopeya
La labor de M. P. ha persistido al margen de su propia obra a través de la de sus numerosos discípulos. Entre ellos merecen destacar Américo Castro (v.), Federico de Onís (1885-1967), Ángel del Río (1901-62), Amado Alonso (1897-1952), Dámaso Alonso (v.), José Fernández MonteMENÉNDEZ PIDAL, RAMÓN - MENFISsinos (n. 1897), Joaquín Casalduero (n. 1903), Rafael Lapesa (n. 1908), etc
V. t.: CID CAMPEADOR II; FILOLOGÍA I, IVL. NÚÑEZ LADEVÉZE
BIBL.: E. DE ZULETA, Historia de la Crítica Española contemporánea, Madrid 1966; Á. DEL Río, Estudios sobre literatura contemporánea española, Madrid 1966; J. ORTEGA Y GASSET, El espíritu de la letra, III, Madrid 1967; J. A. MARAVALL, Menéndez Pidal y la Historia del pensamiento, Madrid 1960
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