Mendoza, Antonio de
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Biografía GER
Primer virrey de Nueva España (1535-50) y segundo del Perú (1551-52). Pertenecía al noble linaje de su apellido, y entre sus hermanos figura Diego Hurtado de M., a quien se atribuye el Lazarillo de Tormes. N. en Granada, hacia 1493. Por su lealtad al Emperador, se le confió en 1530 la embajada en Hungría y, en 1535, el cargo de virrey de Nueva España, donde lo más importante de su actuación como gobernante consiste en haber sido el artífice del ordenamiento de esos vastos territorios conquistados por Cortés (v.). Durante el periodo de M. se crearon colegios para naturales y mestizos; se acuñó la primera moneda; se imprimieron los primeros libros (1539); se ensancharon los horizontes geográficos; Vázquez de Coronado (v.) recorrió las actuales comarcas de Sonora, Arizona y California; Rodríguez Cabrillo reconoció las costas de California; y Ruy López de Villalobos encabezó una expedición hacia el poniente, abriéndose así la ruta a las Filipinas (1542-46). M. acudió personalmente en 1541 a poner término a la insurrección indígena en Nueva Galicia (Jalisco). Su sagacidad se puso de relieve con ocasión de las Nuevas Leyes (1542), pues logró evitar que estallara la resistencia. Su prudencia se manifestó especialmente al sortear la delicada fiscalización de sus actos durante los ocho primeros años de su mandato, confiada al visitador Tello de SandovalDictó sabias ordenanzas acerca del trabajo de los indígenas en las minas y reglamentó el llamado servicio personal. En 1545 una epidemia diezmó la población nativa. En 1546 M. inició el repartimiento general de la tierra, para lo cual fue imprescindible tasar la tributación personal de los aborígenes, graduar los méritos contraídos por los conquistadores y regularizar el régimen de mercedes otorgadas hasta entonces al compás de los acontecimientos, no siempre ajustándose a la equidad, y sin plan alguno. En 1547 estalló en la región de Oaxaca una revuelta, que fue rápidamente sofocada. Al término de su mandato consignó en una interesante memoria el recuento de la obra realizada; se traza en ella una imagen muy fiel del territorio que había administrado. Por este tiempo, dominada la situación de rebeldía en el Perú por La Gasca (v.), fue este mismo el que recomendó el nombre de M. como sucesor en el virreinato meridional, en razón de su experiencia y de sus dotes de estadista. Aunque M. se resistió al traslado, alegando la gota y una hemiplejía, la corona le promovió a aquel nuevo campo de actividades, en donde por desgracia sólo pudo actuar diez meses (sept. 1551-jul. 1552). M. en Lima el 21 jul. 1552
La tranquilidad del Perú era precaria, pues La Gasca al retirarse no había conseguido totalmente dejar asentado el orden público, y muchos problemas seguían latentes. Si M. hubiese gozado de bríos es indudable que su periodo gubernativo hubiese alcanzado los relieves del que distinguió a Toledo (v.). Su fugaz virreinato se inscribe dentro del periodo de la pacificación, pero no adquirió relieves propios, como el suyo de tres lustros al frente del gobierno en Nueva España. Como sus achaques le impedían practicar un reconocimiento personal de su vasta jurisdicción, destacó a su hijo para que suplierasu incapacidad. Comprendiendo que la autoridad que investía no se hallaba provista del imperio coercitivo suficiente, se abstuvo de poner en vigor unas disposiciones que le cursara la corona en orden a la abolición del trabajo de los indios en las minas, aunque logró que se extinguieran del todo los "servicios personales", en sus distintas modalidades. Como una muestra de su talento organizador quedan las ordenanzas promulgadas en 1552 con las normas aplicables para la actividad jurídica y procesal, y en las que se señalan también las reglas de conducta de los funcionarios judiciales. Aplicaba así al Perú preceptos ensayados en Nueva España. Estimuló al cronista Juan Díez de Betanzos para que asentara por escrito las copiosas informaciones que había adquirido sobre la época prehispánica, que han llegado hasta nosotros con el título de Suma y narración de los Incas
G. LOHMANN VILLENA.
BIBL.: A. SCOTT AITON, Antonio de Mendoza, lirst Viceroy ol New Spain, Durham 1927; C. PÉREZ BUSTAMANTE, Don Antonio de Mendoza, prirner virrey de la Nueva Espacia, Santiago 1928; AVALOS r GUZMÁN, Don Antonio de Mendoza, primer virrey de la Nueva Española, Morelia 1941; R. VARGAS UGARTE, Historia general del Perú, II, Lima 1966, 15-28
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