Mena, Juan de
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Biografía GER
Biografía. Escritor español del s. XV, n. en Córdoba en 1411 y m. en Torrelaguna en 1456. Los escasos datos que se conocen de su biografía están sacados especialmente del Epicedio de Valerlo Francisco Romero, un oscuro escritor de la época, que elogia a M. en unos versos de ínfima calidad, y del prólogo del comendador Hernán Núñez a la edición del Laberinto de 1499. La crítica no se muestra unánime acerca de sus orígenes familiares; mientras algunos le consideran de condición noble, para otros, en cambio, es un cristiano nuevo, y basándose en ello explican ciertas actitudes del poeta como su simpatía por la causa de Álvaro de Luna y sus críticas al bajo clero. Se sabe que M. quedó huérfano en su niñez y vivió en Córdoba con unos parientes hasta que a los 23 años pasó a la Univ. de Salamanca y de allí a Roma. Su viaje a Italia coincide con la situación espiritual del humanismo (v.) renacentista, que literariamente se manifiesta por una favorable acogida de los valores clásicos y por el estudio de los textos antiguos con un criterio filológico que arranca de I’etrarca (v.)~y de los primeros humanistas del s. XIVLa filología, puesta al servicio del análisis textual, permitió una valoración más científica de la obra de arte y fomentó el ennoblecimiento de la lengua vulgar sobre modelos latinos. M., consumado latinista acaso ya antes de abandonar Salamanca, completó así su formación humanística en un ambiente cultural que influyó después en sus obras. A su vuelta de Roma fue nombrado secretario de cartas latinas de Juan II y caballero veinticuatro de Córdoba. El nombramiento real le permitió relacionarse con importantes personalidades de la política y de la cultura de la época, como el mismo Juan II, el príncipe Pedro de Portugal, el condestable Álvaro de Luna, defendido por el poeta en el Laberinto, y el marqués de Santillana. M. murió joven, al parecer de una caída de mula, en la plenitud de su obra y de su prestigio público. A pesar de su vinculación con la corte en un momento de inestabilidad política, sus biógrafos le describen como hombre de acusada vocación intelectual, dedicado al estudio y sensible a las inquietudes de su tiempo pero desligado de intrigas y banderías
Obra en prosa. Su producción en prosa se reduce a tres obras: el Comentario a su poema la Coronación, el Omero romancado y el Prohemio del Libro de las virtuosas e claras mujeres (1446) de Álvaro de Luna, aunque se le atribuyen otras con escasos fundamentos. En sus comentarios a la Coronación, poema alegórico escrito hacia 1439, M. deja constancia de un amplio conocimiento del mundo clásico y medieval a través de Virgilio, Lucano, Séneca, Dante, al que conocía sobre todo por los comentarios de Benvenuto de Imola, Petrarca y Boccaccio. Expone en ellos también sus ideas sobre los estilos poéticos, que divide en tragédico, satírico y comédico, y muestra aficiones por la filología. Su prosa es rica en latinismos léxicos y de sintaxis ágil y usa en abundancia el hipérbaton, la perífrasis y otras figuras retóricas, pero con cierto tinte de modernidad que se advierte en la superación de la mera intención didáctica y en un gusto por el placer estético de la narración que apunta ya, con las salvedades lógicas, a la prosa renacentista. Este carácter narrativo aparece sobre todo en las versiones de algunas fábulas de Ovidio
El Omero romancado, escrito hacia 1442, es una traducción en castellano de la Ilíada realizada sobre una versión latina atribuida a un tal Italicus. En el Prohemio, M. considera "osadía temeraria" traducir en "duro y desierto romance castellano" una obra que, según la retórica medieval, pertenece al estilo elevado. M., por su mentalidad de humanista, no puede todavía defender la dignidad literaria del idioma vulgar en pugna con el prestigio del latín, pero el mismo hecho de haber traducido el texto homérico para un público que podía leerlo en la versión latina muestra que sus reservas no deben tomarse con demasiado rigor. Hay en esta traducción, sobre todo en el Prohemio, un intento de prosa artística que recuerda ciertas obras de Alfonso X el Sabio (v.) y que no se limita sólo a la preocupación ornamental y a la acumulación de elementos retóricos. Esta evolución de la prosa de M. hacia un ideal estilístico nuevo culmina en su Prohemio al libro citado de Alvaro de Luna
Obra poética. Abundante y variada, participa de las principales corrientes de su época: la lírica amorosa de módulo cancioneril, la poesía de intención didácticomoral y sobre todo la alegórica. Sus composiciones amorosas presentan un marcado carácter intelectual heredado de la lírica trovadoresca, que en M. va ligado a una formación filosófica rigurosa dentro de la escolástica. El M. moralista y fustigador de los vicios de la sociedad a la manera del canciller López de Ayala (v.) aparece en el Dezir sobre la justicia e pleytos, e de la grantvanidad deste mundo, el Razonamiento que faze Johan de Mena con la Muerte, consideración del tema de la muerte según el esquema de la Danza de la Muerte (v.) medieval, y sobre todo en el Debate de la Razón contra la Voluntad, más conocido con el título de Coplas contra los pecados mortales
La vertiente más destacada de la poesía de M. está representada por el uso de la alegoría, manifiesta en sus dos poemas mayores: la Coronación, dedicado a exaltar la figura del marqués de Santillana, a quien el poeta contempla coronado en el Parnaso, y el Laberinto de Fortuna, la obra más importante de toda su producción. Se terminó de escribir en 1444 y se conoce también con el título de las Trezientas, alusivo al número de coplas de arte mayor que incluían las ediciones clásicas, aunque posteriormente la crítica ha demostrado que sólo 297 son en realidad del poeta cordobés. El poema, dedicado "al muy prepotente don Juan el segundo", se abre con una invocación a Calíope y unas disquisiciones acerca de la inconstancia de la fortuna, verdadera protagonista de la obra. Siguiendo un símil parecido al de la Divina Comedia, el poeta se halla "en medio de un plano" llevado por la diosa Belona. La Providencia, que se le aparece en forma de bellísima doncella, le muestra toda la "mundana machina" de la casa de la Fortuna y las tres ruedas que simbolizan respectivamente el tiempo pasado, presente y futuro. Cada rueda, dividida en siete círculos que reciben el influjo de los siete planetas, guarda numerosos personajes del pasado y de la época de M., cuyos hechos describe con propósito moralizador. En esta obra M. incorpora a su mundo poético el saber antiguo y medieval de autores tales como Virgilio, Lucano, S. Anselmo, Boecio y Dante. No obstante, la crítica más reciente ha disminuido la importancia del influjo de la Divina Comedia en el marco narrativo del poema, entendiendo, como María Rosa Lida (cfr. o. c. en bibl.), que M. no pudo asimilar lo peculiar del genio dantesco tal como lo entendemos hoy, sino únicamente los elementos poéticos y doctrinales incorporados por el poeta florentino
El Laberinto de Fortuna se escribe en un momento de encrucijada entre la Edad Media y el Renacimiento y participa de ambos mundos. Son medievales sus ideas sobre el amor, encajadas en la tradición trovadoresca del amor cortés, su severo moralismo y el uso del verso dodecasílabo con cesura central, propio del carácter predominantemente narrativo de la poesía medieval, que prefiere los metros largos para las composiciones de tema elevado. Y pueden ya considerarse como indicios dei espíritu renacentista su valoración de la personalidad y del concepto de la fama, como en las Coplas de Jorge Manrique (v.), la exaltación del sentimiento nacional y la incorporación del saber antiguo con una intención que no es sólo informativa sino estética. En esa línea hay que situar su gran preocupación por el estilo y por crearse una lengua poética de valor permanente
R. REYES CANO
BIBL.: Poesía, selección E. VILLAMANA, Zaragoza 1940; El Laberinto de Fortuna o las Trescientas, ed., pról. y notas 1. M. BLECUA, Madrid 1943; Razonamiento que faze Juan de Mena con la Muerte, ed. R. FOULCHÉ-DELBOSC, "Rev. Hispanique" IX (1902) 252-254; íD, Étude sur le "Laberinto" de Juan de Mena, "Rev. Hispanique" IX (1902) 75-138; N. ALONSO CORTÉS, Juan de Mena y la "Crónica de don Juan !!", en Anotaciones literarias, Valladolid 1922, 5-13; M. R. LIDA, Juan de Mena, poeta del prerrenacimiento español, México 1950; "Bol. de la R. A. de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba", XXVIII, 1957 (número dedicado a 1. de M. con artículos de F. LÓPEZ ESTRADA y otros)
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