Medina, Bartolomé
Categoria:
Biografía GER
Teólogo dominico español, uno de los grandes maestros de la escuela tomista de Salamanca del s. XVI (v. ESCOLÁSTICA II, 4).Vida. N. en Medina de Rioseco (Valladolid) en 1528; ingresa en el Convento de los dominicos (v.) de Salamanca, donde recibe su formación religiosa e intelectual en el momento más álgido de la escuela teológica salmantina, que procuraba, bajo el impulso de F. de Vitoria (v.), dar nueva fecundidad al pensamiento medieval, en su encuentro con el humanismo renacentista. En este ambiente enseñó M. hasta que m. en Salamanca el 30 dic. 1580.En continuidad con Vitoria y con la pléyade de teólogos dominicos que ilustran la llamada "Segunda Escolástica", M. comenta la Summa de S. Tomás de manera profunda y personal, manifestando rara sensibilidad ante los problemas de su tiempo, especialmente en el dominio moral. Su reflexión se situará precisamente en el punto de inserción de los datos tradicionales con las aspiraciones y necesidades de una sociedad globalmente cristiana, pero en acentuada crisis intelectual.A instancias del Maestro General de su Orden publica los Comentarios a la Suma Teológica, fruto de una larga labor universitaria. En 1577 edita en Salamanca el Comentario a Sum. Th. 1-2, donde aborda los problemas de Moral fundamental. Su Tratado de la Conciencia le valdrá una justa celebridad. El Comentario a la 3a parte, editado en 1578, explica las qql-60, concernientes a la Cristología y a la Soteriología. Redactado en castellano, su Breve instrucción de cómo se ha de administrar el sacramento de la penitencia (Salamanca 1580) fue muchas veces reeditado y traducido al latín y al italiano. Es precisamente por esta obra y por el amplio comentario a la q19 de Sum. Th. 1-2, por lo que M. interesa especialmente a la historia de la Teología moral.Medina y el probabilismo. Después de su muerte, M. será objeto de ásperas controversias, especialmente entre dominicos y jesuitas. Éstos lo califican como "el padre del probabilismo", el sistema moral que muchos de ellos defienden (v. MORAL III, .4), mientras que los dominicos se esfuerzan por rechazar tal afirmación. La realidad es que el teólogo salmantino, en plena armonía con los moralistas de su tiempo, expuso ampliamente la doctrina de las "opiniones" más o menos "probables", explicandoasí el texto de S. Tomás en una perspectiva bien diferente de las seguidas por las Summas medievales. Los doctores y maestros de la Edad Media, al abordar el problema de la conciencia dudosa (v. CONCIENCIA III), afirman simplemente que nadie puede obrar en duda, sino que debe procurar mediante reflexión y consulta llegar a una seguridad práctica; en caso contrario, prescriben que el sujeto se abstenga de obrar o que se escoja la opinión más segura, es decir: que excluya el peligro de infracción (aun material) de la ley. Esa doctrina es calificada a veces por tuciorismo, aunque semejante designación es ambigua, pues la doctrina medieval está mejor matizada que el sistema así denominado.El s. XVI conoce otra problemática. La conciencia se encuentra como en conflicto con la obligación moral. En un contexto histórico de multiplicidad y complejidad jurídicas, se destaca el principio de que solamente la ley cierta es obligatoria (v. LEY Li y VII, 5). En los casos dudosos, se propone un análisis cuidadoso de las "opiniones" en conflicto, unas a favor de la ley, otras en favor de la libertad. En esta perspectiva se coloca M. En su exposición se encuentra esta declaración formal: "soy del parecer que si una opinión es probable, es lícito seguirla, aunque la opinión contraria sea más probable" (Expos. in 1-2 Sum. Th. 19,5-6). Esta enseñanza es claramente continuada en la Breve Instrucción (1. 1, cap. 8), destinada a los confesores, de modo que los teólogos contemporáneos de M., así como los de las generaciones inmediatas, lo consideran como probabilista. Y cuando este sistema fue duramente atacado por los jansenistas -ayudados por la pluma de Pascal (v.)- y criticado por gran número de teólogos, sus defensores indicaron al maestro de Salamanca como iniciador del probabilismo. Desde el s. XVII hasta nuestros días, ha sido frecuente, sin embargo, entre los autores dominicos interpretar el texto de M. de tal modo que se pudiera alinear fácilmente en la perspectiva del propio S. Tomás y no entre los casuistas.Hoy, serenados los ánimos y después de estudios objetivos sobre el probabilismo, como los de T. Deman (v.), no es difícil llegar a una apreciación más equilibrada acerca de la significación histórica de los diferentes sistemas morales y de la contribución positiva, aunque limitada, que llevaron al desarrollo de la Teología moral. Con esta luz se comprende mejor la postura tomada por M. De un lado, por la claridad con que define y defiende la opinión "probable", M. merece el título de iniciador del probabilismo. Hay que resaltar, sin embargo, que para él la "opinión se dice probable no por el hecho de estar apoyada por razones aparentes o contar con algunos defensores, de lo contrario -añade irónicamente-, todos los errores serían opiniones probables, sino cuando está sustentada por varios sabios y confirmada por óptimos argumentos" (íb.). Pero tal criterio no identifica la "opinión probable" con una opinión "moralmente cierta" y aleja a M. del llamado tuciorismo medieval.Es indudable que M. establece el principio de validez de la opinión probable, en el sentido de los moralistas contemporáneos suyos. Al discutir estos hechos, los dominicos partidarios de los sistemas probabiliorista, equiprobabilista o compensacionista, se alejan de una lectura estrictamente histórica de los textos de M. Tienen razón, sin embargo, al desvincular al maestro castellano de la evolución posterior del probabilismo. Sin hablar de las adaptaciones y de los desvíos seguidos por autores menos cualificados, este sistema, con sus semejantes, fue frecuentemente defendido gracias al recurso a probabilidades puramente externas, es decir, sufragadas sólo por la autoridad de algunos teólogos o aun de uno solo. De esta degradación histórica M. no es, en forma alguna, responsable. Su doctrina sería susceptible de otros desarrollos. A semejanza de Melchor Cano (v.), que buscaba una metodología teológica capaz de integrar y unificar los datos positivos desconocidos por la reflexión medieval, M. intenta unir de manera coherente los nuevos problemas morales con la tradición teológica representada por la síntesis de S. Tomás. Pero, en uno y otro caso, se trata más de intuiciones que de teorías acabadas. Menos aún se podrá identificar la indicación inicial con sistemas construidos según perspectivas diferentes, tales como el probabilismo, el probabiliorismo, el equiprobabilismo, etc.La actual renovación de la Teología moral (v.), que sitúa el estudio de la conciencia en el cuadro de la virtud de la prudencia (v.) y en la inspiración sobrenatural del don de consejo, supera los esquemas de los sistemas de moral, pero igualmente se beneficia del amplio material de experiencia acumulado por tantos moralistas. Entre ellos M., sean cuales fueren las vicisitudes inmediatas de la evolución histórica de sus doctrinas, se proyecta como el representante de una teología humanista, fiel a la Tradición y abierta a los desafíos y necesidades de los nuevos tiempos.V. t.: MORAL III, 4; CONCIENCIA IIIC. J. PINTO DE OLIVEIRA
BIBL.: J. QUETIF, J. ECHARD, Scriptores ordinis Praedicatoris, III, París 1721, 256-257; M. M. GORCE, Medina, en DTC 10, 481485 (discute ampliamente la postura probabilista de M.; según él, M. no habría profesado el principio probabilista, sino que se habría conformado sustancialmente con la perspectiva medieval de S. Tomás). En el mismo sentido: 1. G. MENÉNDEZ-REIGADA, El pseudoprobabilismo de Fray Bartolomé de Medina, "La Ciencia Tomista", 37 (1928) 35-57. En sentido opuesto, el estudio de J. DE BLIC, Medina et les origines du probabilisme, "Ephemerides Teologicae Lovanienses", 7 (1930) 46-83; 264-291. Para una visión sintética y equilibrada, TII. DEMAN, Probabilisme, en DTC 13,463-470; T. URDANOz, La conciencia en S. Tomás y los siltemas morales, "La Ciencia tomista" (1952) 529-576; M. GORGE, A propos de B. de Medina et du probabilisme, "Rev. de sciences religieuses et théologiques", 7 (1930) 480 ss.; H. KLOMPs, La tradición y el progoeso en teología moral, Buenos Aires 1965
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.