Medicina Preventiva MEDICINA
Categoria:
Medicina
Se entiende por M. p.: toda acción médica o sanitaria orientada a evitar la aparición de la enfermedad y las posibles consecuencias o secuelas de la mismaSi analizamos la historia natural de la enfermedad, considerando las etapas evolutivas de la misma, desde que comienzan los factores etiológicos o causales a manifestarse, antes incluso de que la enfermedad en sí se evidencie con una sintomatología clara o difícilmente objetivable, hasta que termina con la muerte, con la curación total o parcial, con defectos, secuelas o invalideces, comprenderemos la prioridad del alcance preventivo en el contexto de la clínica médica. Dicho en términos más concretos, la realidad conceptual de la M. p. queda expresada en el símil de Hackett, al enunciar: "si las gentes se están cayendo en un precipicio, es más humano y más barato colocar una defensa o cerca en la altura que construir un Hospital perfectamente dotado de personal y material en el fondo".
El quehacer médico ha tenido tradicionalmente un alcance preventivo: prevención de la enfermedad y sus consecuencias en la curable, y prevención, dilación o mejora de las consecuencias en la incurable. La M., de siempre, se ha caracterizado por dos fines principales: la curación de la enfermedad y la conservación de la salud, a los que se agrega posteriormente el mejoramiento físico y mental del hombre. Desde el Código de Moisés, aparecen claramente evidenciadas estas dos posturas: la terapéutica asistencial o curativa, y la p. o profiláctica; ésta de desarrollo más tardío por falta de conocimientos en la etiología de las enfermedades y en el estudio de las enfermedades orgánicas. Los seguidores de Esculapio, en la Grecia del a. 700 a. C., que no ejercían la M., cuidaban de la salud del pueblo; lo que suponía el origen de la noción de que el Estado debe ejercer el cuidado de la salud pública, protegiéndola de la aparición de enfermedades y evitar su difusión en el caso de aparecer éstas.Los conceptos, entonces tan separados, de prevención y tratamiento han desdibujado sus límites y en la actualidad es imposible separar la acción p. de la acción curativa. Al hacer tratamiento precoz se está haciendo prevención, pues la curación del presente de la enfermedad tiene ante el futuro un amplio significado preventivo.La acción diagnóstica y terapéutica del médico, cualesquiera que sean los criterios doctrinales que la amparen (organicistas, psicosomáticos, patobiográficos), son inseparables, en la actualidad, del previo alcance preventivo de la acción médica y de la ulterior proyección rehabilitadora; también son de alcance preventivo en orden a las consecuencias del proceso morboso. La M. mejorativa, fundamentalmente basada en la prevención y en la higiene, atiende, en un orden de aspiración, al primario alcance preventivo de la M. actual.Es conveniente delimitar, desde el punto de vista conceptual, la M. p., analizando sus relaciones con otras fases del quehacer médico, distinguiéndola de: 1° La Higiene (v.), orientada al mantenimiento y a la promoción de la salud física y mental, a través del saneamiento del medio, considerado éste en su más amplio sentido. 2.° La M. reparadora, orientada a la rehabilitación del disminuido y del inválido. 3° La M. curativa, orientada al diagnóstico y a la terapéutica del enfermo. 4° La M. social (v.), orientada al análisis y tratamiento de los factores sociales que inciden en la génesis y en el curso evolutivo de la enfermedad.El análisis de la historia natural de la enfermedad en la colectividad es la motivación de los estudios epidemiológicos. El análisis de la historia natural de la enfermedad en el individuo es el objeto de la M. asistencial y p., inseparables en la práctica, desde el punto de vista individual y familiar.En la génesis de la enfermedad podemos claramente distinguir dos periodos: uno inicial de prepatogénesis o anterior a la enfermedad, que determina en el organismo una serie de alteraciones, orgánicas o funcionales, vinculadas a la acción de una serie de factores etiológicos, muchas veces múltiples y relacionados con el medio natural biofísico o social del hombre; el segundo periodo o de patogénesis se inicia con la aparición del síntoma, como primera manifestación orgánica de la enfermedad, y se ultima con la terminación del proceso morboso, bien a través de su curación total, dejando secuelas, o con la muerte. También en este periodo la evolución del proceso morboso va a estar condicionada desde su y hasta su terminación por una serie de factores, favorables unos y desfavorables otros, que ultiman, agravan o perpetúan la evolución del proceso morboso.La acción médica p. se ejerce ante la historia natural del proceso morboso, susceptible de ser detenido o retrasado en los diversos momentos de su evolución, aplicando una serie de medios capaces de interferir la misma en una manera beneficiosa para la curación. La M. p. no sólo se orienta a la prevención de la enfermedad antes de su aparición o una vez desarrollada ésta, o a evitar las complicaciones del proceso morboso, sino que actúa sobre el individuo, sobre la familia o sobre el medio social, condicionando positivamente los factores que hacen receptivo al individuo frente al proceso morboso.De acuerdo con el amplio sentido precedentemente expuesto, son funciones médico-p. las siguientes: a) La promoción de la salud del individuo sano, a expensas de los reconocimientos periódicos y de la M. mejorativa en las distintas etapas de la vida del hombre. b) Saneamiento del medio ambiente, desde el punto de vista de los factores potencialmente morbígenos del mismo, y tanto en el orden físico como emocional (vivienda, alimentación, nivel de vida, carestías, relaciones humanas, o atenuación de los conflictos que se crean en la lucha por la vida. c) Protección inespecífica (aislamiento del enfermo, declaración del proceso morboso, desinfección, etcétera). d) Protección específica (aplicación de vacunas, sueros, antibióticos, quimioterápicos, quimioprofilácticos, etc.). e) Diagnóstico precoz y tratamiento precoz de la enfermedad. f) Tratamiento del enfermo, cualquiera que sea la fase evolutiva del proceso de enfermedad; en el campo concreto de las enfermedades trasmisibles, tratando al enfermo estamos ejerciendo M. p. al interrumpir la cadena epidemiológica que determina la propagación del proceso morboso. g) Prevención o rehabilitación de secuelas e invalideces.El alcance preventivo de la práctica médica actual viene especialmente sugerido por el ritmo evolutivo, singularmente cambiante, del propio perfil de la patología actual. Asistimos a cambios en la presentación, aspectos clínicos y frecuencia respectiva de los procesos morbosos, así como en las modalidades de reacción del organismo. Alguno de estos cambios son más aparentes que reales y guardan relación con el progreso de nuestros conocimientos, y de las técnicas de diagnóstico, así como con otros factores de orden social y económico. De estos cambios, unos son absolutamente reales, son los basados en el progreso de la higiene y la prevención, en la educación sanitaria y sobre todo en la eficacia de la terapéutica. Todos ellos, en definitiva, ligados a la mejora del nivel de vida. Al compás del incremento de la longevidad, la patología de la segunda mitad de la vida llega a ser predominante. A medida que las afecciones agudas, sobre todo de orden infeccioso, regresan, las afecciones de orden degenerativo, las afecciones de la nutrición, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, y los tumores malignos, aumentan. Empiezan así a predominar en el perfil de la patología actual las enfermedades crónicas de larga duración.Con el desarrollo industrial surge una patología profesional que confiere acusado rango científico a la M. del trabajo (v.). Con los progresos de la terapéutica los enfermos sobreviven, planteando nuevos e importantes problemas de orden preventivo y social. La evolución del medio ambiente, en su sentido ecológico, incide también fundamentalmente en la esfera de la patología psicosomática, haciendo que el enfermo funcional matice en amplia medida el perfil de la patología actual. Las nuevas condiciones de vida determinadas por factores de orden técnico, social, económico, político, educativo y moral, dan origen a nuevas e innumerables formas de inadaptación social. La urbanización, la vida en los grandes núcleos urbanos, con sus agresiones y sus tensiones, la invasión de la técnica, las condiciones de vida, los choques emotivos, la inestabilidad del equilibrio neuropsíquico, el surmenage, las intoxicaciones de todo tipo, la difusión de los conocimientos, la mayor movilidad social, la vulgarización de la patología, tienen también indudable influencia en el perfil de la patología actual.Como afirma Delore, "ante la Medicina, la humanidad de hoy no se parece a la de ayer". Es precisamente este ritmo evolutivo de la patología y el perfil con que ésta actualmente se evidencia, lo que confiere trascendental importancia en el orden clínico a la M. p.Las enfermedades que predominan en el perfil de la patología actual y a las que someramente, en términos generales, nos hemos referido, plantean diversos problemas fundamentalmente de orden preventivo, y entre ellos los siguientes: 1. Son afecciones de comienzo insidioso, la mayor parte de las veces precedidas de largos periodos subclínicos que confieren peculiar importancia al diagnóstico precoz, de fundamental alcance preventivo. 2. Son afecciones que plantean inquietudes científicas orientadas hacia el mejor conocimiento de los factores etiológicos que las determinan y de sus signos de comienzo, así como de las actuaciones p. de aplicación a las mismas. 3. Son afecciones muy relacionadas con el nivel educativo, desde el punto de vista sanitario, del público, con su higiene individual, en todos sus aspectos y muy especialmente con la higiene de la alimentación y del trabajo. 4. Son afecciones que sugieren la necesidad de consulta ante los primeros signos, o mejor aún, la necesidad de práctica de los exámenes periódicos de salud, sobre todo después de los 40 años. 5. Son afecciones muy condicionadas en su génesis por circunstancias de orden ecológico ambiental.La prevención de las enfermedades crónicas es a nuestro entender el problema primario de la M. actual, en medida similar, y atendiendo a idénticas consideraciones, a como fue la lucha contra la mortalidad infantil hace 50 años, el problema principal de la M. de Occidente.El propio concepto de Hospital (v.), institución tradicionalmente orientada a la asistencia de acuerdo con las consideraciones que anteceden, ha cambiado de sentido. Como centro hoy de salud, la misión del Hospital está fundamentalmente orientada hacia afuera; lo que hay detrás de sus puertas es el fracaso de la M., concretamente el fracaso de la prevención.V. t.: HIGIENE; MEDICINA SOCIALMANUEL EVANGELISTA
BIBL.: G. PIÉDROLA y OTROS, Medicina Preventiva y Social. Higiene, Madrid 1971; J. J, LÓPEZ IBOR, La dificultad de ser médico, "Hospital General", VIII,1 (1968); M. EVANGELISTA, Sobre el concepto de medicina social, "Rev. de Med. de la Univ. de Navarra", VIII,2 (1964); íD, Las proyecciones del hospital de hoy, "Rev. de Med. de la Univ. de Navarra", XI1,2 (1968); P. DELORE, De la médecine clinique á la médecine sociale, París 1961
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