Mazo, Juan Bautista Del
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Biografía GER
Pintor español del segundo tercio del s. XVII, perteneciente a la escuela madrileña (v.). N. en Cuenca hacia 1615, hijo de Hernando Martínez y Lucía del Mazo, "que vivieron de su hacienda por ser gente honrada y principal en esta villa de Madrid" (P. J. Zarco Cueva, Unas cuantas noticias relativas a maestros de arte en España, nota 102). Su temprana boda, en 1633, con una hija de Velázquez -Francisca- supondrá un acontecimiento decisivo en su vida. Efectivamente, a la sombra del consagrado pintor sevillano, su vida carecerá de inquietudes profesionales y discurrirá por la cómoda jerarquía de los privilegios palaciegos: ayudante de furrier, maestro de dibujo del príncipe Baltasar Carlos y, a la muerte de Velázquez, pintor de Cámara el 19 abr. 1661. Conviene señalar un viaje que realiza a Italia en 1657, y que probablemente obedeció a un envío de cuadros, pero que no dejaría de influir en su obra. M. m. en Madrid en 1667Tres son los campos en los que destaca la actividad del pintor conquense: el retrato, el paisaje y una amplia y valiosa labor de copista. En lo que se refiere al retrato, la huella velazqueña es considerable: la misma técnica, composición y, a veces, los mismos efectos y situaciones, pero también el mismo talento, ya apreciado por alguno de sus contemporáneos: "Ha hecho retratos de los Reyes N. S. con excelencia y en particular uno de la Reina doña María Ana de Austria con tan gran acierto que aumentó la buena opinión que tenía" (L. Díaz del Valle, Epílogo y nomenclatura de algunos artífices. Apuntes varios, 1656-59). Conservamos algunas de sus obras notables en este género tales como el retrato de la emperatriz Margarita de Austria (Prado), el del almirante Pulido Pareja (National Gallery) y el del príncipe Baltasar Carlos (Museo de La Haya). Mayor interés ofrece la composición que tiene por tema el retrato de su familia -La familia del pintor (Museo de Viena)- en la que se puede apreciar, como señala Diego Angulo, una tendencia a construir en grupo decreciente de aire marcadamente rubensiano
En cuanto a su obra como paisajista, no sólo no desmerece en nada a lo ya dicho por sus retratos, sino que afirma, si cabe, su talento artístico. Recuérdese los valiosos precedentes velazqueños en este género -Vista del jardín de la Villa de Medicis (Prado)-; pues bien, en esa sorprendente y enjundiosa línea hay que situar los paisajes de M. Así tenemos, en el Prado, una serie de obras como La calle de la Reina en Aranjuez, La fuente de los tritones, El estanque del Buen Retiro, El arco de Tito, cte., que destacan por su equilibrio compositivo y su feliz efecto lumínico, aunque no lleguen a la sutil modulación atmosférica de su genial maestro. Obras excepcionales son la Vista de Zaragoza (Prado), Entrada de Felipe IV en Pamplona (Museo Wellington) y La cacería del Tabladillo (Prado). La primera, a pesar de estar claramente firmada por M., es de discutida atribución, alegándose que la perfección alcanzada no puede ser ajena a Velázquez. Ciertamente, hay una claridad y una precisión que resulta un tanto extraña en el contexto general de la obra de M., no obstante, ya sea en el planteamiento del fondo o en el esbozo de alguna de las figuras, es indudable que el pintor conquense no es ajeno al feliz resultado
Obra indudablemente suya es la mencionada Cacería del Tabladillo, que permite apreciar una serie excelente de figuritas en primer plano y que nos recuerda la afirmación de J. Martínez "gran pintor, y en particular en figuras de poco más de a palmo". Por lo demás, esta pintura hace pensar a E. G. Trapier en contactos artísticos más allá del ámbito velazqueño, como son los de Claudio Lorena (v.) y Jacques Callot (v.)
En su actividad como copista, M. reproduce pinturas de Tintoretto, Veronés, Tiziano y, sobre todo, Rubens. Palomino ya afirmaba que "era imposible distinguir las copias de los originales". En suma, es M. un pintor interesante situado en medio de la poderosa figura de Velázquez y ese grupo de pintores seducidos por el barroquismo, dinámico que inauguraría fray Juan Ricci
F. CALVO SERRALLER
BIBL.: L. DíAZ DEL VALLE, Epílogo y nomenclatura de algunos artífices en Fuentes literarias para la historia del arte español, II, Madrid 1933, 374; 1. A. CEÁN BERMÚDEZ, Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España, Madrid 1800, 101-102; D. ANGULO IÑIGUEZ, Pintura del siglo XVII en Ars XV, 1971, 209-211; M. LORENTE JUNQUERA, La vista de Zaragoza por Velázquez y Mazo, "Archivo Español de Arte", agosto-septiembre 1960, 183-189; M. L. CATURLA, Sobre un viaje de Mazo a Italia hasta ahora ignorado, "Archivo Español de Arte", enero-marzo 1955, 73-75
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