Marruecos (Magrib Al-agsá) VII. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
La provincia romana Mauretania Tingitana, o el moderno M. para los musulmanes, distante de los centros más importantes (Túnez y Argel) de la romanización englobados luego en el Imperio bizantino, no presenta restos arqueológicos tan interesantes como los de estos últimos puntos; no obstante, hay viejas ruinas púnicas y romanas: Volubilis, Benasa, Tamuda y Lixus, estas últimas reveladas por campañas españolas.Hasta la dominación almorávide (v.) apenas destaca el arte árabe. En el s. IX, se erigen las mezquitas de Qarawiyyin y la de los Andaluces, en las que se advierten influencias orientales. Estos oratorios fueron ampliados por iniciativa de Abderramán III (v.), de cuyo reinado son los dos alminares aún existentes. Este califa reforzó las murallas de Ceuta. La actividad constructivade los almorávides se centra en palacios, murallas y mezquitas. Casi nada se sabe de aquéllos, pues sus ruinas se han exhumado recientemente en Marraquech, donde además hay vestigios de murallas de hormigón (tierra, cal y canto), procedimiento de construcción empleado antes en España. Famosa es la fortaleza de Amergó, con muralla de sillares punteadas por torres redondas, en las que H. Terrasse ve influencia cristiana (v. o. c. en bibl.). De la primitiva mezquita almorávide fundada por Yusuf ibn Tasfin en Marraquech sólo se conocen unas ruinas y la qubba de Baraduyin. La gran construcción religiosa almorávide es la mezquita de Qarawiyyin de Fez, asentada sobre el viejo oratorio del s. ix. Ali ibn Yñsuf realizó esta importante reforma (1135). A diferencia de otras mezquitas marroquíes, ésta tiene sus naves paralelas a la alquibla (v. MEZQUITA). Su rica decoración se centra en las cúpulas de la nave transversal del centro, en la que trabajaron artistas españoles y donde vemos las mugarbas (mocárabes) o estalactitas orientales.La dominación almohade (v.) imprimió a la vida marroquí un sello de austeridad propia de la nueva concepción religiosa de los unitarios, que caracteriza los monumentos de este periodo. Tanto al-Mu’min (1130-63), primer soberano de la dinastía, como su sucesor Abú Ya’güb Yusuf (1163-84), al igual que sus antecesores, viven dentro de la órbita cultural española, y sus constructores siguen siendo españoles. El tercer soberano de la dinastía, el vencedor de Alarcos, fortifica las ciudades, dotándolas de nuevas mezquitas; a su iniciativa se debe la mezquita de Hasán de Rabat, que junto a las levantadas años antes en Marraquech, la Kutubiyya y la de Tinmal, constituyen el capítulo más interesante de la arquitectura religiosa marroquí. Sus monumentales y vistosos alminares compiten con la Giralda de Sevilla (v. SEVILLA IV), obra también almohade. A la vez que se rehacen las murallas de Taza, surgen otras nuevas en Rabat y Tinmal. En Rabat, donde al-Mansúr volcó toda su actividad artística, destacan las grandiosas puertas Bab al-Ruwah y Bab al-Udaya, en las que se imponen pasillos acodados de origen oriental.A los almohades les suceden los benimerines (v.), cuyo primer soberano se apodera de Fez (1248). Su dominio se extiende hasta el comienzo del s. XV (v. In). Dueños los almorávides de Fez (v.), se funda al lado Fez la Nueva, que embellecen con palacios, fortificándola, al igual que Sale. Crean la necrópolis de Chella (Sálla) a las puertas de Rabat, entre cuyas tumbas sobresale la de Abñ-1-Hastn. Pero la aportación más interesante de este periodo son las madrasas, escuela donde se imparte ciencia religiosa y jurisprudencia, institución importada de Egipto y que toma cuerpo en lujosos edificios erigidos en medio de las ciudades principales: Fez (madrasas de al-Attárin Bñ `Inániyya entre otras, Sale, Ceuta, etc. El programa arquitectónico en todas ellas consiste en un patio de pilares y habitaciones en torno, mezquita y alminar. Su decoración, aunque deriva de la almohade, recibe influjos de las yeserías granadinas de la Alhambra (v.), de comienzos del s. XIV.La conquista de Ceuta por los portugueses (1415) señala el comienzo de una nueva etapa en M.; es la dinastía Saadí o Saadí, vencedora de los cristianos, la que domina el país desde 1554 a 1659 (v. IV). Al-Mansúr construye suntuosos edificios con artistas y materiales importados de Europa: palacio de los Badi y mausoleo de al-Mansúr en Marraquech. También reforma el patio de la Qarawiyyin, añadiéndole dos templetes como los del Patio de Leones de la Alhambra. Mequínez se moderniza con palacios y jardines, y las fortalezas empiezan a tener aspecto europeo. Hacia 1483 se reconstruye Tetuán (v.), en cuyas murallas y torres trabajan moriscos españoles.Con la dinastía de los `Alawíes vuelven a reforzarse las murallas de Fez, y se funda en esta ciudad la madrasa de Cherratín. A Mñláy Ismá `1 (1672-1727) se debe la célebre puerta de Bab-Mansñr de Mequínez. En nuestros días, M., principalmente Fez, vive estancado en su arte medieval, aflorando ciertas influencias turcas llegadas desde Argelia en los s. XVII y XVIII. Los artistas marroquíes han hecho de su virtuosa artesanía una importante industria. El ya célebre mausoleo de Muhammad V, erigido en la destruida mezquita de Hasán, cierra el arte de M.B. PAVÓN MALDONADO
BIBL.: H. TERRASSE, L’art hispano-mauresque dés origines au XIII siécle, París 1932; G. MARrAis, L’Architecture musulmane d’Occident, París 1955; L. TORREs BALBÁS, Artes almorávide y almohade, Madrid 1955; M. GÓMEZ-MORENO, El arte islámico en España y en el Magreb, en Historia del Arte Labor, V, Barcelona 1961; B. PAVÓN MALDONADO, Arte hispanomusulmán en el Norte de África: Ceuta y Tetuán,- "Cuadernos de la Alhambra", 6
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