Marina
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Varios
Conjunto de buques de un Estado. Se clasifica en M. de guerra o Armada, mercante, de pesca y de recreo o deportiva.1. Edad Antigua. ¿Cuál es el origen de la M.?, ¿quién fue el primer hombre que inventó el barco y que realizó la idea de flotar sobre las aguas? Nada nos dice la Historia de estos primeros pasos; lo más probable es que las embarcaciones fueron inventadas casi al mismo tiempo, o en épocas diferentes, por hombres que, aunque alejados unos de otros por razón del lugar, sintieron la necesidad de navegar, empleando un tronco de árbol o un haz de cañas y después la balsa. Su origen fluvial o lacustre se puede fijar hacia la época Terciaria.Aparte leyendas, el primer pueblo navegante del que se tienen noticias es el fenicio (v.). La situación geográfica le favorece. Sus primeros pasos como marinos son expediciones piráticas, que después se convierten en guerreras y comerciales, haciendo del Mediterráneo con sus gaulos, buques mercantes, y arcos o galeras, para expediciones y corso, un lago fenicio. Establecen colonias desde Chipre a Gádir (Cádiz), fundada por ellos. Cruzan las columnas de Melkart o de Hércules (estrecho de Gibraltar). Entablan relaciones con los tartessios (v.) y llegan hasta las Casitérides (Sorlingas). Se les atribuye la circunnavegación de África (ca. 600 a. C.), al servicio del faraón Necao II. Parece ser que también navegaron por cuenta del rey Salomón, buscando el oro de Ofir. Su navegación era costera, empleaban el remo como medio de propulsión y usaban además la vela con vientos favorables; se orientaban por la Osa Mayor, después por la Menor y, en ésta, por la Polar.Los cretenses (v. CRETA II), se cree que con anterioridad a los fenicios, dominaron el Mediterráneo. Su rey Minos creó una poderosa M. y fundó numerosos establecimientos en la costa occidental del Asia Menor. En el 1300 a. C. el poderío naval de los cretenses fue aniquilado por los aqueos. Los griegos, además de perfeccionar la náutica y construcción naval, exploraron el mar Negro, crearon establecimientos en Italia, Francia (Massalia), España (Sagunto, Denia), etc.; los focenses de Massalia (Marsella) fundaron Emporium (Ampurias), en el golfo de Rosas, sobre el 550 a. C.; el massoliota Euthymenes navegó por las costas oriental y meridional de España; otro massaliota, Pytheas, descubrió Thulé (Islandia), ca. 340 a. C. Los cartagineses (v.) siguieron la tradición mercantil y marinera de los fenicios.La batalla naval de Alalia (535 a. C.), entre focenses y cartagineses, dio el dominio del Mediterráneo a éstos, que se establecieron en Ibiza, fundaron Cartago Nova (Cartagena), etc. En el s. v a. C., Hannón navegó por la costa africana y, en la misma época, Himilkon lo hizo por el mar del Norte. En Cádiz, declarada república independiente, reclutaban sus tripulaciones. Cádiz había llegado a ser una de las ciudades más populosas y ricas del mundo; extendía su comercio no sólo por el Mediterráneo, sino también por el golfo Pérsico y por el Atlántico hasta el Báltico. Bien pronto el poderío de Cartago se enfrenta con el de Roma, compartiendo con ella en un principio el dominio del Mediterráneo, hasta que las guerras Púnicas (v.) dan el triunfo a los romanos. Publio Cornelio Escipión, después de ocupar Tarragona, ataca por tierra a Cartago Nova, de la que se apodera, "obligando a los marineros españoles a enseñar a los romanos la náutica o uso de los remos" (A. de Morales, Crónica, libro VI, cap. X y ss). Es Octavio el que reorganiza la M. Después de Accio (2 sept. 31), la actividad en la mar por parte de Roma decrece. Sus tipos de buques eran las liburnicas; actuarías, para transporte rápido de tropas; veloces; dicrotas; catascopios o exploratorias; onerarias, usadas como transporte; hippoforas, para el transporte de caballerías; los de guerra se clasificaron en birremes, trirremes, cuatrirremes, etc.2. Edad Media. Ocupada España por los visigodos (v.), es Sisebuto (612-621) el primer monarca que crea una M., preocupándose por la construcción naval y organizando armadas, con las que se apodera de Ceuta e impone respeto a los Emperadores de Oriente. Tras un periodo de decadencia, de nuevo resurge la M. con Wamba y es Vitiza el que en el 706 arma flotas para protección de las costas que, al fin, son invadidas. La aparición de los turcos (v.) en el Mediterráneo mueve a sus países ribereños a organizarse para detener su avance; en Italia, dividida en repúblicas, nacen potencias marítimas: Venecia, Amalfi, Génova y Pisa. En el noroeste de Europa adquiere gran desarrollo la construcción naval y su comercio marítimo es activísimo. En el s. VIII, los vikingos (v.), con sus ligeros holkers, mezclando el comercio con la piratería, navegan hacia el S, constituyendo el azote de las costas europeas; conquistan Normandía y parte de Inglaterra, pasando al Mediterráneo; en el 861 arriban a Islandia; en sus expediciones, cuentan las Sagas (v.) que llegaron a América; en el 979, Erik el Rojo desembarca en Groenlandia.Con la caída del Próximo Oriente en poder de los musulmanes y su rápida expansión se establecen relaciones entre los confines de Oriente y Occidente. Los musulmanes se aprovechan de los conocimientos de los pueblos que conquistan o con los que se relacionan, llegando, al parecer, a usar en sus navegaciones derroteros y cartas náuticas, así como la aguja náutica (brújula), inventada por los chinos, grandes navegantes también.En el 711 llegan los musulmanes a España. Contaban con una M. militar aguerrida que hizo posible el paso del estrecho y, más tarde, la defensa de las costas contra los ataques de las flotas enviadas por los califas de Damasco. El verdadero organizador de su M. fue Abderramán I, en el 772, que estableció atarazanas en Tortosa, Cartagena y Sevilla, donde se construyeron buques de gran porte. Abderramán III organizó flotas en el 914 para guardar las costas mediterráneas infestadas de piratas. El desarrollo del comercio marítimo obligó a la construcción de nuevas atarazanas.Derrotados los visigodos en Guadalete (711), la mayor resistencia cristiana se organiza en el norte de la Península, donde además del peligro musulmán, existía el de los vikingos, al que los reyes de Asturias tuvieron que enfrentarse. En el 1112, el obispo de Compostela, DiegoGelmírez (v.), funda una Armada, que se puede considerar como base de la M. castellana; crea en Padrón un astillero para construcción de galeras. Sin embargo, en España no existe una verdadera M. hasta el reinado de Fernando III el Santo, que encarga a Ramón Bonifaz la formación de una escuadra con la que interviene en la conquista de Sevilla (1248). Alfonso X el Sabio dedica alguna parte de Las Siete Partidas a los asuntos marinos; ordena el establecimiento de atarazanas en Santander, Castro Urdiales y Sevilla; el comercio marítimo adquiere gran desarrollo por el tráfico con Flandes, donde se contaba con lonjas propias. Los sucesores de Alfonso X continúan interesándose por la M.En el primer tercio del s. XII comienza un resurgimiento de la gran tradición marinera mediterránea. A Ramón Berenguer III se le considera fundador de la M. catalana. A partir de entonces adquiere gran auge el tráfico marítimo; se promulga el código Ordinationis Ripariae, uno de los primeros códigos navales conocidos; ca. 1370, el Libro del Consulado del Mar, que recoge las costumbres de la mar; las atarazanas de Barcelona desarrollan gran actividad en la construcción naval. También Marsella recupera su antigua importancia, siendo el puerto de escala más importante en el tráfico comercial del Mediterráneo occidental. Es Venecia, sin embargo, la dueña del mar latino; después de las Cruzadas (v.), las armadas aumentan para proteger el comercio marítimo. En el norte de Europa, la Liga Hanseática (v.), asociación gremial de ciudades comerciales, envía sus barcos a los puertos del Cantábrico y del Mediterráneo y a la costa atlántica de Marruecos.Los tipos de barcos empleados en esta época son: el dromon, con las variedades de zalandrias, panfiles, etc.; el drakar y el snaker de los vikingos; la saetía, pequeña, de poco calado y muy veloz; el ballener, para el transporte de tropas; la galea, que a fines del s. xiv se convierte en galera, muy marinera y que navegaba impulsada por remos, teniendo como auxiliar la vela, con sus varios tipos de galeaza, galera real o capitana, galera bastarda, sencilla, ordinaria, galeota, fusta, bergantín y fragata. También se emplea la tárida para el transporte de tropas de caballería, el leño, la coca, la nao, la pinaza; en el s. XV las carracas, uxeres, las carabelas, embarcaciones pequeñas, muy ligeras y resistentes, con velas cuadradas y latinas y apropiadas para largas navegaciones. La navegación se hacía en un principio a la estima, guiándose por el rumbo y la distancia, hasta el descubrimiento de la brújula (v.); se empleaban también la ampolleta, el astrolabio y la ballestilla; disponían de portulanos que describían las costas y sus accidentes. En el s. xiii se adopta el timón, que sustituye a la espadilla.3. Edad Moderna. Con los Reyes Católicos nace la M. española. Comienza la era de los descubrimientos (v.), en los que España y Portugal van en cabeza. El infante Enrique el Navegante establece las atarazanas de Sagres, verdadero centro de operaciones organizador de empresas descubridoras que alcanzan su apogeo con el periplo de Vasco de Gama (v.); sus navegantes estudian los vientos y las corrientes, llegando a conocer la permanencia de los vientos alisios del NE y las derrotas de altura en los viajes a Madeira, Canarias y Azores. En cuanto a España, el 12 oct. 1492 es descubierta América por Cristóbal Colón (v.), al que siguen otros navegantes. La rivalidad entre las dos naciones se acentúa con estos descubrimientos. En 1500, el piloto y dueño de la Santa María, Juan de la Cosa (v.), levanta una carta náutica, el primer documento geográfico de América, conservado en el Museo Naval de Madrid. En 1503, se funda en Sevilla la Casa de Contratación de las Indias (v.), que era a un tiempo tribunal de comercio, factoría y escuela de pilotos; también la Univ. de Mareantes; se establecen grandes talleres de carpinteros de ribera y se mejoran los astilleros. En 1530, Alonso de Santa Cruz hace el primer mapa general de las variaciones magnéticas; Lobera y García de Céspedes estudian las corrientes; Pedro de Castro, el flujo y reflujo de la mar, etc. El 6 sept. 1522, Juan Sebastián Elcano (v.) con la nao Victoria y 17 hombres a bordo, arriba a Sanlúcar de Barrameda, después de haber dado la vuelta al mundo. Con Carlos I es la M. española la primera del mundo; su hijo, Felipe II, prosigue su política naval.El peligro turco obliga a organizar la Santa Liga entre el papa Pío V, España y Venecia. Mandaba la Armada cristiana Juan de Austria (v.), hermano bastardo de Felipe II; el 7 oct. 1571, en aguas del golfo de Lepanto (v.), se enfrenta a la Armada turca, a la cual derrota; con esta victoria se aleja para la cristiandad el peligro turco. Años más tarde, los ataques piráticos y la actitud de Isabel de Inglaterra (v.) fuerzan a Felipe II (v.) a organizar la Gran Armada, llamada Armada Invencible, que al mando del duque de Medinasidonia, sale de Lisboa para atacar Inglaterra (20 mayo 1588); la suerte no le fue favorable y el mal tiempo la hizo disgregarse, regresando a España las unidades que pudieron salvarse del acoso de las naves inglesas y holandesas. Pese a este rudo golpe, no concluye el poderío naval español, pero desde entonces decae en la constante lucha contra ingleses, franceses, holandeses y piratas en general. En esta época la construcción naval está muy adelantada en Holanda, cuyas naves comercian con los dominios españoles de América y con los países del Extremo Oriente, creándose fuertes compañías para la explotación de este tráfico; también los barcos holandeses atacan los establecimientos españoles y portugueses de ultramar. En el Mediterráneo, Venecia figura a la cabeza en lo que a construcción naval se refiere, hasta el punto de que cuando Pedro I de Rusia (v.) quiere organizar una M., envía técnicos a Venecia para que se impongan en dicho arte. En Francia, con Luis XIV y su ministro Colbert, renace la M. de guerra y la mercante; se mejora la construcción de los buques y se publica el Neptune, con las indicaciones de los faros, etcétera.El advenimiento de la casa de Borbón (1700) encuentra a España, en lo que a M. se refiere, en un estado de postración grande, que aumenta con la guerra de Sucesión (v.). Tras la paz de Utrecht (v.), se renueva el interés por la M., cuyos verdaderos organizadores son Alberoni y Patiño (v.). Se reorganiza la Armada y se fomenta el comercio marítimo. Con el marqués de la Ensenada (v.), continúa el interés "legislando sobre comercio, pesca y arsenales, sin olvidar la prosecución de los armamentos navales y nuestro resurgimiento" (J. F. Guillén, o. c. en bibl., 314 ss.). Carlos III (v.) sigue fomentando la M.: se construyen los arsenales de El Ferrol y Cartagena y se mejora el de la Carraca.El descubrimiento de América revoluciona la construcción naval. En España aparece el galeón; mediado el s. xvi idea Alvaro de Bazán el Viejo el galeón acelerado; la navegación trasatlántica adquiere gran importancia; aparece el navío, que en el último tercio del s. xvi es sólo de guerra; como quiera que éstos resultan pesados y costosos, se empieza a emplear la corbeta, la fragata, el bergantín y el jabeque. Desde el s. XVII los buques mercantes se distancian cada vez más en sus características y aspecto de los de guerra; aparece el cliper, especie de fragata muy marinera y velocísima.4. Edad Contemporánea. Con el s. XIX comienza el verdadero progreso de la navegación (v.). Si en los anteriores hubo adelantos en lo que a construcción naval se refiere, en éste se llega a su apogeo. A finales del s. XVIII se inicia la navegación a vapor. El norteamericano Robert Fulton (v.) construye el primer barco de vapor, el Clermont (1803), aunque con anterioridad un español, Blasco de Garay (v.), había hecho experiencias en este sentido; en 1707, un francés, Denis Papin, instala una máquina de vapor en un barco, descendiendo con él el curso del Fulda, afluente del Elba; otro francés, el marqués Claude FranQois Dorothée, 13 jul. 1793, hace pruebas con uno que remonta el Sena. La propulsión se realiza con dos ruedas de paletas en los costados; bien pronto empiezan estos barcos, mixtos de vapor y vela, a hacer la travesía del Atlántico; más tarde, y tras anteriores ensayos, se emplea la hélice; el Great Britain es el primer barco de gran porte que sustituye la rueda de paletas por la hélice, movida por una máquina de 1.000 HP. El hierro reemplaza a la madera en la construcción naval. Hasta 1890 se conserva el aparejo. A principios del s. xx se generaliza la turbina, con lo que se aumenta la velocidad, rebasada al sustituir el carbón por el petróleo; actualmente se emplea para propulsión los motores (v.) de combustión interna o eléctricos, tipo Diesel, en motonaves.En 1888, se efectúan las pruebas del submarino (v.) ideado por el teniente de navío Isaac Peral (v.), aunque ya Narciso Monturiol (28 jun. 1859) había realizado con éxito experiencias con su Ictíneo; la falta de apoyo oficial en ambos les hace fracasar. En la batalla de Tiro (332 a. C.) ya se emplearon equipos rudimentarios de buceo, que permitieron pasar por debajo de los barcos, barrenarlos y hundirlos; Bacon dice que Carlos V, en 1538, asiste a unas experiencias de navegación submarina en el río Tajo; los ingleses achacan a William Bruce el invento, en 1580, de un buque submarino; también Cornelius van Drebbel en 1620 y el inglés Symons en 1747 hacen pruebas con artefactos ideados por ellos; sin embargo, hasta 1776 no se construye el primero que se puede llamar submarino, el Turtle, ideado por el norteamericano David Bushnell, que se emplea con éxito contra el navío inglés Eagle, fondeado en el río Hudson. En 1801, aparece el Nautilus, proyectado y construido por Robert Fulton; las pruebas que realiza por el Sena y en Brest, aunque satisfactorias, no son bien acogidas, por lo que Fulton ofrece su invento a Inglaterra, donde tampoco tiene éxito. Vuelto en 1834 a Estados Unidos, construye allí el Mute, pero su muerte lo frustra todo. Desde entonces ha habido muchos proyectos, por los que se han interesado varias naciones: Alemania, Francia, Inglaterra, Italia, Rusia, Estados Unidos, etc.El Japón, convertido en potencia naval, en su guerra contra Rusia (v. RUSO-JAPONESA, GUERRA) derrota a ésta (1905). Aparece otra potencia naval: Estados Unidos. En la I Guerra mundial (v.), la M. juega un importante papel: bloqueo de los Dardanelos; derrota inglesa en Coronel (Chile), 1 nov. 1914; batallas de Falkland (8 diciembre), Dogger Bank y Jutlandia (31 mayo 1916). Acabada la guerra, prosigue la carrera de armamentos; la M. francesa decae y comienza a adquirir importancia la de la URSS; la de Italia, con su flota submarina; y la de Alemania, que se había destacado en la lucha submarina y rehace su M.En la II Guerra mundial (v.), los submarinos ponen en grave peligro la navegación aliada. Con la entrada .de los Estados Unidos en el conflicto, tras la sorpresa de Pearl Harbour (17 dic. 1941), la guerra en la mar cambia a favor de los aliados; la flota japonesa sufre gran quebranto; Midway (4-7 jun. 1942) es su primera derrota naval y, con ella, empieza el dominio de la mar por los norteamericanos; los días 6 y 7 jun. 1944 se efectúa el desembarco aliado en Normandía, operación anfibia que, con otros desembarcos, acerca al final de la guerra. Acabado el conflicto, los Estados Unidos pasan a ser la primera potencia naval del mundo, esforzándose la URSS en seguirla. En cuanto a los demás países, se observa una gran preocupación por la construcción naval; los iberoamericanos México, Argentina, Chile, Brasil, etc., construyen o modernizan sus unidades, que cuentan con un historial marinero brillante. La M. mercante, que había sufrido un duro golpe en la guerra, se rehace.Al iniciarse el s. XX se renueva en España la preocupación por la M. En la Ley Ferrándiz (1908) se sientan las bases para el desarrollo de la construcción naval. La República de 1931 constituye un periodo de decadencia e indisciplina en las dotaciones de los barcos. El 18 jul. 1936 la Armada sufre grave quebranto; de las tres bases (Cádiz, El Ferrol y Cartagena) sólo las dos primeras secundan el Alzamiento Nacional; pocos son los barcos que han quedado en zona nacional; la mayoría pasa a poder de las dotaciones sublevadas; los escasos barcos nacionales hacen frente a aquéllos y no sólo protegen convoyes y bombardean la costa, sino que llegan también a bloquear al enemigo en sus propias bases (Cartagena y otros puertos); bien pronto dominan el Mediterráneo, hasta el final, en que la flota roja va a Bizerta (Túnez), de donde, acabada la guerra, es recuperada.En la actualidad todas las naciones sienten preocupación por la M.: construcción naval, armamentos, etc. Aparecen nuevos inventos: el radar (v.), que sustituye la vigilancia del hombre; la bomba atómica y la de hidrógeno, capaces de aniquilar escuadras; el sonar (v.) para la localización, escucha y comunicación submarinas. Con el batiscafo (1953), el capitán de corbeta Houot y el ingeniero Willm, tras varias pruebas, se sumergen a 4.050 m. de profundidad; Picard consigue (23 en. 1960) alcanzar los 11.400 m. Para el transporte de aviones por mar se idean los portaaviones. El progreso de la Aviación (v.) naval en los últimos años ha sido notable. Gracias a la propulsión atómica los buques se liberan de la servidumbre del petróleo y aumentan su autonomía. En 1954 es botado el submarino norteamericano Nautilus, primer barco que navega utilizando como fuente de energía un reactor nuclear. En 1959 se hacen a la mar los submarinos Polaris, el portaaviones Enterprise y el mercante Savannah; otras naciones también se interesan por este tipo de barcos; la URSS, Inglaterra, Francia y Japón no sólo construyen unidades de guerra sino también mercantes de propulsión nuclear.La M. de guerra o Armada, pese al auge de las armas teledirigidas, cohetes y Aviación, continúa cumpliendo un importantísimo papel en la estrategia mundial. Su evolución ha sido progresiva desde los orígenes. Su actuación ha resultado decisiva en innumerables casos: desde Salamina (480 a. C.), batalla en que los griegos derrotan a los persas, hasta la 11 Guerra mundial (1939-45). Una Armada tiene como principales componentes: el acorazado, que es el antiguo navío de línea; el crucero, pesado o de batalla, ligero; el portaaviones, de especial construcción y gran tonelaje y que constituye el eje en las operaciones navales, siendo un verdadero campo de aviación; el destructor, con sus distintos tipos; minadores, fragatas, dragaminas; el submarino (v.), algunos de las cuales cuentan con rampas de lanzamiento de cohetes; corbetas, guardacostas y otros buques auxiliares.La M. mercante, cuya misión es transportar viajeros y mercancías, está constituida por un conjunto de buques dedicados a la navegación de altura, gran cabotaje, cabotaje y cabotaje nacional; ha tenido gran importancia desde la Antigüedad; con arreglo a la misión que le está encomendada, son diversos los tipos de barcos: de pasaje, para el transporte de viajeros, entre los que destaca el trasatlántico, de carga general, mixtos de pasaje y carga, petroleros, butaneros, frigoríficos, también buques faros, rompehielos, dragas, transbordadores, etc.Gran entidad tiene la M. pesquera o de pesca, fuente de riqueza y empleada desde muy antiguo. Varios son los tipos en ella utilizados, así como varios el de las artes de pesca y aparejos. Tipos de pesca generalizados son el de arrastre y la luz; también el caro, usado para calar artes de playa, y otras clases de vela y motor que se emplean para pescas menores; artes de fondo y deriva, palangres, nasas y vacas; la jábega, la dorna, etc. Se utiliza asimismo la pesca con electricidad, aunque ésta hasta ahora dé más rendimiento en aguas fluviales que en la mar, usándose también en la pesca del atún; barcos de mayor tonelaje se dedican a la pesca del bacalao, bacaladeros, y caza de la ballena, balleneros.Hay también una M. deportiva o de recreo: yates, balandros, con los que se celebran regatas transoceánicas, lanchas rápidas con motor fuera borda, patines a vela, esquí acuático.España cuenta con una Armada eficiente; barcos e instalaciones modernas o modernizadas y en franco progreso. Su M. mercante tiene nuevas unidades, así como la de pesca; sus astilleros no sólo proveen las necesidades nacionales, sino también construyen barcos para otros países, principalmente iberoamericanos, siendo en esta industria de la construcción naval una de las primeras del mundo.V. t.: ARMAS;BARCOS; CARTOGRAFÍA; DERECHO MARÍTIMO; NAVAL, INDUSTRIA; NAVEGACIÓN; SUBMARINOSJ. FERNANDEZ GAYTAN
BIBL.: J. M. MARTÍNEZ HIDALGO y OTROS, Enciclopedia General del Mar, Madrid-Barcelona 1957-58; F. FARIÑA, Historia de la Navegación, Madrid 1950; J. F. GUILLÉN, Historia Marítima Española, Madrid 1961; H. VAN LOON, La conquista de los mares, Barcelona 1941; J. SAVANT, Histoire Mondiale de la Marine, París 1961
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