Marco Antonio
Categoria:
Biografía GER
En el 82 A. C., de antigua familia romana. Fue oficial de caballería en Egipto a las órdenes de Gabinio y en la Galia a las de César. En el 49 a. C. fue tribuno, y César le entregó el gobierno de Italia mientras él estuviera ausente. En el 44 a. C. fue cónsul. Gozó de popularidad entre los soldados; César le nombró segundo heredero en su testamento. Era muy generoso y dado al vino y al juego. Estuvo casado con Fulvia, viuda de Clodio y de Curión. Era también profundo admirador de la cultura griega, que conocía bien, pues residió en Atenas, y favoreció en todo lo que pudo a los griegos asiáticos. A la muerte de César (v.), se convirtió en el jefe del partido republicano. Convocó al Senado en el templo de Tellus, donde se concluyó un compromiso entre republicanos y cesarianos, por el que se confirmó todo lo dispuesto por César. M. A. guardó el testamento de César y se convirtió de este modo en el depositario de la última voluntad del dictador; actuó en contra de lo decretado por el Senado de que ningún decreto de César posterior a su muerte fuera válido. Llevó a los archivos del templo de Saturno los textos de la ley referentes a repartos de bienes e inmunidades, como si hubieran sido aprobados en tiempos de César. Falsificó algunos documentos, pues a los sicilianos les concedió la ciudadanía romana, en vez de la latina que quería César. Se llevó también M. A. el tesoro particular; poco después propuso una ley que abolía la dictadura. Hizo ejecutar a un pretendido Mario y devolvió a Sexto Pompeyo los bienes paternos. Creó, para atraerse a los veteranos, colonias en Campania.Oposición a Octavio y enemistad de Cicerón. De esta época data la ley municipal de Urso en la Bética. Desde el primer momento, M. A. se enfrentó al heredero de César, Octavio (v. AUGUSTO, OCTAVIO), que había ido a Roma a recoger su herencia, a quien no quiso entregar el tesoro privado de César, le obstaculizó el acceso al tribunado de la plebe e impidió la ratificación de su adopción, en virtud de la cual hablaba Octavio en nombre de César y pasaban a él las clientelas del dictador. Ante la actitud de parte del Senado, M. A. se negó a colaborar con él. Hizo aprobar una ley agraria. Una ley encargada a los cónsules de llevar a cabo las últimas decisiones de César, referentes a la distribución de grano, a una ley municipal y a regular el cargo de edil. También hizo aprobar una ley referente a los tribunales y una segunda de vi et maiestate, que permitía la apelación al pueblo. Se aseguró el mando de las seis legiones que César dejó en Macedonia para la guerra contra los partos, contra la voluntad de César que parecía que quería entregar Macedonia a Bruto y Siria a Casio; llamó a Brindis¡ cuatro legiones de Macedonia.M. A. encontró un enemigo en Cicerón (v.), que el 2 sept. 44 a. C. pronunció la primera Filípica contra la dureza con que M. A. ejercía sobre el senado su poder. El 9 de octubre pronunció Cicerón la segunda, estando M. A. ausente de Roma. Poco después estalló la llamada guerra de Módena, entre Octavio y D. Bruto contra M. A. Cicerón, con la tercera Filípica pronunciada el 20 de diciembre, intentó que se declarase enemigo públicoa M. A.; no lo consiguió, pues muchos senadores eran partidarios de negociar con él. Se nombraron cónsules a Hirtio y Pansa, conforme a los deseos de César. Las negociaciones con M. A. fracasaron por exigir para él parte de Galia, y seis legiones por un periodo de cinco años. Mientras tanto, M. A. en el norte de Italia asediaba Módena y vencía a Pansa, mientras Hirtio contenía y molestaba a las tropas de M. A. Finalmente, Hirtio y Octavio vencieron junto a Módena a M. A., que se retiró seguido por Décimo Bruto hacia los Alpes y después al sur de la Galia. El Senado le declaró entonces enemigo público, pero M. A. logró reunir 17 legiones con las que amenazó a Italia.El triunvirato. Lépido, gobernador de la Galia Narbonense y de la Hispania Citerior, preparó una entrevista entre M. A. y Octavio, en las proximidades de Bolonia. Determinaron tomar el título de triunviros, durante cinco años, y formaron con ello el segundo triunvirato. M. A. recibió el gobierno de parte de la Galia y la Cisalpina; Octavio, África y Sicilia; y Lépido, la Narbonense e Hispania, cada uno con 20 legiones; se convino en repartir tierras a los veteranos en 18 ciudades de Italia. Un tribuno de la plebe propuso una ley, Lex Titia (43 a. C.), que ratificaba el poder de los tribunos. Poseían el derecho de legislar, nombrar magistrados, juzgar sin derecho de apelación, decretar la guerra y hacer la paz, repartir tierras y acuñar monedas con su retrato. La Lex Munatia Aemilia (42 a. C.) concedió a Octavio y a M. A. el derecho de conferir la ciudadanía romana. Se convino no marchar a Oriente sin terminar antes con sus enemigos, lo que ocasionó una feroz proscripción, en la que murieron 300 senadores y 2.000 caballeros, entre ellos Cicerón. Los bienes de los proscritos fueron confiscados, salvo la dote de las mujeres. La proscripción originó una grave crisis, pues los bienes en venta no encontraban comprador. En el 42 a. C., se impuso un nuevo tributo de guerra, y en el mismo año la Lex Rufrena decretó que se elevase en todas las villas de Italia un templo en honor de César.En el 42 a. C., los triunviros Octavio y M. A. se dirigieron al frente de 19 legiones contra los republicanos, a los que vencieron en Filipos. Los vencedores hicieron una nueva repartición de tierras. Lépido cedió a Octavio Hispania, y la Narbonense a M. A., recibiendo en compensación África. M. A. se quedó con seis legiones y Octavio con cinco. Mientras Octavio repartió tierras a los veteranos en Italia, M. A. en el Oriente imponía gravosos tributos. El cónsul L. Antonio, hermano del triunviro, y la esposa de éste Fulvia, procuraron en Roma levantar la opinión contra Octavio. El primero favoreció en la repartición de tierras a los veteranos de su hermano, Fulvia pretendió que su esposo volviese de Oriente. La guerra estalló entre Lucio y Octavio; este último venció en Perugia al primero. Se quedó entonces sin el apoyo del ejército de la Galia. M. A. se presentó en Italia y cercó Brindis¡. Los veteranos se negaron a luchar.Marco Antonio en Oriente. Después de la muerte de Fulvia, la mediación de Mecenas, Asinio, Polio y Coceio Nerva, en la llamada paz de Brindis¡, logró una nueva repartición del mundo romano. Octavio recibió todo el Occidente y M. A. todo el Oriente, M. A. se casó con la hermana de Octavio, Octavia, viuda de Marcelo. En el 40 a. C., los dos entraron triunfantes en Roma. Nombraron los cónsules para cuatro años. Se entregó a M. A. las legiones de la Galia que las confió a Ventidio para luchar contra los partos. En el 39 a. C., M. A. dejó Roma para no volver a ella. En el 37 a. C., desembarcó en Brindis¡ con 300 navíos para ayudar a Octavio contra L. Pompeyo. Le entregó 120 navíos y recibió 20.000 soldados para la guerra contra los persas. Se prolongó con esta ocasión los poderes de los tribunos otros cinco años.M. A. exigió en Asia gravosos tributos. Dio indemnizaciones a los rodios y licios, víctimas de Bruto y Casio. En Tarso de Cilicia se encontró con Cleopatra (v.), viuda de su hermano Ptolomeo XV, a quien había asesinado, así como a su hermana Arsinoe. Antonio la siguió a Egipto, donde se convirtieron en dioses vivientes, DionisosOsiris y Afrodita-Isis. Desde el 40 a. C., los partos habían ocupado Siria y Asia, salvo Tirso y Stratonice en Caria. En el 39 a. C., Ventidio Baso había logrado recuperar Cilicia, y en 38 a. C. obtuvo la victoria de Gindarus, lo que movió a M. A. a ponerse al frente de un ejército, que dirigió contra los albanios y los iberos del Cáucaso. En el 37-36 a. C., casó con Cleopatra, según el derecho egipcio. En el 36 a. C., dispuso de 100.000 hombres para la lucha contra los partos; su plan era el de César; concentró sus tropas en Zeugma, marchó hacia Melitene, Armenia y Atropatena, pero la llegada del invierno hizo que los partos destruyeran su plan, su artillería y los convoyes. La retirada fue desastrosa; le obligó a crear una clientela de príncipes, Amintas en Licaonia y Galacia, Arquelao en Capadocia, y Polemón en el Ponto. Regaló a Cleopatra Damasco y Calcis. Él retuvo el Líbano, cuyos bosques eran necesarios para la flota egipcia, con Berytus y Biblos, Jericó, Chipre, así como algunos territorios de Cilicia, Creta y Petra. En el 35 a. C., el rey de los medos se alió con M. A. contra los partos. En el 34 a. C., M. A. estuvo en Armenia, en el 33 a. C., se entrevistó con el rey de los medos en el Araxes.En el 34 a. C., en el gimnasio de Alejandría, regaló a Cleopatra, Chipre, Fenicia, Egipto y Celesiria. Cesarión, supuesto hijo de César, fue nombrado corregente de Egipto; los hijos de Cleopatra y M. A. recibieron: Armenia para Alejandro Helios, Siria y Cilicia para Ptolomeo, y la Cirenaica para Cleopatra Selene. En el 35 a. C., rompieron Octavio y M. A.; éste necesitaba tropas y Octavio le ponía la condición de que le enviase a Cleopatra. M. A. rehusó y prohibió a Octavia que se le uniera. En el 34 a. C., M. A. cónsul demandó al Senado y al pueblo el restablecimiento de la república y que se reconociesen sus donaciones en Alejandría, lo que indignó a la opinión pública. Entre Octavio y M. A. estalló una guerra de panfletos. M. A. reclamaba la mitad de las levas de Italia, su parte de África y Sicilia. Poco después rehusó renunciar al triunvirato, según lo establecido y expulsó a Octavio de su casa; éste abrió el testamento de M. A. que custodiaban las Vestales, donde se declaraba a Cesarión hijo de César y mandaba que se le enterrase en Alejandría. Estallada la guerra, Octavio venció a M. A. en la batalla naval de Actium. En el 30 a. C., M. A. se suicidó en Alejandría.J. M. BLÁZQUEZ MARTÍNEZ.
BIBL.: Fuentes: CICERÓN, Filípicas; PLUTARCO, Marco Antonio. Estudios: R. SYME, La rivoluzione romana, Turín 1962, 99-176; A. WEIGALL, Marc-Antoine. Sa vie et son temps, París 1933
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.