Mantegna, Andrea
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Biografía GER
Pintor paduano renacentista, que trabajó sobre todo en la corte de Mantua. N. en 1431 en Isola di Carturo, entre Padua y Vicenza, y m. en Mantua en 1506. Fue adoptado en Padua por el pintor Francesco Squarcione e inscrito en la corporación de pintores antes de 1445. Después de viajar a Venecia en 1447 con su patrón, se independizó de él en 1448 y firmó en ese mismo año su primera obra documentada, aunque no conservada: el retablo de S. Sofía de Padua.Periodo paduano. Hasta 1460 se extiende su periodo de Padua en el que sobre la base squarcionesca y la inspiración renacentista de los florentinos desarrolla tempranamente un lenguaje propio lleno de amor a lo antiguo y con una perspectiva de punto de vista bajo; hacen también su aparición motivos decorativos, arquitectónicos y de paisaje que serán característicos. La influencia de Squarcione parece que hay que limitarla al aprendizaje estricto y quizá a la pasión por la Antigüedad; desde las primeras obras de M., hay diferencias fundamentales entre ambos, porque el correcto y muchas veces bello goticismo de Squarcione se ve superado gracias a las aportaciones que provienen de Donatello (v.), Andrea del Castagno (v.), Uccello (v.) y Lippi (v.), activos en Padua y Venecia en el segundo cuarto de s. XV. El viaje de M. a Ferrara en 1449 debió servirle para conocer obras flamencas (Roger van der Weyden) y quizá a Piero della Francesca (v.), como muestran (ca. 1450) el S. Jerónimo penitente (Sáo Paulo) y la Adoración de los pastores (Metropolitan Museum). En 1453 casó con la hija del veneciano Jacopo Bellini (v.) que, como su hijo Giovanni, también ejerció influencia, a veces recíproca, en su pintura.La obra fundamental del periodo paduano la constituyen los frescos de la capilla Ovetari (Eremitani, Padua), comenzados en 1449 y terminados después de 1457. El encargo, hecho originariamente a cuatro pintores, sufrió complicadas vicisitudes no aclaradas plenamente aún por la historiografía. Un bombardeo aéreo en 1944 destruyó casi por entero las pinturas, de las que sólo subsistieron la Asunción (1454-57) y las dos historias de S. Cristóbal, probablemente las últimas realizadas por M. A él debían pertenecer también S. Cristóbal, S. Pablo, S. Pedro, la cabeza gigantesca y las seis historias de Santiago. Las figuras resultan lívidas y marmóreas en las primeras escenas para humanizarse en las de S. Cristóbal recobrando su verdad existencial a punto de perderse en las de Santiago. La perspectiva llega a extremos sorprendentes en la utilización de un punto de vista bajo dando la sensación de que los cuerpos se izan con gran dinamismo por encima del espectador.En la misma época, pinta el políptico de S. Lucas (1453-54; Brera), donde algunos rasgos goticistas como el oro de los fondos quedan anulados por el nuevo estilo renacentista que se muestra en la fuerza moral de las figuras, en el orden espacial y en la perspectiva escorzada, consiguiendo efectos de gran perfección estilística y cromática. Aspectos espaciales y decorativos sobresalen en la S. Eufemia (1454; Nápoles), la más antigua pintura sobre lienzo conocida en Italia. El periodo paduano se cierra con otra obra fundamental, el retablo de S. Zenón (1456-59), meta y síntesis de las experiencias anteriores. La tabla principal (Virgen con el Niño y Santos, S. Zenón de Verona), de estructura donatelliana, muestra una abierta y feliz organización espacial y una decoración insistida y exuberante. La predela (Tours y Louvre) destaca por su despiadada desolación, que se repite en la Oración en el huerto (ca. 1459; Londres). También realiza entonces el S. Sebastián de Viena (1459), lleno de motivos arqueológicos, y el retrato del card. Mezzarota (ca. 1459; Berlín).Periodo mantuano y otros viajes. Invitado en 1456 por Ludovico Gonzaga, marqués de Mantua, a trabajar en su corte, no salió de Padua hasta 1460 por los numerosos encargos que tenía pendientes. Su época de Mantua comienza con el llamado tríptico de los Uffizi: Ascensión (ca. 1460), Adoración de los Magos (ca. 1462-64) y Circuncisión (ca. 1464-70) que debe estar sustituyendo, como se comprueba por razones estilísticas, a la Muerte de la Virgen (ca. 1461; Prado), y que se completa en su parte superior con Cristo con el alma de la Virgen (col. Baldi, Ferrara). En el decenio 1460-70, realiza otras pinturas aisladas de menor importancia. Sus viajes a Toscana (Florencia, 1466; Pisa, 1467) reavivan los aspectos renacentistas de su obra, al mismo tiempo que le proporcionan nuevas sugerencias, pronto apreciables, especialmente a través de los frescos de Gozzoli (v.), en el Camposanto de Pisa, donde también trabajó M.El estilo forjado en Padua y reforzado tras los viajes a Toscana culmina en los frescos de la Cámara de los Esposos, del palacio ducal de Mantua, realizados en 1473-74; el Óculo del techo, La Corte en la pared norte, Servidores con caballos y perros, Servidores, perros y putti y el encuentro en el lado oeste y motivos decorativos en las paredes este y sur. En ellos se unen una intención escenográfica y decorativa, y un sentido espacial de alcance imprevisto y enormes consecuencias. La perspectiva, perfectamente dirigida y coordinada, envuelve al espectador y le sugiere ilusoriamente horizontes abiertos a la tierra y al cielo. Por otra parte, consigue una despiadada interpretación de la figura humana en las escenas de la familia Gonzaga, dentro de un ritmo inmóvil como momificado. y de sueño. Tras este conjunto, verdadera obra maestra de la pintura universal, M. realiza magníficas obras como el S. Sebastián del Louvre (antes de 1481), que muestra a la vez un sentido tradicional y evolucionado respecto a la obra anterior del mismo tema; el Cristo muerto de la Brera (ca. 1475-85), donde el virtuosismo de la perspectiva, basada en la del Óculo, es superado por la intensidad expresiva y tonal; y la Virgen con el Niño y querubines de 1485 (también en la Brera de Milán), de afectuoso estilo giambellinesco. Antes del viaje a Roma, ca. 1486, comienza las nueve telas del Triunfo de César (Hampton Court, Londres) concebidas como una serie continua y seguramente con fines teatrales, en las que la típica aspiración clasicista de M. parece más literaria que arqueológica; el desarrollo espacial sigue un ritmo horizontal y los personajes no tienen una vivencia exclusivamente marmórea. La obra fue terminada de manera coherente a la vuelta de Roma, quizá en 1492.Durante su estancia en Roma (1488-90), realiza la decoración de la capilla de Inocencio VIII en el Vaticano, que sólo conocemos por algunas descripciones del s. XVIII. Parece que se trataba de una elaboradísima ornamentación poco relacionada con las verdaderas antigüedades clásicas que no llegaron a influirle. En los años siguientes en Mantua, efectúa nuevas aportaciones en obras como la Virgen de las Canteras (1488-90, Uffizi) que introduce escenas cotidianas en el paisaje, Cristo sobre el sarcófago sostenido por ángeles (1490, Copenhague) con un doloroso contenido sentimental que se manifiesta en una continua contracción de perfiles, y el S. Sebastián de la Ca d’Oro de Venecia (después de 1490), obra definitiva por la exasperación lineal de la heroica y atormentada imagen. Del mismo periodo tiene obras de menor trascendencia.El último decenio mantuano (1496-1506) supone escasas variaciones fundamentales en su registro expresivo y en sus intereses figurativos; M. aparece cerrado a la búsqueda de nuevos valores del individuo en su relación con la Naturaleza, cuestión que preocupaba a los grandes artistas contemporáneos como Giorgione (v.), o Leonardo (v.). Su estilo muestra un barroquismo a veces arcaizante y una madura grandiosidad algo académica.Realiza obras religiosas: Madonna de la Victoria (1496, Louvre), Madonna Trivulzio (1497; Castillo Sforzesco, Milán), Madonna con el Niño, el Bautista y la Magdalena (ca. 1500, Londres); obras monocromas de tema clásico (ca. 1500): Introducción del culto de Cibeles en Roma o Triunfo de Escipión, Tucia, Sofonisba (las tres en Londres) y Tarquinio y la Sibila (Cincinnati); y la decoración del Studiolo de Isabel de Este Gonzaga en el palacio ducal de Mantua (Louvre); formada por El Parnaso (ca. 1497) y El triunfo de la Virtud o Minerva expulsa los vicios del jardín de la Virtud (ca. 1502), donde se aprecian cambios temáticos pero sin apertura de nuevos horizontes, con interpretaciones e inspiraciones literarias de erudición mitológica que todo lo más muestran una sensibilidad paisajística y una dulcificación general de figuras y ambiente.Además de las obras reseñadas en el palacio ducal, M. realizó decoraciones en castillos de los Gonzaga -Goito (1463-64), Cavriana (1464), Gonzaga (1468-78), Marmirolo (entre 1481-94)- cuyas pinturas no se conservan, y también obras con fines teatrales (Triunfo de César ya citado y Triunfos de Petrarca, antes de 1501 y no conservados). Las relaciones con Ludovico y sus sucesores, Federico (1478) y Francesco (1484), fueron extraordinariamente familiares y muestran con claridad, a través de la documentación conservada, los respectivos caracteres, muy susceptible y orgulloso el del pintor. M. desarrolló también su actividad como dibujante, grabador (se acepta la autografía de siete obras, que debió realizar tras los viajes a Toscana) y escultor (autorretrato); y con menos certeza como dibujante de joyas y de cartones para tapices.M. CRUZ VALDOVINOS
BIBL.: M. BELLONCI y N. GARAVAGLIA, La obra completa de Mantegna, Barcelona 1970; F. ZAVA BoCCAZZI, Mantegna, Barcelona 1972 (en esta bibl. en español se encontrará amplísima referencia a otras obras sobre M.)
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