Mallorquin GEOG.
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Geografía
l. Delimitación geográfica, hablantes e historia. M. es una denominación que algunos autores emplean en lugar de balear para aludir al grupo de dialectos y variantes lingüísticas del catalán (v. CATALUÑA V) que se localiza en las islas Baleares. El número de hablantes que habitualmente utiliza el balear puede calcularse alrededor de los 400.000.Históricamente hablando, el balear tomó carta de naturaleza con la conquista del archipiélago llevada a cabo por Jaime I en 1230 (Mallorca) y 1235 (Ibiza), y por Alfonso III de Aragón en 1287 (Menorca). La consiguiente colonización de estos territorios se realizó sobre la base de la eliminación casi sistemática de los pobladores musulmanes, cuya huellas lingüísticas son, en la actualidad, muy escasas (en general, se encuentran en la toponimia menor). al igual que las de prodecencia mozárabe (probablemente, el sufijo -itxol, y en toponimia, Campos, Muro). La mayoría de los conquistadores llegaba del dominio oriental del catalán y más en concreto, a juzgar por determinados paralelismos lingüísticos, de la zona costera de la Cataluña Vieja. El hecho de que el archipiélago balear se convirtiese en centro comercial y en puente obligado de la expansión catalanoaragonesa por el Mediterráneo durante el s. xiv se tradujo en presencia de préstamos léxicos tomados del francés, provenzal, italiano y griego. Por su parte, la dominación británica sobre Menorca en el s. XVIII determinó la introducción de palabras de origen inglés en la isla: xoc, `tiza’ (< ing. chalk); escrú, `perno’ (< ing. screw), etc.Como contrapartida a estas influencias, el carácter insular del dominio acentuó las tendencias conservadoras de sus dialectos, frente al carácter más innovador del catalán oriental, lo que convierte al balear en una de las lenguas más arcaizantes de toda la Romania.2. Vitalidad y producción literaria. Si bien la vitalidad sociocultural del balear no resulta equiparable a la del catalán oriental, es más que suficiente para asegurar una larga subsistencia a la lengua vernácula de todo el dominio, aun en las precarias condiciones de su actual entorno con relación a la enseñanza escolar, publicaciones cotidianas, etc. En general, los hablantes baleáricos tienen conciencia de su personalidad lingüística no sólo frente a la presión de la lengua oficial, sino también ante las manifestaciones del catalán peninsular. Cuando en 1913 aparecen las Normes Ortogrdfiques de Pompeu Fabra con objeto de proveer a todos los intelectuales catalanes de unas directrices de unificación ortográfica, el foco cultural de Mallorca no renuncia a sus propias modalidades lingüísticas y negocia, ya en 1933, unas fórmulas de compromiso, que se mantienen en la actualidad. Con ello, el cultivo literario, que se iniciara a caballo de los s. XIII y XIV con la figura de Raimundo Lulio (v.; el autor más prolífico y, sin duda, más influyente de toda la cultura catalana), sigue en el archipiélago balear una trayectoria ascendente por su atención a los géneros tanto populares (cfr. las Rondaies mallorquines de Antoni M. Alcover, 1862-1932), como cultos (loan Alcover, 18541926, Costa i Llobera, v.; Llorenrl Villalonga, n. 1897; Gabriel laner, n. 1940, etc.).3. Características generales y dialectos internos. Para esta delimitación nos serviremos del siguiente esquema: so llerense mallorquín pollensín felanigense balear menorquín lnahonés ciudadelano ibicencoEl balear, que se adjudica a la variante oriental del catalán por la neutralización en /a/ de los fonemas /a/, /g/ y /e/ (frente al catalán occidental que los conserva: lat. PATRINU > cat. or. y bal. padrí, cat. occ. padrí; lat. LEGUMEN > cat. or. y bal. legúm, cat. occ. legúm, `legumbre’), posee determinados rasgos que le separan de los demás dialectos. Desde el punto de vista fonológico, destaca el mantenimiento del mismo fonema /a/ en posición tónica procedente del latín Í, E: PIRA > pira, `pera’; CATÉNA, kadána, donde el catalán oriental y occidental presentan, respectivamente, /g/ y /e/. Esto confiere al balear un sistema vocálico de ocho fonemas y no de siete como en las otras variantes del catalán (a excepción del rosellonés, que presenta cinco). En la morfología, el balear se caracteriza por el empleo dedos tipos de artículo, prácticamente en distribución complementaria: el, la (< lat. ILLE) y es, sa (< lat. IPSE, que aparece también en sardo) con diversas variantes alofónicas: es cavall, s’homo, ’el hombre’, del cual encontramos asimismo indicios en el llamado subdialecto salat, en la franja costera del norte de Gerona, y en un pequeño enclave de la costa alicantina entre Denia y Villajoyosa, donde, a principios del s. xvii, una repoblación balear, de unas 150 familias, llenó el vacío de los moriscos recién expulsados. Otro rasgo diferencial consiste en la desinencia cero de las formas verbales de primera persona en presente de indicativo: bal. (jo) cant, frente a cat. or. canto (fan. kántu), cat. occ. canto (fon. kánto), valenciano cante, rosellonés canti; y en las desinencias -i m, -i s: cerim (fon. kráim), creis (fon. kráis), frente al cat. or. creiem (fon. kraygm), creieu (fon. kraygu), ’creemos’, `creéis’.
Todos los autores coinciden en el supuesto de que la mayoría de estas características diferenciales del balear actual corresponden básicamente, en su cualificación de arcaísmos, a formas documentadas a menudo en el catalán común a partir del s. XIII.En esta tónica conservadora, el m. se destaca por encima de los demás dialectos. Sus rasgos particulares comportan el mantenimiento de los fonemas /9/, /u/ en posición átona, que el catalán oriental neutraliza modernamente en /u/ (cfr. cardó, fan. bal. kurdó, cat. or. kurdó, `cordón’), y asimismo el mantenimiento del orden clásico de los complementos pronominales acusativo+dativo: la’t posaré, frente a cat. te la posaré, ’te la pondré’. Otro fenómeno, no unitario del m., pero presente en las localidades más populosas (Palma, Manacor, Pollensa, Felanitx), consiste en la pronunciación mediopalatal de los fonemas /k/ y /g/ cuando preceden a vocal no velar, que se palataliza, y en posición final, frente a la pronunciación velar, semejante a la del castellano, que aparece en el resto del dominio catalán.Dentro del m., el subdialecto sollerense (de Sóller) ofrece rasgos especiales, como la neutralización de /o/ a /u/ en posición átona o la pérdida de /y/ en posición intervocálica, que inducen a pensar en pasados nexos migratorios, aún no determinados, con Ciudadela, donde aparecen los mismos fenómenos. También en el subdialecto pollensín (de Pollensa) cabe suponer una base diferencial de repoblación a juzgar, sobre todo, por la presencia única del artículo eu ( < el), la en lugar de las formas alternativas que encontramos en el resto del archipiélago. Por su parte, el subdialecto de Felanitx se caracteriza por una palatalización tan intensa del fonema /a/, que lo incorpora a /g/, de modo que éste se palataliza, a su vez, hasta convertirse en /e/ y determinar, con ello, un sistema vocálico particular de siete fonemas.El menorquín ofrece un mayor paralelismo morfológico con las variantes del catalán oriental, fruto sin duda de unas relaciones más estrechas con Barcelona que con Mallorca. Esta mayor participación en las innovaciones del catalán barcelonés se adivina particularmente en el subdialecto de Mahón, por su moderna tendencia a convertir el fonema /a/ a /g/ en posición tónica, frente al mantenimiento que observa el ciudadelano, amén de la adopción de formas desinenciales en el verbo, más acordes asimismo con el catalán oriental, que en ciudadelano, mallorquín o ibicenco no aparecen o coexisten con otras más arcaizantes: mah. cantás, cantaseis; ciud., mall. e ibic. cantas, cantaseis, ’cantara’, ’cantaras’.El ibicenco presenta, por su parte, evidentes vínculos lingüísticos con los dialectos valencianos (V. VALENCIA IV), que se manifiestan en el léxico (marguá, ’aventador’sufijo -iu, etc.) y en rasgos gramaticales, como la conservación de la forma simple en el llamado pretérito absoluto (cantí, cantares, ’canté’, ’cantaste’) frente a la forma compuesta a base de auxiliar+ infinitivo (vaig cantar, vas o vares cantar). Las variantes internas del ibicenco se producen principalmente en el terreno fonológico (mantenimiento o conversión en /g/ del fonema /a/ tónico), pero su falta de regularidad impide, acaso de momento, delimitar con precisión unas áreas subdialectales.V. t.: CATALUÑA.R. CERDA MASSÓ.
BIBL.: F. DE B. MOLL, Els parlare baledrics, "Actas del VII Congreso Internacional de Lingüística Románica", Barcelona; íD, Gramatica catalana per a ús deis escriptors baleare, Palma de Mallorca; J. VENY, Paralelismos léxicos en los dialectos catalanes, "Rey. de Filología Española" XLII y XLIII.
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