Malgache, República III. Historia de la Iglesia. HIST.
Categoria:
Historia de la Iglesia
La isla de Mada gascar fue descubierta por los portugueses en 1500, y es probable que figurasen algunos religiosos en la expedición. En todo caso, llegaron otros en el transcurso del siglo, y algunos incluso fueron asesinados por los insulares. En el s. XVII un príncipe malgache, educado en Goa, trajo consigo dos jesuitas. Dado que la Compañía Francesa de las Indias Orientales tenía una factoría en Madagascar, S. Vicente de Paúl (v.) envió algunos sacerdotes de la Congregación de la Misión que acababa de fundar. Fue así como los lazaristas ejercieron su ministerio, tanto cerca de los colonos como de los indígenas. i:stos no se mostraron muy acogedores. Un misionero, M. Etienne, fue asesinado en 1663, y gran parte de los colonos corrieron igual suerte en la iglesia el día de Navidad de 1672. El establecimiento fue abandonado y los lazaristas se retiraron en 1674. Más tarde se realizaron algunos intentos aislados de restauración, y hasta fueron nombrados dos prefectos apostólicos, pero sin resultados positivos.A principios del s. XIX, llegaron algunos protestantes, enviados por la Soc. de las Misiones de Londres. Desembarcaron en Tamatave en 1818, y dos años después, el único superviviente pasó a las Altas Mesetas y fundó una obra que, pese a la dureza que ofrecieron sus comienzos, conseguiría establecerse sólidamente. En aquella época, el catolicismo no estaba representado más que en las "pequeñas islas malgaches": Mayotte, Nosy-Bé y Santa María, donde el Seminario del Espíritu Santo de París enviaba de vez en cuando un sacerdote. En 1828, el advenimiento de la reina Ranavalona I provocó una violenta reacción pagana y antieuropea que duró hasta su muerte, acaecida en 186l. En 1829, Madagascar fue adscrito por la Santa Sede a una prefectura de las "Islas de los Mares del Sur", cuyo centro era Borbón (isla de la Reunión), prefectura tan vasta que englobaba incluso a Oceanía. El prefecto, mons. de Solages, decidió emprender personalmente la evangelización de la gran isla. En 1830 desembarcó en Tamatave y trató de pasar a Tananarive, cosa que le impidió la terrible reina, muriendo de fiebre y de hambre en 1832 en Andevoranto, donde fueron encontrados sus restos cien años después.En 1841 Madagascar fue erigida en prefectura, y en 1848 en vicariato, que fue confiado a los Padres del Espíritu Santo. Por falta de personal, éstos lo traspasaron a los jesuitas, que en 1845 habían desembarcado en el Sur de la isla. El P. Finaz consiguió llegar, disfrazado, a Tananarive, donde por primera vez se celebró el Santo Sacrificio de la Misa, a escondidas, el 4 jun. 1855. Pero el descubrimiento de una conspiración provocó la partida de los europeos.A la muerte de la reina pudo reemprenderse la evangelización. El 24 sept. 1861, el rey Radama II recibió al P. Weber y le alentó a difundir el Evangelio en su reinado. Desgraciadamente, la rivalidad de las influencias inglesa y francesa sobre la monarquía hova trajo consigo la del protestantismo y el catolicismo, tanto más viva cuanto que el primero ocupaba posiciones amenazadoras para el segundo. No obstante, la misión jesuita se afianzaba poco a poco, tanto en la ciudad como en el campo. En 1875 había más de 15.000 católicos en Tananarive. La llegada de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y de las Hermanas de San José de Cluny permitió desarrollar la enseñanza. La guerra franco-malgache de 1883-85 puso en peligro la obra evangelizadora, ya que los misioneros tuvieron que abandonar el país. Los católicos malgaches se mantuvieron firmes, sostenidos en su fe por la santa princesa Victoria Rasoamanarivo (1848-94). Con el regreso de los misioneros se realizaron nuevos progresos. En 1888 se inauguró un colegio que jugó un importante papel en la formación de la élite malgache, y en 1889 el Observatorio de Ambohidempona. En 1892 se fundó un centro misional en Fort-Dauphin. La guerra de 1895-96 estableció la dominación francesa sobre la isla. La misión no volvió a encontrar ya más obstáculo para su desarrollo que una administración colonial a menudo sectaria, inspirada por el anticlericalismo que asolaba entonces a la metrópoli. Pronto adquiriría una rápida extensión.En enero de 1896 se creó el vicariato del Sur de Madagascar, confiado a los lazaristas, que recuperaron así su antiguo campo de apostolado. En julio de 1898 se fundó el del Norte de Madagascar, a cargo de los Padres del Espíritu Santo, que volvieron asimismo a atender las pequeñas islas Malgaches. En el Sur, los comienzos fueron durísimos, a causa del aislamiento. Los lazaristas se establecieron en Fort-Dauphin, con las Hermanas de San Vicente de Paúl, así como en Tuléar y en Farafangana. Ciertas regiones no estaban aún pacificadas, y en 1904 en particular varios puestos misionales fueron destruidos en el curso de una sublevación. En el Norte, los Padres del Espíritu Santo, establecidos en Diégo-Suarez, tropezaron también con dificultades; a pesar de todo, vieron aumentar el número de sus fieles de 15.000 a 2l.000. Pero fue principalmente en las misiones del centro de la isla, confiadas a los jesuitas, y en las Altas Mesetas, donde se desarrolló el cristianismo, gracias sobre todo a la acción de los catequistas y a las obras de enseñanza. En 1913 había ya 62.000 católicos, con sólo 35 misioneros que atendían más de 500 iglesias y capillas. Se crearon tres nuevos vicariatos: el de Fianarantsoa, confiado a los jesuitas, el de Antsirabé, a los Padres de la Salette, y el de Majunga, a los Padres del Espíritu Santo. En 1922 el número de católicos en Madagascar era de 296.000, y las escuelas de las misiones contaban con 30.000 alumnos.La característica de los años que siguieron a la I Guerra mundial fue el desarrollo de las vocaciones sacerdotales y religiosas. Tres ensayos de seminario se habían realizado en el pasado: en la Reunión en 1846, en Tananarive en 1873 y en Ambohipo en 1888. Los resultados fueron más que modestos. En 1908 se reemprendió la obra en Amparibe, fijándose en Ambohipo, cerca de la capital, donde se encuentra hoy el seminario mayor común a todas las diócesis de la isla, teniendo éstas sus propios seminarios menores. Los nueve primeros sacerdotes que salieron de ellos fueron ordenados el 18 feb. 1925.En 1938 se creó la prefectura de Morondava. En el mismo año, la antigua prefectura de las Pequeñas Islas Malgaches, administrada desde 1901 por el vicario apostólico del Norte de Madagascar, pero que había recobrado su autonomía en 1932, recibió el nombre de Ambanja y se convirtió en vicariato en 195l. En 1939 se crearon dos nuevos vicariatos: el de Tamatave y el de Miarinarivo. Para regir este último se nombró al primer obispo malgache, mons. Ramarosandratana, uno de los 12 obispos consagrados en Roma el 29 oct. 1939 por Pío XI, deseoso de testimoniar así la universalidad de la Iglesia. La II Guerra mundial no detuvo el progreso del cristianismo, ni tampoco la rebelión de 1947. De nuevo hubo que multiplicar las jurisdicciones: prefectura de Tsiroanomandidy en 1949, diócesis de Tuléar y de Farafangana en 1957, de Ambatondrazaka en 1959, de Morombé en 1960, de Ihosy en 1967 y de Mananjary en 1968. En 1955, establecida la Jerarquía, los vicariatos se transformaron en diócesis residenciales. El 23 sept. 1960, Tananarive se convirtió en la sede de la delegación apostólica de Madagascar.El 17 sept. 1961, solemnes celebraciones, presididas por el card. Rugambwa y con asistencia del presidente de la República, festejaron el centenario de la Iglesia católica en Madagascar. Ciertamente, había motivos para dar gracias a Dios por la obra realizada. El 18,5% de la población es católica. La isla se divide en tres provincias eclesiásticas con 17 diócesis, cinco de las cuales tienen a su cabeza un obispo del país. Los datos estadísticos(según Ann. Pont. 1972) de estas 17 circunscripciones se resumen en el cuadro adjunto.
J. CARDONA PLA.
BIBL.: Ann. Pont. 1972; A. SANTOS, Bibliografía misional, II, Santander 1965; MONs. DELACROIX, Histoire Universelle des Missions Catholiques, III, París 1957; G. MONDAIN, Un siécle de mission d Madagascar, París 1920; P. LHANDE, Madagascar 18321932, París 1932; A. BoUDOu, Les lésuites d Madagascar, París 1940; J. DESPONT, L’Église d Madagascar, París 1947; H. DESCHAMPs, Histoire de Madagascar, París 1961; Annuaire des Missions Catholiques d’Afrique francophone, París 1966 y 1968-69. JOSEPH BOUCHAUD.
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