Malasia (malaysia) IV. Historia Moderna y Contemporánea. HIST.
Categoria:
Historia
La colonización portuguesa. La fortuna del Estado malayo radicaba en gran parte en el comercio de especias, producidas en Indonesia, Molucas y la propia Malaca. Esta riqueza atrajo la atención de los portugueses, presentándose ante Malaca (1511) Alfonso de Alburquerque, que saqueó la ciudad, estableció en ella la más importante fortaleza portuguesa del Sudeste asiático y emprendió la construcción de un puerto. Los portugueses se atrajeron la enemistad de la M. islámica, especialmente del reino de Atjeh, en la extremidad septentrional de Sumatra. El sultán desposeído de Malaca se refugió en Pahang y más tarde en el archipiélago de Riau, desde donde gobernó sus posesiones de Johore, Pahang, Trengganu y Perak. A su muerte, sus herederos se dividieron y surgieron los sultanatos de Perak y Riau-Johore.La hegemonía holandesa. Malaca cayó en poder de la Compañía holandesa de las Indias Orientales (1640). Sin embargo, la ciudad era sólo un punto estratégico que controlaba la navegación de los estrechos, mientras el punto neurálgico de todo su imperio colonial lo constituía Batavia (v. YAKARTA). Pronto el sultanato de Johore fue un preciado aliado holandés (1636) y concluía un tratado (1745) por el que concedía a la Compañía el monopolio del comercio del estaño. Los sultanatos de Johore, Riau y Pahang quedaron bajo el control holandés (1784), aunque pronto los ingleses habían de poner fin a la hegemonía holandesa. Ellos dejarán huellas más profundas que sus predecesores.El dominio británico. Coincidiendo con la ocupación de Holanda por las tropas del Directorio (1795), Inglaterra se apoderó de Malaca, que fue devuelta a Holanda después de las guerras napoleónicas (1814). Sin embargo, los holandeses no se hicieron cargo de sus antiguas posesiones hasta 1818, cuando Inglaterra había comprendido el interés de M. y había ordenado a su agente Thomas Stanford Raffles que buscase el emplazamiento de una factoría en los estrechos. Los holandeses, por el tratado de Londres (1824), dejaron a Inglaterra todas sus posesiones en M., a cambio de reconocerle ésta la posesión de Sumatra. Los tres establecimientos de la Compañía inglesa de las Indias Orientales en M. fueron llamados Establecimientos del Estrecho (1830).El sultanato de Riau-Johore, heredero del de Malaca, era hasta principios del s. XIX el árbitro en los conflictos sucesorios de los Estados malayos vecinos. De 1857 a 1871 quedaron vacantes cuatro sultanatos: Pahang y Selangor (1857), Negri Sembilan (1861) y Perak (1871), ensangrentados por las rivalidades de los emigrantes chinos, que motivaron la injerencia británica. En consecuencia, el sultán de Perak aceptaba por el tratado de Bangkok (1874) la presencia de un residente inglés. El sultán de Negri Sembilan lo admitía en 1876, y el de Pahang en 1888. Los cuatro fueron agrupados más tarde en una administración común, formando los Estados Federados Malayos, bajo la autoridad de un residente general, que vivía en Kuala Lumpur. Thailandia transfería a Inglaterra, por el tratado de Bangkok (1909), su soberanía sobre los Estados de Perlis, Kedah, Kelantan y Trengganu. En cambio, el sultanato de Riau-Johore, aunque admitió la ayuda de un Consejo general inglés (1914), continuó gozando de plena autonomía. Así, pues, antes de declararse la I Guerra mundial, la península malaya estaba dividida en tres bloques: Establecimientos del Estrecho, Estados Malayos Federados y Estados Malayos no Federados.La Federación. En el transcurso de la II Guerra mundial, las tropas japonesas se apoderaron de M. (1941). Tras la evacuación (1945), la administración inglesa se encontró con dos grandes problemas. El primero era la disolución de las guerrillas comunistas; el segundo, aún más difícil, era el económico, pues ante la imposibilidad de las importaciones el mercado estaba amenazado de inflación.Ante la necesidad de efectuar una nueva estructuración política más acorde con las necesidades malayas, en 1946 se constituyó la Unión Malaya, formada por los Estados Malayos Federados a los que se unieron Penang y Malaca, mientras Singapur continuaba como colonia. Esta separación se explica por el deseo de Inglaterra de conservar el control sobre la base estratégica de Singapur (v.). La máxima autoridad de la Unión Malaya recaía en el gobernador inglés secundado por sendos Consejos ejecutivo y legislativo; los sultanes quedaban sólo como jefes religiosos. La oposición de los malayos hizo fracasar la Unión. En 1948 el Gobierno inglés constituyó la Federación de M. Las estructuras de la Federación estaban menos centralizadas que en la Unión. Sin embargo, tampoco satisfizo a todos, produciéndose numerosos actos de terrorismo contra las plantaciones europeas, cuyo fin primordial era de organizar la producción de caucho y presionar a Inglaterra. Este estado de cosas cristalizó el mismo año en la proclamación de la República comunista de M. y en la multiplicación de las guerrillas comunistas, lo que obligó a Inglaterra a proclamar el estado de emergencia. A partir de 1951, la Federación evolucionó hacia la independencia. El mayor problema fue inculcar a las diferentes comunidades la voluntad de constituir una nación única. Tras laboriosas negociaciones, Inglaterra concedió la independencia (1957) dentro de la Commonwealth. Tras celebrarse un plebiscito, las antiguas colonias británicas de Borneo del Norte (Sabah) y Sarawak se adhirieron a la Federación (1963), en la que se incluyó Singapur, cuya independencia había reconocido Gran Bretaña en ese año. Brunei, en la costa noroeste de Borneo, se negó a formar parte de la Federación. También en ese mismo año se iniciaron las hostilidades entre la Federación e Indonesia, debido a reivindicaciones fronterizas de este país, que fueron tratadas en las conferencias de Bangkok y Tokio (1964), y subsanadas en el tratado de Bangkok (1966). Singapur se separó de la Federación en 1965.M. J. ÁLVAREZ PANTOJA.
BIBL.: K. TRECONNtNC, A History ol modern Malaya, Singapur 1964; F. DODD, The new Malaya, Londres 1946; J. KENNEDY, A History ol Malaya, Londres 1962; J. JESSY, History of Malaca (1450-1959), Penang 196l.
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