Madrid I. Geografía.1. Ciudad. GEOG.
Categoria:
Geografía
Capital de la provincia y Comunidad Autónoma de M. (v. 2), y también de España. Situación y emplazamiento iniciales. Se alza a 655 m. de altitud, en la parte central de su provincia y, como toda esta, al N de la mitad meridional de la Meseta (v.). En sus proximidades confluyen tres regiones distintas. La del N- y NO es la Sierra o sector del Sistema Central (v.); los derrubios procedentes de ella, cubiertos de encinas y jaras, llegan hasta El Pardo. La del S y SO es La Mancha (v.) lato sensu; en sus margas y arcillas se desarrollan suelos cerealistas, de barbecho y olivo, o son dominio de espartizales o atochas de los que tomó nombre una de las puertas que abrían en ese sentido y ahora la plaza que ocupa el mismo lugar. La del E es La Alcarria, de mesas o páramos calcáreos, rotos aquí en cerros testigos, como el de Almodóvar.Aunque se han encontrado numerosos restos prehistóricos, parece que el núcleo histórico lo fundó el emir Muhammad I en la segunda mitad del s. IX (v. II). Según Torres Balbás, este M. musulmán o Magerit era un ribat o monasterio-fortaleza (Mayrit en textos árabes). Se trataba de la avanzadilla de Toledo hacia el N., vigilante de los pasos serranos y el camino que desde ellos baja por el Manzanares. Para cumplir bien esta misión se construyó sobre las terrazas altas de la izquierda de este pequeño río, afluente del Jarama, que a su vez lo es del Tajo (v.). Resultaba el foso natural del lienzo occidental de la muralla. El del NE y N se apoyaba sobre los barrancos que seguían las calles de Leganitos y Cuesta de San Vicente, que confluían en lo que ahora es plaza de España camino del Manzanares. El meridional, en otro barranco, el de la calle de Segovia, también afluente del río. Sólo al E, donde se abría la puerta y el camino de Guadalajara, tenía fácil acceso la fortaleza.Desarrollo topográfico y funcional. Este núcleo inicial sumaba sólo 35 Ha. Dentro de la cerca general había otra que separaba la zona occidental, con alcázar y mezquita, de la oriental o medina, en que vivía la población dedicada al trabajo del campo próximo, en parte dotado de captaciones y galerías de agua a las que, según Oliver Asín, alude el nombre de M. La comunicación entre ambas partes se hacía mediante el arco que se llamó, después, de Santa María, donde empezaba la calle principal de la medina o calle Mayor, que iba a la puerta de Guadalajara. Alfonso VI conquistó el lugar en 1083. El río y los barrancos indicados, más la montaña del Príncipe Pío al N y el cerro de las Vistillas al S, orientaron hacia el E el crecimiento. Se hizo primero con los monasterios y arrabales de San Ginés, San Martín, Santo Domingo y Santa Cruz; después, a lo largo de los caminos que desde la puerta oriental, ya entonces puerta del Sol, salían hacia los pueblos próximos. De esa época quedan las torres mudéjares de San Pedro y San Nicolás y el arco gótico de la de Luján; su escasa prestancia está en consonancia con la que tenía entonces M., que carecía de obispado y sólo se consideraba villa.En 1561, fijó aquí Felipe II la capital. La corte atrajo nobleza, y una y otra servidores, artistas y escritores. La última cerca, ya sólo fiscal, es de tiempos de Felipe IV. Medía 13 Km. de largo y abarcaba 22 veces más espacio que la de Magerit. Abría sus puertas principales en las actuales plazas de Bilbao, Colón, Cibeles, Atocha, Embajadores y Toledo, y tenía como centro vital la plaza Mayor. La gran época constructiva es el s. XVIII, en que levantaron los palacios real, de Liria y Buenavista, cuartel del Conde-Duque, puertas de Alcalá, puente de Toledo, iglesias, fuentes, etc. En el siguiente se abrieron plazas (Oriente, España, Santa Ana, Tirso de Molina, etc.), se desplazó el centro a la puerta del Sol, se elaboró el primer proyecto de ensanche, se trajo agua de la Sierra, se derribó la cerca, se construyeron nuevos barrios en cuadrícula, como el de Salamanca, y continuó el crecimiento hacia el E y a lo largo de los caminos que partían de la puerta del Sol o inmediaciones. Esa plaza fue punto cero de carreteras radiales, y en las estaciones madrileñas se centralizaron también los ferrocarriles. M. absorbió asimismo el obispado y la universidad, que estaban en Alcalá de Henares.Con todo esto, se convirtió ya en el primer centro de servicios del país. Pero los mismos hechos provocaron también el nacimiento de la actividad fabril. Se crearon fábricas de papel sellado, moneda, tapices de Santa Bárbara, loza de la Florida, cervezas, fundiciones de Bonaplata, Sanford y Lafont, etc. Los jardines del Buen Retiro al E, y el Manzanares y la Casa de Campo al O, condicionaban entonces el desarrollo topográfico, que continuó, principalmente, a lo largo de los caminos de Fuencarral, Hortaleza, Vallecas y Toledo. Ha sido ya en el siglo XX, y sobre todo después de la Guerra civil, cuando M. ha rebasado aquellos espacios verdes o los ha orillado y ha llegado a la conurbación con los que eran pueblos próximos, que hacia mediados del siglo han quedado anexionados al municipio de la villa. Con esto, el municipio madrileño abarca 607 Km2 en 1985.La función resultante. La idea general que se tiene de M. y la impresión que de él saca quien sólo visita sus calles centrales es que se trata de una ciudad administrativa y de esparcimiento. Es visión muy parcial y errónea. En 1854 contaba con sólo 2.675 establecimientos fabriles. Hasta 1940 el aumento de éstos fue lento, pues en ese año sumaba 10.777. Después, en cambio, el incremento se ha acelerado; en 1960 eran ya 27.006, que ocupaban a 339.285 personas. En el mismo a. de 1960 tenía M. 32.000 comercios que reunían 120.000 empleados; las entidades bancarias eran 414, y 18.755 sus empleados, y había igualmente 291 compañías de seguros y 228 entidades comerciales de bienes inmuebles. En total, resultaban 149.015 las personas empleadas en actividades comerciales, bancarias y aseguradoras. En la misma fecha, los servicios al público y a las empresas (cultura, sanidad, religión y justicia) ocupaban a 68.655 personas; los transportes y comunicaciones, a 55.546; los servicios personales (alojamientos, restaurantes o similares, lavado, planchado, peluquería, fotografía y otros), a 46.054; los oficiales o de administración y los de esparcimiento se hallaban en los últimos lugares de la suma de los sectores secundario y terciario (el primario carece de importancia), con 43.530 y 1l.009 empleados, respectivamente. Las actividades industriales, en las que destacan las metálicas básicas, de maquinaria y material de transporte y, después de éstas, las de vestido, tocado y calzado, ocupaban doble número de personas que las bancarias, comerciales y de seguros y cerca de ocho veces más que los servicios administrativos.Todas estas actividades han aumentado a gran ritmo; sobre todo las fabriles, en un primer momento (en 1965-68 se instalaron casi 6.000 nuevas industrias y se ampliaron otras 2.127 instalaciones, lo que creó 105.549 nuevos puestos de trabajo, cifras sólo superadas por Barcelona), y los servicios después. En 1985, en la provincia de M., la distribución de empleos era: agricultura y pesca, 16.894 trabajadores (42 lugar de España); industria, 352.566 (segundo lugar); construcción, 10l.361 (primer lugar); servicios, l.09l.257 (primer lugar). Ese mismo año, M. tenía una producción neta total de algo más de cuatro billones de pts. (primer puesto nacional; segundo en 1960) y una renta per capita de 887.563 pts. (también primer puesto; cuarto en 1960).El incremento demográfico. Paralelos al topográfico y al funcional se producen los aumentos de población y de necesidades que, a la vez, inciden sobre aquéllos. Se calcula que el M. musulmán tendría unos 12.000 hab., y14.000 el de mediados del s. XVI. Cuando termina éste y es ya capital del país, había aumentado a 50.000, a 156.672 en el censo de Floridablanca, de finales del XVIII, y al finalizar el XIX rebasaba ya el medio millón. En 1940 alcanzaba el millón de hab. Los municipios próximos crecían también mucho: entre 1948 y 1954 se unieron administrativamente a M. Aravaca, Canillas, Canillejas, Carabanchel Alto y Bajo, Chamartín de la Rosa, Fuencarral, Hortaleza, El Pardo, Vallecas, Vicálvaro y Villaverde. En 1960 sobrepasaba los dos millones de hab.; en 1970 llegaba a los 3.146.071; en 1980, 3.188.297; en 1986, 3.123.713. Se trata de la mayor aglomeración urbana del país: su área metropolitana pasa de 4.400.000 hab. (1990).
La concentración de actividades fabriles y de servicios contrasta con el peso agrario que caracteriza a la zona interior de España sobre la que M. ha ejercido una poderosísima atracción. Así, durante el período 1950-75, la inmigración fue constante y muy alta (medias de 23.798 inmigrantes por año en 1951-55; 54.979 por año en 1956-60; 24.078 por año en 1966-70). En 1966-70, entre los 24.078 inmigrantes anuales y los 53.870 nuevos hab. por crecimiento natural (diferencia entre nacimientos y defunciones), la población madrileña aumentó en más de 70.000 personas por año, de los que una tercera parte eran inmigrantes. Ya en 1960 el 5407o de los residentes en M. habían nacido en otros lugares, y resultaba así la mayor concentración de toledanos, jienenses, manchegos, cacereños, etc., del país, superior en cifras a las que reunían las respectivas capitales provinciales. Este flujo inmigratorio empieza a remitir a mediados de 1970-80. En 1984 se registró un saldo migratorio negativo para M. en 2.233 personas, al contabilizarse una inmigración, procedente de otras provincias, de 18.754 personas, mientras que fueron 20.987 las que emigraron de M. a otras provincias.También hay que señalar la abundante población flotante, no registrada en los censos, que se turna en M. en razón de la misma concentración comercial, fabril y burocrática o en la de comunicaciones y espectáculos. En función de ella había en M. 33.000 plazas hoteleras en 1968 y 66.500 en 1988. Tal aglomeración humana requiere para su abastecimiento, realizado desde todas las regiones españolas, la afluencia diaria de centenares de vehículos de gran tonelaje, decenas de Km. de galerías de servicio y una nutrida red de comunicaciones urbanas. En 1986 el promedio diario de viajeros por M. fue de l.298.575 en autobús y 879.123 en los 114 Km de "metro" (53 Km en 1968 que transportaban a 1,3 millones de personas por día).La zonificación. El conjunto ofrece cierta forma tentacular, con su prolongación por las carreteras que lo enlazan con los núcleos anexionados en los que los correspondientes tentáculos se hacen protuberancias. Al desplazarse la ciudad hacia el E lo hizo también el centro, que ahora puede establecerse en Cibeles, donde se hallan Correos, el Banco de España y, en el palacio de Buenavista, el Cuartel General del Ejército. Es el cruce de los dos ejes viarios fundamentales. El de dirección meridiana reúne en Atocha el acceso de las carreteras de Valencia, Andalucía y Toledo, el enlace entre ellas, la entrada de las zonas de más actividad fabril, de los principales mercados de la estación ferroviaria de Atocha -punto de partida o llegada de las líneas de Levante, Andalucía y Extremadura- y de las zonas residenciales que surgieron camino de Vallecas adelante. Desde la glorieta de Atocha atraviesa esta vía de S a N la ciudad, aunque con distintos nombres -Prado, Recoletos, Castellana-, y entre ella y la inmediata paralela oriental -Alfonso XII y Serrano- resulta también eje cultural de M., pues en ellas o entre ellas se . hallan los museos Etnológico, del Prado, Marina, Ejército, Arqueológico, Arte Moderno y Ciencias Naturales, el Jardín Botánico, institutos de Enseñanza Media, Acad. de la Lengua, Bibl. Nacional, Escuela Superior del Ejército y diversos centros de investigaciones científicas. Pero también la meridiana vía fundamental tiene servicios administrativos -sedes ministeriales-, deportivos -un importante estadio de fútbol-, bancarios y grandes hoteles. Bajo ella se produce el enlace entre la estación de Atocha y la de Chamartín, principal núcleo ferroviario del país, y por su extremo septentrional penetra la carretera de Francia por Burgos.En Cibeles, cruza este eje viario con el otro fundamental: el de la calle de Alcalá. Es la prolongación hacia el E de la calle Mayor a partir de la plaza que se llama Puerta del Sol y, a la vez, monta sobre el primitivo camino de Guadalajara, que dio nombre a la puerta del primer recinto antes de que pasara a la del Sol. Antes de su llegada a Cibeles recibe a la calle transversal de Gran Vía-Princesa que aporta la entrada de la carretera de La Coruña y la fundamental de la Sierra, el acceso a la Ciudad Universitaria y a la estación ferroviaria del Norte. Sobre el espacio angular delimitado por Gran Vía y Alcalá y en el tramo de ellas más próximo a Cibeles se halla la mayor concentración comercial, bancaria, burocrática en general y de cafeterías, salas de teatro y cine que tiene la ciudad. Traspuesta Cibeles, la calle de Alcalá se hace, en cambio, más residencial. Además de éstos, son ejes viarios de importancia losque fueron caminos de acceso -Toledo, Atocha, Fuencarral, Hortaleza-, que también concentran servicios, y son centros secundarios las distintas glorietas que interrumpen su trazado.
Los jardines del Retiro resultan ya parque central de M. Los otros espacios verdes fundamentales se hallan al NO, y son la Casa de Campo, Rosales, el parque del Oeste, la misma Ciudad Universitaria y El Pardo. Al otro lado y hasta la misma Sierra prolonga M. sus zonas residenciales. Al E y S, en cambio, se hallan los aeropuertos y las principales instalaciones fabriles. Éstas tienen su mayor concentración en la zona de Méndez Álvaro y Villaverde al S, y en la de Vicálvaro al SE, pero se prolongan en esta dirección hasta Alcalá de Henares. Entre las instalaciones fabriles o desde ellas hasta el núcleo principal han surgido los grandes barrios residenciales modernos. El inmediato cinturón hortícola, finalmente, se halla sobre el Jarama y sus afluentes e incluso en la parte más próxima del Tajo, colector de ellos. En realidad, más que una ciudad, que sigue fiel a su histórica denominación de villa, se trata de un área urbana que rebasa ampliamente los límites del ya agrandado municipio e incluso los que la misma administración engloba como área metropolitana.A. CABO ALONSO.
BIBL.: Es abundante y difícil de resumir. Cabe citar dos revistas especialmente dedicadas a M.: "Rev. de la Biblioteca, Archivo y Museo", cuya publicación se inició en 1924 con carácter trimestral, se interrumpió en 1935 y volvió a reaparecer en 1944, aunque ya sólo cada semestre; la otra es "Gran Madrid", boletín informativo de la Comisaría General para la Ordenación Urbana de M., que empezó a publicarse en 1948. Obra fundamentalísima es Plan General de Ordenación Urbana del Área Metropolitana de Madrid, de la Comisaría General para la Ordenación Urbana de M. y sus Alrededores, de seis tomos, más la introducción y otro de gráficos. Son también interesantes para conocer el desarrollo y estado actual de la vida madrileña la serie La economía de Madrid, de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria de M., y la de Memoria-Anuario Industrial, de la misma Cámara Oficial de Industria; el repertorio bibliográfico de J. L. OLIVA ESCRIBANO, Bibliografía de Madrid y su provincia, Madrid 1967, y, en general, las publicaciones del Inst. de Estudios Madrileños. Desde el punto de vista geográfico, se han tratado varios aspectos madrileños en diversos trabajos de la rev. "Estudios Geográficos", y muy especialmente en el n° 84-85, con artículos de TERAN ÁLVAREZ, LÓPEZ GÓMEZ, ARRANZ CESTEROs, etc., que conmemoró en 1961 el centenario de la capitalidad.
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