Macroeconomia y Microeconomia ECON.
Categoria:
Economía
Definiciones. La distinción entre microeconomía y macroeconomía está consagrada en la literatura y en la docencia actuales, aunque no existe acuerdo sobre sus contenidos respectivos y sobre la línea de separación entre ellas.En ocasiones se identifica la microeconomía con el estudio de las acciones económicas de los individuos, y la macroeconomía con el de los agregados, como el empleo total y la renta nacional. Esto no es correcto, porque en microeconomía se manejan también agregados, como la industria o el mercado (un agregado es una magnitud o relación significativa que se usa en lugar de un conjunto de magnitudes o relaciones detalladas). Para Ackley (v. o. c. en bibl. cap. I), la microeconomía "trata de la división de la producción total entre industrias, productos y empresas, y de la distribución de los recursos totales entre usos concurrentes", en tanto que la macroeconomía se ocupa más del estudio del bosque que del de los árboles. Para Schultze (o. c. en bibl.), el interés de la macroeconomía radica "en la producción y renta totales, más que en el análisis detallado de sus componentes", en tanto que en la microeconomía "analizamos el sistema de precios para explicar cómo en una economía de libre empresa los recursos son asignados a la producción de bienes y servicios particulares, y cómo esos bienes y servicios se distribuyen entre la población" (tratándose de una economía de dirección central, el mecanismo de asignación no sería, obviamente, el sistema de precios). De estas definiciones, que tomamos como representativas de la postura más generalizada, se deduce que la diferenciación entre una y otra rama de la economía hay que hacerla de acuerdo con la pregunta a la que contestan o el enfoque que adoptan: "un estudio es microeconómico si sus unidades básicas de decisión son tratadas individualmente, y no como agregados" (Shubik, o. c. en bibl. 405). La distinción es, en cierto modo, convencional, aunque se aducen, en ocasiones, razones profundas que aconsejan su distinción. Así, p. ej., se ha querido ver a la microeconomía como la aplicación estricta del "principio básico de la economía" (el uso de recursos escasos, susceptibles de empleos alternativos, para la satisfacción de necesidades ilimitadas), y a la macroeconomía como una ciencia aparte, distinta de la economía, porque no aplica este mismo principio (l. M. Buchanan; o. c. en bibl.). También se alega, en ocasiones, que las proposiciones derivadas de la microeconomía no son verificables y, por tanto, no pertenecen a una ciencia empírica como se supone es la Economía, en tanto que las de la macroeconomía sí lo son (aunque hay considerables dudas sobre ello) (Emmer; o. c. en bibl.). Por supuesto, no admitimos ninguna de estas posturas extremas.Justificación de la macroeconomía y relaciones con la microeconomía. Al contrario de la Física, que infiere el comportamiento de una molécula de la observación de un grupo de moléculas y que, por tanto, a un micronivel resulta una abstracción, en tanto que es real a un macronivel, en Economía es la microeconomía la que ha tenido, desde antiguo, un fundamento real, mientras que la macroeconomía ha venido a ser una abstracción, porque no se basa sino indirectamente en el comportamiento de los verdaderos sujetos, los individuos y empresas. Así como podemos hablar del consumo de una persona, es una abstracción hablar del consumo de todo un país. Ello nos plantea la cuestión de la justificación de la macroeconomía: ¿no basta la microeconomía? ¿Se reduce aquélla a ésta? Veamos las razones que explican su tratamiento como una rama independiente:1) Hay ciertas identidades y relaciones que tienen validez en macroeconomía y no en microeconomía. Así, por ej., para un sujeto la suma de sus ingresos no tiene por qué ser igual a la de sus gastos; para un país cerrado al exterior, ha de serlo. Igualmente, para una persona la manera de desprenderse de su dinero es gastándolo, pero para una comunidad esto es inviable, porque siempre habrá uno u otro en ella que tenga ese dinero. Y así se podrían dar otros muchos ejemplos, la mayoría de los cuales supondrían la falacia de composición que cita Samuelson: "lo que vale para uno es válido también para todos" (o. c. en bibl. 12 s.).
2) La conducta de los agregados es mucho más predecible que la de los sujetos. Resulta prácticamente imposible, p. ej., predecir cuál será el nivel de consumo de una persona concreta cuando su renta sea una determinada, porque el número de influencias sobre esa decisión es enorme; sin embargo, a nivel agregado esas influencias se compensan y pierden peso, de forma que se puede prever con bastante aproximación cuál será el nivel de consumo de un país cuando la renta global de que disfrute sea una determinada. De todas maneras, el agregado está sujeto también a modificaciones: si se altera, p. ej., la composición de la población consumidora (en cuanto a edad, tamaño de las familias, etc.), se puede modificar su nivel de consumo, independientemente de los cambios en la renta. De aquí que la estabilidad en la conducta de un agregado exija también la estabilidad en su composición o, por lo menos, cierta regularidad en sus cambios.3) Ciertas variables y relaciones que tienen importancia en microeconomía se cancelan cuando se contemplan a nivel agregado. Así, p. ej., la conducta de un individuo en cuanto a su ahorro no será independiente de su condición de deudor o de acreedor, en tanto que, a nivel agregado, tenderán a compensarse las deudas de unos con los créditos de otros, desapareciendo esa variable como relevante. También por ello se suele considerar que la microeconomía se ocupa de los precios relativos, y la macroeconomía de los precios absolutos (v. PRECIO).4) La intervención del poder público se fundamenta sobre todo en comportamientos agregados. De ahí que el desarrollo de la macroeconomía sea base necesaria para la formulación de políticas económicas.5) Por último, la macroeconomía presenta relaciones susceptibles de una contrastación empírica más fácil (fruto de las regularidades ya citadas). El énfasis en una economía positiva ha llevado, por ello, a un mayor desarrollo de la economía agregada.Históricamente, en los comienzos de la economía la atención de los pioneros se centraba en los problerlras y análisis macroeconómicos: los del mercantilismo (v.) y de la fisiocracia (v.). Los autores llamados clásicos, desde A. Smith (v.), se ocuparon tanto de cuestiones micro como macroeconómicas. El marginalismo (v.) supuso el predominio de la microeconomía, de tal forma que una buena parte de esta ciencia quedó reducida al estudio de los problemas microeconómicos, salvando ciertas cuestiones (p. ej., la teoría del dinero y la de los ciclos) y ciertos autores (p. ej., los institucionalistas). Desde Keynes (v.), la macroeconomía ha vuelto a ocupar el centro de la atención de los economistas, hasta épocas recientes. Se observa una cierta desvinculación entre una y otra (compruébese, p. ej., cómo los textos más conocidos de macroeconomía olvidan el instrumental y los conceptos de la microeconomía en que, en definitiva, se han de apoyar), pese a lo cual la mutua fecundación de una y otra es evidente. Hay, además, numerosas ramas concretas que se apoyan en una y otra: la economía internacional, la economía del trabajo, la del dinero y de la banca, etc. Hay también intentos concretos de vinculación, que tienden puentes de una a otra, como, p. ej., la aportación de Patinkin (o. c. en bibl.) y la economía del bienestar (v. BIENESTAR I). En general, la unificación de criterios y la colaboración entre micro y macroeconomía será algo que, en cuanto a la investigación y a la docencia, dará resultados beneficiosos para ambas ramas. El énfasis que se pone hoy en día en una cierta desagregación en macroeconomía contribuirá también al afianzamiento de las conclusiones de esta rama.El problema de la agregación. Como se ha indicado, la teoría microeconómica se ocupa de las relaciones entre variables relativas a la conducta de los sujetos individuales, esto es, de las microrrelaciones establecidas entre microvariables y microparámetros para explicar la conducta de los individuos. Por su parte, la macroeconomía estudia las relaciones existentes entre macrovariables y macroparámetros, con objeto de entender y resolver problemas planteados a nivel global. El paso de microvariables, microrrelaciones y microparámetros a sus equivalentes macroeconómicos constituye "un proceso mediante el cual una parte de la información disponible para la solución de un determinado problema se sacrifica en aras a hacerlo más fácilmente manejable" (Green; o. c. en bibl.). A este proceso se le llama agregación.Como ejemplo del mismo, consideremos la función de demanda (v.) de un bien o un conjunto de bienes, a nivel agregado. Obviamente, cuando hablamos de la demanda de pan en un país nos estamos refiriendo a la adición de las demandas de todos y cada uno de sus ciudadanos o familias. Pero la función agregada de demanda de pan implica pérdida de información, habitualmente en tres aspectos: 1) Por la agregación de personas (la función a nivel nacional pierde los detalles que a cada consumidor concreto le impulsan a demandar determinadas cantidades de pan a cada precio posible). 2) Por la agregación temporal (la demanda de pan en un país durante un año prescinde de las peculiaridades de la compra de pan en cada uno de los días del mismo). 3) Por la agregación de bienes (la demanda de pan no está referida a un bien único y específico, pues abarca diferentes calidades, tamaños, formas, marcas, etc.).El problema de la agregación se refiere, en primer lugar, a esta decisión de prescindir de una información microeconómica para obtener una relación macroeconómica,conjugando factores tales como el coste de obtención y manejo de esa información detallada (materializado, por ejemplo, en la longitud y complejidad de las ecuaciones utilizadas), el coste de prescindir de la misma (p. ej., relaciones agregadas sencillas, pero que ofrecen una explicación insuficiente o poco útil) y la disponibilidad de dicha información. Pero el núcleo central del problema de la agregación es el de la validez de los resultados agregados, es decir, el de la consistencia de los resultados macroeconómicos con la teoría microeconómica en que, en definitiva, debe apoyarse. Este aspecto del problema se basa en la existencia de tres tipos de correspondencias: 1) Entre microvariables y sus consiguientes microrrelaciones; 2) Entre macrovariables y macrorrelaciones; y 3) Entre micro y macrovariables, que proceden de alguna forma de aquéllas, por adición (simple o ponderada), promedio, etc. Existen, en definitiva, más correspondencias de las que son necesarias para llevar a cabo una elección independiente.Durante largas épocas, y aun ahora, "los problemas de agregación en economía se han solido esconder debajo de la alfombra" (Lancaster; o. c. en bibl.), prescindiendo de la inconsistencia que da lugar al problema de la agregación. Partamos, p. ej., de una función lineal microeconómica de demanda de un bien, del tipo:en que q es la cantidad demandada, p su precio, y la renta, y a, b y c sendos parámetros (todo ello referido al sujeto i). Si se procede a la suma de las funciones individuales, para llegar a una función macroeconómica lineal de demanda, parece lógico escribir ésta comoq=A+B-p+C?y (2) definiendo a q e y como sumas de qi e yi y a p como un promedio de pi, siendo A, B y C unos parámetros que se supone serán suma o promedio de los de los sujetos. Ahora bien: C, p. ej., es un promedio de las c;, promedio que, para que la (2) sea consistente con la (1), ha de calcularse usando las rentas yi como ponderación: pero esto implica que C no es constante, sino que depende de las yi, de forma tal que cambios en la distribución de la renta global, pero no en su cuantía, alterarán el valor de C y, por tanto, el de q. Por todo ello, la función macroeconómica (2) no puede plantearse como una relación tan sencilla como parece, y si se plantea así no resulta consistente con la (1), originando el llamado sesgo de agregación.Hemos visto un ejemplo de la inconsistencia que da lugar al problema de la agregación, resultante de haber definido las macrovariables, macrorrelaciones y macroparámetros sin plantearnos su consistencia con sus equivalentes microeconómicos. Las dos vías empleadas normalmente para resolver esta cuestión son: 1) una vez planteadas las microrrelaciones y definidas las macrovariables, buscar unas macrorrelaciones que sean consistentes con las microrrelaciones (en términos de nuestro ejemplo, esto equivale a plantear la ecuación agregada con coeficientes no fijos, sino establecidos en función de las microvariables). 2) Establecer las micro y macrorrelaciones, y definir las macrovariables de forma que resulten compatibles con las microvariables (en nuestro ejemplo esto supondría definir los parámetros de la (2) como constantes, calculando las macrovariables como sumas o promedios ponderados de las microvariables, utilizando los microparámetros como ponderaciones y, por tanto, obligándonos al uso de una definición de renta, p. ej., distinta para cada bien cuya demanda deseemos explicar).Los problemas a que todo esto da lugar se suelen resolver mediante supuestos simplificadores, como el de que los cambios en la renta agregada no afectan a su distribución entre los diferentes sujetos. El uso de funciones lineales en las microecuaciones (como en nuestro ejemplo), en las macroecuaciones y en la relación entre unas y otras (p. ej., suponiendo que las variaciones en la renta global afectan a cada sujeto en una proporción constante de su renta inicial, lo cual equivale a hacer a yi una función lineal de y), permite un manejo más sencillo de estas cuestiones. Cuando crece el número de variables o las relaciones no son lineales, la complejidad del problema de la agregación se multiplica enormemente. Junto a todas estas cuestiones teóricas, hay que tener presente que el método empleado para la estimación estadística de las macrorrelaciones es también muy importante.ANTONIO ARGANDOÑA.
V. t.: BIENESTAR I; CONTABILIDAD I, 2; MARGINALISMO; PRODUCTO NACIONAL; RENTA NACIONAL; TEORÍA ECONÓMICA. BIBL.: G. ACKLEY, Teoría macroeconómica, México 1965; C. L. SCHULTZE, Análisis del ingreso marginal, México 1966; P. A. SAMUELSON, Curso de economía moderna, 16 ed. Madrid 1968; M. SHUBIK, A Curmudgeon’s Guide to Microeconomics, "Journal of Economic Literature", 8 (junio 1970); F. MACHLUP, Micro and Macroeconomics: Contested Boundaries and Claims of Superiority, en M. H. MILLER, ed., Essays in Economic Semantics, Nueva York 1967; J. M. BUCHANAN, Econommis and Its Scientific Neighbors, en S. R. KRUPP, ed., The Structure of Economic Science, Englewood Cliffs 1966; R. E. EMMER, Economic Analysis and Scientific Philosophy, Londres 1967; D. PATINKIN, Dinero, interés y precios, Madrid 1959; J. HORTALA y L. BARBE, La teoría de la agregación en el tránsito de la micro a la macroeconomía, en íD, Lecturas sobre agregación económica, Barcelona 1970; K. LANCASTER, Economic Aggregation and Addivity, en S. R. KRUPP, o. c.; H. A. J. GREEN, Aggregation in Economic Analysis. An Introductory Survey, Princeton 1964; R. G. D. ALLEN, Economía matemática, 2 ed. Madrid 1967; M. H. PESTON, A view of the Aggregation Problem, "Rev. of Economic Studies", 27 (octubre 1959); A. NATAF, Aggregation, en International Encyclopaedia ol the Social Sciences, vol. I, Londres 1968; L. HURWIcz, Aggregation in Macroeconomic Models, "Econometrica", 20 (1952); E. MALINVAUD, L’agrégation dans les modéles économiques, "Cahiers du Séminaire d’Économétrie", 4 (1956).
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