Logroño II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Roma encontró asentado en estas latitudes un conjunto de agrupaciones tribales bajo la común denominación ibérica. El Valle del Ebro, con la tentación de sus campos ubérrimos, facilitó la incursión de los celtas, que dejaron huella sensible. Más tarde, la penetración convirtió a La Rioja en una zona intensamente romanizada. Aunque esta dominación no se hiciera sin resistencia a veces encarnizada (en la Historia se hizo proverbial la "fames calagurritana"), Roma acabó por asentarse firmemente sobre las primitivas estructuras. Luego llegaron los musulmanes, que también dejaron en estos valles un largo recuerdo, mitad historia y mitad leyenda, costumbres y lenguaje. Ramiro I, en el 844, entabla combate contra las huestes de Abderramán II en los campos próximos al monte Laturce. Clavijo (v.) presencia la derrota de los musulmanes. En el 900 suena el primer vagido de nuestra lengua. Un monje, anotando un sermón de S. Agustín, escribe el texto más antiguo en el escriptorio de San Millán de la Cogolla, santuario que poco tiempo después, en 1002, es incendiado en una de las incursiones musulmanas dirigidas por Almanzor, para devastar La Rioja.Esta tierra sigue siendo frontera, cuando ya Castilla se desborda hacia el Duero y la Meseta. En la Edad Media, La Rioja vive una tensión, acaso única en el pasado de las regiones españolas. Castilla, Aragón, Navarra y el reino leonés, todos los grandes protagonistas del destino español, entretejen su historia con la de esta región, en la que resuena todo,el acontecer cultural y político de la época. Mientras tanto, el Cid, en 1092, irrumpe por la comarca con "grant encendimiento de fuego", como cuenta la I Crónica de Cardeña, buscando al conde García Ordóñez en sus propios dominios para medir con él su espada. Pocos años después, Alfonso VI concede el Fuero de L. que sube al Cantábrico, como queriendo enlazar el consulado de Burgos, tierra adentro, con el de Bilbao, mar hacia el Norte, y el camino de los peregrinos. La Rioja está reconquistada y hecha. Sus campos seguirán siendo coso sangriento de la guerra civil entre Pedro el Cruel y el bastardo príncipe Enrique de Trastámara, y de las correrías por La Rioja Baja del rey de Navarra, conde de Foix, contra los alfareños que castigan a franceses y gascones en su huida a Tudela. Y llega la unidad nacional política, más tarde también administrativa, que eclipsa y supera las diferencias de origen.La fundación de L., capital de la provincia, se diluye en la niebla del pasado. L. se cita ya en un documento fechado en el 926; era entonces una explotación agrícola recibida del mundo musulmán, que entró a formar parte definitivamente de la cristiandad unos años antes. Cuando Alfonso VI incorpora las tierras de La Rioja a Castilla, L. empieza a cobrar relevancia por su situación fronteriza, en la raya de Navarra, junto al puente sobre el Ebro, que había de conservar. Como consecuencia de la desviación del trazado del camino de Santiago, L., pequeña aldea, se transforma en una etapa importante. Juan II de Castilla le confiere la condición de ciudad con el título de "Muy Noble y Muy Leal". En 1521, L. es cercada por las tropas de Francisco I y, tras una resistencia heroica, alcanza victoria sobre el francés. Carlos V concede a la ciudad las tres flores de lis que luce en la bordura de su escudo.En la guerra de la Independencia, L. se levantó en armas el 30 mavo 1808; sus habitantes riñeron batalla en el alto de Fuenmayor con las avanzadas francesas, siendo ocupada la ciudad, siete días más tarde, por una tropa a las órdenes de Verdier. El espíritu de resistencia fue general en la región, creándose la Real Junta de la Comisión de Armamentos e Insurrección General de La Rioja, con residencia en la villa de Soto de Cameros, bajo la presidencia de Joaquín Arbizu. De los dos sectores, carlistas e isabelinos, La Rioja se muestra liberal en las guerras carlistas. Aunque en L. se sublevan algunos realistas aclamando al pretendiente D. Carlos, las tropas navarras combaten a los insurrectos. Tras muchas vicisitudes, Espartero llega a ser el regente de la nación. Casado con una logroñesa, el duque de la Victoria prefiere su oscuro retiro en L. a la corona real que se le ofrece.Por RD de 30 nov. 1833, se forma la nueva provincia de L., a la que no se permite conservar el nombre secular de La Rioja ni agrupar en ella las tierras de su región natural. Las manifestaciones extremas de anticlericalismo y aun de irreligiosidad, encendidas por la pasión política de la que La Rioja más fue víctima que responsable consciente, cesaron tras el Movimiento Nacional de 1936, bien recibido por la mayoría de los riojanos. El 19 jun. 1982, la provincia de L. se constituyó en Comunidad Autónoma (v. ESPAÑA IV), adoptando su nombre tradicional: La Rioja (v.).J. M. LOPE DE TOLEDO.
BIBL.: J. CANTERA ORIVE, La batalla de Claaijo, Vitoria 1944; J. R. CASTRO, La Reconquista de las tierras del Ebro, "Rev. Príncipe de Viana", 25, Pamplona; P. GUTIÉRREZ ACHúTEGUI, Calagurris Julia Nassica, "Rev. Berceo" 7, Logroño 1948; J. DE LEZA, Lu Rioja en el reinado de Alfonso VI, México 1950; R. J. MALDONADO v COCAT, La Rioja en la guerra civil entre don Pedro el Cruel y don Enrique de Trastámara, "Rev. Berceo" 10, Logroño 1949; R. MENÉNDEZ PIDAL, Castilla, la tradición y el idioma, Buenos Aires 1945; A. SUms, Vascos y celtas en la Rioja, "Rev. Berceo" 36, Logroño 1955; J. A. y F. l. VICUÑA Ruiz, La Rioja, tierra de contacto entre los reinos hispanos, "Rev. Berceo" 81, Logroño 197l.
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