Localización (economía) ECON.
Categoria:
Economía
Introducción. Suele definirse simplemente como "la acción y efecto de localizar o localizarse". Sin embargo, a pesar de que el problema de la l. se nos muestra en principio como algo relativamente claro y específico, la realidad confirma que se trata de una cuestión que está integrada en una serie de fenómenos y procesos que tienen un complejo contenido.En efecto, la l. es un problema que está relacionado con el territorio, con la población, y con las condiciones geológicas, geográficas y culturales presentes en cada punto del espacio. En muchos casos, el azar o un acontecimiento histórico más o menos fortuito constituye la más válida explicación del por qué una industria, una actividad comercial o un centro de aglomeración han quedado localizados en un punto concreto del territorio.Desde el punto de vista científico, el problema de la l. ha sido estudiado por diversas ramas del saber, desde la Geografía hasta la Ecología humana, pasando por la misma Historia. Pero no cabe duda de que ha sido la Economía la ciencia que más se ha empeñado en definir científicamente los elementos que constituyen el cuadro de alternativas de l. de las diversas actividades industriales, agrícolas y comerciales, tratando al mismo tiempo de señalar cuáles son los factores que contribuyen de manera más relevante a la estructuración del espacio.En general, los factores económicos y extraeconómicos que han figurado en casi todos los modelos explicativos de la l. de las actividades económicas pueden clasificarse en los tres grandes grupos siguientes: 1) Factores o elementos que afectan a los costes de producción vía transporte o facilidades de obtención: ubicación de las materias primas, de la mano de obra, de las fuentes de energía, del capital, etc. 2) Elementos que guardan relación con las ventas a través de los costes de distribución: fundamentalmente la disposición del mercado y, en relación con ella, la distribución territorial de la población, influida a su vez por la propia l. de las actividades. 3) Factores locacionales diversos: que comprenden desde el hecho de que exista en un punto o zona determinados una clase empresarial dinámica, hasta las posibilidades de beneficiarse de ciertas economías externas (v.) o de aglomeración, pasando por la ineludible influencia del marco legal vigente, del ambiente sociocultural, del propio progreso técnico, etc.Esta simple enumeración abreviada nos advierte ya de las dificultades que encierra todo intento de simplificación del problema. A ello hay que sumar, además, otro hecho evidente: los factores locativos evolucionan a lo largo del tiempo de tal forma que aquellos elementos que en un determinado momento tuvieron gran trascendencia histórica -la ubicación de minas de hierro, de carbón, los grandes ríos, etc- van perdiendo relevancia posteriormente.Desarrollo de los estudios de localización en Economía. Desde un punto de vista estrictamente histórico, podemos afirmar que los estudios teóricos sobre los problemas de la l. -en gran medida microeconómicos- efectuados desde el campo económico han partido y se han desarrollado gracias al esfuerzo de numerosos autores alemanes.En efecto, si bien ciertos mercantilistas (v. MERCANTILISMO) y algunos autores posteriores mostraron cierto interés por los problemas de la l. y de la distribución espacial de las actividades, suele considerarse al economista alemán I. H. von Thünen (1783-1850; v.) como el verdadero iniciador de las teorías de la l. En realidad, a Von Thünen le interesaba el problema de la posible ubicación de los cultivos en torno a una ciudad, no como cuestión aislada, sino en íntima relación con el problema de la renta de la tierra. Su libro Des Isólierte Staat in Beziehung auf Landwirtscha/ und Nationalókonomie, publicado en tres tomos en Hamburgo en 1826, alumbró su famosa teoría sobre la disposición circular de los cultivos y la gradación teórica de los mismos.Sesenta años más tarde, otro tratadista alemán, W. Launhardt (1832-1918) diseñó uno de los modelos teóricos que, posiblemente, ha tenido mayor trascendencia posterior dada su influencia en Alfred Weber, A. Lósch e incluso W. Isard; su centro de atención fue el mercado. W. G. Roscher (1817-94), fundador de la escuela histórica alemana, y A. E. Scháffle (1831-1903), otro eminente economista alemán, jalonan también esta interesante etapa de desarrollo de las teorías locativas en Alemania. Ambos se preocupan por descubrir las posibles leyes que gobiernan el desarrollo de las estructuras locacionales en las diversas economías. Scháffle, concretamente, es el primer autor que intenta tratar los contornos de lo que hoy llamamos modelos de gravitación o de gravedad. Roscher, por su parte, parece algo más interesado por enumerar las condiciones que requiere una industria cualquiera para su subsistencia.En opinión de W. Isard, los análisis de Alfred Weber (1868-1959) constituyen la primera gran tentativa para construir una teoría general de la l. Su obra Über den Standort der Industrien (Tubinga 1909), contiene un análisis detallado de los elementos que definen la l. de una empresa y valora y estudia ya entre ellos las llamadas economías de aglomeración y de desaglomeración, estimadas más tarde debidamente por su trascendente influencia en los sistemas de l.En 1925 otro alemán, A. Predóhl, influido claramente por L. Walras y G. Cassel, trasladó el centro de atención al problema de los precios y de los mercados, preguntándose si la teoría de la l. no debería quedar reducida a una teoría de los precios.A. Lósch (1906-45) representa la iniciación de la segunda etapa histórica del análisis espacial. Su modelo teórico es ya mucho más ambicioso, dado que persigue la construcción de una teoría general del equilibrio de las l. dentro de un sistema económico.Los últimos 25 años han visto florecer un gran número de obras sobre problemas de l. y de análisis de estructuras espaciales, con enfoques cada vez más amplios y comprehensivos. Entre las aportaciones más relevantes cabría citar las de B. Ohlin, E. Hoover, W. Isard, L. Moses, Bóventer, M. Beckman, Mc Laughlin, Dennison, Hotelling y Singer.La localización y los problemas regionales. Como hemos señalado, hay toda una serie de elementos que condicionan la l. de una determinada actividad económica, ya se trate de la disponibilidad de materias primas, de la existencia de mano de obra adecuada en un determinado punto, o de mercados suficientes para colocar la producción, etc. Ahora bien, es evidente que la oferta de cada uno de los factores locativos varía de acuerdo con los diferentes puntos y zonas del país. Por una parte, la existencia de los llamados subsistemas espaciales: ciudades, centros comarcales, zonas metropolitanas, etc., distorsionan la fluidez del espacio físico; igualmente ocurre con las comunicaciones terrestres, con los puertos marítimos y con los obstáculos físicos difícilmente salvables. Por otra parte, los factores culturales, jurídicos, políticos y otros muchos elementos extraeconómicos modifican también la teórica igualdad de cada punto del espacio en cuanto a ventajas e inconvenientes ofrecidos para una determinada actividad. De ahí que debamos constatar la aparición en el espacio de puntos que ofrecen especiales atractivos para localizar ciertas actividades socio-económicas, e incluso de zonas de cada país que, como consecuencia de las actividades ya localizadas anteriormente y de la propia dinámica de las mismas, atraen otras, arrastrara dinámicamente a las ya existentes, crean algunas nuevas o entran en crisis y frenan el desarrollo de toda una zona del país.Este simple hecho nos advierte ya de la íntima relación que guarda el problema de la l. con los desequilibrios económicos regionales que se producen en todo proceso de crecimiento. En los momentos actuales, ningún país ignora ya que el desarrollo, y con él la industrialización y la urbanización, se produce en y a través del espacio, y que, por tanto, hay que tratar de gobernar los procesos de l. subsiguientes con el fin de evitar desequilibrios y daños difícilmente reparables en el futuro. De ahí que los gobiernos programen planes de acción regional y urbana, intentando modificar las estructuras espaciales en formación y procurando alterar tanto la oferta de factores de l. de cada zona, como, en lo posible, su peso relativo en las decisiones de l., hecho que, lógicamente, tiene unas características y unas posibilidades de éxito muy dispares según el grado de centralización de las decisiones socioeconómicas y según el respeto que merezcan en el país tanto la propiedad privada como las decisiones individuales.J. R. CUADRADO ROURA.
BIBL.: C. PONSARD, Histoire des théories économiques spatiales, París 1958; H. W. RICHARDSON, introducción a la economía regional, Barcelona 1972; W. ISARD, Location and Space-Economy, Cambridge-Mass., 1956.
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