Livingstone, David
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Biografía GER
Nació en Blantyre, pequeño centro fabril escocés, el 19 mar. 1813. Muy interesado por el primer misionero alemán en China, Guetzlaft, emprende los estudios necesarios para ser misionero, dentro de la religión anglicana, y médico. Como la guerra del Opio le cierra el paso a China, por consejo del misionero Robert Moffat va al Sur de África, donde había que hacer mucho para remediar la miseria espiritual y corporal de los negros. En África discurren 28 años de la vida de L.; primero actuando como misionero, después como explorador, lleno siempre de un espíritu cristiano. La estancia africana de L. se desarrolla en tres etapas.En 1840 toma contacto con el continente africano. Kuruman es el primor puesto misional que sirve, y allí se casa con la hija de Moffat, maestra en la misión. En éste y en otros puestos misionales alrededor de Bechuanalandia (Botswana) cumple su actividad, que suscita afecto y recono-cimiento. L. es el misionero activo que catequiza, tutela, mejora las condiciones de vida y cura las enfermedades. Estando en la misión de Kolobeng tuvo noticia de la existencia de un lago en medio del desierto; en su busca atraviesa el Kalahari. El descubrimiento del lago Ngami (1849) fue el primero de importancia que hizo L.; ello, además, le hizo aficionarse al descubrimiento del África incógnita, siempre con la intención humanitaria de mejorar la condición de los negros y de oponerse a los traficantes de carne humana. Cuando decide ser explorador, al objeto de moverse con más libertad y sin cercanas e inmediatas preocupaciones, envía a su familia desde la ciudad de El Cabo a Inglaterra. Por el territorio de los macololos, a cuyo cabecilla había atendido como médico con máximo interés, L. emprende la marcha hacia el Atlántico; venciendo con habilidad y serena actitud todas las dificultades, en la zona de influencia portuguesa alcanza el puerto de Loanda. Vuelve al punto de partida, y sin más que unos días de descanso, rutea la marcha por el río Zambeze, siguiéndolo de cerca o aprovechando sus aguas; las cataratas que descubre y a las que da el nombre de Victoria las califica "como las más sorprendentes cataratas del mundo". Acompañado por numerosos y fieles macololos rinde viaje en Quelimane, cerca de la desembocadura del Zambeze.Después de esta hazaña, la primera travesía del continente de O a E, L. visita su patria y familia. Llueven sobre el misionero-explorador toda clase de honores: la reina Victoria le recibe; la Univ. de Glasgow le nombra Doctor honoris causa; la Real Soc. Geográfica de Londres le otorga su medalla de oro; la Soc. Misionera de Londres le dispensa todo su favor y aprueba su conducta. En el retiro de su hogar redacta sus Viajes misionales (Missionary travels and researches in South Africa), publicados en 1857.La segunda campaña africana de L. transcurre entre 1858 y 1864. Había conseguido la creación de centros misionales en la zona del Zambeze e iba como agente de Inglaterra en calidad de cónsul. Deja en la ciudad de El Cabo a su familia; establece su centro de operaciones en Tete. Desde aquí, con actividad fulminante, explora el río Shire, afluente del Zambeze y emisario del Nyassa; llega a este lago, y por la zona oeste del mismo alcanza el Bangweulu (parte remota del Congo); recorre en favor y contracorriente el Rovuma, que supone emisario del Nyassa. En todas partes y en todos sus movimientos procura L. cumplir los designios impuestos por Inglaterra; sobre todo, el que mejor encajaba en su valerosa y cristiana alma: obstaculizar en lo posible la esclavitud y comercio de carne humana. Un pequeño y feliz paréntesis se abre en la impaciente actividad de L. con la inesperada visita de su mujer; pero la convivencia matrimonial dura poco, pues lady Livingstone fallece víctima de malignas fiebres. Al poco tiempo, otro golpe afecta profundamente a L.: Inglaterra retira todo favor y ayuda al explorador, hasta el extremo de dejar éste de percibir sus devengos de cónsul.Renunciar a África no podía hacerlo L.; al objeto de arreglar su situación y obtener auxilios va a Inglaterra. Supo crear una opinión favorable con la publicación del Zambeze y sus afluentes (Narrative of an expedition to the Zambesi), en 1865; el libro tiene como principal finalidad poner de manifiesto las crueldades de los traficantes en carne humana y anatematizar el indigno comercio. Un potentado amigo y la Real Soc. Geográfica de Londres ofrecen medios a L. para su tercera y última etapa de su quehacer africano, desarrollada entre 1866 y 1873.Después de las escalas en Bombay y Zanzíbar desembarca en el continente, cerca de la desembocadura del Rovuma. Desde aquí se dirige al lago Nyassa; con rumbo NO alcanza el Tanganica por su parte sur. Descubre a continuación el lago Moero, cruzado por la rama oriental del Congo; vuelve al Bangweulu que lo circunvala. En busca de Ujiji emprende la marcha hacia el Tanganica. Pero allí no encontró nada; todas las provisiones consignadas para él fueron objeto de rapiña por los árabes mercaderes de esclavos. Era bien clara la intención de éstos; querían derribar al coloso aislándole de toda comunicación y socorros con Inglaterra y los demás países europeos. En consecuencia, L. cruza el lago para explorar su zona occidental, y ver si las aguas de ésta eran tributarias del Nilo o del Lualaba (Congo). Tras dura marcha por cerrado bosque alcanza el Lualaba y el poblado de Njangüe; pudo ser testigo, muy a su pesar, de un feroz ataque al mismo por furiosa turba de cazadores de esclavos. Los asesinatos, capturas y demás crueldades de la triste jornada pusieron a L. en una difícil situación, pues los manjema le supusieron cómplice del brutal atentado. A punto estuvo de morir a manos de los negros quien tanto les había defendido. Se impone huir forzando la marcha hacia Ujiji, adonde llega extenuado. La inopinada visita de Stanley (v.) remedió las necesidades de L. Juntos bogan por el Tanganica y se convencen de la independencia de sus aguas con relación a las del Nilo.En vano trata Stanley de conseguir la vuelta de L. a Inglaterra; éste estaba empeñado en resolver, por puro interés científico, el problema relativo a la divisoria entre el Nilo y el Congo. Otra vez marcha hacia el Bangweulu; antes de alcanzarlo, en una zona de jungla pantanosa, termina la heroica vida de L., que muere en el poblado de Chitambo, de la región de Illala, el 1 mayo 1873. Antes de abandonar L. definitivamente Ujiji, camino de su última empresa, escribe con destino al editor del New York Herald una carta con estas líneas que tienen calidad de testamento: "Derrame el cielo las más generosas bendiciones sobré aquel, cualquiera que sea, inglés, americano o turco, que pueda curar al mundo de la abierta herida del comercio de esclavos". Los restos mortales del más famoso y humanitario explorador de África fueron depositados el 18 abr. 1874 en la abadía de Westminster, el panteón de los hombres ilustres de Inglaterra.AMANDO MELÓN.
BIBL.: The Last Journals ol David Livingstone in Central Africa, ed. H. WALKER, Londres 1874.
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