Lisipo
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Biografía GER
Vida. Es el último escultor de primera talla del s. IV a. C., con una personalidad que dominó la generación sucesora de Scopas y Praxiteles. N. en Sicione, centro de la escuela de Policleto, sin que se sepa el nombre de su maestro. Ante la fuerza y personalidad de su obra, se da por supuesto que la formación de L. fue autodidacta y muy original. Su escultura está realizada, sobre todo, en bronce, material y técnica preferida por los talleres del Peloponeso septentrional; su actividad artística, larga y fecunda, abarca desde el 368 hasta el 318 a. C.Aparte de lo personal de su sentido artístico, puede decirse que los modelos y maestros de L. fueron el Doríforo de Policleto y la Naturaleza, como recomendaba el pintor Eupompos. El Doríforo le da los cánones clásicos, y la Naturaleza un rico repertorio de temas. Es, por tanto, el último de los escultores clásicos y el innovador de los temas tradicionales. Según propia expresión, L. crea al hombre como le parece que es. Al atleta lo presenta como un Hércules musculoso; al niño, con formas infantiles; y al viejo, decrépito. Sin embargo, no llegó a hacer la escultura de ese género que tan en boga se pondrá en el helenismo (v. ESCULTURA 11, 1,5).Obra. De su fecundidad hablan las l.500 esculturas que se le atribuyen, todas ellas de calidades excelentes. La técnica del bronce adquiere en manos de L. caracteres desconocidos hasta entonces. A pesar de la evolución hacia el sentido del movimiento en la escultura, su obra, al comienzo, permanece todavía sometida al canon clásico. Alejandro tomó a L. por su escultor predilecto; éste supo reflejar en el bronce la fuerza, a la vez que la delicadeza del conquistador. El tema de Hércules fue para L. el preferido después del de Alejandro. De un original lisípeo es copia el Hércules Farnese, estatua colosal de más de 3 m. de altura descubierta en 1849, siendo probablemente tal original el de Sicione, a pesar de la firma del ateniense Glikon. En esta escultura, hay cierto influjo de Policleto y Scopas. La calidad de la musculatura es buena prueba de los profundos conocimientos anatómicos del artista. Ante la semejanza del Hércules Farnese con la estatua Sileno con el niño Dionysos en brazos, del Louvre, resulta indudable la atribución a L. Además de esculturas colosales, L. esculpe pequeñas piezas, como el Hércules Epitrapezios, que representa este mítico personaje sentado en una roca.Una característica de la escultura de L. es la profundidad, consecuencia de la representación de figuras en tres dimensiones. Hasta entonces, las estatuas se esculpían para ser contempladas primordialmente desde un ángulo determinado; L. es el primer escultor que prescinde de la sumisión a la perspectiva del espectador. El tema femenino, contrariamente a su antecesor Praxiteles, apenas lo trató. De toda su abundante obra sólo se conoce una documentada que ya mencionaron los autores clásicos, el Apoxiomeno del Vaticano, copia del original de bronce que fue colocado en las termas romanas de Agripa. El hombre de esta estatua deriva de la actitud del atleta rascándose con un estrígil. Sus características son la esbeltez y el reducido volumen de la cabeza, que la separan de las antiguas normas sobre las proporciones. La posición poco estable del atleta adquiere un gran efecto de relieve y una fuerte impresión de profundidad y movimiento. Como no se ha podido establecer cuál y cómo fuera, en su caso, la evolución artística de L., es arriesgado atribuir al Apoxiomeno una fecha clara, aunque debe pertenecer a un momento tardío, hacia el 330. Las características mencionadas del Apoxiomeno aparecen nuevamente en una serie de copias romanas que reproducen probablemente originales lisípeos. El movimiento adquiere gran calidad en el Hermes Landsdowne de la gliptoteca de Copenhague, que está en acción de calzarse y con la cabeza vuelta.El cuerpo infantil está representado en obras como el Eros atando su arco del Museo Capitolino, con otras copias que se conservan en los Museos Vaticano, Británico, etc. Los ideales estéticos de L. se muestran claramente en la Afrodita de Capua, del Museo de Nápoles, más esbelta que las de Praxiteles. La composición tuvo fuerte influencia en el arte de época posterior, con abundantes versiones libres, como la Venus de Milo.Se sabe que ciertas estatuas halladas en Delfos y donadas por Daochos de Pharsalos, tetrarca de Tesalia, hacia el 340, son copias de unos originales lisípeos. En 1897, fue hallado, en el santuario, el retrato de un joven llamado Hagias. A través de una inscripción se identificaron los nombres de los personajes y se comprobó la existencia del original en Pharsalos. La figura del atleta Hagias se acerca, en proporciones y movimientos, al Apoxiomeno, aunque la cabeza recuerda las de Scopas en Tegea. El Ares Ludovisi, sentado indolentemente, con las manos apoyadas en la rodilla izquierda, es de inspiración lisípea tanto por las proporciones como por la postura. Este tipo es un modelo muy repetido en la estatuaria griega; ya Polignoto, a principios del s. v, debió de representarlo; luego se repite frecuentemente en los repertorios de la pintura cerámica. El modelo de Polignoto lo tomó la escuela de Fidias para el grupo de los dioses del friso del Partenón.M. PELLICER CATALÁN.
BIBL.: H. LECHAT, La sculpture grecque, París 1928; P. DEVAMBEZ, La sculpture grecque, París 1938; J. CHARBONNEAux, La sculpture grecque, París 1950; íD, La sculpture grecque classique, París 1948; CH. PICARD, La sculpture antique, II, París 1926; íD, La sculpture, III, París 1948; H. K. SÜSSEROTT, Griechische Plastik des 4 Jahrhunderts vor Christus, Francfort 1938; E. F. JOHNSON, Lysippos, Durham 1927; A. vox SALIs, El arte de los griegos, Buenos Aires 1948.
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