Liga Árabe HIST.
Categoria:
Historia
Cuando el 22 mar. 1945 se firmaba en El Cairo el pacto que instituía la Unión de Estados árabes, conocida generalmente como L. Á., siete países hermanados por estrechos lazos de religión, lengua y cultura, ponían en marcha un mecanismo a través del cual intentaban hacer operante en la vida internacional el conjunto de rasgos e intereses que los unían.Aun cuando al hablar de la unidad árabe quepa referirse a la existencia, en un pasado remoto, de determinados rasgos aglutinantes de estos pueblos que, como elementos característicos de una civilización diferenciada, describen una base comúnmente compartida, hay que señalar que el espíritu que llevó a la creación de la L. Á. se perfila concretamente en el s. XIX, cuando diversos movimientos nacionalistas deseosos de poner término a la dominación turca, que durante siglos sojuzgara a los pueblos árabes, reverdecieron la antigua herencia común convirtiéndola en apoyo espiritual de su voluntad de construir una comunidad árabe libre de todo control o dominio extraño. Así, cuando Turquía es derrotada en la I Guerra mundial, el anhelo de independencia y unión de estos pueblos aflora vigorosamente; sin embargo, las discrepancias surgidas entre los distintos jefes árabes, de un lado, y, de otro, los intereses de determinadas potencias europeas, atentas primordialmente al mantenimiento de su influencia en la zona, impiden la realización de tales aspiraciones. En efecto, los tratados de paz que pusieron fin a la I Guerra mundial dividieron a los pueblos árabes en una serie de mandatos. Habrá que esperar todavía unos años, los que cubren el inestable periodo que finaliza con la II Guerra mundial, para que estos pueblos vayan accediendo a la independencia. Cuando tal evento se produce, los antiguos mandatos devienen nuevos Estados cuyos Gobiernos, de escasa experiencia política, deben regir los destinos de países subdesarrollados económicamente.En tales circunstancias y a instancias de Egipto se reúne, el 25 sept. 1944 en Alejandría, un comité preparatorio para un congreso general árabe. Producto de esta reunión es el llamado protocolo de Alejandría que sirvió de base. para la confección del pacto que, en marzo del año siguiente, dio vida a la L. Á. que se configura definitivamente como una asociación de Estados en la que éstos aparecen con un amplio margen de independencia tanto respecto del resto de los miembros como en relación con la propia Organización. El pacto fue firmado inicialmente por Arabia Saudí, Egipto, Iraq, Jordania, Líbano, Siria y Yemen. Con posterioridad se han adherido al mismo: Libia (1953), Sudán (1956), Marruecos y Túnez (1958), Kuwait (1961) y Argelia (1962).Los objetivos que en el pacto se asignan a la L. corresponden lógicamente a la esencial razón de ser y existir de ésta, y así el art. 2 del pacto concreta tales objetivos en el fortalecimiento de las relaciones entre los Estados miembros y la coordinación de sus respectivas políticas, en la salvaguardia de su independencia y soberanía y en el establecimiento de una estrecha cooperación en una serie de materias de evidente importancia como son las cuestiones económicas, culturales, sanitarias, sociales, etc. Para el cumplimiento de sus objetivos la L. Á. está dotada de un conjunto de órganos de entre los que cabe destacar por su mayor relevancia, el Consejo de Ministros, la Secretaría Permanente y las Comisiones especiales.El Consejo, que tiene su sede en El Cairo, es, sin duda, el órgano más importante de la L. En su carácter de órgano rector de la Organización se halla integrado por representantes de todos los Estados miembros. Celebra reuniones ordinarias dos veces por año y extraordinarias cuando las circunstancias lo requieran y sea solicitado por dos miembros como mínimo. El Consejo adopta sus decisiones tanto por unanimidad como por mayoría, si bien, en este caso, las decisiones no obligan más que a los Estados que las acepten. La Secretaría General, órgano de carácter permanente a cuyo frente se halla un secretario con rango de embajador, tiene como cometido fundamental, además de mantener el contacto entre los Estados miembros, proveer a la ejecución de las decisiones adoptadas por el Consejo, así como facilitar al mismo toda la documentación que pueda necesitar. Con la aprobación del Consejo, el Secretario general designa tanto a los secretarios adjuntos como a los principales funcionarios de la Organización.Existen además una serie de Comisiones especiales que tienen como misión el estudio y desarrollo de las materias específicas -asuntos económicos, sociales, culturales, de higiene, etc-, a las que se extiende la acción de la L. Concebida, según se ha dicho, como instrumento coordinador de los intereses de los países árabes en los planos esenciales de su actividad y pretendiendo el desarrollo y la unificación de aquellos pueblos, la L. Á. se ha enfrentado desde su nacimiento con graves problemas en orden tanto a su propia naturaleza y estructura como a su actuación como tal organización. Y así, su- escaso nivel de institucionalización, de un lado, y su falta de adecuación a las circunstancias históricas en las que ha debido desenvolverse, de otro, han frustrado grandemente sus posibilidades de eficacia.Desde su creación, la L. se ha visto envuelta en las tensiones ocasionadas por el problema árabe-israelí. Las distintas confrontaciones armadas con Israel y los consiguientes fracasos demostraron, ya desde la guerra de 1948-49, la falta de preparación y coordinación en materia militar de los países árabes, sin que las medidas adoptadas a partir de entonces a los efectos de consolidar la potencia y eficacia militar de aquéllos -el establecimiento dQ un Comité militar permanente (convención de junio de 1950), o la creación de un mando militar unificado (conferencia de Alejandría de 1964)- hayan logrado los resultados apetecidos. Tampoco se ha conseguido la armonización de las políticas de los Estados miembros. Por el contrario, en diversas ocasiones y ante concretos problemas han podido constatarse posiciones dispares, cuando no contrapuestas. También el papel rector que, desde la creación de la L., ha desempeñado Egipto, se ha discutido. V. t.: PANARABISMO.I. M. PELÁEZ MARÓN.
BIBL.: E. ATIYAH, The League Arabe, "World Affairs", enero 1947, 34 ss.; B. Y. BOUTROS-GHALI, Essai d’analyse du panarabisme, "Rev. Égyptienne" 12 (1956); H. CARRERE, La ligue des États Arabes, "Cahiers Francais" 17 (1957) 35 ss.; M. GHANEm, La ligue des États Arabes, París 1958; R. GIL BENUMEYA, El mundo del Islam después de la segunda Guerra mundial, "Rev. de Política Int." (1968) 173 ss.; M. KHALIL, The Arab States and the Arab League, a documentary text, Beirut 1962.
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