Libia (libiyá) III. Historia Medieval. HIST.
Categoria:
Historia
La vida de L. durante la Edad Media está condicionada por la de sus países vecinos: Egipto al E, y Túnez al O. De sus tres regiones, Cirenaica en la parte oriental, Tripolitania en la occidental, y Fezzan en la meridional, ésta apenas tiene interés histórico en el Medievo, debido en parte a las escasas noticias sobre la misma, lo cual se explica también por tratarse de una zona desértica, con algunos oasis. No obstante, la afectan, como a sus vecinas regiones, la invasión vándala y la llegada de los árabes (666). Tiene más trascendencia el asentamiento de los vándalos en Tripolitania, donde ocupan los puertos (s. V) y que luego abandonan en poder de los bizantinos (534). A principios del s. VII, Tripolitania es anexionada a Egipto por el emperador bizantino Mauricio. Los árabes conquistan Cirenaica (642) y Tripolitania (643), pero hasta fines del s. VII no consiguen dominar la resistencia interior de las tribus beréberes (v.). Aun así, el control de estas regiones no es total, pues la población nómada beréber, refugiada en las zonas más interiores y desérticas, escapa a la acción de la directa autoridad de los árabes.Con el tiempo, los beréberes de L. se islamizan, pero al adoptar la doctrina jarichí y caer, en parte, bajo la influencia de los Rustemíes de Tdhert (actual Tiaret argelina) se apartan de la dinastía Abbasí (v.), que a partir del 750 domina el mundo musulmán desde su sede de Bagdad. Este alejamiento del califato motiva la intervención armada de al-Mansúr, en la segunda mitad del s. VIII. Posteriormente, L. cae en poder de la dinastía de los Aglabíes, que desde el 800 al 909 dominan en África del Norte desde (Ifrigiya), estableciendo su sede en Qayrawán, ciudad enclavada en el territorio del actual país de Túnez. Cirenaica y, en particular, su principal ciudad, Bengasi (antigua Berenice), adquiere entonces mayor interés por ser la zona de paso entre Qayrawán y Alejandría (Egipto). Desde el s. IX, la población beréber de L. se hace chií (v. si’A) y abandona el jarichismo de la centuria anterior.A los Aglabíes, sustituyen en el poder los Fatimíes, desde el 910 hasta 117l. Al conquistar Egipto (v. EGIPTO v) los Fatimíes (968), L. pasa a depender de este país, pues la dinastía traslada su sede a El Cairo (972). Pero el control de los Fatimíes sobre L. no es directo. Delegan su autoridad en virreyes, que gobiernan en su nombre hasta fines del s. X. Estos virreyes pertenecían a la dinastía Zirí, beréberes del grupo sanháya. A partir de 1025, los Ziríes se independizan de los Fatimíes, reconocen a los califas Abbasíes de Bagdad y gobiernan desde Qayrawán. Los beréberes de L. sufren entonces una nueva invasión de los árabes, enviados desde Egipto por los Fatimíes, y se refugian en las zonas montañosas y en los oasis del interior, incrementándose su ya tradicional nomadismo. De las pocas ciudades de L., sólo Trípoli (v.) conserva cierta independencia, pero en 1146 es conquistada por los normandos de Sicilia, expulsados a su vez por los almohades (v.; 1158).Bajo la dominación almohade, desaparece el dominio zirí en L., como consecuencia de su expulsión de Túnez. L. es gobernada de nuevo por un virrey, que se hace independiente de Túnez (ca. 1229), cuando la decadencia almohade es ya un hecho, pero cae bajo la influencia de la dinastía Hafsí, que desde 1229 sustituye a los almohades en Túnez. Trípoli pasa a ser capital de una Tripolitania autónoma desde 1318. Esta independencia, hasta la Edad Moderna, sólo es interrumpida por la expedición genovesa de 1355. De 1510 a 1530, Trípoli cae bajo dominio español. Desde 1530, pasa a poder de la Orden de Malta, que la pierde ante los turcos (1551). Con la conquista turca de L. (1551), termina lo que pudiéramos llamar Edad Media libia.CARLOS R. EGUIA.
BIBL.: A. ROWE, A History of Ancient Cirenaica, El Cairo 1948; R. GOODCHILD, Cyrene and Apollonia, Trípoli 1959; CH. A. JULIEN, Histoire de l’Afrique du Nord, 2 ed. París 1951; H. BAUMANN y D. WESTERMANN, Les peuples et les civilisations de l’Afrique, 2 ed. París 1967; G. H. BOUSQUET, Les Berbéres, París 1957; J. DEseois, L’Afrique du Nord, París 1949; E. ARQUES, Huellas de la historia fabulosa en la Libia mauritana, Madrid 1950.
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