Libano (lubnán) IV. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
En las montañas libanesas existían poblaciones cananeas dedicadas al comercio, especialmente de la madera, entre el litoral y los pueblos del interior. En el s. X a. C., uno de estos pueblos, los fenicios, se establecen en la costa y fundan ciudades independientes. La historia del L. está íntimamente unida a la de Fenicia (v.) hasta el s. VII a. C. en que ésta desaparece, y a la de Siria (v. SIRIA III), de la que es una región. Egipto y Mesopotamia se sienten atraídas por la madera de sus bosques, y Babilonia y Asiria hacen constantes incursiones al L. para asomarse al mar.De los árabes a los cruzados. Durante el califato Omeya, especialmente con la política marítima de Mohavia, las construcciones navales proporcionan una gran prosperidad al país. La tiranía de la dinastía Abbasí provoca la sublevación de los cristianos libaneses (759), duramente reprimida. Bizancio ambiciona apoderarse del país. Juan Zimiscés (969-976) ocupa Jbail y Beirut, y Basilio II (9761025) se apodera del valle del Orontes, pero fracasa ante Trípoli y regresa precipitadamente a Constantinopla, abandonando sus conquistas.Más tarde, toda la costa libanesa, desde Tiro a Jbail, cae en manos de los Fatimíes de Egipto, aunque los jefes locales libaneses, apoyados en mercenarios turcos o beréberes, están más atentos a su independencia que al soberano de El Cairo. Un simple cadí funda la dinastía de los Banñ Ammar. En estas circunstancias, el país es pronto presa de los turcos selyucíes y de los cruzados. Éstos ocupan Beirut (1110), Saida y Tiro (1124), y se instalan sólidamente en la llanura. El L. no aparece todavía como entidad política al estructurarse los principados francos. Los territorios que lo componen actualmente se reparten entre el condado de Trípoli (hasta Jbail) y el reino de Jerusalén, mientras Baalbek y Beqa’a eran zonas de influencia franca, sin pertenecer a ningún principado.Después del desastre de Hattin (1187), que pone en manos de Saladino las posesiones francesas, sólo queda en poder de templarios, hospitalarios y teutónicos una estrecha franja costera que sucumbe tras el ataque de los mamelucos al mando de Babars: Trípoli (1289), Saida y Beirut (1291).Los emires M’an. El país, situado entre los otomanos de Constantinopla y los mamelucos de El Cairo, vive desde la expulsión de los cruzados en semiindependencia y relativa tranquilidad. Los emires Tanuj ejercen su autoridad por el Sur del país, y los Banú Buhthur por el occidente y Beirut. La ocupación, por las tropas otomanas de Selim I, de Alepo, Hama, Homs, Trípoli, Jerusalén y Damasco (1516), inclina a los emires Tanuj a la alianza con los mamelucos. Esto provoca la cólera del nuevo gobernador otomano de Damasco, la ocupación del L., la prisión y la ruina política de los emires Tanuj. En este momento aparecen en la política libanesa los emires M’an. Su jefe, Fajr al-Din I, abraza la causa de los otomanos y se apodera de todo el L. central. El resto del país se halla gobernado por dinastías locales toleradas por los otomanos, más atentos a obtener pingües tributos que a organizar administrativamente el país. Componían las dinastías: los Banú Assaf, que dominaban el país de Jbail; los Banú Saifa, instalados en la región de Trípoli; el Sur se repartía entre los Wadi-Taym y los emires Chehab, aliados y emparentados con los M’an. Estas dinastías no sólo estaban enemistadas por querellas religiosas, raciales y de vecindad, sino que eran enfrentadas entre sí por los otomanos, en beneficio de su política. Así, pues, la historia del L. en el s. XVI está salpicada de batallas, pillajes y asesinatos.El verdadero fundador del L. fue Fajr al-Dín II, que dedicó todas sus energías a combatir a los turcos. Unificó las tierras de sus vecinos los Banú Saifa y conquistó Galilea, Safad y Bainas, controlando las rutas de Jerusalén y Palestina. Protector de los cristianos, se alió con el gran duque de Toscana, los caballeros de Malta, Francia y España. Tuvo que hacer frente a los pachás de Trípoli y Damasco que invadieron el país (1613), pero derrotado en la batalla de Waditaym fue conducido a Constantinopla y ejecutado (1635). A su muerte, los turcos confiaron la administración del país a la familia Alameddin, pero la rebelión estalló y para calmarla designaron a un emir M `an, Melhem, sobrino de Fajr al-Din.Los emires Chehab. A la muerte sin sucesión del último emir M’an, Ahmed (1697), los turcos trataron de someter el L. a su administración directa, pero la anarquía del país y la política turca en Europa permitieron a los nobles elegir un emir de la familia Chehab Buchir, la más antigua aliada de los M’an, que pacificó el país. Sus sucesores los emires Haidar, Melhem y Yussef lucharon contra los pachás de Damasco y Saida, viéndose el país. ensangrentado por la lucha entre Qaisíes y Yemeníes, que terminó con la extinción de éstos. Bajo el gobierno de Buchir II el Grande (1797-1850), Napoleón Bonaparte invadió Palestina (1798), viéndose obligado a regresar a Egipto ante la actitud equívoca del emir libanés. Fue el verdadero árbitro de los pachás otomanos de Siria y el continuador de la política de Fajr al-Din. Pero la situación cambió cuando Solimán de Egipto invadió el país (1831) y se instaló en Beirut sembrando el terror y provocando la revuelta. La alianza de los drusos, maronitas, griegos y musulmanes (1840) provocó la intervención inglesa, el bombardeo de Beirut y la abdicación de Buchir. Los ingleses proclamaron emir a uno de los insurgentes, Buchir III, pero la sangrienta lucha entre drusos y maronitas provocó su abdicación y la desaparición del último emir Chehab.Hacia la independencia. Las matanzas que los drusos llevaron a cabo en la comunidad maronita (1860) provocaron la intervención francesa. Restablecido el orden, una comisión de representantes de Francia, Inglaterra, Prusia, Austria, Italia y Rusia se reunió en Beirut con el gobernador turco para hallar una solución al problema libanés. En 1864 se establecía el nuevo Reglamento, que daba 50 años de paz al país, y por el que se erigía en prefectura autónoma dependiente directamente de Turquía y administrada por un gobernador católico, no libanés. Durante la I Guerra mundial, pasó de nuevo a la administración directa turca, hasta 1918, en que la ocuparon los franceses, quedando bajo el mandato de la Soc. de Naciones, administrada por Francia. Se erigió en República del L. (1926), viviendo una etapa de prosperidad y renacer nacional hasta que estalló la II Guerra mundial y fue ocupada por las tropas francesas e inglesas (1941). El país proclamó de nuevo su independencia en 1944, evacuando las últimas tropas francesas su territorio en 1946.
La reconstrucción nacional, la integración en la comunidad árabe y la aglutinación de las distintas comunidades fueron las grandes metas de los Gobiernos de la posguerra. En los últimos años, el L. ha atravesado muchas dificultades, dimanadas de las hostilidades con Israel y sobre todo por la crisis económica planteada con la llegada de refugiados palestinos.M. J. ÁLVAREZ PANTOJA.
BIBL.: M. CHINA, Liban d’auiourd’hui, Beirut 1949; M. CHEBLI, Une histoire du Liban, Beirut 1955; P. HITTI, Lebanon in History, Londres 1957; J. NANTET, Histoire du Liban, París 1964; J. ALEM, Le Liban, París 1968.
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