Libano (lubnán) I. Geografía. GEOG.
Categoria:
Geografía
Situado en el Oriente Medio, su extensión es de 10.400 Km2. Limita al N y E con Siria, al S con Israel y al O con el mar Mediterráneo.Medio físico.. El L. es un país esencialmente montañoso. El núcleo más destacado y de mayor trascendencia en la vida del país es la cordillera del L., paralela a la costa a lo largo de 170 Km.; es un gran anticlinal de calizas jurásicas defendido por profundos barrancos. Las zonas altas, sin embargo, conservan un manto de calizas cretáceas que recubren un horizonte permeable, generador de fuentes que riegan los niveles inferiores. La cadena en conjunto es alta; destaca el Qurnet al-Sawdá’, de 3.089 m. de altura. Al E de la cadena del L. se encuentra la Beqa’a, sinclinal cuyo flanco oriental da lugar al Antilíbano. A pesar de ser zona de fértiles aluviones, este valle está poco poblado y mal explotado. Sin embargo, las colosales ruinas de Baalbek (v.) demuestran que en tiempos pasados la Beqa’a fue próspera y aventajada. La recorren los ríos Orontes y Litani, y el lago Hamuneh proporciona agua para la irrigación de estas tierras. Al E de la Beqa’a se encuentra la cadena del Antilíbano y el Hermón, macizos de calizas jurásicas mucho más despobladas de vegetación y vida debido a la escasez de reservas de agua. Formando frontera con Siria posee asimismo alturas apreciables: monte Hermón, de 2.814 m.; y Talaat Moussa, en el Antilíbano, de 2.659 m. Finalmente, queda la costa mediterránea, estrecha llanura de 200 Km. de longitud y menos de 30 Km de ancho. Es casi rectilínea; no obstante, cuenta con numerosos refugios marineros a causa de ciertos promontorios, islotes y caletas, si bien la entidad de dichos refugios es casi nula, salvo en el caso del puerto de Beirut (v.), resguardado de los vientos dominantes del SO por la bahía de San Jorge.La costa tiene un clima mediterráneo típico; tibio en invierno (media en enero de 13°) y con heladas muy raras, y caluroso en verano (media en julio de 26°). Aunque las lluvias no son muy abundantes, la humedad relativa (Beirut tiene un 73% en junio) unida al rocío y a la gran cantidad de nieblas, permite cosechas de verano. La cadena del L., al ofrecer la vertiente occidental a los vientos húmedos del SO, es muy lluviosa, con un máximo de l.250 mm. En las alturas, las nieves, que se mantienen seis meses en las cumbres, aseguran la abundancia de fuentes. Los máximos se distribuyen entre octubre y mayo. La Beqa’a, a pesar del resguardo que tiene, por encontrarse entre dos anticlinales, posee una amplia degradación de la humedad. A partir del Antilíbano, el clima comienza a degradarse haciéndose estepario conforme se avanza hacia el E hasta llegar al desierto sirio. La vegetación natural es típicamente mediterránea, compuesta de maquis y garriga. En las laderas occidentales de la cadena del L. los vientos húmedos del E mantenían un gran bosque de cedros, instrumento básico en la vocación marinera de la antigua Fenicia (v.), hoy ya casi extintos.Poblamiento y población. El poblamiento libanés es muy antiguo (v. iv). Basta recordar que toda la colonización fenicia en la cuenca mediterránea partió de las calas de su costa. Los grandes bosques de cedro, de excelente madera para naves de pequeña arboladura, contribuyeron a que factorías como Tiro (v.), Sidón (v.) y Biblos (v.) fuesen punto de partida para continuas expediciones. La población en 1969 era de 2.645.000 hab. La densidad está muy repartida, pues mientras en el valle de la Beqa’a no pasa de 100 hab/Km2, en la costa, donde se concentra la mayoría de la población, llega a 240 hab/Km2. Proporcionalmente, el L. es el país más poblado de Oriente Medio. La población agrícola llega a 600.000 hab.; la población urbana representa el 40% de la total. La emigración alcanza caracteres primarios; hasta la fecha se calcula entre 350.000 y 400.000 los emigrantes libaneses distribuidos en Egipto, África Occidental, EE. UU. y Brasil.Aunque de origen heterogéneo, la mayoría es árabe. El 53% de la población es cristiana; maronitas, armenios, griegos ortodoxos y católicos. Hay un 46% de musulmanes y una pequeña minoría israelita. La capital es Beirut, con 700.000 hab. Su puerto, de gran importancia en e, Oriente Medio, se afianza en los últimos contrafuertes de la cadena del L. Su gran atracción se debe a la mezcla entre lo oriental y occidental, a su importante actividad urbana, a la atracción turística y a que es centro cultural y financiero del Mediterráneo oriental. Destacan también Trípoli (v.; 145.000 hab.), centro, de una región rica en naranjos; Saida (50.000 hab.), la antigua Sidón y terminal de la pipe-line de la Aramco, procedente de Arabia Saudí, y Baalbek, célebre centro turístico y arqueológico.Economía. La pobreza de materias primas, de fuentes hidráulicas y de industrias, unido a la fuerte densidad de población, es la causa del débil nivel general de la economía libanesa. La fama de prosperidad general se funda en la floreciente situación financiera que creó el flujo constante de dinero proveniente de países limítrofes, así como el considerable comercio. En la agricultura, la orografía y la escasez de agua determinan gravemente los rendimientos y tipos de cultivos. Las laderas de la Beqa’a y de la costa tienen que abancalarse con la consiguiente dificultad de trabajo en los más altos. El latifundismo, aunque menos grave que en Siria, dificulta la repartición de la tierra y la riqueza. P. ej., el pueblo de Bar Elías tiene 32.643 parcelas para una extensión de 2.100 áreas. Sobre un millón de Ha., solamente 273.000 están cultivadas, y de éstas 48.000 están regadas. El precio de la tierra es muy caro; sin embargo, los rendimientos no son todavía muy altos. Una Ha. de trigo produce sólo 630 Kg. Los principales productos agrícolas son los frutales (manzanas, peras, plátanos, uvas y agrios). Los cereales siguen en proporciones prácticamente insuficientes para las necesidades del país. Gracias a la ayuda francesa, el futuro se configura esperanzador merced a los esfuerzos que se están haciendo para modernizar la agricultura y librar así al país de una dependencia exclusivamente terciaria.La principal ganadería es: bovina (86.000 cabezas, 1967-68), ovina (357.000), caprina (357.000), asna) (28.000), caballar (3.000), etc. En cuanto a la pesca, el producto de 1969 fue de 3.000 t.La industria es el sector económico más deprimido en su conjunto. El resultado es la existencia de una característica minifundista y artesanal que configura a todo el sector, salvo en el petrolífero y del cemento. Las pequeñas factorías se reparten entre Beirut y Trípoli. El petróleo ofrece una producción, en 1966, de l.602.000 t., y el cemento, l.014.000 t., cifrándose la energía eléctrica en 900 millones de Kwh. Este último factor es indispensable ampliarlo porque actualmente es uno de los frenos a la expansión industrial. Para ello, el capital francés se está invirtiendo en el equipo del río Litáni. El sector servicios, es el más importante. Dada su gran estabilidad política y su privilegiada situación geográfica, la confianza de los países árabes en el L. como depositaria de grandes sumas de dinero e intermediaria en multitud de transacciones internacionales es un hecho evidente. La bondad de las comunicaciones contribuye a ello. Los 7.000 Km. de carreteras forman una red suficiente que compensa algo el déficit ferroviario (771 Km. en 1961). El aeropuerto de Beirut tiene gran importancia internacional, y su tráfico de pasajeros llega casi al millón anual. Beirut es escala obligada como puerto de entrada de las mercancías con destino a Siria y Jordania, y como vía de reexportación.En general, la balanza comercial libanesa es ampliamente deficitaria. En 1966, las exportaciones fueron de 120 millones de dólares, mientras que-las importaciones arrojaban 652,2. Los productos importados, aparte de cereales, son todos aquellos que la deficiente estructura industrial no fabrica: automóviles, maquinaria pesada, bienes de equipo, textiles, oro en lingotes, etc. Los países expedidores son, principalmente, EE. UU., Gran Bretaña, Francia y Alemania Federal. Las exportaciones se hacen a base de los excelentes agrios, plátanos y oro. Mientras que el déficit comercial alcanza los 550 millónes de dólares, la balanza de pagos se compensa por el dinero de los emigrantes, los derechos de paso de las compañías petrolíferas, el comercio del oro (Beirut ocupa el tercer lugar mundial), el tráfico de divisas, las recaudaciones aduaneras, etc. No obstante, la servidumbre de paso que Siria tiene y la posibilidad de revitalizar su puerto de Latakia, junto a la retirada de la confianza internacional en su situación neutralista, debido a la guerra de los Seis Días (junio 1967), hacen mirar al L. hacia la reconversión de su economía reactivando los restantes sectores económicos, en el intento de conseguir unas bases económicas más reales y seguras.División político-administrativa. L. se divide en las siguientes provincias, cuyas capitales se indican entre paréntesis: Beirut (Beirut), L. Norte (Trípoli), L. Sur (Saida), Monte L. (Baabda) y Beqa’a (Baalbek).I. M. LOZANO MALDONADO.
BIBL.: J. P. ALEM, Le Liban, París 1964; P. GOUROU, Asia, Barcelona 1966.
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