León, Reino de HIST.
Categoria:
Historia
Con el destronamiento de Alfonso III de Asturias (v.) en el 910 vino el reparto de su reino entre sus tres hijos, García, Ordoño y Fruela. Este gobernó en Asturias, Ordoño en Galicia, García, el primogénito, en la tierra recién poblada, que se extendía hasta el Duero, cuyo principal centro político y foco de resistencia era la antigua ciudad romana de L., reconstruida y repoblada a fines del siglo anterior. Este desplazamiento de la capitalidad desde Oviedo a la tierra llana del Araduey y del Porma era inevitable, dada la expansión territorial del reino astur iniciada por Ordoño I y consolidada en la época del rey Magno.El primer rey leonés, García I, ordena a los condes castellanos poner la frontera en el Duero, repoblando las plazas de Roa, Clunia, Haza, San Esteban de Gormaz y Osma (912). El mismo penetra en el 911 hasta las tierras del Tajo, y dos años más tarde, en una campaña fulminante, está a punto de apoderarse de La Rioja, pero asaltado por la enfermedad tiene que levantar el cerco de Arnedo para ir a morir a Zamora en los primeros meses del 914. Le sucede su hermano Ordoño, Ordoño II, que consolida la capitalidad de L. Es un hombre prudente y belicoso. Reinó diez años, que fueron de una febril actividad guerrera: 914, campaña de Alanje y Badajoz, que compra la retirada con ricos presentes; 916, aniquilamiento de un ejército de Abderramán III junto a los muros de San Esteban de Gormaz; 917, traslación de la sede leonesa al interior de la ciudad, con una dotación espléndida; 918, victoria de Mitonia, cerca del Duero castellano. Recoge la idea de su hermano sobre La Rioja, pero obra de acuerdo con Sancho Garcés de Pamplona, en cuyas manos queda la tierra conquistada. Hubo un pacto entre los dos reyes. La idea unitaria, gloria del reino de L., s2 salva reconociendo a su rey un título imperial y La Rioja es prenda y beneficio por el reconocimiento de esta superioridad. En el verano del 918 los dos reyes entran en La Rioja, y toman diversas ciudades, pero Nájera se les resiste. Al año siguiente, Ordoño tiene que hacer frente a un ejército cordobés; y el 26 jul. 920 se produce la grave derrota del leonés y el navarro en Nuez o Valdejunquera, 25 Km. aprox. al sudoeste de Pamplona. Ordoño venga el descalabro llegando al año siguiente hasta los alrededores de Sigüenza y Guadalajara, y en el 923, mientras Sancho ocupaba Viguera, entra él a viva fuerza en la ciudad de Nájera. Navarra se anexiona La Rioja y las Genealogías de Roda le dan el título de Emperador, que reciben todos los reyes leoneses.Muere Ordoño en la primavera del 924, después de casarse con una hija del rey de Pamplona, Sancha, luego esposa de Fernán González. Se sienta en el trono el tercero de los hijos de Alfonso III, Fruela II, que gobernaba en Asturias, con lo cual quedó unificado el reino. Fue un reinado breve y sin gloria, pues Fruela lI murió en el verano del 925, dejando un problema sucesorio, que enfrentó a sus hijos con los de Ordoño II. Al principio, AlF,)nso Froilaz ciñó la corona en L., pero los hijos de Ordoño, Sancho, Alfonso y Ramiro, lograron que se retirase a Asturias con ayuda de las armas navarras. Los vencedores se repartieron el reino. Alfonso, que estaba casado con una hermana del rey García de Pamplona, Oneca, reinó en L.; el primogénito, Sancho, en Galicia, y Ramiro ejerció una autoridad entre el Duero y el Mondego. Alfonso Froilaz pudo, por el momento, sostenerse en Oviedo. A mediados de febrero del 926, Alfonso Ordóñez se coronaba en L. No tenía impulsos guerreros. Muerto Sancho en el 929 fue reconocido también en Galicia; pero al año siguiente perdió a su mujer Oneca Sánchez, lo cual le causó una depresión tan grande, que desalentado y enfermo pidió el rito de la penitencia. Esto le obligaba, como a Wamba en otro tiempo, a retirarse del mundo. Abdicó en su hermano Ramiro, y antes de agosto del 930 ya estaba en el monasterio de Sahagún. Movido luego por la nostalgia del poder, y más acaso por las presiones que le llegaron por distintos lados, salió del monasterio poco después de Navidad y se apoderó de L. Ramiro, que estaba en Zamora preparando una expedición contra los musulmanes, dirigió su ejército contra él y le sitió en la ciudad regia, logrando hacerle prisionero. Parece ser que Alfonso logró burlar el asedio y encontrar un refugió en Castilla. Su última actuación fue una donación que hizo en Burgos al monasterio de Cardeña el 27 jun. 93l. Pocas semanas o días más tarde fue apresado y llevado a L. En el encierro se le juntaron aquel mismo verano sus primos, los hijos de Fruela, entregados por los asturianos al rey Ramiro, que les mandó sacar los ojos, "y seguro en el reino", dice Sampiro, fue solemnemente "ordenado" y entronizado el 6 de noviembre de aquel año.I. Ramiro II (931-951). Bravo, inteligente, tal vez excesivamente confiado, es la mayor figura de la monarquía leonesa. Desde el primer momento hace a Fernán González (v.), hasta ahora señor de Lara, conde de toda Castilla, y antes de julio del 932, le añade el condado de Álava, que le vino, sin duda por su casamiento con Sancha de Navarra, que hasta ahora tenía este título. Una hermana de Sancha, Urraca, se casó poco después con Ramiro, y así quedaron íntimamente unidos L., Pamplona y Castilla. El rey leonés tiene su mirada fija en el poder más fuerte cada día de Abderramán III, que acaba de tomar el título de califa y que encuentra en él un digno adversario. Su primera campaña fue una razzia al otro lado de la sierra, en que asaltó y tomó la fortaleza de Madrid; en la primavera del 933 él y el conde de Castilla, Fernando, desbarataron un ejército musulmán cerca de los muros de Osma. Al año siguiente, nuevo ataque a esta ciudad. Ramiro resiste en el interior. El califa se dirige hacia La Rioja y el sur de Navarra, penetra luego en Álava y Castilla, saquea Burgos, incendia el monasterio de Cardeña matando a sus monjes y ya está cerca del Duero cuando Ramiro cae sobre él, se apodera de parte del botín y mata miles de sus soldados. En los años siguientes, la guerra se localiza en Aragón, donde Abú Yahyá Muhammad, que se ha declarado tributario de Ramiro, reclama su ayuda. Rápido, Abderramán se apodera de Calatayud, defendida por una guarnición de alaveses, somete y perdona a Abñ Yahyá, obliga a los navarros a pagar tributo, y vuelve a Córdoba, a preparar una campaña decisiva contra Ramiro. Fue la famosa batalla de Simancas, que se desarrolló en los primeros días de agosto del 939. Rechazados los musulmanes en el primer choque con pérdida de varios miles de hombres, decidieron retirarse hacia el sur para salvar el grueso del ejército, pero fueron perseguidos día tras día a través del trayecto, y, al fin, aniquilados, después de pasar el valle del Tormes, unos destacamentos cerca del poblado de Alhandega, otros, unos kilómetros más al sur en Leocaput o Monteleón, otros, al lado contrario de la Peña de Francia, en las riberas del río Huebra.Deseando recoger el fruto de la victoria, Ramiro decide repoblar aquellas tierras sembradas con los cadáveres de 100.000 musulmanes: Salamanca, Alhandega, Ledesma, Ribas, Baños y Peña. Al mismo tiempo, decide recompensar a uno de los héroes de la gran jornada, Asur Fernández, creando para él el condado de Monzón, que comprendía una circunscripción de Palencia y Segovia: Monzón, Cevico, Peñafiel, Sacramenia, que había sido empezada a repoblar con gentes de Castilla. Éste fue el primer motivo de discordia entre el rey leonés y el conde castellano, que acabó declarándose en plena rebeldía, durante el 944, en unión con su amigo el conde de Saldaña, Diego Muñoz, que se creía también perjudicado con la aparición del condado de Monzón. En los comienzos de 945, Ramiro coge prisioneros a los dos condes, pero les suelta en el mes de abril del mismo año, después de exigir juramento de fidelidad y la entrega de cuanto tenían. Manda a Castilla a su hijo Sancho, asesorado por el conde de Monzón, pero se da cuenta de que los castellanos reclaman a su conde, y como, por otra parte, en Galicia conspiran unos príncipes de sangre real en connivencia con los musulmanes, se decide a pactar con él, devolviéndole sus dominios condales y casando a su primogénito Ordoño con Urraca, hija del conde. Este arreglo parece devolverle el ímpetu de los primeros años de su reinado. En el 950, respondiendo a las provocaciones del califa, llega con su ejército hasta Talavera, y vuelve cargado de botín y prisioneros. El día antes de la Epifanía del año siguiente, se somete al rito de la penitencia y abdica. Todavía vivió tres o cuatro meses.2. Los hijos de Ramiro (951-966). De su primera mujer Adosinda tenía Ramiro un hijo, que le sucedió con el nombre de Ordoño III. Los historiadores musulmanes nos hablan de encuentros victoriosos de los generales de Abderramán con sus huestes, pero sin mencionar una expedición provechosa, que él hizo hasta Lisboa. Hacia el 953 tuvo que defender su capital de un ejército de navarros, que intentaban colocar en el trono a su hermanastro Sancho, hijo de Ramiro y de Urraca Sánchez. Fernán González se había unido a ellos, porque necesitaba vindicar el honor de su hija Urraca, sacrificada en aras del amor hacia la hija de un conde gallego, con la cual tuvo Ordoño al que será más tarde Vermudo II. Restaurado el prestigio de la hija del conde, la coalición se deshizo, y Sancho tuvo que volverse a Pamplona. A este arreglo sucedió una situación difícil con los condes de Galicia y Portugal, pero Ordoño impuso su autoridad con las armas. Tras una victoria brillante de Fernán González ante los muros de San Esteban de Gormaz, llegaron a L. dos embajadores del califa para concertar la paz. Muhammad b. Husayn, dignatario del consejo califal, y el famoso médico judío, Hasday ben Saprut (v.). El tratado se firmó en el invierno del 956, y unos meses después, entre agosto y octubre, moría Ordoño.Le sucede Sancho I el Craso, el hijo de Ramiro y de la princesa navarra, que el 16 octubre aparece ya actuando en Compostela. Era vano y orgulloso, dice de él Ibn Jaldún, y esto, unido a su obesidad monstruosa, le hizo impopular. La nobleza se declaró contra él, tanto en la corte como en Galicia. Su primer error fue negarse a cumplir el tratado que su hermano había hecho con Córdoba, lo cual le atrajo una aceifa de castigo (957), que él no supo repeler. Debió añadirse a esto su poco tacto en el problema de Castilla, lo cual hizo que Fernán González se pusiese al frente de los descontentos. Éstos opusieron a Sancho un hijo de Alfonso el Monje que se llamó Ordoño IV el Malo, a quien las cartas de Castilla reconocen ya como rey desde el verano del 957. El conde Fernando le casó con su hija Urraca, la viuda de Ordoño III, y los dos aparecen primero en Compostela, en marzo del 958, y luego, desde el verano del mismo ario, en L., abandonado por Sancho, que había encontrado un refugio en Pamplona, y que en los comienzos del 959 reaparecía en el Duero, después de haber conseguido en Córdoba la curación de su gordura y el apoyo incondicional de las armas musulmanas. Los navarros le apoyan también decididamente. Muchos magnates que antes le combatían se ponen de su lado. Su casamiento con Teresa Ansúrez le da el apoyo de esta gran familia de la llanura. No pudiendo sostenerse en L., Ordoño se refugia en Asturias. Fernán González lucha a la vez con las tropas de Sancho, con las del califa y con las del rey de Pamplona, hasta que en el verano del 960 cae prisionero de los navarros. El califa reclama al prisionero, pero las cortes de L. y Pamplona prefieren tratar con él antes que entregar las diez plazas que se habían prometido a los musulmanes. Fernán González sale de la cárcel a principios del 962, abandonando la causa de Ordoño y recibiendo plenas garantías con respecto a las libertades castcllanas. Ordoño, entretanto, llega a Córdoba, donde muere poco después. Sancho, ahora, tiene que luchar contra sus antiguos auxiliares y a la vez contra la hostilidad de los condes gallegos, que nunca habían visto con simpatía aquel rey impuesto por Navarra. Con propósito de someterlos, se dirigió contra ellos en el verano del 966. Después de haber pacificado Galicia, quiso hacer otro tanto al sur del Miño. El 16 de noviembre le vemos en Lorbán; y por aquellos días un conde llamado Gonzalo, Gonzalo Muñoz o Gonzalo Menéndez, le dio a comer una manzana envenenada. Sintiéndose enfermo, precipitó su vuelta a L., pero murió en el camino pocos días después de aquella reunión de Lorbán.3. Ramiro III (966-985). El 19 dic. 966 nos dice una carta de L. que corría ya el primer año de Ramiro III. Por vez primera en la historia de España, el derecho de sucesión hacía que un niño empuñase el cetro, pues Ramiro no tenía más que cinco años. Su tutora sería la monja Elvira, tía suya, hija de Ramiro II. Los navarros le sostienen frente a la hostilidad de los magnates de occidente. Los condes de todo el reino envían sus embajadores a Córdoba, desentendiéndose de un gobierno dirigido por una mujer y un niño. También llegaban los de Elvira y Ramiro; en una audiencia que se les dio en Medina Azzahra, en septiembre del 973, fueron tratados tan desconsideradamente que las relaciones entre Córdoba y L. quedaron rotas. García, conde de Castilla, se propuso aprovechar el rompimiento para arrebatar a los musulmanes, de acuerdo con L. y Navarra, la plaza de Gormaz. A fines de marzo del 975 el ejército aliado estaba ya en la frontera. Gormaz fue asediado, pero después de varios asaltos inútiles, los sitiadores se retiraron. Tras este fracaso, la monja Elvira desaparece de la escena, reemplazada por la madre del príncipe, Teresa Ansúrez. Para afianzar su autoridad, al llegar a los 18 años, Ramiro se casa con Sancha, vástago de la familia de los Banu Gómez; pero la aparición de Almanzor (v.) hacesu situación más difícil cada día. El caudillo cordobés empieza sus campañas fulminantes: en febrero del 977, Baños; en mayo del 977, Cuéllar; en septiembre del 977, Salamanca; en mayo del 978, Alfambra; en octubre del 978, Ledesma; en mayo del 979, segundo ataque a Ledesma; en agosto del 979, primer asalto a Sepúlveda; en agosto del 980, Zamora; en la primavera del 982, campaña contra los tres reinos, L., Castilla y Navarra; en agosto del 982, primera acometida sobre L.; en julio del 983. batalla de Rueda y destrucción de Simancas; en el 984, nuevo ataque sobre Zamora. A estos desastres se une la aparición de un rival en las tierras galaico-portuguesas, que habían mirado con indiferencia su advenimiento. Es Vermudo, el hijo que Ordoño III había tenido de ur.a gallega, cuando temporalmente estuvo separado de su mujer Urraca. Por vez primera se firma: Veremudus rex en un documento del 22 dic. 98l. El 15 de octubre del año siguiente era "ordenado" en Compostela. Comprendiendo el peligro, Ramiro se dirige a Galicia en el inviexno del 983, y se encuentra con su adversario en Porteila de Arenas cerca de Monterroso. Fue una batalla indecisa Mientras, los dos contendientes entran en tratos con Almanzor, que se mantiene a la expectativa. El hijo de la gallega se mueve con más agilidad. Desde primeros de mayo del 985 las cartas de L. y de Castilla empiezan a fecharse con su nombre. Ramiro, entretanto, moría curamente en Dextriana.4. Vermudo II (985-999). El 1 mayo 986 podía decir Vermudo que en toda la plenitud de su reino no había nadie que se atreviese a resistir sus mandatos. Engañado por esta seguridad aparente, creyó que podía prescindir de los auxiliares musulmanes y los arrojó del país. La respuesta del hagib resultó fulminante. Fue la campaña de las ciudades: Alba fue arrasada, Zamora saqueada, Salamanca asaltada. Esto en el verano del 986. En el otoño caía la plaza portuguesa de Condeixa; y en la primavera del año siguiente, la de Coimbra. En los primeros meses del 988 Almanzor invadió el reino de L., avanzó incendiando villas y monasterios y, al cuarto día de asedio, entró en la capital. Muchos magnates gallegos, y con ellos el conde de Saldaña, formaban en sus filas. Protegido por los musulmanes, este último se quedó como dueño en la tierra leonesa, mientras Vermudo buscaba un refugio en Galicia. Vuelve en el 991, y en los últimos días del mes de noviembre de este año estrecha lazos de amistad y colaboración con García, conde de Castilla, tomando como esposa a su hija Elvira.Este enlace fue la señal de un nuevo levantamiento de condes que, apoyados por un ejército andaluz, obligaron a Vermudo a refugiarse nuevamente en Galicia, donde permaneció hasta el otoño del año siguiente. Durante algún tiempo (990-995), Almanzor, empeñado en una lucha a muerte con García de Castilla, le deja tranquilo. Llega entonces hasta acoger a su lado a un tránsfuga de la corte de Córdoba, el omeya `Abd Alláh Piedraseca, y juntamente con el conde de Saldaña envía refuerzos a García; pero cuando Castilla se somete después de la muerte de su conde, Almanzor decide castigar a sus aliados. En el otoño del 995, ataca a Vermudo, y, después de apoderarse de Astorga, le obliga a pagar tributo, y como el leonés se descuida en cumplir sus compromisos, prepara el hagib la más resonante de sus campañas, la que en el verano del 997 le llevó hasta Santiago de Compostela, que fue saqueada y destruida. Vermudo, que había acudido pensando que podría defender el país, permaneció el resto de su vida en Galicia. Allí estaba todavía en el verano del 999. Asaltado por la enfermedad, se puso en camino para L., pero murió al atravesar El Bierzo y fue enterrado en el monasterio de Villabona. Fue maltratado por la pluma de Pelayo de Oviedo, tanto como por la espada de Almanzor, pero Sampiro se le muestra favorable en su Crónica.5. Alfonso V (999-1028). Vermudo había muerto en el mes de septiembre del 999; su hijo Alfonso V (v.), niño de cinco años, fue coronado el 11 de octubre siguiente, con asistencia de los dos hombres que se disputaban la tutoría: Sancho García de Castilla y el conde galaicoportugués Menendo González, que con el apoyo de Córdoba se impuso a su rival. Menendo empieza manteniendo con los musulmanes la paz que su padre había firmado poco antes de fallecer. Al morir Almanzor en 1002, creyó que estaba libre de sus compromisos; el nuevo dictador al-Muzaffar organizó contra él su primera campaña. L. resistió, y en febrero de 1003 se firmó una paz, que duró poco tiempo, pues en 1005 al-Muzaffar hizo dos expediciones, una contra Castilla y otra que, dirigida contra L., llegó hasta el castillo de Luna, que no pudo conquistar. En 1007 leoneses, navarros y castellanos combatieron denodadamente en Clunia. El amirí consideró que el resultádo había sido favorable para él, y desde entonces tomó el título de al-Muzaffar, el Triunfador. Por poco tiempo, pues moría y en 1009 estallaba en Córdoba la guerra civil.’Seguro ya por la frontera del sur, el reino leonés tuvo que hacer frente a no pocas dificultades interiores. En 1008 era asesinado el tutor Menendo González, lo cual no impidió que Alfonso estrechase más íntimas relaciones con su familia, casándose con su hija Elvira. Por la parte oriental era inquietante la actitud de Sancho de Castilla, que avanzaba ocupando tierras leonesas hasta las márgenes del Cea. Hacia 1016 aparecieron nuevamente los normandos en las costas gallegas, entraron en Tuy e hicieron prisionero a su obispo, abandonando el país barridos por las mesnadas del rey. Al fin, pudo éste consagrarse de lleno a la restauración de su capital y a la reorganización del reino. Esta obra de reajuste social y económico tuvo su culminación en la asamblea extraordinaria, o Curia plena, en que todos los magnates del reino, obispos, abades, condes y potestades, presididos por el rey, dieron un decretum generale, que constituye la más antigua ley territorial de que tenemos noticia en la época de la Reconquista. Lleva la fecha del 28 jul. 1017.
Muerto el conde Sancho de Castilla en 1017, Alfonso se apodera con facilidad de los territorios que había perdido al otro lado del Cea, pero se encuentra con Sancho el Mayor de Navarra, que se arrogaba el protectorado sobre Castilla en la minoría de edad del infante García. En 1024 Sancho y Alfonso, que había quedado viudo de su primera mujer, estrechan lazos de amistad casándose el leonés con una hermana del navarro, Urraca. Tranquilo en su frontera oriental, Alfonso decide recuperar los territorios arrebatados por Almanzor en la región portuguesa. La ciudad de Viseo fue su primer objetivo, y el último, pues, habiendo salido un día sin armadura a reconocer la muralla, fue alcanzado por una saeta, muriendo de la herida a principios del mes de agosto de 1028, cuando sólo tenía 33 años.6. Vermudo III (1028-37). Este último retoño masculino de la dinastía de Alfonso III tenía II años cuando recogió la herencia de su padre Alfonso V. Empezó a reinar bajo la regencia de su madrastra Urraca, hermana de Sancho el Mayor, lo cual permitió a éste intervenir de una manera turbia en la política leonesa. En el primer momento, parece como si todo anunciase una estrecha colaboración entre Pamplona, Burgos y L. El conde de Castilla, García Sánchez, el infante García, pide la mano de la infanta leonesa, Sancha, hermana del rey Vermudo. Los juglares contaron estos trágicos esponsales en un cantar, el Romanz del in f ant García, cuya verdad histórica ha sido agudamente desentrañada. Parece ser que con este matrimonio se pretendía liquidar para siempre el problema de la frontera entre L. y Castilla, aportando la esposa como dote las tierras situadas entre el Pisuerga y el Cea y reconociendo el título de reyes a los condes castellanos. El mismo Sancho el Mayor acompañó a su cuñado hasta L. con buen séquito de guerreros vascones, y tal vez estaba en connivencia con el linaje de los Vela (v.), dispuestos a aprovechar la ocasión que les ofrecía aquel viaje para satisfacer viejos odios contra la familia de Fernán González. El hecho es que Rodrigo Vela y su hermano fñigo bajaron con sus gentes de sus dominios de las Somozas, y el 13 mayo 1029 mataron al conde cuando salía de entrevistarse con la infanta Sancha en su residencia de San Juan Bautista. Sancho se apresuró a sacar fruto del crimen, apoderándose de toda Castilla, en nombre de su mujer Da Mayor, incluso la región del otro lado del Pisuerga, con sus plazas principales como Cea y Monzón. En 1032, con la mayoría de edad de Vermudo, cambia la política leonesa. La madrastra es despedida con todo su equipo, y empiezan a prepararse los esponsales entre el rey leonés y Jimena, una hermana del infante García. Sancho consideró esta actitud como un desafío y se preparó a obrar por la fuerza. Se luchó durante 1033. Un destacamento de vascones actuaba desde una fortaleza, cercana a Lugo. No conocemos los incidentes de aquella guerra. Sólo sabemos que a principios de 1034, entre el 9 y el 13 de enero, Sancho entraba en L. y unos meses más tarde dominaba también la ciudad de Astorga.No es’ fácil seguir durante este tiempo los pasos de Vermudo. Le vemos durante el estío de 1032 en Galicia, aplastanto rebeldías. Aparece fugazmente en L. el año siguiente y celebra con toda magnificencia las bodas de su hermana Sancha, con Fernando, el segundo hijo legítimo del rey navarro. Nuevamente vuelve a Galicia para eliminar a un revoltoso importante, Vinitrario, obispo de Compostela, que muere en la cárcel, y tiene tiempo para pasar el Miño, atacar el territorio del castillo de Santa María y en Villacésar coger prisionero a un reyezuelo musulmán. Al terminar 1034, vuelve a L., y con tal ímpetu, que en los primeros días de febrero del año siguiente, ante un súbito ataque de leoneses y gallegos, Sancho se vio obligado a pasar el Cea, y, según parece, el Pisuerga, perdiendo hasta el territorio conquistado en el primer avance. Así están las cosas cuando muere el rey Sancho el 22 oct. 1035. Ahora Vermudo tendrá que luchar con su cuñado Fernando, que sigue reclamando las tierras discutidas. De uno y otro lado se preparan para resolver el litigio por medio de las armas. Después de algunas escaramuzas fronterizas, hubo un encuentro general entre castellanos y leoneses, ayudados los primeros por el rey García de Pamplona, el 1 sept. 1037, en los campos de Tamarón, pueblecito situado unos 20 Km. al O de Burgos. El resultado fue la muerte del joven rey leonés. De su mujer Jimena, Vermudo había tenido un hijo, que murió a los pocos días de nacer. Era obvio que la corona debía recaer en su hermana Sancha y, a través de ella, en su marido el joven conde de Castilla. Sin embargo, el gobernador de L., Fernán Laínez, le cerró las puertas de la capital. Hubo unos cuantos meses de negociaciones, que Fernando aprovechó para asentar su autoridad en las provincias gallegas. Al fin, en junio de 1038 L. se sometía pacíficamente. El día 22 de ese mes Fernando suscribía una escritura, en la cual se decía: "Fue esto cuando yo, el rey Fernando, entré en León y recibí la ordenación rodeado de todos los varones castellanos y legionenses".7. Fernando II (1157-88). Con la batalla de Tamarón entraba a reinar en L. la dinastía navarra de los descendientes de Sancho el Mayor, desaparecía el condado de Castilla (v.) y nacía el reino de Castilla y L. La unión, sin embargo, no fue definitiva. Siguiendo viejas tendencias patrimoniales introducidas por el reino de Pamplona, el biznieto de Fernando, Alfonso VII, al morir en Fresneda, repartió el reino entre sus dos hijos, dejando L. al segundo, que fue Fernando II, y Castilla a Sancho el primogénito. La línea divisoria entre los dos Estados debía bajar desde el Cantábrico por el Deva hasta Ávila y la calzada de Guinea, pasando por Sahagún y Medina del Campo. Fernando nombró mayordomo de palacio a Poncio de Cabrero, pero al poco tiempo estalló un motín en Zamora, y los amotinados exigieron la destitución del mayordomo. Poncio y otros magnates leoneses se refugiaron en Castilla y movieron a Sancho a invadir el reino de L. Hubo, sin embargo, un encuentro de los dos reyes en Sahagún, concertándose la acogida honrosa de los magnates y además un acuerdo, por el que los dos hermanos se comprometían a atacar Portugal y repartirse el reino. Alfonso Enríquez se adelanta e invade Galicia (v. GALICIA, REINO DE), pero en esto muere el rey de Castilla, en agosto de 1158. Esto va a dar a Fernando ocasión de intervenir en la política castellana durante la menor edad de Alfonso VIII (v. ALFONSO VIII DE CASTILLA). A instigación de los Lara (v.), envidiosos de que fuese un Castro el tutor del rey niño, entra con un ejército en Castilla (1159). Más tarde (1161) son los Castro (v.) los que se refugian en L. desposeídos por sus rivales. Después de repoblar Ciudad Rodrigo y dominar una rebelión de los burgueses de Salamanca, en el verano de 1162, Fernando entra en Castilla, ocupa Segovia y Toledo, llega hasta Agreda, donde se entrevista con el rey de Aragón, Alfonso II, ofreciéndole a su hermana Sancha en matrimonio, se entiende con los Lara en Burgos, y vuelve precipitadamente a L. para poner coto a la agresividad de Alfonso Enríquez, que ha ocupado transitoriamente Salamanca. Nuevamente recorre Castilla en el verano de 1163, intentando inútilmente apoderarse de Alfonso VIII; y a la vuelta tiene que enfrentarse al rey de Portugal, con quien firma en Pontevedra (1165) una paz, en la que se concertó su matrimonio con la princesa portuguesa Urraca.Celebrada la boda, tuvo que acudir a la frontera oriental para repeler una agresión de los Lara y tomar la ciudad de Medina de Rioseco. Desde este momento concentra su actividad en la Extremadura leonesa. Pierde en Castilla, Toledo y Segovia, pero gana a los musulmanes la plaza de Alcántara en 1166 y detiene a los portugueses que intentaban penetrar en la zona reservada a L. por el tratado de Sahagún. Alfonso Enríquez, secundado por su vasallo audaz Geraldo Sempavor, había ocupado Cáceres y Badajoz. Fernando salió contra ellos, les venció, les hizo prisioneros, y les soltó generosamente con la condición de que le entregasen todas las plazas ocupadas por ellos en Extremadura y Galicia. Por el momento, dejó Badajoz en poder de los musulmanes, que debían rendirle vasallaje. En sus últimas campañas, recibe Fernando II la ayuda de dos nuevas órdenes militares: la de San Julián del Pereiro llamada más tarde de Alcántara, que el Papa aprobó en 1177, y la de los "hermanos de Cáceres" constituida en 1170, y aprobada con el título de Orden de Santiago en 1175. Con estos nuevos refuerzos hizo frente en 1174 a una ofensiva almohade, que logró penetrar en Alcántara, pero que fracasó en el sitio de Ciudad Rodrigo. Alfonso VIII, ya mayor de edad, le reclama la devolución de algunas plazas fronterizas. Hubo diversos choques entre las fuerzas de tío y sobrino, pero al fin se llegó a la paz de Medina de Rioseco (1180), confirmada con la de Fresno-Lavandera, dos pueblos situados entre Salamanca y Medina del Campo. Intenta luego tomar Cáceres, pero tiene que levantar el cerco, al saber que un ejército almohade avanza contra él. Como el enemigo se desvía hacia Santarem, va en socorro de su suegro y logra salvar la ciudad en 1184. Murió en Benavente cuatro años más tarde, el 22 de enero, y fue enterrado en Compostela. Anulado su primer matrimonio, casó luego con Teresa, hija del conde Fernando Pérez de Traba, y poco antes de morir contrajo terceras nupcias con Urraca López de Haro. Según Lucas de Tuy. fue un rey valiente, caritativo y bondadoso, pero demasiado accesible a la adulación.8. Alfonso IX (1188?1230). Alfonso, hijo del primer matrimonio de Fernando II, se encontró con una situación difícil: en el exterior, la hostilidad de Castilla y Portugal; en el interior, la de la reina Urraca López de Haro, que deseaba hacer reconocer como heredero a su hijo Sancho. Para hacer frente a estas dificultades Alfonso convocó una curia regia extraordinaria en la ciudad de L.; pero en ella se introdujo una novedad que transformó el carácter de estas asambleas políticas, dando nacimiento a la institución de las Cortes (v.). Por primera vez, no sólo en España, sino en toda Europa, tomaban parte en la Curia plena los representantes de la nueva clase social de los burgueses y ciudadanos de las ciudades y villas del reino, "elegidos por cada ciudad", como dice el texto de los decretos acordados. En estas primeras Cortes, reunidas en abril de 1188, Alfonso IX (v.) trató de poner remedio al desorden político y a la arbitrariedad judicial y toda suerte de atropellos, garantizando la paz y la seguridad de las personas y las propiedades. Después salió al encuentro de su primo el rey de Castilla, que había tomado Coyanza y otras poblaciones. No obstante, los dos reyes se entrevistaron en Sotohermoso, y el leonés acudió a la curia del castellano en Carrión, donde fue armado caballero por él, retirándose después de besar su mano, acto vasallático que hará nacer en él hondo rencor. Quiso verse luego con el rey de Portugal, Sancho I, y de las paces que hizo con él nació su matrimonio en mayo de 1191 con Teresa, hermana del portugués, matrimonio que fue anulado por Roma tres años más tarde a causa del parentesco.Todo el reinado del rey Baboso, como le llamaban los musulmanes, es una serie de choques y pactos con Portugal y Castilla. No solamente estuvo ausente en las jornadas de Alarcos y de las Navas de Tolosa (v.), sino que se unió al sultán almohade en 1196 para combatir a Castilla, a despecho de la excomunión que el papa Celestino III lanzó contra él. Viendo que esta conducta le alejaba los ánimos de muchos, y que los mismos caballeros de Santiago, a quienes había encomendado la defensa de la frontera, se negaban a obedecerle, buscó la paz con Alfonso VIII, pactándose su enlace matrimonial con la infanta primogénita de Castilla, Da Berenguela, en octubre de 1197. También este matrimonio fue anulado, pero cuando llegó la sentencia de Inocencio III (1203), había nacido ya el que será Fernando III el Santo. Fuera de una agresión del leonés, durante la campaña de las Navas, en adelante hubo paz entre los dos Alfonsos. En 1213 el de L. logró recobrar la plaza de Alcántara, con ayuda de 600 caballeros de Castilla. Quiso tomar también Cáceres, pero tuvo que levantar el cerco; volvió sobre ella en varias ocasiones durante los años siguientes; y al fin fue conquistada en el verano de 1227 por un ejército de castellanos y leoneses. En el invierno de 1229-30 hizo Alfonso su última campaña en la cual, después de derrotar a Ibn Húd en Alange, ocupó con facilidad Mérida, Badajoz y Elvas, muriendo en Villanueva de Sarriá el 24 de septiembre de ese último año. Falleció sin designar sucesor: sus hijas del primer matrimonio, Da Sancha y Da Dulce, o su hijo del segundo, D. Fernando. Al morir Enrique 1 de Castilla en 1217 quiere proclamarse rey de Castilla y de L., avanzando hasta Burgos. Su antigua esposa Berenguela y su hijo Fernando se le habían adelantado; rey de Castilla, Fernando hace las paces con su padre, y en su día recogerá su herencia, uniendo los dos reinos definitivamente (v. FERNANDO IV DE CASTILLA Y LEÓN).J. PÉREZ DE URBEL.
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