León (región) II. Economía. ECON.
Categoria:
Economía
No es posible separar, mediante fronteras inmóviles, el reino leonés del castellano. Valladolid y Palencia son, en realidad, provincias castellanoleonesas, pues en los dos Estados medievales se incluyeron, según épocas. Incluso la provincia de L. queda, en la historia y en la vida económica, íntimamente unida a la de Asturias. La división en provincias de 1833, que es la vigente, pero que no dio fuerza alguna político-administrativa a la región, incluía a Valladolid y Palencia en el reino de Castilla, y también por incluirlas allí se decide la Real Soc. Geográfica, aunque luego cada autor adopte un criterio e incluso no haya uno fijo ni siquiera en el Anuario Estadístico de España, publicación oficial de la Presidencia del Gobierno. Nosotros aceptaremos la inclusión, conformándonos así con los límites de la audiencia territorial, que tiene su cabeza en Valladolid.Minería. Su economía depende de su fisiografía dentro de la Submeseta norte, ocupando la zona occidental, con las mineralizadas montañas de L. y Zamora como elementos distintos de los de Castilla la Vieja. Además del Duero medio incluye la cuenca del alto Sil (Bierzo), donde aparece Ponferrada como núcleo de una zona muy rica en carbón y mineral de hierro (coto Wagner), aunque sin auténtica industria siderúrgica. Conviene recordar, sin embargo, que la fábrica de San Blas de Sabero fue la primera instalada en España, en 1847, a la inglesa, con altos hornos al cok en vez de carbones vegetales, aunque se abandonó al poco; aún se conservan restos del taller de ferrería, pero destinado a funciones deportivas. L. es la primera provincia en antracita (60 minas), la segunda en hullas (grandes reservas). Abunda el estaño y el wolframio, de gran explotación durante la II Guerra mundial; se obtiene el 50% de la producción nacional de talco. El oro del Sil era explotado ya por los romanos. Palencia es la tercera provincia en antracita y la cuarta en hulla. Gracias a todos estos recursos carboníferos cuenta con energía térmica: Compostilla (Ponferrada) y La Robla. Pero es una gran región productora de hidroelectricidad en los arribes del Duero, contiguo a la frontera portuguesa; esta energía se envía hasta Bilbao y Madrid. Salamanca es la primera provincia en potencia instalada y en producción, pero queda muy atrás en consumo; lo contrario ocurre a Valladolid, que también se nutre de Zamora.Agricultura. En las parameras persiste la estepa y, en las montañas, el monte bajo. De los fabucos de las hayas se obtenía un mísero aceite para el alumbrado. Pinos, robles y castaños. En los prados leoneses, ganado bovino, base de industrias lácteas familiares, mantecas, leche condensada, etc. Región de ovejas trashumantes. Salamanca y Zamora tienen dehesas (monte, tierra de labor y pastos) con toros de lidia y cerdos en los encanares. Estamos dentro de la España de agricultura más tradicional, en vías de despoblación pese a los intentos de frenarla mediante la creación de nuevas industrias. Latifundios y minifundios simultáneamente, consecuencias de todo un pasado histórico y de un derecho de propiedad agraria. Las Cabreras fueron famosas por la calidad de sus linos.Toda la región queda al N del área del olivo, pero con buenas comarcas vinícolas (Tierra del Vino, Toro, Nava del Rey, Rueda). La producción de patatas y remolacha azucarera (Vegas del Duero y Esla) es grande. Es la España triguera, con la Tierra de Campos, Tierra del Pan, La Armuña, Campo de Arévalo, etc. Valladolid fue centro de contratación y fijaba el precio del grano; casi todos los movimientos políticos alentados por la defensa del precio del trigo nacieron en Valladolid. Cultivo clásico de barbecho. Los planes agrícolas en marcha se proponen la concentración parcelaria de la Tierra de Campos, intensificar la remolacha azucarera, los forrajes, prados artificiales, frutales y hortalizas. En las zonas frías y pizarrosas, el tenaz centeno lucha en retroceso. La provincia de L. produce muchas judías, habas y garbanzos; el lúpulo va ganando terreno, y L. es la primera provincia en este aromatizador de la cerveza y en la menta piperita. Salamanca va a la cabeza en algarrobas. En la abrigada fosa de El Bierzo florecen los almendros en verano. Región de canales para riego, que también se pensaron para la navegación.Transporte e industria. En cuanto a los transportes terrestres, la provincia de L. sufre nada menos que 22 puertos de montaña, por lo que la salida al mar de sus productos resulta costosa. Valladolid es la ciudad más próspera de la Submeseta norte: mercado triguero, nudo ferroviario, centro fabril de nitratos, automóviles y polo industrial dentro de los planes nacionales de desarrollo. Béjar (Salamanca) dispuso de una industria de paños, algo artificial, que alterna periodos de prosperidad y decadencia, como en Zamora (mantas), Palencia, Ciudad Rodrigo, etc. En Guardo (Palencia) hay un complejo químico; en L. está la fábrica de antibióticos mayor de la nación; Salamanca tiene otras de abonos. Con todo, la región ha perdido peso respecto al que tuvo en otras épocas. Algunas ciudades tuvieron un pasado mercantil con ferias de ganado como Medina del Campo y Medina de Rioseco. En conjunto, y para 1969, he aquí el inventario de la región leonesa.**HISLEÓN (Región)III. HISTORIA.
Durante el Paleolítico inferior, la región de L., poco estudiada, presenta pequeños vestigios del achelense en las terrazas del Tormes y Esla, y de este último quizá partieran algunas penetraciones hacia la costa cantábrica. Debido a su carácter interior, no encontramos restos de poblamiento hasta el Eneolítico con muestras megalíticas en campos de Zamora y Salamanca, donde se mantuvo la población que ejecutó pinturas esquemáticas a fines del Neolítico o principios del Bronce I. De sus comienzos, y repercusión de la cultura de Los Millares (v.), son también los sepulcros circulares sin corredor de los campos de Salamanca, mientras el occidente de la región muestra en pleno Bronce ejemplares de la cultura de los castros (v.). Con la indoeuropeización a fines del Hallstatt (v.), con sustrato de población ibérica que alcanzó esta zona por empuje de las oleadas preindoeuropeas del 1000 al 850 a. C., se ponen en marcha por primera vez sus posibilidades agropecuarias.Otros hallazgos indican la existencia de una ruta económica, pujante entre los s. VII y VI a. C., que partiendo de Tartessos alcanzaba la zona leonesa. El umbral histórico de la región es cuando se convierte en base territorial del celtibérico pueblo de los vacceos (v.), con ciertas interpenetraciones al N y S de astures (v.) y vetones (v.). Así como fueron escasas las penetraciones culturales mediterráneas, de igual manera, aunque vencidos los vacceos por Aníbal (v.), fue escaso el dominio púnico sobre las tierras leonesas. La conquista romana del territorio vacceo no fue estimulada por su riqueza agrícola, pero sí por ser zona de paso a la Gallaecia, rica en oro y metales preciosos. Antes de Augusto, la región quedó dentro de la administración de la Hispania Citerior, pero con Augusto (14 d. C.) mientras Salmantica y su entorno quedó encajada en la Lusitania (v.), el resto de la región formaba parte de la Tarraconense, ambas bajo la administración imperial. (El Duero, como frontera históricoadministrativa, será una constante hasta la Reconquista). De esta época data la fundación de Asturica Augusta (19 d. C.), punto clave de la penetración romana a Cantabria.Durante el Imperio, la región fue nudo de comunicaciones al unirse en su territorio la calzada Tarraco-Brigantium con la vía de la Plata procedente de Hispalis. A fines del Imperio, la región de L. estaba repartida territorialmente entre las provincias de Gallaecia (creada por Caracalla en el 216), Cartaginense y Lusitania. Con las invasiones germanas, se vio afectada por el dominio suevo al O mientras la zona este quedó incluida dentro del Campus Gothorum, y el S. razziado por los vándalos asdingos. Con Leovigildo, toda la región quedó bajo la soberanía de Toledo. Tras la invasión musulmana, fue hábitat temporal de beréberes neoconversos que la abandonaron tras las deficientes cosechas en los a. 451-453, lo que provocó un vacío demográfico que favoreció el aislamiento del reino astur. Tras la repoblación de Alfonso III y coincidiendo con el apogeo de Abderramán III, la región al N del Duero se convirtió en directriz de la Reconquista (v.) en el centro, trasformándose en el reino de León (v.), en cuya creación tuvieron no poca influencia los mozárabes.A pesar del paso atrás que supuso en su desarrollo histórico las continuas aceifas de Almanzor (v.) a fines del s. X, la descomposición del califato en reinos de taifas permitió la repoblación (v.) de la llamada Extremadura hasta el Sistema Central, zona ya dominada desde la victoria de Ramiro II en Simancas (929). Si durante los s.XI y XII la región leonesa fue receptora de cultura europea a través del camino de Santiago (v.), desde el s. XIII, con la creación de la Univ. de Salamanca por Alfonso IX, se convirtió en centro cultural de primer orden. En el último tercio del s. xv, en el conflicto castellano-portugués por la sucesión al trono de Castilla, fue la zona de fricción básica. La batalla de Toro (1476) resultó decisiva para Isabel. Bajo los Reyes Católicos, el Honrado Gremio de la Mesta (v.) tuvo a lo largo de esta región una de sus tres rutas invernaderas, que por el puerto real de Plasencia alcanzaba los campos de Badajoz. En la lucha comunera antiimperialista de 1520-21, Zamora, Toro, L. y Salamanca se encuentran entre las ciudades afectadas, pero ninguna como eje director del levantamiento (V. COMUNIDADES, MOVIMIENTO DE LAS).En conjunto, los Austrias no alteraron su estructura administrativa medieval, y aunque establecieron una mayor sujeción por medio de virreyes y gobernadores, seguían con leyes y fueros propios y Cortes particulares. En el conflicto sucesorio de principios del XVIII, fue de nuevo zona de paso desde el Tras-Os-Montes portugués para la toma de Madrid (1705) por parte de los aliados del archiduque Carlos. Con los Borbones, las corrientes centralizadoras francesas cambian las entidades territoriales con intención uniformista. En 1767, la división territorial, luego retocada por Carlos IV en 1802, estableció entre sus 34 provincias las de L., "con hermandades, concejos y jurisdicciones", Zamora, Toro y Salamanca. A raíz de la invasión napoleónica, se introdujo el modelo francés de división en departamentos y prefecturas (abril 1810), que coinciden con las anteriores. Precisamente en los campos salmantinos de Arapiles (1810) comenzó el repliegue francés. En la oposición liberalismo-carlismo del s. XIX predomina el primero, salvo en la parte norte y oriental, donde predomina el carlismo; los socialistas tienen auge a comienzos del s. XX. Componían la región de L., según la división administrativa-territorial de 22 en. 1822, L., Zamora, Salamanca, Valladolid y Palencia; las mismas provincias configuraban el Estado de L. en el proyecto de Constitución federal de 1873. No sin polémicas, el 2 mar. 1983 L. y las provincias de Castilla la Vieja (v.) menos Logroño (v.) y Santander se unieron para constituir la Comunidad Autónoma de Castilla-León (v. ESPAÑA IV).V. t.: LEÓN (Provincia y ciudad) II; ZAMORA II; SALAMANCA II; VALLADOLID II; PALENCIA II.J. RODRÍGUEZ MÁRQUEZ.
BIBL.: CENTRO DE ESTUDIOS E INVESTIGACIÓN SAN ISIDORO (CSIC), Fuentes y estudios de historia leonesa, León 1969 ss.; y la bibl. de sus provincias.
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