Lenguaje I. Lingüistica. B Origen Del Lenguaje.
Categoria:
Varios
l. Concepto. El I. es una manifestación de la actividad intelectual y simbólica del hombre. La palabra (como instrumento del l.) es un aspecto externo y superficial; no es una cualidad inherente al I. Así como el caminar es una actividad humana de tipo general que no varía apenas, el habla, en cambio, varía según los distintos grupos sociales. La acción de caminar es algo instintivo; el habla es algo adquirido, con historia. Lo característico, lo verdaderamente fundamental del hombre con relación al l., es la capacidad que tiene de formar sistemas, de dar valor a un signo (v.), de crear relaciones. El I. humano se distingue más por su estructura compleja que por su carácter fónico. El I. es algo exclusivamente humano y no instintivo, de expresión y comunicación por medio de un sistema de símbolos producidos intencionadamente. El que se sirva de la lengua, del paladar, de la nariz o los pulmones es algo adyacente al hecho lingüístico. El l. no puede definirse como algo puramente psico-físico, sino como algo constituido dentro de la situación espiritual del hombre.La esencia del I. no está constituida por la gesticulación de los órganos laringo-bucales, sino por la representación acústico-simbólica. El I. existe en virtud de la inteligencia (v.) y del entendimiento (v.) humano, puesto que supone la comprensión del signo como signo. El origen del I. reside, pues, en la inteligencia humana, prescindiendo de que haya un paralelismo de I: pensamiento o que el pensamiento sea anterior al I.El problema del origen del I. no es fácil de esclarecer. Esta dificultad para llegar a una demostración científica nace de la falta de documentación. Las lenguas más antiguas a que podemos recurrir son lenguas ya constituidas; tienen una tradición, una historia. Sólo cabe la posibilidad de hacer hipótesis. No obstante, esta dificultad no ha sido un freno para lanzar teorías, sino más bien un estímulo; aunque se ha de reconocer que muchos autores han tratado este problema incidentalmente.2. Teorías. Siendo evidente que la capacidad de elaborar un I. es algo inherente al hombre por su condición racional, es problema distinto el averiguar cómo ha ido el hombre elaborando los diversos lenguajes. Dios al crear al hombre le dio una naturaleza dotada de entendimiento, capaz de conocer la esencia de las cosas. Este conocimiento (v.) intelectual, superior al mero "conocimiento" sensitivo, posibilita al hombre -entre otras cosas- conocer que conoce y expresar sus conocimientos, ideas y pensamientos por medio de lo que llamamos I. Las teorías surgen al explicar el desarrollo de los l., pero es evidente que desde que el hombre fue creado existe un l. y una capacidad de desarrollarlo.Pitágoras (v.) y los estoicos (v:) sostenían que había una relación natural entre los objetos y sus nombres, y que las palabras son -en cierto modo- imitaciones de las cosas. El Cratilo de Platón (v.) concluye que hay palabras que guardan una relación natural con los objetos, y otras cuyo uso es puramente convencional. Demócrito (v.), Aristóteles (v.) y los epicúreos (v.) piensan que el I. se ha elaborado por convención o acuerdo. Para Alejandro de Afrodisia el origen y desarrollo del I. es natural y espontáneo.S. Gregorio de Nisa (v.) y S. Agustín (v.) sostienen que el I. es una creación humana. La Edad Media, en general, desarrolla el punto de vista bíblico según el cual el habla es una facultad originaria impresa por el Creador en el alma del primer hombre. S. Tomás (v.) acepta además el modo de ver aristotélico basado, como hemos indicado anteriormente, en el significado convencional de las palabras, "quod nomina naturaliter significadt quasi sint naturales similitudines rerum" (De Interpretatione, 1, Sect. IV).Los partidarios del empirismo (v.) (Condillac, Darwin, Spencer, etc.) tienen en cuenta los medios expresivos empleados por los animales superiores y el periodo prelingüístico de los niños; tesis, pues, que deja sin resolver el problema, ya que supone un estado primitivo de la Humanidad en el cual los hombres no hablaban. Otra teoría es la que atribuye a las interjecciones el haber engendrado el I.; pero las interjecciones ¡ay! , ¡oh! , etc., "no son más que fijaciones naturales de sonidos convencionales; de ahí que difieran muchísimo en los diversos idiomas, de acuerdo con el genio fonético particular de cada uno de ellos" (E. Sapir, El lenguaje, 11); el mismo autor continúa diciendo que no hay una prueba tangible, ni histórica, ni de ninguna otra especie, que demuestre que el conjunto de los elementos del habla y de los procedimientos lingüísticos ha surgido de las interjecciones (13).No faltan los partidarios del origen del I. derivado de una imitación de los sonidos de la naturaleza; el guau del perro habría hecho que el hombre primitivo designara el perro con el nombre de guau-guau. Ahora bien, esta teoría presenta ciertos inconvenientes. En primer lugar, los distintos pueblos perciben el mismo sonido de diverso modo; lo que para los españoles es guau-guau para los holandeses es waf-waf, para los italianos bu-bu, para los franceses oua-oua, y para los japoneses wan-wan. Por otro lado, la onomatopeya (v.) sólo sirve para describir o pintar, no puede afirmar ni plantear un problema: incluso cuando la onomatopeya parece expresar un sonido o un ruido natural, hay en ello algo de simbólico, producto de nuestra creación y no totalmente imitativo. Según K. Bühler, un I. pictórico no es principio coherente de un sistema; él se refiere, naturalmente, a una lengua (v.) constituida. Las hipótesis han continuado apareciendo. Basadas en el I. infantil, en el canto, en la etnología, en la patología verbal, etc.Humboldt considera el I. como un don directo o inmediato. Para Croce es una creación mental, ya que está vinculado a la actividad creadora del hombre hablante (v. IDEALISMO II). No han faltado experimentos, como los de Psamético (s. vii a. C.), Federico II de Sicilia (ca. 1200), o Jacobo IV de Escocia (ca 1500), que intentaron aislar a unos niños antes de que comenzaran a hablar. Sin embargo, no se ha llegado a ninguna conclusión definitiva.Dos autores, Révész y Fano, han publicado dos obras dedicadas exclusivamente al estudio de este aspecto. La tesis del primero es lo que él llama "teoría del contacto", donde considera el I. como un desarrollo escalonado partiendo de los sonidos naturales; es un proceso de progresión gradual y de diferenciación. Se funda en la noción de los tres contactos: instintivo, psíquico y mental; de los tres escalones: grito, llamada, palabra; de las tres funciones: imperativa, indicativa e interrogativa. La primera forma del I. sería la imperativa; la llamada, la invitación habría sido el escalón o fase inmediatamente anterior. El I. fónico es resultado, por etapas sucesivas, de la evolución de formas de comunicación no verbales.Giorgio Fano sostiene que el I. mímico-onomatopéyiéo es la lengua materna del género humano. Intenta esclarecer su nacimiento estudiando el origen y evolución de la escritura (v.). Formula la siguiente proposición: "El elemento pictográfico del lenguaje humano, es decir, aquello que es directamente expresivo, debió de ser originalmente predominante y el valor convenido de cada uno de los fonemas no puede ser sino el lento resultado de una evolución posterior" (o. c. en bibl. 65). Para Fano, los elementos pictográficos del I. humano son: las. interjecciones y onomatopeyas, la reduplicación, la intensidad, el ritmo, la modulación tonal, etc. El I. humano tuvo en su origen un carácter intuitivo y debió ser un I. mímico acompañado de gritos afectivos e imitativos. Comprueba esto en los niños que dan predominio al gesto; e igualmente en los anormales. En los antiguos, el gesto tiene mucha importancia: pantomimas, danza, conjuros, etc. En varias lenguas primitivas una palabra, que puede significar muchas cosas, adopta un significado único y concreto en virtud del gesto que la esclarece y determina. La escritura jeroglífica se comprende porque cada palabra está acompañada de unas figuras explicativas, que son una transcripción gráfica de los gestos. Este origen mímico del I. ha encontrado partidarios, entre otros ilustres defensores, en van Ginneken y Paget.Toda una gama de teorías han entrado en la explicación de este interrogante: la teológica, la racionalista, la mímica, la idealista, la antropológica, etc. Cada una aporta un punto de luz o sombra sobre este problema difícil de esclarecer, y que se puede estudiar desde diversos puntos de vista, más o menos convergentes: histórico, psicológico, metafísico, etc.; el tema no es propio del campo lingüístico, sino del filosófico (v. II) y psicológico (v. III, 2), o de la historia primitiva de la Humanidad y de la Teología (v. CREACIÓN). Tanto es así que los ensayos de los lingüistas sobre el origen del l. cayeron poco a poco en tal descrédito que, como señala Thomsen (Historia de la Lingüística, Barcelona 1945, 62), la Société de Linguistique de París en sus estatutos de 1886 excluyó abordar el tema del origen del I.V. t.: II; III; LINGÜÍSTICA; CONOCIMIENTO; ENTENDIMIENTO; SIGNO LINGÜÍSTICO.V. ALBA DE DIEGO.
BIBL.: E. SAPIR, El lenguaje, 2 ed. México 1962; G. THOMSEN, Historia de la lingüística, Barcelona 1945; G. FANO, Saggi sulle origini del linguaggio, Turín 1962; G. Révész, Origine et préhistoire du langage, París 1950.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.