Le Nain, Hermanos
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Biografía GER
Pintores franceses del s. XVII. Estos tres hermanos (Antoine, 1588-1648; Louis, 1593-1648; Mathieu, 160777) que, desde su ciudad natal de Laon en Picardía, llegaron a París en 1629, fueron los primeros "pintores de la realidad" en el s. XVII "descubiertos" por la crítica después de dos siglos de olvido. Hacia 1860, el novelista y crítico de arte Champfleury enfrentaba al academismo de Versalles aquella pintura sin convencionalismos, robusta y sana. Pero su entusiasmo todavía romántico veía en su obra una protesta de la provincia frente a la centralización parisina, una reivindicación de los campesinos miserables harapientos y famélicos (como los que evocó La Bruyére), oprimidos por la sociedad aristocrática. Esta visión arbitraria falseó durante mucho tiempo la imagen de los Le Nain, excelentes pintores de la vida rústica, pero cuya obra es tan diversa como lo es la pintura de su tiempo, que fueron también pintores religiosos, de género, retratistas, y que, lejos de ser "pintores malditos", tuvieron una fama envidiable en el Paris de 1640-50.Ésta aparece más evidente a medida que nuevos documentos han venido a aclarar sus vidas y obras. Hijos de un funcionario de Hacienda, encargado de cobrar el impuesto sobre la sal (un cuarto hermano heredó el cargo del padre), estudiaron pintura en Laon, antigua ciudad episcopal bastante culta y aficionada a las artes, con un artista forastero, probablemente flamenco. Instalan su estudio en París cerca de Saint-Germain-des-Prés, el barrio de los Flamencos. Reciben numerosos encargos del Ayuntamiento (en 1632, un gran retrato colectivo del cabildo municipal, hoy perdido), de la catedral Notre-Dame y de varias iglesias. El rey autoriza en 1643 a Mathieu para pintar un retrato de la reina Ana de Austria. Los tres forman parte de la nueva Academia de pintores, desde su fundación en 1648. A los pocos meses mueren los dos mayores. Mathieu vivirá todavía durante unos treinta años, siendo teniente de una compañía de milicia burguesa y buscando (sin conseguirla) la entrada en la orden militar "noble" de Saint Michel.El mayor problema que plantean los hermanos Le Nain a la historia del arte es su misma "indivisión". Estrechamente unidos, compartiendo el mismo estudio, trabajaban conjuntamente, "hasta el punto", dice el cronista Mariette, "que era casi imposible distinguir en un mismo cuadro la aportación de cada uno". Y como usaban sólo el patronímico, muchos cuadros firmados y fechados no se pueden atribuir a un autor determinado.Siguiendo a Paul Jamot, cuyos análisis y deducciones, por ingeniosos que sean, no se pueden comprobar, se consideraría a Antonio como autor de varios cuadritos de género, muy brillantes de color y de pincelada sabrosa, pero algo arcaicos de composición y perspectiva (Reunión de familia, 1642, y Danza de niños, 1643, Louvre). Se atribuiría a Mathieu una mayor diversidad en los temas, una relación más estrecha con la corriente general de la pintura parisina: grandes lienzos religiosos, amenos y hábilmente compuestos (Natividad de la Virgen, París, Saint Etienne du Mont); incluso un cuadro mitológico como Venus en la fragua de Vulcano (1641, museo de Reims) cuya protágonista es una robusta aldeana; escenas de género, evocando la vida burguesa (Los jugadores de trictrac, Louvre) o militar (El cuerpo de guardia, 1643); retratos (Retrato de monja, Aviñón, museo Calvet). Entre los dos, Louis sería el más sobrio, el más meditativo y profundo con su gama de grises y ocres, discreta y refinada, con su sentido del espacio y del paisaje (El carro de heno del Louvre; Aldeanos en el campo, Hartford Wadsworth Atheneum), sin perjuicio de ostentar su dominio del tenebrismo (La fragua, Louvre).De todas formas y cualquiera que sea su autor, algunos cuadros (Reunión de familia y Comida rústica del Louvre; Aldeanos sentados delante de su casa, San Francisco, etc.) evocan con una gravedad y serenidad excepcional, con una fuerza plástica que recuerda la escultura francesa medieval y una monumentalidad más propia de España que de Flandes u Holanda, la vida familiar patriarcal, las comidas frugales, los niños traviesos y felices, una humanidad pobre, pero no miserable y llena de dignidad. Estos cuadros rústicos de tamaño pequeño tienen lamisma espiritualidad recogida que en el siglo siguiente Chardin (v.) hará resplandecer en sus interiores parisinos.
PAUL GUINARD.
BIBL.: P. JAMOT, Les fréres Le Nain, "Grands Artistes", París 1929; P. FIERENS, Les Le Nain, París 1933; l. THUILLIERS y A. CHATELET, La peinture franVaise de Le Nain á Fragonard, Ginebra 1964.
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