Lao-tse
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Biografía GER
En sus Memorias históricas, Se-ma Ts’ien nos hace saber que L. procedía de una aldea de Ch’u, Estado semibárbaro de la China del Sur. Su apellido era Li, su nombre, Er. Ocupó el cargo de historiógrafo, conservador de los archivos secretos del Museo Imperial de Lo, capital de los Chu (v.). Según la leyenda, L. nació como Shen-nung en una cueva del monte Li en el 604 a. C. Dice, además, que sus padres eran aldeanos, e incluso paganos, del país bárbaro de Ch’u, en la región meridional del Yang-tse, tierra de elección de los Man y de los antiguos Miao.Los cronistas en tiempos de los Chu eran los redactores y los conservadores de las tradiciones en todos los aspectos, comprendiendo también los precedentes astrológicos, como antes lo habían sido bajo los Shang o Chang (v.) hasta los Huangti, fundador de la institución, y tenían por misión redactar, según principios bien establecidos, el lacónico recitado de los hechos y relaciones que tenían los hombres entre sí o mantenían con el dominio espiritual. En particular, el "Cronista del Interior" guardaba los archivos no solamente de la dinastía reinante, sino también los de todas las dinastías anteriores. Algunos pretenden que se remontaban a las tres líneas de reyes de antes de Fu-hi. Igualmente conservaban la ropa y los objetos rituales de estas dinastías y tenían a su disposición a los descendientes de las razas vencidas, únicos ejecutantes calificados para los sacrificios y las danzas. Efectivamente, sin ellos, la dinastía reinante no habría podido ejercer sus derechos de conquista. Y tal cargo sólo podía convenir a sabios cuyos consejos hiciesen ley y es un hecho que su rango les hacía ser más importantes que los primeros ministros.La historia cuenta que el Gran Cronista de los Hia abandonó a éstos por los Yn, quienes fueron abandonados a su vez por su Cronista del Interior, llevando a los Chu sus libros. El primero y el segundo escaparon llevándose consigo sus instrumentos de música. Pero con la polarización de la tradición y la lenta decadencia de los Chu, la función de Cronista fue haciéndose cada vez menos importante. Se comprende así que L. fuese desposeído de su cargo y se retirase hacia el gran centro tradicional situado en los confines del Tibet (v.), identificado por algunos como el K’unlun.Lao-tse, escribe Se-ma Ts’ien, se consagró al "camino" y a la "virtud", permaneciendo oculto y sin renombre. Permaneció largo tiempo en la corte de los Chu, pero viendo que la dinastía degeneraba, dejó su cargo y se fue por el paso de Han-ku. El guardián de este paso, llamado Yn-hi, le dijo: "Maestro, ya que se marcha, redacte un libro para que me instruya". L. T. escribió entonces una obra en dos partes, El Camino y la Virtud, conteniendo un poco más de 5.000 caracteres, después se alejó y nunca se supo dónde acabó sus días. Se-ma Ts’ien añade que algunos dicen que L. fue igualmente un hombre de Ch’u. Escribió un libro en 15 secciones en donde discutía los principios de los taoístas y que fue contemporáneo de Confucio (v.). Algunos dicen también que L. vivió 160 años, otros, más de 200.Lao-tse fue un erudito solitario. Tuvo un hijo llamado Ts’ung que llegó a general en Wei y obtuvo un feudo en Tuan-kan. El hijo de Ts’ung se llamaba Chu; el hijo de Chu se llamó Kung. El nieto de Kung, Hia, tuvo un cargo bajo el emperador Hiao Wen-ti de los Han. El hijo de Hia, Chu, llegó a ser el tutor de Tan, príncipe de Kiao-si, por lo que tuvo que instalarse en Tsi.Algunos niegan que L. haya existido, mientras que otros dicen que ha habido dos o tres personajes de este nombre. Todo esto importa poco, pues la influencia que el taoísmo (v.) ha ejercido en todos los dominios del pensamiento y de la civilización china sobrepasan inmensamente el aspecto individual. La indicación de que fuese archivero en la capital de los Chu puede muy bien significar que una organización, representada exteriormente por los cronistas y los astrólogos del tercer ministerio, designara directamente o no a un representante cualificado para escribir una obra en la que se resumiera la enseñanza antigua, o simplemente la haya redactado bajo un nombre ficticio, lo que en el fondo viene a ser lo mismo. A L. se atribuye el Tao-Te-King, principal obra sagrada del taoísmo. Su título puede traducirse por: "El Canon del Camino y la Virtud". Pero Tao es una palabra que no tiene traducción exacta. Significa camino, ruta, vía y otras muchas cosas; en el Tao-Te-King dice que "el Tao eterno no puede ser expresado con palabras, ni el Nombre inmutable definido". Ahí puede observarse el curso de la evolución, o bien del poder que reside tras y en la naturaleza, potencia que ha transformado el caos en cosmos y que puede volverlo de nuevo al estado primitivo.El hombre virtuoso es el que se somete voluntariamente al poder del Tao, de quien se dice que se asemeja al agua, ya que como ella corre hacia abajo y es una de las sustancias más suaves, aunque, sin embargo, puede horadar las rocas. La humildad es la virtud que el hombre del Tao está invitado a practicar. En el aspecto práctico y social, se da paso libre al principio del "dejar hacer". El mejor gobierno es el que se reduce al mínimo; el pueblo debe temer la mucha instrucción que le hace rebelde, descontento y miserable.La ética taoísta, así como su ritual y su organización, muestra numerosos signos de influencias budistas y confucianistas: no matar, no beber alcohol, no mentir, no robar, no cometer adulterio; las 10 virtudes son: el amor filial, la lealtad hacia el Emperador y sus jefes y maestros, la bondad hacia todas las criaturas, la paciencia y la reprobación de la mala conducta, el sacrificio destinado a socorrer a los pobres, la liberación de los esclavos, la plantación de árboles, la construcción de pozos y de caminos, la instrucción de los ignorantes y la mejora del bienestar, estudiar las Escrituras y hacer las ofrendas apropiadas a los dioses.V. t.: CHINA VI y VIII; TAOíSMO.J. ROGER RIVIÉRE.
BIBL.: C. ELORUUY, La gnosis taoísta del Tao-Te-King, Oña 1961; ío, Chuang-tzu, literato, filósofo y místico taoísta, Manila 1967; J. íMARIN, Lao-Tsze o el universo mágico, Buenos Aires 1952; LIN YUTANG, La sabiduría de Laotsé, Buenos Aires 1951; l. GRENIER, L’Esprit du Tao, París 1957; L. LALOY, Légendes des immortels, París 1922; l. LIONNET, Lao Tse, Tao te King, París 1962; L. OIEGER, Taoísme, Ho-Kien-fou 1911-13; l. Wu, Humanisme Chinois, Tournai 1965; E. V. ZENKER, Der Taoismus der Frühzeit, Viena 1943.
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