Lancret, Nicolás
Categoria:
Biografía GER
Entre los seguidores de Watteau (v.), gran renovador de la pintura de género en los albores del s. XVIII, tanto en su repertorio como en su estilo, L. ocupa sin duda el primer lugar como el más brillante, diverso y fecundo.N. en París en 1690, de familia modesta, había estudiado primero el grabado; después, atraído por la pintura y decepcionado por su fracaso en el concurso de Roma, fue colaborador del pintor de arabescos y de escenas teatrales Claude Gillot. Allí fue compañero de Watteau: algo más joven que él, L. le imitó desde el principio y siguió sus consejos, orientándose hacia eJ paisaje. En 1719 fue recibido académico en calidad de "pintor de fiestas galantes", consagración oficial de este término nuevo. Después de la muerte prematura de Watteau en 1721, L. recogió su repertorio -tipos de la comedia italiana, escenas pastorales, conciertos en jardines-, pero "sistematizándolo" (ciclos de estaciones, juegos y, deportes, etc.), y también haciéndolo más prosaico y cotidiano, sustituyendo el sueño indeciso por la anécdota o el costumbrismo (cuadros inspirados por la Camargo, famosa bailarina, composiciones ilustrando los Cuentos de La Fontaine, etc.).El éxito de L. fue considerable y se mantuvo hasta su muerte en París en 1743. Pintó obras importantes para los Sitios Reales: Versalles (La caza del leopardo, 1730, hoy en Amiens con los demás cuadros de cazas exóticas pintados por Boucher, De Troy, Van Loo; El desayuno de jamón, 1735, hoy en Chantilly), Fontainebleau, La Muette (Las cuatro estaciones, Louvre); y sus obras fueron buscadas por los coleccionistas más conspicuos de toda Europa, el banquero Crozat en París, el Conde de Tessin en Suecia, el Rey de Prusia Federico II, etc.Desde luego, y a pesar de su fama, L. no puede compararse con Watteau. Le falta la elegancia espontánea y aristocrática, el encanto vaporoso y melancólico de aquel gran soñador. El dibujo de L. es muchas veces blando y poco expresivo; sus paisajes, a los cuales falta el misterio, no son más que decoraciones teatrales. En cambio, es un colorista delicado y brillante; un ágil costumbrista, uno de los mejores evocadores de las diversiones mundanas, musicales y teatrales que tuvieron lugar tan preferente en la vida social del s. xviII.PAUL GUINARD.
BIBL.: G. WILDENSTEIN, Lancret, París 1924.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.