Lancaster, Casa de HIST.
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Historia
1. Orígenes de la dinastía. Gobernó Inglaterra desde 1399 a 1471 y fue fundada por Enrique IV, n. en el castillo de Bolingbroke el 3 abr. 1367, hijo primogénito de Juan de Gante, cuarto hijo de Eduardo 111 (v.). Juan de Gante se casó con Blanca, hija del duque de L. y heredera de su ducado, señoríos y vastas posesiones en Gales, Norte de Inglaterra y tierras del interior al E del país; a la muerte de su suegro, Juan heredó estas propiedades con el título de duque de L. (1362), convirtiéndose en el noble más rico y poderoso de Inglaterra, dominando el Gobierno desde 1371 y prestando su leal apoyo a Ricardo II (1377-99).Enrique de Bolingbroke (el futuro Enrique IV) era ya conde de Derby en 1377, cuando fue armado caballero de la jarretera; en 1380, se casó con María Bohun, coheredera del señorío de Hereford; era nominalmente protector del palatinado de L. durante los intentos de su padre para conquistar Castilla (1378, 1386), y en 1387 intervino por primera vez en los asuntos del país. La política de agresión de Eduardo III en Francia había reforzado la monarquía a base de persuadir a los grandes magnates que aceptasen el liderazgo real en incursiones por Francia, que proporcionaban pingües beneficios, pero a cambio tuvo que conceder a los magnates un puesto importante en su consejo y someterse a cierto control financiero del Parlamento y de los capitalistas londinenses. Las victorias militares habían hecho esto tolerable durante algún tiempo, pero cuando Carlos V de Francia (1364-80; v.) comenzó a reconquistar los territorios ocupados por los ingleses, la guerra se consideró como algo que debilitaba la monarquía al forzarla a depender del apoyo popular y de los impuestos, que habían de pagarse con concesiones a los nobles y al pueblo llano. Ricardo 11 (V. ANIOU-PLANTAGENET, DINASTíA) estaba decidido a adoptar una nueva política: reforzar la autoridad real como la mejor salvaguardia contra la facción aristocrática y la lucha civil; terminar con el derroche de energías de la guerra en Francia, afirmando en su lugar el poder de la corona inglesa en las islas Británicas. Sin embargo, muchos nobles se opusieron a esto porque la guerra en Francia les proporcionaba a ellos y a sus vasallos riqueza, prestigio e influencia. Durante la ausencia de Juan de Gante en 1386-87, Enrique se unió a su tío. Tomás, duque de Gloucester, y a una facción de importantes nobles que derrotaron a las fuerzas del rey, ejecutando, encarcelando y desterrando a sus partidarios. Pero Gloucester se desacreditó por su codicia e incompetencia, y Ricardo recuperó sus poderes en 1389.Enrique no fue castigado, recibió un puesto en el Consejo de Ricardo (13 sept. 1389) y se retiró de las intrigas políticas, dedicándose a los torneos, tales como los de Saint-Inglevert (marzo-abril 1390), y a las Cruzadas. Así pensó unirse a la Cruzada de Boucicault al Magrib, pero en lugar de ello marchó a Prusia el 20 jul. 1390 y combatió a los caballeros teutónicos en el sitio de Viena (septiembre 1390). Regresó eventualmente a Inglaterra en abril de 1391. En julio de 1392 partió de nuevo para Prusia, pero pasó el verano allí sin luchar; luego fue a Jerusalén en peregrinación (primavera 1393) y volvió a Londres el 5 jul. 1393. Desde entonces sirvió a Ricardo con lealtad en la administración y la política inglesas, incluso cuando el rey arrestó y mandó ejecutar a Gloucester y exilió a otros enemigos, pero, cuando se enemistó con el duque de Norfolk, Ricardo aprovechó la oportunidad para desterrar a los dos. Enrique pasó a Francia en octubre de 1398.Ahora que Gloucester estaba muerto, Ricardo tenía miedo de enfrentarse él solo al poder de los L., al cual Enrique podía añadir la gran herencia de su esposa. Cuando Gante murió en febrero de 1399, Ricardo amplió la sentencia de Enrique exiliándole de por vida y privándole de la posibilidad de heredar el ducado y las tierras de los L. Con ello Ricardo convirtió un servidor leal en un enemigo encarnizado, proporcionando un líder muy capaz a los descontentos y desconcertando a todo terrateniente que creía en los derechos de propiedad y herencia. Ricardo tenía un ridículo exceso de confianza; mientras él marchaba a Irlanda, Enrique desembarcaba en Ravenspur, en julio de 1399, declarando que sólo quería reclamar su herencia como duque de L. Se le unieron los condes de Northumberland y Westmorland y el duque de York. Ricardo se encontró con que todos le habían abandonado. En Conway, se le aseguró que Enrique pretendía solamente su herencia de L. y también la mayordomía hereditaria de Inglaterra, y que si concedía esto, podía permanecer como rey. Aceptadas estas condiciones, Ricardo llegó a Flint (18 ag. 1399); Enrique le apresó, le llevó a la Torre de Londres y, de una forma u otra, le persuadió de que renunciase al trono. Cuando los lores y los comunes se reunieron en Westminster el 30 de septiembre, se les informó que Ricardo había abdicado. Enrique reclamó el trono vacante por derecho de descendencia y conquista y por la necesidad de un mejor gobierno. La Asamblea aprobó su subida al trono.Esto no constituyó una elección por el Parlamento; de hecho, un gran magnate había usurpado el trono por la fuerza y establecido un precedente que muchos otros estarían tentados a imitar en el siglo siguiente (v. INGLATERRA II). Por otra parte, Enrique se encontró enfrentado a los mismos problemas que los anteriores reyes y tuvo que adoptar paulatinamente las mismas soluciones, aunque desde una posición de mayor debilidad, pues los magnates que habían apoyado su revolución habían de ser recompensados con dinero, cargos y tierras, debilitando así la hacienda y poderes reales. Ellos sólo podían esperar de Enrique que gobernase de acuerdo con sus deseos o, de otro modo, sería destronado como lo fue Ricardo. Enrique era demasiado débil y pobre para gobernar efectivamente; sin embargo, el Parlamento no votaría impuestos para un rey que no pudiese mantener la ley y el orden.2. Reinado de Enrique IV. Fue coronado el 13 oct. 1399. Era pequeño de estatura, bien constituido, fuerte, orgulloso, de buena presencia, con barba roja, valiente, activo, devoto y honesto; de temperamento vivaz, reticente, obstinado en ocasiones; un amante apasionado de la música, mecenas de Chaucer, Gower y Christine de Pisan, interesado en la casuística, y en los últimos años de su vida continuamente enfermo y neurótico bajo la tensión de constantes rebeliones contra su gobierno.Las rebeliones comenzaron en 1400 cuando algunos de los seguidores de Ricardo se alzaron en su favor, aunque sin éxito. Enrique había hecho ejecutar a Ricardo, pero ganó poco con esto y con la fracasada invasión de Escocia en agosto de 1400. Los escoceses se vengaron invadiendo Inglaterra en 1402, pero fueron derrotados en Homildon Hill por Enrique Percy, llamado Hotspur, hijo del conde de Northumberland. Esto proporcionó enorme prestigio a la familia Percy, cuyos castillos y propiedades en el Norte de Inglaterra sólo podían encontrar parangón en los de L_. y los de la familia Neville, dirigida por Rodolfo Neville, conde de Westmorland, que se casó con Juana, hija de Juan de Gante en su tercer matrimonio con Catalina Swynford, acumulando tierras y honores en el Norte de Inglaterra, así como el deber de defender la frontera contra los escoceses. Los Neville eran leales a Enrique IV, cuñado de Rodolfo, pero los Percy, insatisfechos con las recompensas que Enrique les había dado por su apoyo contra Ricardo 11 y contra los escoceses, se unieron a éstos y a la rebelión general de los galeses que había comenzado el 16 sept. 1400 bajo el mando de Owain Glyn Dwr, descendiente de una familia de príncipes galeses.Enrique impidió la unión de sus enemigos, que tenían el plan de colocar en el trono a Edmundo, conde de March, derrotando a los Percy y a sus aliados escoceses en Shrewsbury, el 21 sept. 1403. Pero Glyn Dwr extendió su rebelión a Gales del Sur y fue apoyado por una expedición francesa en 1405. Sólo en 1408 quedó asegurado el trono de Enrique, cuando el descontento conde de Northumberland fue derrotado y muerto en Bramham Moor (19 feb. 1408) y el futuro Enrique V capturó el castillo de Aberystwyth (septiembre 1408). En marzo del siguiente año cayó Harlech, otro gran castillo de Glyn Dwr, y éste se convirtió en un fugitivo, que murió ca. 1416.Por otra parte, en 1407, el duque de Borgoña asesinó al duque de Orleáns, comenzando una guerra civil en la cual ambos bandos, los borgoñones (v.) y armagnacs (v.), apelaron en demanda de ayuda inglesa, no pudiendo amenazar la casa de L. A uno y otro bando se enviaron pequeñas fuerzas inglesas a cambio de promesas de territorio francés, pero Enrique no deseaba verse envuelto en una nueva guerra en Francia. Además, entre 1408 y 1413 era un enfermo, el poder estaba cada vez más en manos de un Consejo dominado por facciones de aristócratas hostiles entre sí y dirigidas por sus hijos Tomás y Enrique, el primero apoyado por el arzobispo Arundel y el último por los hijos de Juan de Gante, por Catalina Swynford, Enrique Beaufort, obispo de Winchester y más tarde cardenal, y sus hermanos, Tomás y Juan. Enrique IV m. el 20 mar. 1413 en Westminster y fue enterrado en Canterbury. De María de Bohun tuvo cuatro hijos: Enrique V; -Tomás, duque de Clarence; Juan, duque de Bedford, y Humphrey, duque de Gloucester; y dos hijas, Blanca y Felipa; y de su segunda esposa, Juana (ca. 1370-1437), no tuvo hijos.3. Reinado de Enrique V. Enrique V, primogénito de Enrique IV en su matrimonio con María Bohun, n. en Monmouth el 9 ag. 1387. Fue armado caballero en Irlanda por Ricardo II, en 1399, y nombrado por su padre conde de Chester, duque de Cornualles, príncipe de Gales (15 oct. 1399) y duque de Aquitania (23 octubre) y de L. (10 nov. 1399). Desde entonces hasta 1407, estuvo ocupado principalmente en reprimir la rebelión de Glyn Dwr, aprendiendo el arte de la guerra en aquella dura escuela. En 1409, fue hecho protector de Cinque Ports y condestable de Dover, controlando así la ruta marítima a Francia. Desempeñó un importante papel en el Consejo real, defendiendo la Iglesia contra las propuestas de confiscación de la propiedad eclesiástica y presentando un plan de ayuda a los borgoñones.El 9 abr. 1413 fue coronado en Westminster. Subió al trono joven, seguro de sí mismo, como soldado competente y endurecido por la experiencia, extremadamente devoto, más bien farisaico, seguro del favor de Dios, y decidido a reimponer el orden y la unidad por medio de la vieja política de una guerra imperialista en Francia. A él le sirvió muy bien como le había servido a Eduardo 111, pero fue un desastre para Enrique V I como lo había sido para Ricardo 11. Enrique V reclamó el derecho al trono de Francia en 1413, negoció engañosamente con Carlos VI y eventualmente seguro de una alianza borgoñona invadió Normandía, tomó Harfleur después de sitiarla (23 sept. 1415) y marchó luego hacia Calais. En Azincourt, un gran ejército francés le cerró el paso, pero él consiguió una deslumbrante victoria (25 oct. 1415) y regresó a Inglaterra con enorme botín y prestigio. El 23 jul. 1417 volvió a Normandía y poco a poco reconquistó el ducado, mientras que el asesinato del duque de Borgoña por un partidario del Delfín en Montereau, el 10 sept. 1419, condujo al nuevo duque, Felipe, y a la reina de Francia a firmar el tratado de Troyes (mayo 1420), por el cual Enrique V había de casarse con Catalina, hija del rey loco, Carlos VI, y sucederle como rey de Francia. Esto era un triunfo brillante, pero la parte central y sur de Francia se resistía, y Enrique se pasó el resto de su vida intentando conquistar sus ciudades, acumulando con ello enormes deudas y provocando el descontento en Inglaterra. Murió de disentería cuando aún duraba su fama de victorioso, en Bois de Vicennes, el 31 ag. 1422, dejando a su hijo todavía niño, Enrique VI, n. en Windsor el 6 dic. 1421, el título de dos reinos, una política imposible de cumplir o de abandonar y un Consejo de regencia compuesto de facciones de magnates encarnizadamente hostiles, dirigidos por su hermano Humphrey, el impetuoso y codicioso, pero popular, duque de Gloucester, y por su tío el capaz, discreto, pero impopular Enrique Beaufort, obispo de Winchester y el hombre más rico de Inglaterra.4. Reinado de Enrique VI. Juan, duque de Bedford, fue enviado como regente de Francia para administrar el territorio ocupado por los ingleses e intentar la conquista de zonas que apoyaban al Delfín. A pesar de su talento militar, que le proporcionó las victorias de Cravant (1423) y Verneuil (1424), y el apoyo general del gobierno inglés y de Felipe, duque de Borgoña, Bedford tenía ante sí una tarea propia de un Hércules. De Inglaterra no se podía conseguir dinero y tropas suficientes, ya que cualquier nueva conquista aumentaba los gastos de la administración, y poco o nada podía obtenerse de Normandía y Champagne. El mantenimiento de los ingleses en el Norte de Francia, que siempre había sido precario, se hizo imposible cuando Juana de Arco (v.) repuso la confianza del Delfín y de sus seguidores. Éstos levantaron el sitio de Orleáns (mayo 1429) y coronaron al Delfín en Reims como Carlos VII (18 jul. 1429). Desde entonces se pudo decir que la monarquía dual establecida por el tratado de Troyes había terminado y que Carlos era el verdadero rey de Francia.En respuesta a esto, Enrique fue coronado rey de Inglaterra en Westminster el 6 nov. 1429; en Rouen, Juana de Arco, prisionera de los ingleses y obligada a confesar que era una bruja que había engañado al Delfín con artes mágicas, fue quemada en la hoguera. El propio Enrique fue coronado rey de Francia, pero sólo en París, no en Reims (16 dic. 1431). Todo fue en vano; Bedford no podía obtener el dinero y las tropas que necesitaba; en 1434, Normandía se levantó de nuevo contra sus guarniciones; Bedford moría en 1435 y, después de un intento de mediación entre Enrique y Carlos, el duque de Borgoña, Felipe, abandonaba la alianza inglesa y concertaba la paz con Carlos VII en Arras (21 sept. 1435). A partir de entonces, la evacuación de Francia por los ingleses fue una cuestión de tiempo, ya que faltaban los fondos necesarios para defender Normandía. Durante el reinado de Enrique V, ingresos y gastos casi se igualaron, pero en la década de 1420 los gastos ascendieron de tal modo que en un periodo de seis meses, en 1429-30, superaron a los ingresos en más de 10.000 libras. En 1433 la renta neta del rey era de unas 80.000 libras (aduanas, 27.000; impuestos normales, 35.000; propiedades, unas 8.000); los impuestos normales sumaban unas 58.000 libras, de forma que debería haber un balance favorable de 22.000 libras; pero el costo de la guerra era tal que había de hecho un déficit de 21.447 libras y deudas acumuladas de 164.815.Se vio claramente que la guerra no cubría sus propios gastos como algunos imaginaban y que la hacienda real no podía permitirse el lujo de sufragarla y que incluso el impuesto gradual sobre la renta de 5, 7,5 y 10% introducido en 1436 sólo suponía un alivio temporal. París se perdió en 1436 y, a pesar de los esfuerzos del nuevo lugarteniente del rey en Francia, Ricardo Beauchamp, conde de Warwick, se continuaba perdiendo territorios debido al poder y recursos superiores de Carlos VII. Dentro del Consejo real, el card. Beaufort y Guillermo de la Pole, conde, marqués (1444) y luego duque (1448) de Suffolk, existía la convicción de que Inglaterra debía concertar la paz, y de ello fue convencido Enrique VI. Este había sido educado por Ricardo Beauchamp y llegó a ser un hombre letrado, afable, piadoso, humilde, generoso, leal y digno de confianza, pero le faltaba el vigor, la habilidad y la decisión de un rey; además estaba dispuesto a apoyar a ministros impopulares como Beaufort y Pole, aun cuando esto significase descrédito para la monarquía. Beaufort concertó una tregua con Francia en 1444 y casó a Enrique con Margarita de Anjou, una bella princesa francesa, voluntariosa, que dominó a su marido y controló efectivamente la política de la casa de L. hasta la muerte de Enrique. La paz con Francia era impopular entre la mayoría de los nobles, que deseaban una política de guerra, dando por seguro que las derrotas eran simplemente el resultado de la incompetencia y la traición, tesis que fue sostenida por Humphrey, duque de Gloucester, el rival fracasado y enemigo encarnizado del card. Beaufort. Gloucester se había desacreditado por el juicio de su esposa Eleanor, acusada de brujería en 1441; en 1447, él fue arrestado, sufrió un síncope y falleció el 23 de febrero. El card. Beaufort murió el 11 de abril; Pole continuó su política, abandonó Maine en el verano de 1448, obtuvo una tregua de dos años y confió salvar por lo menos Normandía y Guyena; pero las guarniciones no podían mantenerse. La guerra comenzó de nuevo en julio de 1449. Normandía se perdió en junio de 1450 y Gascuña en julio de 1453. Solamente Calais quedó en manos inglesas durante un siglo más.5. Guerra de las Dos Rosas. Esta catástrofe conmovió la opinión pública inglesa. Acusado Pole, escapó y fue asesinado; otro ministro, el obispo de Chichester, fue linchado por marinos en Portsmouth; y en la Pascua de Pentecostés de 1450, los hombres de Kent se levantaron en armas bajo el mando de Jack Cade, derrotaron a las tropas reales y ocuparon Londres durante tres días. Ricardo, duque de York, regresó de Irlanda y pidió cambios en el gobierno, que estaba ahora bajo la dirección de Edmundo Beaufort, duque de Somerset. York era popular entre los comerciantes ingleses, pero la nobleza dividía su apoyo entre York y Somerset, comenzando a formarse dos facciones, basadas en unas pocas pero grandes familias nobiliarias con grandes propiedades, vastas fortunas, miles de vasallos armados y muchos castillos. Sus respectivas familias, sus relaciones feudales y económicas las transformaron en grandes poderes políticos que seguían a sus "señores naturales", pero que imponían sobre éstos el deber de un liderazgo con éxitos y beneficios. El mayor magnate había sido Enrique IV antes de apoderarse del trono; incluso como reyes, los de la casa de L. mantuvieron su herencia ducal separada de las propiedades reales (como lo hace hoy la monarquía inglesa), aunque era claro que el ducado de L. era una adición importante a las tierras heredadas de Ricardo 11 y de los Plantagenet.De acuerdo con la evaluación de 1436 de impuestos sobre la renta, el noble más rico de Inglaterra era Ricardo, duque de York, el cual tenía un mejor derecho al trono que Enrique VI y podía invocar el apoyo de la amplia familia Neville a través de su esposa, Cecilia Neville. Le seguía en riqueza Ricardo Beauchamp, conde de Warwick, que tributaba nominalmente por 3.116 libras y poseía propiedades y cae-tinos en 18 condados, especialmente en el interior y en Gales. Beauchamp murió en 1439; en 1449, el volumen de sus propiedades había pasado a su hija Ana y a Ricardo Neville, su esposo y primo de Cecilia Neville. Ricardo Neville fue nombrado conde de Warwick en 1449 y, cuando se decidió a apoyar a su tío, su alianza resultó fatal para la casa de L. Al principio confiaba en que el gobierno de Enrique pudiera ser reformado, pero Enrique, que nunca había sido un rey vigoroso, se convirtió en un enfermo mental en el verano de 1453. Sólo Ricardo de York parecía lo suficientemente fuerte para imponer la paz en esa nobleza plagada de discordias. Solicitó la regencia durante la incapacidad del rey y fue nombrado protector del reino (27 mar. 1454), pero el 13 oct. 1453 la reina Margarita había dado a luz un hijo, Eduardo, príncipe de Gales, cuyo futuro estaba decidido a defender a toda costa contra las posibles ambiciones de los York. En diciembre de 1454, Enrique recuperó su capacidad mental; en febrero de 1455, Somerset era repuesto en el poder y los York quedaban excluidos del Consejo. York y Warwick marcharon sobre Londres y mataron a Somerset en San Albano el 22 mayo 1455. La casa de York (v.) fue repuesta en el Consejo; se hicieron intentos de reforma fiscal, pero la paz sólo fue superficial. Margarita trasladó la corte a Coventry en septiembre de 1456 y desde entonces intentó no gobernar el país sino meramente fortalecer y defender la dinastía de los L., transformándola de este modo en una simple facción.Warwick, en cambio, fue hecho comandante de la plaza de Calais, donde dirigía la unidad mayor de las fuerzas reales y controlaba el paso del Canal; adquirió popularidad por su victoria sobre la flota española y por su hostilidad hacia los Easterlings (habitantes de la costa del mar Báltico y ciudades hanseáticas), estando en condiciones de negociar en nombre de los York con Francia y Borgoña.En suma, ambas facciones estaban preparadas para una guerra civil que comenzó en 1459 con una escaramuza en Blore Heath el 23 septiembre; Warwick regresó a unirse con los York en Ludlow. Enrique marchó contra ellos obligándoles a huir fuera del país y convocó el Parlamento en Coventry, que proscribió a todos los jefes de los York. Warwick y el hijo del conde de York, Eduardo, regresaron el 26 mar. 1460 y derrotaron y capturaron a Enrique en Northampton el 10 de julio. York volvió de Irlanda y se acordó que sería el sucesor de Enrique (16 octubre), pero Margarita tenía todavía el ejército para defender los derechos de su hijo y derrotó y mató a York en Wakefield (29 dic. 1460), y luego venció a Warwick en San Albano (17 feb. 1461), donde liberó a su esposo. Warwick escapó y se unió al hijo del conde de York, a quien se le proclamó como Eduardo IV (v.) en Londres el 4 de marzo, siendo el primer rey de la casa de York; persiguió a Enrique y Margarita derrotándoles en la batalla de Towton (29 mar. 1461).Enrique escapó con su esposa e hijo a Escocia, donde permaneció durante más de dos años mientras Margarita reunía la ayuda necesaria tanto allí como en Francia, organizando rebeliones en el Norte de Inglaterra en 1462-64. El levantamiento de 1464 fue aplastado en Hexham (8 mayo 1464), y los escoceses abandonaron la causa de Enrique, pero éste pasó un año como fugitivo en el condado de L., escondido por vasallos fieles, hasta que fue capturado y encarcelado en la Torre de Londres, donde Eduardo deseaba mantenerlo vivo mientras el príncipe de Gales estuviese libre.Entretanto Luis XI (v.), después de establecer una alianza en términos muy someros con Margarita (28 jun. 1464), acordó también una tregua con Eduardo y Borgoña en Saint-Omer (24 jun. 1467). Eduardo quedaba así seguro hasta 1470, cuando Warwick se enemistó con él, huyó a Francia y se alió con Margarita. Regresado a Inglaterra, envió a Eduardo al exilio, proclamando rey una vez más a Enrique VI, el 9 oct. 1470. Enrique reinó durante siete meses, pero antes de que Margarita regresase de Francia, Eduardo volvió y con apoyo de los borgoñones derrotó y mató a Warwick en Barnet (14 abr. 1471). Cuando Margarita desembarcó, también la derrotó y mató al príncipe de Gales en Tewkesbury (4 mayo 1471) e hizo ejecutar a Enrique en la Torre de Londres (21 mayo 1471), ya que ahora no tenía ninguna utilidad para él. Enrique fue enterrado en la abadía de Chertsey y después en la capilla de S. Jorge en Windsor y posiblemente en la abadía de Westminster.Así terminaba la casa de L. y la prolongada debilidad de la monarquía. El dilema de una guerra popular pero desastrosa en el extranjero y el conflicto entre la autoridad real y las facciones de la nobleza habían arruinado a Ricardo II, mientras que la solución de Enrique V sólo había conducido al desastre, pero ahora el proyecto de conquistar Francia quedaba abandonado definitivamente, salvo intentos ocasionales, y se podía iniciar una nueva política por un nuevo rey, poderoso, capaz, con una fuerte voluntad, que gozaba del apoyo de Londres y de la mayor parte de los nobles. Enrique VI no podía haber solucionado el dilema como lo hizo Eduardo IV, pues a Enrique le faltaba no sólo la riqueza y las circunstancias políticas favorables sino también, y lo que es más importante, la personalidad. No obstante, aunque de voluntad débil, enfermo y a veces incapacitado mentalmente, fue piadoso e inteligente, fundó el Colegio de Eton (1440) y el King’s College en Cambridge (1448), se tomó un gran interés por los debates del Conc-de Basilea y despertó un verdadero afecto en todos los que le conocieron; era considerado como un santo y mártir, que hacía milagros; estuvo a punto de ser canonizado por Julio II. Si bien en su re¡nado predominaron las violencias entre los nobles, también fue de gran desarrollo en la literatura, la arquitectura y la cultura en general.V. t.: CIEN AÑOS, GUERRA DE LOS; DOS ROSAS, GUERRA DE LAS.DEREK LOMAX.
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