Lamarck, Jean-baptiste de Monet de
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Biografía GER
Naturalista francés, Jean-Baptiste-Pierre-Antoine de Monet, llamado generalmente caballero de Lamarck, n. en Bazantin (Picardía) el 1 ag. 1744, de noble familia. Cuando tenía 17 años, muerto su padre, se enroló en el ejército francés para ir a la Guerra de los Siete Años. Al día siguiente de alistarse, su compañía libró una batalla en la que la mayoría de sus compañeros murieron; a L. le recompensaron con un despacho de teniente y fue enviado a la guarnición de Toulonne. Al firmarse la paz, alegando razones de salud, renuncia a su cargo militar, del que obtiene una pequeña pensión, volviendo a París. Durante su vida de guarnición se interesó por la flora de las costas mediterráneas, renaciendo años después, y ya en París, su afición, por las Ciencias Naturales. Conoce a Buffon (v.), que se interesa en la flora mediterránea descrita por él: ingresa en la Acad. de Ciencias, viaja por Europa y es nombrado asistente de Botánica del Museo de Historia Natural; posteriormente desempeña la cátedra de Zoología de Invertebrados. Tenía L. 50 años .cuando comenzó su tarea como profesor e investigador, sin poseer ninguna base científica en un campo en el que habría de alcanzar fama. Vivió modestamente; m. en París, el 18 dic. 1829.L. fue un autodidacta sin preparación científica sistemática; sus obras son polimorfas y de desigual valor. Es autor de una serie de ensayos agrupados con el título Mémoires de physique et d’histoire naturelle establis sur des bases des raisonements indépendantes de toute tlhéorie; en ellos niega la presencia del oxígeno como componente esencial del agua o del aire, simplemente porque ningún químico lo ha visto jamás y nadie ha podido probar su existencia; admite como componentes esenciales de la Naturaleza los cuatro conocidos: agua, aire, fuego y tierra, añadiendo además la luz. Junto a estos ensayos, indudablemente llenos de errores, publicó varias obras sobre Zoología, Biología y Botánica; tres de ellas compendian sus investigaciones en dichos campos: Recherches sur 1’organisation des corps vivants (1802), Philosophie zoologique (1809) y Histoire naturelle des animaux sans vertebres (1815-22). En la primera expone breve y concisamente su teoría de la evolución de la vida. La última obra, la más extensa, recapitula su teoría sobre la evolución tal y como él la concibió hasta sus últimos días.Para L. la cualidad esencial de la vida es el movimiento; por medio de él los organismos desarrollan y especializan órganos; también lo es la absorción del alimento con el que el individuo compensa las pérdidas sufridas por la excreción. Los organismos desarrollan y adaptan órganos para su mejor modo de vida y atrofian aquellos que ya no usan o les son inútiles. Según L. es el medio en que viven y la manera de vivir lo que ha condicionado la forma corpórea, el desarrollo de los órganos, el aspecto y la anatomía funcional de los seres en sí: el topo es ciego porque vive bajo tierra; el oso hormiguero no tiene dientes porque traga sus alimentos (hormigas); las aves palmípedas deben el aspecto de sus patas a que extienden sus dedos en el agua para nadar. En suma, los seres vivos se adaptan al medio en que viven y en relación con él desarrollan los órganos que mejor les permiten la supervivencia. En cuanto a la evolución del hombre, destaca L. la diferencia entre su estructura anatómica y la de los monos superiores. Supone que al evolucionar todas las especies, lo hacen también todas las propiedades de los seres vivas por el ejercicio de las mismas; y admite el error de que la superioridad física e intelectual del hombre se ha conseguido porque éste las ha ejercitado en el curso de los tiempos, mientras que los monos no lo hicieron. En contra de Buffon y Cuvier (v.), L. admite la evolución continua y gradual de las especies y no la aparición de éstas como consecuencia de catástrofes. Ninguna especie animal ha desaparecido, excepto las que el propio hombre ha hecho desaparecer; todas las demás derivan unas de otras, como lo demuestran los fósiles.Las teorías de L. sobre la evolución (v.), anteriores a las de Darwin (v.), son en cierto modo contrarias a éste, ya que atribuye la evolución a causas diferentes. Sus opiniones (influjo ambiental y hereditario) fueron seguidas por H. Spencer (v.) y la llamada escuela neolamarckiana de principios del s. xx. No quedan explicadas ni comprobadas, ni en Darwin ni en L., muchas cuestiones; L. trató también a veces temas, como los filosóficos, que excedían a sus conocimientos y experiencia. En la esfera puramente de la sistematización biológica es uno de los autores más destacados y en ella realizó su contribución más duradera. V. t.: EVOLUCIÓN; BIOLOGÍA 1, 2.D. FERNÁNDEZ-GALIANO.
BIBL.: E. PERRIER, Lamarck, París 1925; H. DAUDIN, Cuvier et Lamarck, París 1926; E. NORDENSKIUD, Evolución histórica de las ciencias biológicas, Madrid 1949; B. MELÉNDEZ, M. CRUSAFONT, E. AGUIRRE, La Evolución, Madrid 1966; V. MARCOZZI, Evoluzionismo, en Enciclopedia Filosofica (de Gallarate), II, Florencia 1967, col. 1171-1181; F. BARONE, Lamarck, ib. 111,1362-1363.
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