La Meca, II. Historia y Religión. HIST.
Categoria:
Historia
La Meca, ciudad santa del Islam y lugar de peregrinación (al-hayy) de los musulmanes, es hoy una de las capitales más importantes del reino Saudí de Arabia. En otro tiempo fue metrópoli comercial y religiosa de la región del Hiyaz, constituyendo el núcleo central de las tribus árabes sedentarias. Ubicada en uno de los más desolados parajes de la depresión del Tihama, no obstante esto, destacóse siempre por su prosperidad económica y auge vital, debidos a que en L. M. se encontraban: el venerado santuario de la Kaaba, singular punto de atracción religiosa, que originaba la periódica concentración del elemento humano autóctono que acudía a cumplir sus preceptos religiosos; el manantial o fuente de Zamzam, de régimen irregular y agua salobre, pero de importancia evidente a causa de la aridez del terreno; y, sobre todo, lo excepcional de su emplazamiento geográfico.Hegemonía comercial. L. M. llegó a alcanzar una privilegiada importancia comercial, de tal magnitud, que ha sido calificada de auténtica "república mercantil". La base de la jerarquía estatal que gobernaba L. M. descansaba, como casi todo en la vida cotidiana mequí, sobre supuestos económicos, y el ejercicio de la autoridad resultaba ser precario en extremo. Los clanes económicamente más fuertes luchaban, encarnizadamente, por el poder; la capacidad moderadora residía en la Mala’, especie de sindicato en el que se integraban los jefes de clan y los comerciantes, al modo de las oligarquías comerciales del Mediterráneo durante la Edad Media. La especial capacidad mercantil de los mequíes supo aprovechar muy bien los beneficios que para su peculio ofrecían el santuario de la Kaaba y los ritos de la peregrinación anual, haciendo de esto una importante fuente de ingresos.Importancia religiosa. La importancia religiosa de L. M. arranca de tiempos preislámicos (v. ARABIA Iv). El Islam (v. ISLAMISMO) acentuó, aún más, esta trascendencia, declarando a estos lugares eje simbólico de convergencia espiritual de la comunidad musulmana (al-umma).La Gran Mezquita de L. M. (al-masyid al-haram) representa el más destacado monumento religioso del Islam. Se alza sobre una gran planicie, en el centro de la cual se halla la Kaaba. El aspecto arquitectónico actual, con el gigantesco patio rodeado de pórticos rematados por 150 pequeñas cúpulas y decorado por siete estilizados minaretes del más puro estilo otomano, se debe a la restauración que efectuara el sultán Selim II (1522-77). En el interior de ese patio se encuentra la Kaaba, un cubo de piedra gris, recubierto de tapices negros recamados de inscripciones doradas; en el ángulo oriental se conserva la "piedra negra", la reliquia nacional árabe más preciada. Se puede ver también en el patio central la sagrada fuente de Zamzam, cuyas aguas tienen aplicaciones profilácticas, el púlpito o al-minbar y la "tumba del patriarca Abraham". El emplazamiento actual de la mezquita fue designado por el propio Mahoma (v.) en eJ 630, pero ha sufrido bastantes transformaciones y ampliaciones.Las ceremonias rituales del peregrino (al-háyyi) se efectúan el último mes del calendario musulmán, Dic-I-hiyya, y obligan a todo musulmán, al menos, una vez en su vida. El ritual de estas celebraciones es complicado y se remonta a prácticas antiquísimas, algunas de ellas preislámicas.Historia. Ya en el mundo antiguo era conocida L. M. con el nombre de Macoraba (=lugar santo, en etíope), y así la menciona el geógrafo Tolomeo en su obra. Su primitiva población era de origen qurayst, aunque mezcló su sangre con otras tribus árabes de procedencias distintas. Trascendental importancia tiene para L. M. el hecho de que Mahoma naciese en ella hacia el 580; desde los primeros tiempos del Califato (v.), y por este hecho memorable, la ciudad santa se vio rodeada de gran esplendor. Coincidiendo con la decadencia del poder califal y la situación anárquica que produjo, L. M. se vio brutalmente saqueada por la secta de los cármatas (a. 930). La "piedra negra" fue robada y profanados los lugares religiosos del Islam.La subida al poder de la dinastía fatimí (v.) supuso un tiempo de gran influencia egipcia en el territorio arábigo que se dejó sentir en L. M., pese a las aspiraciones de independencia que propugnaban los príncipes hásimies que la gobernaban. Los mamelucos (v.) acentuaron aún más este dominio egipcio, y fue a la, caída de éstos ante el embate de los turcos otomanos (a. 1517), cuando se inicia un nuevo periodo de esplendor. Los califas otomanos rivalizaron en el cuidado y adorno de la Gran Mezquita, así como el de otros lugares vinculados a la vida de Mahoma. Las ciudades santas, protegidas por fortalezas en las que campeaba la bandera e insignias de los sultanescalifas, disfrutaron de cuatro siglos de paz ininterrumpida. L. M. se convirtió en refugio de místicos, teólogos y eruditos; los más célebres arquitectos y artistas turcos trabajaron allí, dando un aspecto otomano a la ciudad. El s. xvi es el siglo de las grandes y definitivas reconstrucciones de la "Casa de Dios" (bayt Alláh), llevadas a cabo con gran acierto y cuidado, respetando las indicaciones del imán sitfi’i de L. M., que había dispuesto que se efectuaran sólo en el caso de que la primitiva fábrica se derrumbara.La historia de L. M., a partir del s. xvi, es particularmente monótona; las disputas entre los jerifes mequíes y los gobernadores turcos se sucederán casi ininterrumpidamente. El periodo de tiempo comprendido entre 1803 y 1813 marca un paréntesis destacable en su historia; la súbita ocupación de los Wahhábíes, puritanos extremistas, puso en peligro el bienestar material de la población y constituyó un grave obstáculo para la realización del anual rito del peregrinaje. Muhammad `Al¡, pachá de Egipto, dio fin a esta dominación wahhábí y mantuvo a L. M., de nuevo, bajo el control egipcio hasta 1840 en que se nombró otro gobernador turco. En 1924 abandona el territorio del Hiyáz el último jerife de L. M., al-Husayn ben ’Al¡’ que se había declarado independiente del poder otomano, ante el avance del soberano de Nayd Ibn Sa°ud, fundador de la dinastía de su nombre.E. DE SANTIAGO SIMÓN.
BIBL.: Encyclopédie de 1’Islam, art. Makka; H. LAMMENS, L’Arabie occidentale avant 1’Hégire, Beirut 1928; L. GARDET, Conozcamos el Islam, Andorra 1960, 12-16; W. MONTGOMERY WAT, Muhammad at Mecca, Oxford 1953.
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